Pulsión (, , derivados del verbo pulsāre: pujar, impeler) es un término que se utiliza en psicoanálisis para designar aquel tipo de impulso psíquico característico de los sujetos de la especie humana que tiene su fuente en una excitación interna (un estado de tensión percibida como corporal) y que se dirige a un único fin preciso: suprimir o calmar ese estado de tensión. Para lograr este fin, la pulsión se sirve de un objeto, el que sin embargo no es uno preciso, ni está predeterminado.Aunque muy distanciado (casi opuesto) a la teoría psicoanalítica, el célebre etólogo Konrad Lorenz(1930) tras sus trabajos empíricos observa que en muchos mamíferos se encuentran mociones psíquicas que transcienden al sistema instintual, considerándolas un anticipo de las pulsiones humanas.
Luis López Ballesteros, tal como la mayoría de los traductores al inglés de la obra de Sigmund Freud, tradujo la palabra alemana Trieb de manera poco precisa como "instinto". Los traductores franceses posteriores a Lacan, como asimismo el argentino José Luis Etcheverry —quien tradujo las obras completas de Freud directamente desde el alemán— enmendaron este error inicial y prefirieron el término pulsión. En efecto, se trata de conceptos diferentes (y también existe la palabra en alemán, palabra que también utilizó Freud, pero cuando quería referirse al concepto estrictamente biológico).
Mientras la pulsión es una noción dinámica, en la que influye la propia experiencia del sujeto y su historia ontogenética, vale decir, la referida al desarrollo de este, el instinto sería un concepto más estático y netamente congénito, heredado genéticamente. El instinto es típico de los animales no racionales. Mientras que el instinto posee objetos precisos e inamovibles para su satisfacción, las pulsiones carecen de objetos fijos, predeterminados.
Freud utilizó el término a partir de 1905 en sus escritos y pronto se transformó en uno de los conceptos técnicos fundamentales en los que se apoya el conjunto de la teoría psicoanalítica. Con él se designa la carga de energía que está en el origen, tanto del movimiento del organismo y su actividad, como de su funcionamiento psíquico inconsciente. Se denominan así pulsiones a las fuerzas derivadas de las tensiones somáticas en el ser humano, y las necesidades del ello; en este sentido las pulsiones se ubican entre el nivel somático y el nivel psíquico. Así como las pulsiones carecen de objetos predeterminados y definitivos; también tienen diferentes fuentes y por ello formas de manifestación, entre ellas: Pulsión de vida o Eros, pulsión de muerte o Tánatos, pulsiones sexuales, pulsión de saber, etc.
La conceptualización de las pulsiones A fines de Sigmund Freud observa que en el ser humano existen motivaciones perentorias y somáticas que escapan a lo instintivo, es más: pueden ir contra lo instintivo; de hecho, la "personalidad" humana está constituida por un conjunto de "conductas" extremadamente variables que superan a la definición característica del instinto. Con todo, durante algunos años mantiene la denominación de "instinto" ("Instinkt" escribe en alemán). Aún sin una designación definitiva, en 1905, en los "Tres ensayos para una teoría sexual" explica ya claramente la diferencia entre instinto y pulsión: instinto designa al impulso provocado ante una excitación y una tensión corporal, tensión que tiende a objetos específicos y que si accede a ellos se descarga momentáneamente; la pulsión -a diferencia del instinto- nunca queda satisfecha completamente, ni existe un objeto preciso para su satisfacción. Sin embargo veremos más adelante que estas conceptualizaciones son muy debatidas.
En 1910 Freud introduce el concepto de pulsión sexual (la teoría psicoanalítica "clásica" siempre ha enfatizado lo libidinal de las pulsiones) por semejanza con el concepto de "pulsión de auto-conservación". Sin embargo será clave el uso por parte del mismo Freud de otra palabra alemana para denominar y conceptualizar a estos impulsos metainstintivos, el uso de la palabra Trieb que luego se traducirá al español mediante la palabra pulsión.
El problema conceptual Trieb, substantivación del verbo alemán treiben, tiene el significado de brote, afloración, expresión, ganas, rumbo, fluctuación, constricción, puesta en movimiento, impulso. Su raíz es la misma que la de la palabra española deriva y que la inglesa .En todo caso es muy interesante el nexo filológico entre Trieb (= pulsión) y deriva, el estar a la deriva del deseo según la teoría lacaniana. Como ocurre con otros términos, el de Trieb (pronunc. "trib") fue ya utilizado con alguna sistematicidad previamente a Freud, se lo encuentra -dentro de un contexto romanticista- en obras de Göthe. Y ya con un criterio científico -pero aún vitalista- en los estudios y trabajos de Hermann Ludwig von Helmholtz y de Ernst Wilhelm von Brücke. Pero, tal cual ya se ha señalado, en las versiones a otros idiomas (especialmente en las traducciones al inglés) es frecuente traducir "Trieb" por "instinto" () o en ocasiones "motivation", tampoco resuelve el tema la traducción instinctual drive.
De este modo se provoca una interpretación con tendencias biológicas: al existir una interpretación biológica, ésta da lugar a dos posturas: la declaración de "no cientificidad" del psicoanálisis, o, si es aceptado, su biologización conceptual.
Lo primero suele ocurrir entre conductistas, psicólogos del Yo y los psicólogos cognitivos. La segunda postura ha sido y es frecuente entre los psicoanalistas de habla inglesa, con lo cual postulan que la problemática con la cual opera el psicoanálisis es una cuestión instintual que se "resolvería por la satisfacción de los instintos". Como se puede observar estos son algunos de los debates y problemas teóricos de las distintas corrientes del psicoanálisis.
Momentos y dimensiones de las pulsiones Freud distinguió a partir de 1915 diversos momentos y "dimensiones" de una pulsión: La fuente, que tiene su origen en lo somático y que se traduce por una tensión, una suerte de impulso (). El Drang (Esfuerzo) mismo, es decir la tensión interior que se traduciría en Trieb (pulsión). La meta que se puede encontrar en un estado pasivo o activo. El objeto de la pulsión, que en lo real es un medio bastante accesorio ya que sólo sirve para disminuir temporalmente la tensión inherente a la pulsión.
Fases (o estadios) pulsionales En la teoría "clásica" freudiana, originalmente todas las pulsiones se concebían como derivadas de una pulsión basal (casi totalmente instintiva): la Pulsión de vida, cuyo objeto es la autoconservación del individuo (luego, se verá, el mismo Freud evolucionó y modificó tal opinión).
La posibilidad de que ocurran los estadios o fases pulsionales son uno de los factores genéticos involucrados en las pulsiones, en efecto, se dan por etapas según va madurando el sistema nervioso de cada individuo; en cada etapa se produce un desarrollo neurológico específico en áreas que formarán partes focales del conjunto de las zonas erógenas.
Derivada de la pulsión de vida, es la pulsión por nutrirse, sin embargo las derivaciones más complejas e interesantes son las que aparecen en fases o estadios, y estas son las siguientes: Fase oral: ocurre entre el nacimiento y los 18 meses; la zona erógena casi exclusiva es la boca (el neonato recién comienza a "centrar" su psiquismo en un objetivo: nutrirse.Estudios realizados en la segunda mitad del s. XX han demostrado que existe una tendencia congénita en el feto de llevarse el dedo a la boca, esto es, el reflejo de succión resulta la base neurológica para que luego se desarrolle sobre ésta una pulsión oral. Fase anal: entre los 18 y los 36 meses. Debido al desarrollo del control de los esfínteres anales, el o la infante experimenta sensaciones placenteras al poder tener un cierto primer control de su cuerpo, el de poder retener o expulsar los excrementos.Los infantes y niños pequeños creen que los excrementos son una parte de su cuerpo (no tienen noción de excreciones); esto explica que los niños o niñas pequeños en muchas ocasiones presenten sus excrementos como regalitos a los padres, a su modo creen que están donando algo de su cuerpo al cual identifican con su sí mismo. Los niños al percatarse que los adultos tienen un interés particular por la defecación infantil, utilizan el excremento como objeto de intercambio y lo donan a sus seres queridos en muestra de afecto. Fase fálica (o uretral): ocurre entre los 3 a 6 años, el niño o la niña pueden en esta etapa controlar sus esfínteres uretrales y será un esbozo anticipatorio de la fase genital. Freud nota que en la fase fálica se da la constitución definitiva (aunque no su terminación, ya que el edipo existe activamente durante toda la vida del sujeto) del edipo de cada sujeto. Complejo de castración y sepultación del complejo de Edipo: en este momento se produce un quiebre, o puede no darse. Por esto es un momento crucial en la evolución del aparato psíquico. Pero esta no es una fase o un período, sino un proceso mediante el cual se produce una reorganización de las experiencias y de la posición subjetiva. Esta reorganización es fundamental para la organización de las pulsiones. Período de latencia: entre los 6 años y la pubertad existe una fuerte sublimación espontánea de los sentimientos libidinales, el período de latencia (por razones evolutivas existe para facilitar una integración cultural del sujeto). Fase genital: Desde la pubertad en adelante, cuando se encuentra ya configurado el edipo; en esta fase se desarrollan y devienen en cada sujeto los intereses sexuales ya determinados ("inclinaciones sexuales", etc.).
Posteriormente Jacques Lacan observa dos pulsiones más, tal cual las expresa a partir de su Seminario XI.Definida conceptualmente a partir del seminario llamado La Angustia.Es decir en Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis (publicación: 1964). Estas son la: Pulsión escópica: centrada en la mirada, relacionada primordialmente a Lo Imaginario, la pulsión escópica se configura a partir del estadio del espejo, cuando el sujeto posee la capacidad de percibir imágenes -y sobre todo- percibirse a "sí mismo" como una unidad. No confundir este sí mismo con el self de la psicología y psicoanálisis anglosajón. Es la base de la capacidad estética de cada sujeto. Pulsión invocante: asociada al momento de suficiente desarrollo de las áreas cerebrales del lenguaje y de síntesis. La pulsión invocante es la pulsión dirigida a la voz de palabra inteligible, de este modo el deseo del Otro llega al sujeto principalmente mediante el soporte de la voz.Esto explica la frase lacaniana Desear es con-sentir el deseo del Otro.
Nosología Los estadios o fases antes reseñados son perfectamente verificables empíricamente; más difícil es aseverar que una fijación (una estagnación o un estasis) de la actividad psíquica inconsciente de cada sujeto en determinado estadio dará por resultado "automáticamente" un determinado carácter o -en casos graves- una determinada nosología, un determinado cuadro patológico.