Xicohténcatl Axayacatzin (-1521), conocido también como Xicohténcatl el Joven, Xicohténcatl el Mozo o Xicotenga el Mozo, fue un dirigente militar nahua de Tizatlán que participó en la conquista de México. Era el hijo mayor de Huehue Xicohténcatl y, durante los últimos años de vida de su padre, colaboró en el gobierno de la cabecera y encabezó sus fuerzas militares.

En septiembre de 1519 dirigió parte de la resistencia tlaxcalteca contra la expedición de Hernán Cortés. Tras el cese de las hostilidades, intervino en las negociaciones de paz y ejerció distintos mandos dentro de la alianza formada con los españoles. Las crónicas coloniales le atribuyeron una nueva oposición a esta alianza después de la retirada española de México-Tenochtitlan en 1520.

En 1521 abandonó el contingente tlaxcalteca reunido en Tetzcoco antes del sitio de México-Tenochtitlan. Cortés ordenó capturarlo y ejecutarlo en la horca, aunque las fuentes difieren acerca de los motivos de su salida, el procedimiento seguido para condenarlo, el lugar del ahorcamiento y la fecha de su muerte. Las narraciones coloniales lo presentaron como sedicioso o traidor; desde el , otras interpretaciones lo convirtieron en símbolo de la resistencia indígena o situaron sus decisiones en las disputas políticas internas de Tlaxcallan.

Nombre Variantes documentadas thumb|Escritura gráfica del nombre Xicohténcatl|izquierda Las fuentes coloniales registraron distintas formas del nombre: Muñoz Camargo empleó Ayacatzin Xicoténcatl, mientras Bernal Díaz del Castillo utilizó Xicotencatl y Xicotenga en distintos pasajes. Torquemada lo llamó Xicoténcatl el Mozo, y García Granados reunió además las denominaciones Xicoténcatl el Joven y Xicotenga el Mozo.

El Online Nahuatl Dictionary registra Xicotencatl como nombre de los dos dirigentes de Tizatlán, padre e hijo, y recoge Xicohtencatl y Chicotencatl como variantes ortográficas. Ross Hassig empleó el nombre completo Xicotencatl Axayacatl y explicó que la forma Axayacatzin incorpora el sufijo reverencial -tzin.

Significados atribuidos Hassig interpretó Xicohténcatl como «habitante de Xicotenco» y tradujo este último topónimo como «lugar del borde del abejorro». El proyecto Tlachia de la Universidad Nacional Autónoma de México descompone el antropónimo en xico-ten-ca-tl e identifica xicotli con una «abeja grande», «abeja grande de miel» o jicote, a la que asigna el valor fonético xico. En el glifo, la abeja aparece en contacto con los labios, aunque los componentes ten y -catl no están expresados íntegramente de forma visual. El Visual Lexicon of Aztec Hieroglyphs también describe el signo como una abeja representada de perfil y señala que el segmento -tencatl no se encuentra plasmado en la imagen analizada. Esta base relaciona tentli con «labio» o «boca» y -catl con un sufijo de afiliación, pero no ofrece una traducción completa del antropónimo.

Hassig tradujo Axayacatl como «máscara de agua». Tlachia registra también Axayacatl como nombre personal y ofrece otra acepción de āxāyacatl: una mosca acuática o palustre cuyos huevos se utilizaban para preparar el alimento conocido como ahuautle. Muñoz Camargo escribió el segundo nombre como Ayacatzin, sin la primera x.

Familia y posición política Xicohténcatl fue el hijo mayor de Huehue Xicohténcatl, uno de los principales dirigentes de Tizatlán cuando Cortés llegó a Tlaxcallan. Tenía al menos dos hermanos menores, quienes lo acompañaron con el ejército tlaxcalteca hasta Tetzcoco en 1521. Entre las hijas de Huehue Xicohténcatl se encontraba Tecuelhuetzin, conocida después del bautismo como Luisa Xicohténcatl. Debido a la edad avanzada y las limitaciones físicas de su padre, comenzó a participar en el gobierno antes de la muerte de este y actuó como su coadjutor. Huehue Xicohténcatl era anciano y tenía graves problemas de visión, condiciones que Hassig relacionó con la autoridad efectiva ejercida por su hijo y con su posición como heredero aparente.

La titularidad de Tizatlán permaneció en manos del padre. Torquemada lo presentó como señor de su parcialidad y cabecera y llamó al joven únicamente capitán, mientras Muñoz Camargo y otras relaciones identificaron a Axayacatzin como capitán general de Tlaxcallan y jefe del ejército que combatió contra los españoles. Hassig propuso que pudo desempeñar una dignidad semejante a la de tlacochcálcatl, uno de los principales mandos militares del mundo nahua, aunque reconoció que la identificación no era segura.

En la reconstrucción de Hassig, Ocotelulco concentraba buena parte de la actividad económica y comercial de Tlaxcallan bajo la influencia de Maxixcatzin, mientras Tizatlán ocupaba una posición militar destacada y Xicohténcatl ejercía el principal mando guerrero. Su autoridad no era absoluta: los contingentes procedían de distintas cabeceras, casas señoriales y comunidades aliadas, cuyos capitanes conservaban el control de sus propios guerreros. El consejo tlaxcalteca podía modificar las decisiones del capitán general y ordenar a otros comandantes que retiraran sus fuerzas.

Chichimecatecuhtli —llamado también Chichimecatecle en las fuentes— ejercía otro de los principales mandos militares. Bernal Díaz afirmó que existía enemistad entre él y Xicohténcatl, y Hassig consideró esta rivalidad relevante para interpretar la salida del ejército y la ejecución del joven capitán en 1521.

Descripción física Bernal Díaz describió a Xicohténcatl como un hombre alto, de espalda ancha y constitución robusta, con el rostro largo, de color vivo y marcado por hoyos o cicatrices semejantes a las producidas por la viruela. Calculó que tenía aproximadamente treinta y cinco años en septiembre de 1519, estimación que situaría su nacimiento alrededor de 1484. Hassig aceptó este cálculo general y señaló que habría muerto con cerca de treinta y siete años.

Durante la embajada de paz de 1519, Bernal Díaz le atribuyó una conducta grave y digna. Antonio de Solís ofreció posteriormente otra descripción en su Historia de la conquista de México: lo presentó como un hombre de estatura superior a la mediana, buen talle y constitución robusta, vestido con un manto blanco, plumas y joyas. Aunque consideró poco agradables las proporciones de su rostro, escribió que su expresión resuelta «no dejaba de infundir respeto».

Guerra contra los españoles Inicio de las hostilidades Los principales enfrentamientos entre los tlaxcaltecas y la expedición de Cortés comenzaron durante los primeros días de septiembre de 1519. Bernal Díaz situó una de las batallas cerca de Tehuacacinco y calculó que Xicohténcatl mantenía emboscados a más de cuarenta mil guerreros distribuidos en numerosos contingentes. Torquemada explicó de otra manera el comienzo de la campaña: Temilotecatl habría ordenado a Xicohténcatl y a los contingentes otomíes combatir para determinar si los españoles eran seres divinos o humanos y comprobar si podían resultar heridos o morir.

Según Bernal Díaz, las tropas tlaxcaltecas llevaban estandartes blancos y de colores, combatían con arcos, lanzas, hondas y armas cortantes, y aprovechaban las irregularidades del terreno para limitar el movimiento de la caballería. Durante uno de los combates mataron una yegua, recuperaron sus restos y distribuyeron fragmentos del animal entre distintas poblaciones; también ofrecieron las herraduras, un sombrero y una carta española a sus deidades. Los españoles terminaron la batalla agotados, con varios hombres y caballos heridos, y no pudieron perseguir a las fuerzas tlaxcaltecas cuando estas se retiraron de manera ordenada.

Divisiones y ataque nocturno El mando general de Xicohténcatl no anulaba la autoridad de los capitanes sobre sus propios contingentes. Bernal Díaz afirmó que algunos mantenían rivalidades con él y no lo apoyaron con todas sus fuerzas. Cuando el consejo tlaxcalteca ordenó suspender los ataques, Chichimecatecuhtli retiró a sus guerreros; Hassig interpretó que la decisión dejó a Xicohténcatl sin fuerzas suficientes para continuar la campaña.

Las fuentes difieren acerca del ataque nocturno: Hassig reconstruyó una ofensiva de diez mil guerreros que la caballería española logró desorganizar, mientras Bernal Díaz narró un proyecto descubierto antes de su ejecución. Según este último, Cortés mutiló y devolvió a varios espías, y Xicohténcatl desistió al recibirlos y al saber que uno de los capitanes había abandonado el campamento con su contingente. Hassig señaló que los combates, las heridas, la escasez de alimentos y la pérdida de caballos habían colocado a los españoles en una situación más precaria de la que admitieron algunos relatos posteriores.

Cese de las hostilidades Los dirigentes tlaxcaltecas ordenaron a Xicohténcatl que dejara de combatir. Según Bernal Díaz, el capitán rechazó inicialmente las instrucciones y todavía consideraba posible destruir a los españoles; su padre, Maxixcatzin y los demás gobernantes dispusieron entonces que los otros capitanes dejaran de obedecerlo, salvo para negociar la paz. Cervantes de Salazar representó la disputa como un enfrentamiento generacional: los jóvenes y los guerreros respaldaban al capitán por considerarlo valeroso, mientras los principales dirigentes lo reprendían por su atrevimiento y temeridad.

Torquemada relató que Xicohténcatl se resistió también a actuar como embajador, pero el consejo insistió en que cumpliera el encargo y se presentara ante Cortés. Llegó al campamento acompañado por unos cincuenta personajes distinguidos, vestidos con mantas blancas y de colores que Bernal Díaz identificó como indumentaria de paz. Durante el encuentro habló en nombre de su padre, Maxixcatzin y las demás autoridades de Tlaxcallan; explicó que habían combatido porque creían que los recién llegados actuaban por órdenes de Motecuhzoma y porque buscaban protegerse de las incursiones de México-Tenochtitlan. La embajada solicitó amistad, perdón y alianza y aceptó la obediencia al emperador Carlos V. Torquemada afirmó que Xicohténcatl regresó satisfecho porque consideraba beneficioso el acuerdo y que la población celebró el resultado de la embajada.

Participación en la alianza hispano-tlaxcalteca La Monarquía indiana situó a Xicohténcatl entre quienes recibieron a Cortés cuando atravesó los territorios vinculados con el joven capitán y narró que ambos se abrazaron durante el encuentro. Las autoridades tlaxcaltecas lo enviaron después con veinte mil guerreros para apoyar al conquistador durante los acontecimientos de Cholula. Cortés entregó joyas a Xicohténcatl y a sus capitanes después de la movilización, tras lo cual los contingentes regresaron a Tlaxcallan.

Xicohténcatl figuró también entre los dirigentes que recibieron a Cortés con alimentos y asistencia después de la batalla de Otumba. Hassig recurrió a estos episodios para rechazar la idea de una oposición individual e invariable desde septiembre de 1519 hasta la muerte del capitán: durante un periodo prolongado, Xicohténcatl obedeció las decisiones colectivas de Tlaxcallan y ejerció mandos dentro de la alianza.

Debate después de la retirada de México-Tenochtitlan Después de la retirada española de México-Tenochtitlan en 1520, Cortés y los supervivientes regresaron a territorio tlaxcalteca. Las crónicas atribuyeron entonces a Xicohténcatl una propuesta para romper la alianza con los españoles, aunque difirieron acerca del origen y el desarrollo de la discusión.

Bernal Díaz afirmó que las pérdidas de la expedición reactivaron la oposición del capitán, quien reunió a familiares, amistades y partidarios para proponer un ataque y una alianza con Cuitláhuac, recién elegido gobernante de México-Tenochtitlan. Entre los posibles beneficios de la ofensiva mencionó el oro y los textiles que podrían obtenerse tras la derrota española. Huehue Xicohténcatl rechazó el proyecto y advirtió a su hijo que Maxixcatzin y Chichimecatecle podían condenarlo a muerte si persistía; el padre estaba dispuesto a consentir el castigo.