miniaturadeimagen|Boleta electoral del partido político trotskista Movimiento al Socialismo para las elecciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de 2000. En Argentina comienza distinguirse luego de la declaración de independencia de la Argentina y tiene punto inicial en la Anarquía del año 20. Sus pioneros fueron el Partido Federal y el Partido Unitario. Finalizadas las guerras civiles, el panorama político apareció dividido entre el Partido Nacional y el Partido Autonomista. Hacia 1880 se formó el Partido Autonomista Nacional (PAN), estableciendo de hecho un régimen de partido único que gobernó entre 1874 y 1916. En los años 1890, se fundaron la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista y en los años cuarenta se fundó el Partido Justicialista.

A partir de 1946 la vida política argentina estuvo polarizada entre radicales y justicialistas. Esa polarización estuvo afectada por golpes de estado militares sistemáticos. Desde 1983, Argentina disfruta de una democracia sin interrupciones. Desde ese año hasta la actualidad, la mayoría de los presidentes han sido radicales o peronistas.

De Revolución de Mayo a la Anarquía del año 20 Al ser destituido el Virrey español por amplia mayoría del Cabildo se produjo la designación de los miembros de la Primera Junta fue realizada con el objetivo de que todos los sectores sociales que apoyaban la revolución se encontraran representados y en equilibrio. Cornelio Saavedra representaba al sector militar, Manuel Alberdi como representante del clero; Mariano Moreno, Juan José Castelli, Manuel Belgrano representaban a los intelectuales y abogados. En esta revolución se reivindicó la consideración del cambio institucional, cuando las circunstancias y las necesidades del bien común lo aconsejaban, fue considerado un derecho natural del hombre y de la sociedad, a diferencia de hoy en día que en la Argentina, el bien común no es constitucional y se interpreta como inmoral y contrario al bien común a lo que se llama lo legal y constitucional. Juan Pablo II reafirma "La autoridad es postulada por el orden moral y deriva de Dios. Por lo tanto si las leyes de los gobernantes estuvieran en contradiccion con el orden y, consiguientemente, en contradiccion con la voluntad de Dios, no tendrian fuerza para obligar en conciencia..., mas aun la autoridad dejaria de ser tal". Por necesidad de supervivencia, se necesita una autoridad legitima, que debe ser ocupado por alguien que sea capaz de salvar la sociedad.

La Junta de gobierno surgida el viernes 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, como consecuencia del triunfo de la Revolución de Mayo que destituyó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, existió como tal hasta el 18 de diciembre del mismo año, ya que con la incorporación de diputados del interior se transformó en la Junta Grande.

Pronto comenzaron las divisiones entre los partidarios representados por Moreno y Saavedra respectivamente. Hacia fines de 1810 las divergencias en el seno de la Primera Junta entre los morenistas, que era tendencia más progresista y revolucionaria dentro de la Junta, conducida por Moreno; y los saavedristas, tendencia más conservadora, encabezada por Saavedra, derivaron en discusiones internas. Mariano Moreno fue el motor de la revolución en marcha. Desde su cargo de secretario de la Junta impulso medidas innovadoras y trató difundir los ideales revolucionarios a través de La Gaceta, periódico fundado por él el 7 de junio de 1810.

Cornelio Saavedra, líder militar representaba a los sectores más tradicionales que se conformaban con un cambio de gobierno que garantizara la libertad de comercio y que no modifique la situación social y económica que había dejado la dominación española. Como respuesta al gesto de un oficial del Regimiento de Patricios, en que exaltaba la persona de Saavedra, como si fuera el «rey o emperador de América», Moreno presentó a la Junta un proyecto de Supresión de Honores. Los jefes milicianos, temerosos de la pérdida de poder de Saavedra, presionaron para desplazar a Moreno.Segreti, Carlos S. (1980). La aurora de la Independencia: 1810-1815. Memorial de la Patria. Vol. I. La Bastilla. pp. 69. Las tensiones entre ambos sectores irían in cresendo. El excesivo personalismo de Saavedra y sus intentos de acaparar el poder de la Junta en su persona mediante presiones militares y sus reticencias a declarar una independencia formal condujeron a la ruptura total con el bando morenista. Oficialmente, Moreno marchaba en misión encomendada por la Junta Grande, pero en la práctica era un exilio de Buenos Aires, donde el grupo apoyado por Saavedra acaparaba el poder.

A fines de 1810 Moreno fue enviado a una misión a Gran Bretaña a la que nunca llegaría ya que murió en alta mar en circunstancias extrañas, los primeros días de marzo de 1811. Sus herederos políticos crearon el primer club político llamado "Club Morenista", cuyos miembros fundaron luego la Sociedad Patriótica. Según el testimonio de su hermano Manuel Moreno y de Tomás Guido, sus secretarios y acompañantes en ese viaje, murió debido a una convulsión producida por una sobredosis de un medicamento administrado por el capitán del buque: cuando llegaron al camarote de Moreno, el capitán sostuvo que le había suministrado cuatro gramos de un vomitivo de uso habitual en aquella época, elaborado con antimonio y tartarato de potasa, 40 veces aquella dosis que se conoce como mortal. Ambos testigos conjeturaron posteriormente que fue envenenado por el capitán del buque, y que la orden habría sido impartida por Saavedra.

Durante la década de 1810, el país trató de organizarse bajo distintas formas de gobierno. La última de ellas, y la más extensa, fue el Directorio, que se organizó en 1814. Pero este gobierno, de índole centralista, debió enfrentar las reacciones autonomistas de varias provincias. La más notable fue la de la Liga Federal organizada por José Artigas en las provincias del litoral.

Unitarios y Federales Los unitarios conformaban un partido político argentino que proclamaban el centralismo y consideraba a las provincias como simples divisiones internas con escasa autonomía. Los unitarios fueron un grupo integrado en su mayoría por la élite de Buenos Aires y de las ciudades que eran capitales provinciales: miembros de la clase alta. Dicho partido tuvo vigencia desde 1816 a 1862. Ellos defendían principalmente la centralización del poder en la provincia de Buenos Aires y el libre comercio irrestricto como doctrina económica y un papel de fuerte vinculación con Gran Bretaña. Los unitarios buscaban que Buenos Aires fuera la cabeza y capital del país, ya que había heredado el aparato administrativo colonial del antiguo virreinato. Para los unitarios lo más lógico era establecer en Buenos Aires un gobierno nacional que tomara todas las decisiones, subordinando a los gobiernos provinciales, también proponía el voto censitario o limitado a una pequeña élite. Entre sus principales líderes se encontraban Lavalle, Lamadrid y Rivadavia.Historia argentina: Unitarios y federales (1826-1841). Volumen 4 de Historia argentina, pág. 164. Autor: José María Rosa. Editor: Editorial Oriente, 1941

Por otro lado el Partido Federal era apoyado por pequeños comerciantes, las clases bajas urbanas y la población rural. Junto con el apoyo de los estancieros y otros grandes propietarios rurales que se fueron identificando con un proyecto político federal. Éste proponía la organización de un poder central que debía fundarse en el respeto por las autonomías de las provincias. En relación con el proyecto económico eran proteccionistas y otorgaban un papel central a las industrias nacionales, querían la distribución de los ingresos aduaneros que manejaba Buenos Aires y la libre navegación de los ríos interiores. Defendía el sistema federal de la República, la democracia y el voto universal. Se buscaba la libertad y la autonomía de las provincias delegando solo ciertas funciones a un Estado central. La existencia de los federales se registra desde el año 1816 hasta el 1868 y entre sus líderes se encontraban Artigas, Dorrego y Urquiza.Alén Lascano, Luis. Citado en Lafforgue, Jorge (2002) Historias de Caudillos Argentinos. Editorial Punto de Lectura. ISBN 7-20020-5-3)

El gobernador federal de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, asumió en 1835. Comenzó entonces el ocaso del Partido Unitario. Los ideales federales habían sido proclamados en el Pacto Federal de 1831 tras la derrota de las fuerzas unitarias dando paso a la Confederación Argentina. A su vez, el Pacto Federal funcionó en los hechos como constitución de Argentina hasta la sanción de la Constitución Nacional de 1853.

Finales del e inicios del Procedente de familias aristocráticas de las provincias y de la capital, se nuclearon en la Liga de Gobernadores y luego en el Partido Autonomista Nacional, fusión de las fuerzas dominantes en el período precedente, el Partido Autonomista de Adolfo Alsina y el Partido Nacional de Nicolás Avellaneda, que junto al Partido Nacionalista de Bartolomé Mitre eran las tres ramas en las que se había dividido el Partido Unitario. En 1880, lanzó la candidatura a la presidencia del general Julio Argentino Roca. Durante tres décadas el partido ejerció el gobierno mediante el fraude electoral y un modelo de virtual partido único.

En 1912 se promulga la Ley Sáenz Peña, que estableció el voto secreto y obligatorio.

Las primeras elecciones provinciales libres se realizaron en 1912 en la provincia de Santa Fe, y las primeras elecciones nacionales bajo esa ley fueron las de 1916.

Actualidad política

En términos generales a partir del año 1945 la vida política de parte de la Argentina estuvo polarizada entre radicales y peronistas. El radicalismo se organiza en la Unión Cívica Radical, fundada en 1891, en tanto que el peronismo se organiza en el Partido Justicialista, fundado en 1946.

En un segundo plano, detrás de los dos actores del bipartidismo suelen competir electoralmente agrupaciones políticas más claramente alineadas con la izquierda (como ha sido el caso en diferentes momentos históricos del Partido Socialista, o del Frente Grande) y otras más inclinadas hacia la derecha del arco político (Unión del Centro Democrático, Acción por la República, o del PRO).

Producido el golpe de Estado de 1955 —que derrocó al gobierno constitucional del populista Juan Domingo Perón— con la venia de parte de la UCR y hasta el 25 de mayo de 1973, fecha en la que asumió el gobierno constitucional de Héctor José Cámpora, las elecciones fueron irregulares y condicionadas y con el PJ partido mayoritario y partidos de índole comunista proscriptos.

A su vez el normal desenvolvimiento de los partidos se vio afectado por constantes golpes de Estado y gobiernos militares que impidieron sistemáticamente gobernar a peronistas y radicales hasta 1983.