El deshielo cubano (en inglés, Cuban thaw) fue un proceso de acercamiento y normalización parcial de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos desarrollado entre 2014 y 2017, tras más de cinco décadas de hostilidad bilateral iniciada después de la Revolución cubana de 1959 y del establecimiento del embargo estadounidense.
La distención comenzó oficialmente en diciembre de 2014, cuando los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron simultáneamente la reanudación del diálogo bilateral tras negociaciones secretas facilitadas por la Santa Sede y el gobierno de Canadá. Como parte de este acercamiento, ambos países restablecieron relaciones diplomáticas en julio de 2015 y reabrieron sus embajadas en La Habana y Washington D. C. Ese mismo año, Estados Unidos retiró a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, y flexibilizó diversas restricciones relacionadas con viajes, remesas y transacciones económicas.
El deshielo culminó simbólicamente con la visita oficial de Barack Obama a Cuba en marzo de 2016, la primera realizada por un presidente estadounidense en funciones desde 1928. Sin embargo, el proceso comenzó a revertirse en 2017 con la llegada a la presidencia de Donald Trump, cuya administración restableció diversas sanciones y restricciones. Desde entonces, las relaciones entre ambos países han estado marcadas por tensiones políticas y desacuerdos en ámbitos como los derechos humanos, las sanciones económicas y la política migratoria. Contexto Según The Economist, el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos estuvo influido por factores económicos y políticos en ambos países. Durante la década de 2010, el gobierno cubano implementó una serie de reformas económicas graduales destinadas a la actualización del modelo económico, caracterizadas por una apertura limitada al sector privado y una reorganización del papel del Estado en la economía.
Las principales medidas tomadas incluyeron la ampliación del trabajo por cuenta propia, la autorización de la compraventa de viviendas y vehículos entre particulares, la entrega de tierras ociosas en usufructo a agricultores y la flexibilización de las restricciones para viajar al extranjero. Estas reformas también buscaron reducir el peso del empleo estatal, disminuir ciertos subsidios y promover una mayor captación de inversión extranjera, en un contexto marcado por la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso y reducir la dependencia de aliados externos como Venezuela.
Paralelamente, la administración Obama promovió una política exterior más orientada al diálogo diplomático con Cuba, argumentando que décadas de aislamiento no habían logrado cambios políticos significativos en la isla. Funcionarios estadounidenses señalaron que una estrategia basada en el diálogo, el aumento de los intercambios culturales y la ampliación de los contactos entre las sociedades de ambos países podría ser más efectiva para fomentar transformaciones graduales en la isla.
De acuerdo con varios medios internacionales, el deshielo entre ambos países estuvo influido también por la situación de Venezuela, principal socio de Cuba, que atravesaba un fuerte deterioro económico y político. Durante años, Caracas había subsidiado a La Habana mediante el suministro de petróleo y apoyo financiero. Sin embargo, tras la caída de los precios del petróleo en la década de 2010, el gobierno venezolano dejó de poder sostener ese nivel de asistencia económica.
Cambios en el contexto regional también favorecieron el acercamiento. Desde finales de la década de 2000, varios gobiernos latinoamericanos habían criticado la política estadounidense hacia Cuba y reclamaban su inclusión plena en los mecanismos regionales. En ese sentido, la normalización de relaciones fue interpretada por algunos analistas como un intento de Washington de mejorar sus vínculos con América Latina y reducir un punto de fricción histórico en la política hemisférica.
Inicio del deshielo
Negociaciones secretas Una serie de negociaciones diplomáticas secretas entre funcionarios de Estados Unidos y Cuba, prolongadas durante unos dieciocho meses, precedieron al restablecimiento de relaciones diplomáticas. Las conversaciones se celebraron principalmente en Ottawa, Canadá y en el Vaticano. Contaron además con la mediación del papa Francisco, quien envió cartas a los presidentes Barack Obama y Raúl Castro instándolos a resolver cuestiones humanitarias y avanzar hacia una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
Intercambio de prisioneros miniatura|El contratista de la USAID Alan Gross regresa a Estados Unidos, luego de ser liberado por las autoridades cubanas. El 17 de diciembre de 2014, ambos países llevaron a cabo un intercambio de prisioneros que dio paso al proceso de normalización de relaciones bilaterales. Como parte del acuerdo, Cuba liberó al contratista estadounidense de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Alan Gross, quien había sido condenado en la isla por introducir equipos de telecomunicaciones sin autorización.
A cambio, Estados Unidos liberó a los tres miembros restantes del grupo conocido como los Cinco cubanos, que cumplían condenas por cargos de espionaje en prisiones estadounidenses desde finales de la década de 1990. El acuerdo también incluyó la liberación de Rolando Sarraff Trujillo, un agente cubano que había colaborado con los servicios de inteligencia estadounidenses y permanecía encarcelado en Cuba durante casi dos décadas. Además, el gobierno cubano, a petición de Estados Unidos, liberó a 53 disidentes políticos encarcelados.
Anuncio del restablecimiento miniatura|Carta enviada por el presidente de Estados Unidos Barack Obama al líder cubano Raúl Castro sobre el restablecimiento de relaciones diplomáticas y misiones diplomáticas permanentes entre Estados Unidos y Cuba.
Ese mismo 17 de diciembre de 2014, los presidentes Obama y Castro anunciaron simultáneamente en discursos televisados el inicio de un proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El anuncio se produjo tras el intercambio de prisioneros, y varios medios lo describieron como el cambio más significativo en la política bilateral desde la ruptura de relaciones diplomáticas en 1961.
Conversaciones diplomáticas El 21 de enero de 2015, Estados Unidos y Cuba iniciaron conversaciones bilaterales en La Habana para discutir nuevas medidas destinadas a profundizar el proceso de normalización de sus relaciones. La delegación estadounidense estuvo encabezada por la subsecretaria de Estado Roberta S. Jacobson, mientras que la representación cubana la lideró Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Las conversaciones se centraron principalmente en la política migratoria. En particular, los representantes cubanos instaron a Estados Unidos a eliminar los privilegios migratorios concedidos a los refugiados cubanos, conocidos como la política de «pies secos, pies mojados», que permitía a los ciudadanos cubanos que lograban llegar al territorio estadounidense solicitar residencia y eventualmente la ciudadanía, siempre que fueran interceptados en tierra y no en el mar. Según la agencia Reuters, la incertidumbre entre la población cubana sobre el futuro de la política migratoria estadounidense tras el inicio del deshielo provocó un aumento del número de emigrantes cubanos que intentaban llegar a Estados Unidos.
La delegación estadounidense señaló que la mejora de las condiciones de derechos humanos en Cuba, incluida la libertad de expresión y de reunión, constituía un elemento central para la normalización de las relaciones entre ambos países. Asimismo, pese a las objeciones de Cuba, Estados Unidos afirmó que mantendría la Ley de Ajuste Cubano. miniaturadeimagen|Delegaciones de Estados Unidos y Cuba durante la segunda ronda de conversaciones para restablecer relaciones diplomáticas, en Washington D. C., el 27 de febrero de 2015. Una segunda ronda de conversaciones se celebró en Washington D. C. en febrero de 2015. Los negociadores calificaron las conversaciones como productivas y señalaron que veían cercana la resolución de varios asuntos pendientes. No obstante, la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de «Estados patrocinadores del terrorismo» continuó siendo uno de los principales puntos de desacuerdo, aunque la diplomática cubana Josefina Vidal indicó que su retirada de la lista no constituía estrictamente una condición previa para la reapertura de las embajadas.
Una tercera ronda de conversaciones tuvo lugar en La Habana entre el 16 y el 17 de marzo de 2015. Sin embargo, las negociaciones concluyeron antes de lo previsto, tras solo un día de encuentros, sin que se ofrecieran explicaciones públicas detalladas. Posteriormente, Obama y Castro se reunieron durante la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá los días 10 y 11 de abril de 2015. Durante el encuentro, Castro elogió a Obama y afirmó que no lo responsabilizaba personalmente por la continuidad del embargo estadounidense contra Cuba. Tras la reunión, el líder cubano reiteró la solicitud de reapertura de las embajadas, mientras que ambos líderes manifestaron su disposición a avanzar hacia una relación más directa pese a sus diferencias políticas.
Retirada de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo Durante las negociaciones, la delegación cubana aseguró que el proceso de normalización no produciría cambios significativos mientras Cuba permaneciera incluida en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo elaborada por el Departamento de Estado. En ese momento, Cuba figuraba entre los cuatro países incluidos en dicha lista, junto con Irán, Sudán y Siria. Estados Unidos indicó que había ordenado a los servicios de inteligencia evaluar la situación para determinar si era posible la retirada de Cuba.
El 14 de abril de 2015, el presidente Obama informó al Congreso de los Estados Unidos de su decisión de retirar a Cuba de dicha lista, señalando que «el gobierno de Cuba no ha proporcionado apoyo alguno al terrorismo internacional durante los seis meses anteriores» y que había ofrecido garantías de que no respaldaría actos de terrorismo internacional en el futuro. El Congreso podía bloquear esta decisión mediante la aprobación de una ley en un plazo de 45 días; sin embargo, ningún miembro presentó tal legislación, por lo que Cuba fue retirada oficialmente el 29 de mayo de 2015. A raíz de este hecho, el gobierno cubano pudo abrir una cuenta bancaria en Estados Unidos, lo que le permitió realizar determinadas operaciones financieras en ese país por primera vez desde el inicio del embargo.
Restablecimiento de relaciones diplomáticas Reapertura de embajadas miniatura|La bandera de Cuba es izada durante la reapertura oficial de la Embajada de Cuba en Washington, D. C., el 20 de julio de 2015.|292x292px
Cuba y Estados Unidos restablecieron oficialmente relaciones diplomáticas en julio de 2015, y las secciones de intereses de ambos países —oficinas diplomáticas que funcionaban en ausencia de relaciones formales— fueron elevadas al rango de embajadas. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla presidió una ceremonia solemne en la embajada cubana en Washington en la que se izó la bandera del país. Posteriormente, el secretario de Estado estadounidense John Kerry y Rodríguez Parrilla ofrecieron una conferencia de prensa conjunta en la que destacaron el avance en las relaciones bilaterales, así como las persistentes diferencias políticas entre ambos gobiernos.