250px|thumb|La obra Money and trade considered, with a proposal for supplying the Nation with money en una edición de 1934. 250px|thumb|John Law (1671-1729). John Law (Edimburgo, 16 de abril de las 1671-Venecia, 21 de marzo de 1729) fue un economista franco-escocés inventor del papel moneda en Europa (en China ya existía con muchos siglos de antelación).

Su idea económica central era que el dinero es un medio de intercambio y no constituye una riqueza en sí mismo, y que la riqueza nacional depende del comercio. Es el padre de las finanzas y del uso del papel moneda como sustituto del metal y de las facturas.

La primera fase de su vida Hijo de un acomodado orfebre de Edimburgo, los orfebres de la época poseían cajas fuertes en los que guardaban monedas y objetos de valor, lo que les hizo convertirse en banqueros. John Law heredó a los 17 años la fortuna de su padre. Law era jugador, brillante en el cálculo mental y se puede decir de él que es uno de los primeros teóricos de la economía.

Eran los tiempos en que Europa sufría un deslumbramiento por la cultura francesa, reflejo del poder que emanaba del Rey Sol. Años de ajetreo donde todo estaba por descubrir, si un mal paso no te apartaba del camino. Fue algo que estuvo a punto de ocurrirle a John Law. De gallo a gallo, el joven la tomó con un personaje como Beau Wilson, la mayor atracción en todos los salones de la ciudad. Un hombre engreído y rico que disponía de carruaje de seis caballos y mantenía a más criados que algunos parientes del rey. Su habilidad con las cartas era algo que traía de cabeza al joven Law. Ni el hecho de haber tramado negocios alentado por él impidió que ambos acabaran batiéndose en duelo en Bloomsbury Square. En juego estaba el honor de una dama: Elisabeth Villiers. El padrino de Wilson fue el capitán Wightman; el de Law, Daniel Defoe.

El 9 de abril de 1694, John Law mató a su rival en el curso de un duelo por los favores de la futura condesa de Orkney. Se le juzgó y condenó a morir en la horca, aunque la pena le fue conmutada por una multa al entender el tribunal que el homicidio había sido involuntario. El hermano de la víctima apeló y fue entonces condenado a una pena de cárcel, pero eludió esta condena huyendo a Ámsterdam en donde estudió banca. Recorrió luego Europa para exponer, sin éxito, sus teorías económicas.

Fue un hombre cosmopolita, reflejo de los mejores cerebros e iconos de su tiempo, más preocupado por las ideas que aportaba que por el dinero que ganaba. Para él, todo lo que acumulaba no era más que un medio que le permitía llevar a cabo su lucha contra la pobreza europea de aquel tiempo. Sobre todo fue un idealista y un visionario en plena era de las luces.

Contexto social: comienzos del Contexto histórico social: en Europa se comienza a vivir el llamado siglo de las luces, donde se llevan a cabo cambios que afectaran la forma de pensar de la época caracterizada por numerosas reformas. Existe un reformismo en la política y en la ética transformándolas en intelectual. Las reformas se desarrollan sobre la base de críticas, a través de experimentación y una divulgación de información.

En este contexto toma un papel crucial Francia dado que comienza a tener una mayor relevancia en toda Europa. Se comienza a difundir el despotismo ilustrado , se desarrolla la revolución industrial y se comienza a desplegar exponencialmente la percepción de la filosofía y la Ciencia.

Todo este contexto social afecta directamente en el desarrollo del sistema de John Law dado que se enmarca dentro de cambios de pensamiento que le permitieron desarrollar su sistema que, si bien está sustentado en la efectividad del sistema comercial de Países Bajos, plantea una teoría completamente nueva para la sociedad.

Políticamente Francia posee una estructura centralizada. Donde todo el poder se centra en una sola persona, el rey. Otros sucesos que afectarían el desarrollo del sistema de Law fue que en mediados de siglo en España se crean las Sociedades económicas de amigos del país. Y por último un factor que influiría en la expansión de su sistema por Europa está dado por el aumento en el número de viajes que se desarrollan en la época y la ideología que busca difundir información e ideales lo que hace que se propaguen más rápidamente las ideas reformistas.

Aprendizaje en Holanda thumb|400px|Sede de la Compañía de las Indias Orientales en Ámsterdam, Holanda. thumb|400px| Banco de Ámsterdam ilustrado en la obra "Nederlands: De Dam met Paleis en Waag" de Jan Van Kessel (1641-1680). Durante su estancia en los Países Bajos, más precisamente en la ciudad de Ámsterdam, Law vio el ejemplo de un sistema comercial europeo muy avanzado. Existía allí uno de los más grandes y pujantes puertos del mundo, además de un banco central y una gran empresa comercial: la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (Vereenigde Oostindische Compagnie o VOC en neerlandés). Había sido establecida el 20 de marzo de 1602, cuando los Estados Generales de los Países Bajos le concedieron un monopolio de 21 años para realizar actividades coloniales en Asia. Gracias a la VOC, los esfuerzos comerciales holandeses se unificaron bajo un solo mando y una sola política. En 1605 barcos mercantes neerlandeses capturaron el fuerte portugués de Amboyna en las Molucas, que constituyó la primera base de la Compañía. Uno tras otro, los neerlandeses habían tomado el control de los puertos de las Indias Orientales. El gran negocio era la adquisición de especias del archipiélago (muy requeridas en Europa) con plata originaria de América, muy codiciada en Oriente.

La VOC no solo fue la primera corporación multinacional en el mundo, sino que también fue la primera en publicar sus ganancias. Además, la Compañía poseía poderes cercanos a los de un gobierno: podía declarar la guerra, negociar tratados, acuñar moneda y establecer colonias. Tan relevante fue su papel que la empresa pagó siempre un dividendo que rondó entre el 16 y el 18 % anual durante dos siglos y fue de hecho la primera sociedad por acciones moderna, las cuales se negociaban en la Bolsa de Valores.

La otra pata del comercio internacional neerlandés la constituía el Banco de Ámsterdam (Amsterdamsche Wisselbank), fundado en 1609 y avalado por la propia ciudad, siendo éste el precursor de lo que serían los bancos centrales. En aquel entonces, circulaban por Holanda gran cantidad de monedas acuñadas por los pequeños estados que conformaban la Europa del Renacimiento, lo que generaba un mercado especulativo y de incertidumbre sobre el valor de dichas monedas. Para poner remedio a la situación, este banco recibiría todas las monedas, tanto extranjeras como locales, por su valor real intrínseco (aunque descontando una pequeña comisión de gestión), a cambio de lo cual el banco entregaba certificados de crédito al cliente, o sea dinero bancario. Al mismo tiempo, una nueva regulación estableció que todas las transacciones realizadas en Ámsterdam por un valor superior a los 600 florines debía ser pagada con certificados de crédito. Esta ley obligó a todos los comerciantes a mantener una cuenta en el banco, lo que a su vez aumentaba la demanda de dinero en papel. La misma situación ocurría para los depósitos en lingotes de oro y plata. Cuando alguien quería retirar oro del banco, tenía que comprar crédito bancario suficiente para hacerlo. Al adquirir dinero en papel, lo que el titular compraba era el derecho a reclamar el equivalente a los lingotes depositados. El éxito del banco se debía a su política conservadora de no prestar ningún lingote, manteniendo un respaldo completo sobre el dinero emitido, por lo tanto los depósitos a la vista serían suficientes para convertir inmediatamente todos los recibos de papel en dinero metálico. Esta política brindó gran estabilidad a los certificados de crédito emitidos por el banco, los cuales, en muchos casos, valían más que las monedas reales.

Law vio fascinado el éxito que demostraban el Banco de Ámsterdam, la Compañía de las Indias Orientales y, principalmente, los accionistas de la VOC. Sin embargo Law se sintió abrumado y no entendía por qué la compañía emitía solamente un número limitado de acciones cuando la demanda era extrema. Tampoco comprendía por qué el Banco de Ámsterdam era tan conservador, funcionando solamente como una entidad que llevaba las cuentas comerciales y posibilitaba las transacciones sin efectivo.

John Law, basándose en su experiencia en Ámsterdam, quería crear un nuevo sistema comercial basado en el neerlandés, pero necesitaba encontrar un lugar donde pudiera poner en marcha sus ideas. El lugar oportuno lo encontró en Francia.

El sistema de Law (1715-1720) thumb|400px|Galería de los Espejos en el Palacio de Versalles. Su construcción había sido ordenada por Luis XIV, constituyendo uno de los complejos arquitectónicos monárquicos más importantes de Europa. 400px|thumb|La capilla actual de Versalles fue construida por Jules Hardouin-Mansart entre 1698 y 1710. Después, se sucedieron varios proyectos de capillas y, en 1679, se decidió ubicar definitivamente el edificio religioso en el ala Norte, cerca del apartamento del rey.

En 1715, año de la muerte de Luis XIV, Law llega a Francia para ofrecer sus servicios como economista. Por aquel entonces el país estaba devastado económicamente, tanto por la guerra de sucesión española, como por los enormes gastos que realizaba cotidianamente la monarquía. El rey Luis XV tenía solamente cinco años y el país era gestionado por el duque regente Felipe II de Orleans. John Law ya conocía al duque de anteriores ocasiones y vio allí su oportunidad para materializar las teorías revolucionarias que estaba inventando.

Para aquel entonces, la deuda del Estado francés era enorme y la escasez resultante de metales preciosos condujo a una sensible reducción del comercio, lo que llevó a un estancamiento total de la actividad económica. Ante este panorama el regente decidió seguir las arriesgadas teorías de Law: según él, los medios de intercambio (oro, plata, etc.) no valían nada en sí mismos, sino que la verdadera riqueza nacional estribaba en la magnitud que pudiese adquirir el comercio del país. Su idea era que Francia debía crear un banco que administrara las finanzas del gobierno, reemplazando al oro con crédito de papel y así poder aumentar la circulación monetaria, favoreciendo a las industrias. Simultáneamente debía crearse una empresa estatal para el comercio, sustituyendo los títulos de deuda nacional por participaciones en estas nuevas empresas económicas. Esto crearía un monopolio enorme de las finanzas y el comercio administrado por el Estado en beneficio de los propios habitantes del país.

El primer paso de Law en esta dirección fue crear un nuevo banco en mayo de 1716, denominado Banco General Privado (Banque Générale Privée), al que se autorizó a emitir de papel moneda, respaldado por los depósitos en oro. Un año después, en 1717, John Law consiguió la consolidación de varias empresas comerciales existentes en una única sociedad comercial denominada La Compañía del Misisipi o Compañía de Occidente, de la que él fue nombrado director general, a la que el gobierno francés concedió el monopolio del comercio con las Indias Occidentales y América del Norte, cuya principal colonia era la Luisiana francesa. En 1718, el Banco General pasó a ser Banco Real (Banque Royale), es decir el Banco Nacional de Francia, con la garantía del rey. Simultáneamente Law desplegó una importante campaña publicitaria exagerando la riqueza de Luisiana, lo que llevó a una especulación salvaje sobre las acciones de la compañía. El plan era que las perspectivas de riqueza en Luisiana atrajeran mayores capitales hacia la empresa y así poder realizar las inversiones necesarias. La popularidad de las acciones de la compañía fue tal que provocó la necesidad de emitir más billetes de papel del banco.