La ornitología (del griego ὄρνις - ὄρνιθος, ornis - ornithos 'pájaro' y λόγος logos 'estudio', 'ciencia') es la rama de la zoología que se dedica al estudio de las aves. Numerosos aspectos de la ornitología difieren de las disciplinas relacionadas, debido en parte al alto avistamiento y el atractivo estético de las aves. Una de las diferencias más notables es la importancia y cantidad de estudios llevados a cabo por aficionados que trabajan dentro de los parámetros de la metodología científica.

La ciencia de la ornitología tiene una larga historia, y el estudio de las aves ha ayudado a desarrollar numerosos conceptos claves en evolución, comportamiento y ecología, como los de especie; procesos de especiación; instinto; aprendizaje; nicho ecológico; biogeografía insular; filogeografía; y conservación.

Mientras que en sus comienzos la ornitología se ocupaba principalmente de la descripción y distribución de las especies, los ornitólogos de hoy en día buscan respuestas a cuestiones muy específicas, a menudo usando a las aves como modelos para probar hipótesis o predicciones basadas en teorías. La mayor parte de las teorías biológicas modernas se aplican indiferentemente entre los distintos grupos taxonómicos, y por lo tanto el número de científicos profesionales que se identifican a sí mismos como ornitólogos se ha reducido. Existen múltiples herramientas y técnicas creadas para el estudio de las aves, frecuentemente estas herramientas son constantemente adaptadas para un método de estudio más complejo.

Historia

La historia de la ornitología es larga y compleja desde la simple domesticación de las aves de corral hasta el anillado y la cetrería. Es por eso que la historia de la ornitología refleja en buena medida las tendencias de lo ocurrido en la historia de la biología. Estas tendencias incluyen el paso de las meras descripciones a la identificación de modelos, y posteriormente hacia el estudio de los procesos que producen esos modelos.

Primeros estudios thumb|Comparación entre los esqueletos del ser humano y las aves por Pierre Belon en su obra L'Histoire de la nature des oyseaux, uno de los primeros ejemplos de anatomía comparada. Los humanos han observado a las aves desde el comienzo de los tiempos; algunos dibujos de la Edad de Piedra, están entre las muestras más antiguas del interés del hombre en las aves. En esa época las aves quizás fueron una importante fuente de comida, y los huesos de hasta ochenta especies se han encontrado en excavaciones de asentamientos de la Edad de Piedra.

Culturas de todo el mundo tienen ricos vocabularios referidos a las aves. Los nombres tradicionales de las aves están a menudo basados en un conocimiento detallado de su comportamiento, siendo muchos nombres onomatopéyicos, y estando otros muchos todavía en uso. El saber popular puede también involucrar el uso de las aves en la medicina tradicional, y el conocimiento de estas prácticas son transmitidas como tradición oral. La caza de aves silvestres, así como su domesticación también debe haber requerido un considerable conocimiento de sus hábitos. La cría de aves de corral y la cetrería se han practicado desde tiempos pretéritos en muchas partes del mundo. La incubación artificial de aves de corral se practicaba en China hacia el 246 a. C. y en Egipto en torno al 400 a. C. Los egipcios también representaron a las aves en sus jeroglíficos, muchos de los cuales, aunque simplificados, permiten la identificación de la especie. thumb|left|Cubierta de la obra Ornithologiae de Ulisse Aldrovandi (1599). Los primeros registros escritos proveen una valiosa información sobre las antiguas distribuciones de las especies. Por ejemplo, los escritos de Jenofonte mencionan la abundancia de avestruces en Asiria;Anábasis, i. 5 esta subespecie de Asia menor está extinta, y la distribución del avestruz restringida a África. Otros antiguos escritos contienen cuidadosas y detalladas descripciones de la vida de las aves, como en los Vedas (1500-800 a. C.) donde se incluye la primera referencia a parasitismo de puesta, por parte del koel común (Eudynamys scolopacea). Al igual que en la literatura, en las pinturas de las antiguas civilizaciones de China, Japón, Persia e India también se demuestra un gran conocimiento de las aves, con detalladas y muy precisas ilustraciones de diferentes especies.Lack, David (1965) Enjoying Ornithology. Taylor & Francis. pp. 175-176

Aristóteles en el 350 a. C. en su obra Historia Animalium escribió sobre los hábitos de la migración de las aves, su muda, incubación y duración de sus vidas. El, sin embargo, introdujo y propagó numerosos mitos, como la idea de que las golondrinas hibernaban a pesar de que había notado que las grullas comunes migraban desde la estepas de Escitia hacia la desembocadura del Nilo. La idea de la hibernación de las golondrinas llegó a estar tan bien establecida, que en 1878, Elliott Coues, pudo listar hasta 182 publicaciones de ese momento que daban por supuesto la hibernación de las golondrinas, mientras que muy pocas publicaban evidencias que contradijeran la teoría. Parecidos errores existieron en lo referente a la cría de la barnacla cariblanca. Sus nidos no habían sido vistos nunca y se creyó que crecían por la transformación de los crustáceos del orden Pedunculata, una idea que se convirtió en frecuente en tono al siglo , y mencionada por el obispo Giraldus Cambrensis en su obra Topographia Hiberniae (1187).

El origen de la cetrería se localizan en Mesopotamia, con sus primeros registros datados en el reino de Sargón II (722-705 a. C.). La cetrería hizo su entrada en Europa solo después del 400 d. C. a través de las invasiones de hunos y alanos provenientes del este. Federico II de Alemania (1194-1250) aprendió sobre la cetrería árabe durante las guerras en la región, y consiguió un tratado árabe de cetrería de Moamín. Logró que esta obra se tradujera al latín y también llevó a cabo experimentos con las aves de su colección privada de animales. Cegando a unos buitres y poniéndoles comida cerca, dedujo que encontraban su alimento gracias a su vista y no por el olfato. También desarrolló métodos para mantener y entrenar halcones. Los estudios que llevó a cabo durante cerca de 30 años, fueron publicados en 1240 bajo el nombre de De arte venandi cum avibus («El arte de cazar con aves»), obra que es considerada uno de los primeros estudios sobre el comportamiento de las aves.

Numerosos eruditos alemanes y franceses compilaron los viejos trabajos y realizaron nuevos descubrimientos sobre las aves. Entre estos se incluye Guillaume Rondelet que escribió acerca de sus observaciones en el Mediterráneo; y Pierre Belon que describió los peces y aves que había visto en Francia y el Levante mediterráneo. Su obra L'Histoire de la nature des oyseaux contiene descripciones de cerca de doscientas especies. Su comparación entre el esqueleto de los humanos y de las aves es considerada un hito en la evolución de la anatomía comparada. Volcher Coiter (1534-1576), un anatomista neerlandés, hizo estudios detallados de la estructura interna de las aves y realizó una clasificación de las aves, De Diferentiis Avium (en torno a 1572), que se basaba en criterios de estructura y hábitos. Conrad Gessner escribió las obras Vogelbuch e Icones avium omnium alrededor de 1557. Como Gessner, Ulisse Aldrovandi, un naturalista, publicó entre 1599 y 1603 una obra de 14 volúmenes sobre historia natural, de los que tres de ellos eran sobre aves. Su Ornithologiae sola tiene más de 2000 páginas e incluye aspectos como la cría de gallinas y otras aves de corral. La obra de William Turner Historia Avium ("Historia de las Aves") publicada en Colonia en 1544 fue uno de los primeros trabajos ornitológicos ingleses. Advirtió lo frecuente de los milanos reales en las ciudades inglesas, donde arrebataban la comida de las manos de los niños. Trató creencias populares como la de los pescadores que creían que las águilas pescadoras acababan con sus bancos de peces, por lo que buscaban matarlas mezclando en sus cebos la carne de las águilas.

En el siglo Francis Willughby (1635-1672) y John Ray (1627-1705) realizaron los primeros grandes sistemas de clasificación de las aves basadas en sus funciones y morfología en vez de su forma o comportamiento. Ornithologiae libri tres (1676) de Willughby y completada por Ray, se considera en ocasiones el comienzo de la ornitología científica. Ray también publicó otra obra, Ornithologia, que fue publicada póstumamente en 1713 bajo el nombre de Synopsis methodica avium et piscium. La primera lista de aves inglesas, Pinax Rerum Naturalium Britannicarum, fue escrita por Christopher Merrett en 1667, sin embargo para muchos (incluyendo a Ray) no tenía mucho valor.

thumb|Experimento con un pájaro en una bomba de aire, de Joseph Wright (1768). Hacia el final del siglo, Mathurin Jacques Brisson (1723-1806) y Georges-Louis Leclerc de Buffon (1707-1788) realizaron nuevos trabajos sobre aves. Brisson publicó una obra, Ornithologie, de seis volúmenes en 1760 y Buffon incluyó nueve volúmenes sobre aves (Histoire naturelle des oiseaux (1770-1785) en su trabajo más amplio Histoire naturelle générale et particulière (1749-1804). Coenraad Jacob Temminck (1778-1858) patrocinó a François Le Vaillant (1753-1824) para que recolectara especímenes de aves en África, lo que al final resultó en la publicación de Histoire naturelle des oiseaux d'Afrique (1796-1808), de seis volúmenes de Le Vaillant. Louis Pierre Vieillot (1748-1831) pasó diez años estudiando las aves norteamericanas y escribió la Histoire naturelle des oiseaux de l'Amerique septentrionale. Vieillot fue pionero en el uso de la historia natural y los hábitos en la clasificación.

Estudios científicos thumb|Los estudios iniciales de aves se enfocaban en objetos coleccionables como huevos y nidos.

La ornitología emerge como una ciencia especializada recién en la era victoriana—con la proliferación de las armas de fuego, del concepto de historia natural, y las colecciones de objetos naturales como huevos de aves y pieles.Allen, David E. (1994). The naturalist in Britain: a social history. Princeton University Press. Farber, Paul L. (1982). The Emergence of Ornithology as a Scientzfic Discipline, 1760-1850. D. Reidel Publishing Company, Boston. Esta especialización dio lugar a la formación en Gran Bretaña de la British Ornithologists' Union en 1858. En 1859 los miembros formaron su revista The Ibis. La surgencia súbita en el interés por la ornitología se debió también a la colonización. Cien años después, en 1959, R. E. Moreau observó que la ornitología en este periodo se preocupaba de las distribuciones geográficas de varias especies de aves. Johnson, Kristin (2004). "The Ibis: Transformations in a Twentieth Century British Natural History Journal". Journal of the History of Biology 37: 515–555. doi:10.1007/s10739-004-1499-3.

Los coleccionistas de aves de la era victoriana observaron las variaciones en las formas de las aves y sus hábitos a lo largo de las regiones, notaron la especialización local y la variación en especies de amplia distribución. Las colecciones de museos y los coleccionistas privados crecieron con contribuciones de varias partes del mundo. La denominación de especies con el sistema binominal y la organización de aves en grupos basados en sus similitudes se volvió el trabajo principal de los especialistas de museos. Las variaciones en las aves de amplia distribución a lo largo de regiones geográficas causó la introducción de denominaciones trinominales.