Chivilcoy es una ciudad argentina ubicada en el norte de la provincia de Buenos Aires, en el partido homónimo, del cual es su cabecera. Dista a 167 km hacia el oeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 268 km de Rosario y a 629 km de Córdoba. Se ubica sobre la Ruta Nacional 5 (Argentina), la Ruta Provincial 30 (Buenos Aires) y la Ruta Provincial 51 (Buenos Aires). El partido de Chivilcoy arrojó la cifra de 101.320 habitantes donde su cabecera (ciudad de Chivilcoy) tuvo 87.540 en el año 2023.https://www.larazondechivilcoy.com.ar/locales/2021/7/8/en-noviembre-del-2009-chivilcoy-tenia-72435-habitantes-solo-el-4-de-desocupación Desde el año 2016 comenzó a ser reconocida como "La Capital Provincial del Teatro" dado que en esta ciudad se dio a luz la semilla fundacional del teatro argentino.
Toponimia
El nombre es de origen «mapuche»: chi-vil-có: ‘todas las aguas’, o área de reunión de aguas, cuenca de varios ríos. chi: partícula de adorno eufónico, o artículo (el, la, los, las), en este caso ‘el’ vil: ‘todo’ có: ‘agua’. El agregado de la "y" final podría haber sido hecho por la gente o por algún geógrafo ―sea por ignorancia/desconocimiento, o por suavizar el có final―.
che-hué-có-i: ‘gente donde agua importante’, o ‘pueblo donde hay agua importante’, refiriéndose a alguna laguna, como laguna El Tigre (la mayor en extensión en la actualidad, en la cuenca del arroyo Las Saladas), o el lago Las Rosas (que se extinguió al canalizarse la cañada Montenegro). che: ‘gente’ o ‘habitantes’ hué: ‘lugar, paraje, poblado’ có: ‘agua’ (de cué: ‘laguna, cuerpo de agua’). i: ‘importante’.
En la provincia de Mendoza existe un paraje denominado Chivilcoy, aunque no existen pruebas de que exista una relación con el Chivilcoy del interior bonaerense. Una versión sostiene que, tal como el pueblo indígena de Quimivil o Quilmes (en la provincia de Tucumán) fue trasladado prisionero hasta una reducción católica en el sur de la ciudad de Buenos Aires que tomó el nombre de este pueblo, y que con el correr de los años se convirtió en la ciudad de Quilmes, igualmente pudo haber existido en la provincia de Mendoza una aldea mapuche que fue trasladada por la fuerza por el ejército en épocas del virreinato, hasta el actual Chivilcoy. Sin embargo esto no está históricamente fundado, y no hay ningún registro que lo ratifique.
Existe una leyenda de la región que vincula el nombre con el jefe mapuche (o quizá pampa) de nombre Chivilcó, cuyas tolderías se establecían en la zona. Estas personas se negaban a retirarse de su pueblo de origen, por lo que el estanciero Juan José Almeyra ―a quien el Gobierno había otorgado recientemente una importante cantidad de tierras a orillas del arroyo Las Saladas (en la actualidad, en el partido de Navarro existe una antigua estación del ferrocarril provincial denominada Almeyra)― decidió echarlos definitivamente. Con todos sus peones contratados atacó a los aborígenes con rifles y algunos morteros. Casi todos los guerreros fueron matados a tiros, y Chivilcó fue matado a golpes de espada por Hipólito Almeyra, uno de los hijos del estanciero. Las familias mapuches se retiraron y nunca más regresaron a ese lugar.
Historia
La zona que hoy forma el partido de Chivilcoy ―la zona aledaña a los arroyos Las Saladas, Chivilcoy y Cañada Rica― era parte del antiguo partido de Guardia de Luján, con cabecera en la Villa de Luján (actual ciudad de Luján, a unos 70 km de la ciudad de Buenos Aires).
Los censos muestran que para 1840 existía un importante número de habitantes, principalmente hacia el sur del actual partido.
Los vecinos de lugar se sentían postergados debido a la inexistencia de una capilla, un juez de paz y un cementerio, y también de un núcleo urbano que aglutinara sus actividades comunales. Su dependencia de Luján generaba un estado de aislamiento en la zona por las enormes distancias que separaban a los poblados entre sí, y para con la administración del territorio. Es por ello que los vecinos elevaron varias solicitudes ante el brigadier general Juan Manuel de Rosas, quien el 28 de diciembre de 1845 decretó la partición del antiguo partido de Guardia de Luján y creó el partido de Chivilcoy.
Esta nueva jurisdicción comprendía, además del territorio del actual partido de Chivilcoy, sectores de los actuales partidos de Alberti, Chacabuco, Suipacha, Navarro y Veinticinco de Mayo.
A partir de la creación del partido, un grupo de vecinos ―como Federico Soárez, Miguel Calderón, Anastacio Chávez, Manuel López, Manuel Villarino y Valentín Fernández Coria, entre otros― impulsaron la fundación del pueblo.
Nueve años después, el 22 de octubre de 1854, se creó el pueblo de Chivilcoy.
Se sucedieron varias cartas al Gobierno central, a fin de que les concediese permiso oficial para la fundación de un nuevo pueblo que aglutinase las actividades y fuera asiento de las autoridades municipales, escuelas, sirviera para concentrar la población dispersa.
Habiéndose autorizado la fundación, se realizaron varias asambleas vecinales en las que se debatió, principalmente, la ubicación del nuevo pueblo. El 20 de octubre de 1854 se organizó un recorrido por las tierras, a fin de ubicar el lugar más apto para la fundación y crecimiento del pueblo. Cuando llegó la noche no habían llegado a una decisión, por lo que postergaron la tarea para dos días después.
El 22 de octubre de 1854, luego de la asamblea, salieron en comitiva los presentes, para observar las tierras y determinar el solar apropiado para la ubicación. En lo protocolar, se portaba una pala bruñida, sin usar, símbolo del trabajo y la pujanza del pueblo, la cual se hincaría en los suelos en el lugar elegido.
Pasado ya un largo rato sin determinación consensuada, uno de los vecinos, Valentín Fernández Coria, tomó la pala ritual y se lanzó a la carrera. Fue cercado por varios vecinos, pero antes de caer al suelo, clavó la pala en el suelo. Allí se decidió formar la plaza del pueblo de Chivilcoy. Este sitio se encuentra en el centro de la actual plaza Veinticinco de Mayo, donde se alza la figura de Clío ―escultura evocativa de la Historia―, portadora del pergamino con las dos fechas más importantes de la Historia de Argentina: 25 de mayo de 1810 - 9 de julio de 1816.
Cuando el político sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento fue designado presidente de la República, pronunció en su discurso histórico la frase «haré cien Chivilcoy», refiriéndose a esta pujante villa. Sarmiento, muy ligado a la ciudad desde que hiciese primeros contactos con los vecinos a su paso junto al Ejército Grande de Urquiza, se interesaba fuertemente en consolidar demográficamente las tierras ganadas al indio tras la guerra contra los pueblos indígenas de la Provincia, y proponía a la ciudad de Chivilcoy como modelo de colonia a implantarse en todas esas amplias planicies desiertas y ricas. Es el propio Sarmiento quien propone a Manuel Villarino, la traza del pueblo, tomando como idea la estadounidense Filadelfia en el trazado urbano, y rodeada la ciudad por un extenso anillo de chacras. La idea utópica de Sarmiento no perduró ya sea por las trabas políticas y burocráticas del lobby roquista que por entonces dominaba el gobierno central, o bien por desidia del mismo ejecutivo, aunque este plan de ciudad, con ligeras variaciones producto de las modificaciones que promueven los cambios tecnológicos, culturales y el crecimiento demográfico, hasta hoy perdura y puede observarse.
La ciudad creció paulatinamente desde su fundación, constituyéndose pronto como una de las demográficamente más importantes de la región.
Hacia 1859, concentraba alrededor de 6500 habitantes y una planta urbana consolidada de unas 20 hectáreas, y contaba con comercios de rubros necesarios para la población existente. El 11 de septiembre de 1866 se produjo un suceso que cambiaría la vida del tranquilo pueblo pampeano: la llegada del ferrocarril, con la inauguración de la Estación Chivilcoy Norte. El trazado, que desde la localidad de Gorostiaga se extendía hacia el oeste, arribaba a la ciudad por la actual calle Pueyrredón, y continuaba por la actual General Paz rumbo a la villa de Bragado, debido al impresionante crecimiento poblacional, comienza a generar, hacia 1900 importantes inconvenientes de tránsito, incluyendo varios accidentes fatales, que comenzaron a impulsar una modificación en la traza ferroviaria de entonces. Esto se concretaría algunos años más tarde, al quedar habilitado un by-pass que partiendo desde la localidad de Gorostiaga, evitaba en su recorrido el centro de la ciudad, estableciéndose la Estación Chivilcoy Sud, a unos 3 km del mismo. Así, se mantuvo el tránsito de formaciones de transporte de pasajeros por la Estación Norte, y se desvió el tránsito de cargas hacia ese by-pass al Sur.
Por entonces, son inaugurados con mucha pompa la nueva Municipalidad y la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, sobre sus respectivas localizaciones primitivas.
También se trasladó el cementerio, que hasta 1890 estaba ubicado en lo que hoy es el barrio PYM y donde se asientan hoy la Escuela n.º 33 y la Comisión de Fomento Barrio del Pito. En la nueva ubicación, a 3500 m del centro, se construye un imponente arco de entrada, y los detalles arquitectónicos de los cuales se sirve son de un estilo sobrio, acorde al destino del predio, aunque conservando en el interior un novedoso diseño y espacios verdes parquizados, como también una importante infraestructura.
Entre 1895 y 1930 se construye la mayoría de las escuelas que aún hoy funcionan en la ciudad.
En 1929 se construyó la Usina Eléctrica mediante gestiones populares, la cual provee de energía eléctrica a toda la ciudad, y es absorbida hacia la década de 1980 por el ente ESEBA, quedando inactiva hacia 1995.
Hacia 1950, otro hecho de importantes dimensiones volvió a causar un impacto positivo en la ciudad: el entubamiento de la Cañada de Montenegro.
Este curso hídrico, que cruza a la ciudad en sentido Norte-Sur, era causante de grandes desastres en el área periférica de la urbe, principalmente en sectores donde, con la carencia de servicios públicos, existían importante número de ranchos de ladrillo y adobe, inestables y muy vulnerables que periódicamente se veían perjudicados con las crecidas de este riacho.
La construcción del soterramiento de este curso, tuvo como aspectos positivos no solo el reducir al mínimo las inundaciones en el hoy Barrio de la Plaza Florencio Varela, sino también dotar a la ciudad de un desagüe pluvial importante, por el cual hoy discurren las aguas de las lluvias cada vez más copiosas (en el comienzo del «ciclo húmedo» ―en los años sesenta― en solo 10 años ascendió de 990 a 1400 milímetros anuales).
Para este momento histórico, cuando Chivilcoy ya alcanzaba una población de 45 000 habitantes, se produjo otro hecho de importancia, esta vez, negativo: la clausura y cierre definitivo de la Estación Chivilcoy Norte.
El edificio, que estuvo algunos años en desuso y que bien pudo ser restaurado y conservado como un museo histórico, apuntado al hecho que cambió la vida chivilcoyana con la llegada del ferrocarril, fue luego derribado, para dar lugar a la actual terminal de ómnibus hacia 1975. Este edificio, carente de todo sentido estético o estilístico en lo arquitectónico, se construyó íntegramente de hormigón armado, y permaneció sin modificaciones hasta el año 2005, en el cual se iniciaron obras de remozamiento y remodelación, en las cuales se construyeron los accesos, baños, y se instaló con edificio propio la Escuela de Artes Visuales. Solo queda como testigo de la existencia de la estación ferroviaria, una discreta placa de bronce recordatoria.
Hacia 1970, Chivilcoy poseía consolidado un 75 % de la planta urbana demarcada por la primera circunvalación, además de otras áreas urbanizadas en el exterior del mismo. Se produjo en esta década la construcción del primer anillo de circunvalación.