El yaguar, jaguar, yaguareté, jaguareté, tigre americano o tecuán (Panthera onca) es un mamífero carnívoro félido de la subfamilia de los Panterinos y género Panthera. Es la única de las cinco especies actuales de este género que se encuentra en América. También es el mayor félido de América y el tercero del mundo, después del tigre (Panthera tigris) y el león (Panthera leo). Su distribución actual se extiende desde el extremo sur de Estados Unidos continuando por parte de México, América Central y América del Sur hasta el norte y noreste de Argentina. Habita principalmente en zonas tropicales secas y húmedas, pero también vive en matorrales áridos. Su dieta es muy amplia, puede cazar grandes presas, incluido ganado, o pequeños animales. Exceptuando algunas poblaciones en Arizona (suroeste de Tucson), esta especie ya ha sido prácticamente extirpada en los Estados Unidos desde principios de la década de 1900.
Se encuentra emparentado y se asemeja mucho en apariencia física al leopardo (Panthera pardus), pero generalmente es de mayor tamaño, cuenta con una constitución más robusta y su comportamiento y hábitat son más acordes a los del tigre (Panthera tigris). Si bien prefiere las selvas densas y húmedas, puede acomodarse a una gran variedad de terrenos boscosos o abiertos. Está estrechamente asociado a la presencia de agua y destaca junto con el tigre, por ser un félido al que le gusta nadar.
Es fundamentalmente solitario. Caza haciendo emboscadas, siendo oportunista a la hora de elegir las presas. Es una especie clave para la estabilización de los ecosistemas en los que habita; al ser un superpredador, regula las poblaciones de las especies que captura. Los ejemplares adultos tienen una mordedura excepcionalmente potente, incluso en comparación con otros grandes félidos, lo que les permite perforar los caparazones de reptiles acorazados como tortugas y utilizar un método poco habitual para matar: ataca directamente la cabeza de la presa entre las orejas para propinar un mordisco letal que atraviesa el cráneo con sus colmillos alcanzando al cerebro.
Panthera onca está calificado en la Lista Roja de la UICN como «especie casi amenazada» y su número está en declive. Entre los factores que lo amenazan se incluyen la pérdida y la fragmentación de su hábitat. A pesar de que el comercio internacional de ejemplares de esta especie o sus partes está prohibido, este félido muere con frecuencia a mano de los humanos, especialmente en conflictos con ganaderos. Aunque reducida, su distribución geográfica continúa siendo amplia, existiendo aún 34 subpoblaciones a lo largo del continente. A lo largo de la historia, esta distribución le otorgó un lugar prominente en la mitología de numerosas culturas indígenas americanas, como los mayas y los aztecas.
Nombres comunes y etimología
En sus zonas nativas recibe diferentes denominaciones en español como jaguar, yaguar, yaguareté, otorongo, jaguarete, tigre o tigre americano. Los mexicas lo llamaban ocelotl, aunque también utilizaban este nombre para el ocelote (Leopardus pardalis), y podrían referirse a él como tlatlauhquiocélotl. En gran parte de Hispanoamérica desde la llegada de los españoles es común llamar a este animal «tigre» aunque es remoto el parecido con el tigre asiático (Panthera tigris) del cual procede el apelativo. En las zonas de países de habla castellana que están próximas a la frontera con Brasil, se emplea también la denominación brasileña en portugués: onça-pintada o jaguar. En cuanto a las lenguas aborígenes americanas, en maya se le llama balam, en mapuche es llamado nawel (origen del antropónimo y topónimo Nahuel), en algunos Idiomas quechuas uturunku o unqa y en bribri namú, y nawat tekwani (literalmente significa: come gente).
Yaguar y yaguareté provienen del guaraní 'fiera', y 'verdadero', y probablemente llegó al español por conducto del portugués o del francés, lo cual explica la desvirtuación hacia la forma con j: jaguar. Véase también jaguar, yaguar y yaguareté en el DRAE. El origen del nombre se ha supuesto como procedente de yaguá-eté, que significaría «fiera de verdad» o «auténtica fiera»; en efecto, antes de 1492 los guaraníes utilizaban la palabra yaguá para referirse a los distintos carnívoros o «fieras», pero ante la presencia de los feroces perros de combate traídos por los europeos el término guaraní yaguá pasó a significar solo 'perro' (actualmente se aplica este término en guaraní a cualquier perro), mientras que Panthera onca era el yaguá-eté, es decir: la fiera o animal feroz por antonomasia, siendo la más peligrosa de todas las que los integrantes de esa etnia conocían y a quien más temían. De allí surgió la denominación yaguareté, usada especialmente en los países del área guaranítica: Argentina y Paraguay, y de modo abreviado, yaguar, o por error en la pronunciación sobre textos no en castellano: jaguar con «j».
El primer componente de su designación taxonómica, Panthera, es un término latino derivado a su vez de la palabra griega πάνθηρ (leopardo, la especie tipo del género). Se ha dicho que esta palabra deriva de παν- «todo» y θήρ «bestia», aunque podría ser una etimología popular«panther», Oxford English Dictionary, 2.ª edición. o que tuviera su origen en pundarikam (literalmente «animal amarillento»), la palabra sánscrita para «tigre». miniaturadeimagen Onca proviene del portugués onça, con la cedilla sustituida por razones tipográficas, aunque en España se usa más habitualmente para la onza o leopardo de las nieves (Panthera uncia) y en Latinoamérica para el gato onza u ocelote. Deriva del latín lyncis, lince, que perdió la letra «L» al confundirse con el artículo definido (italiano lonza, francés antiguo l'once).«ounce» 2, Oxford English Dictionary, 2.ª edición.
Taxonomía Árbol filogenético de la subfamilia Pantherinae. basado en y
Panthera onca, es el único miembro del género Panthera existente en la actualidad en el Nuevo Mundo. Pruebas de ADN muestran que esta especie, el león (Panthera leo), el tigre (Panthera tigris), el leopardo (Panthera pardus), el leopardo de las nieves (Panthera uncia), y la pantera nebulosa (Neofelis nebulosa) comparten un antepasado común, y que este grupo tiene una edad de entre 6 y 10 millones de años; el registro fósil indica que la aparición de Panthera se produjo hace entre 2 y 3,8 millones de años. Generalmente los estudios filogenéticos han demostrado que la pantera nebulosa es la especie basal de este grupo. La posición de las especies restantes varía entre diversos estudios y en la práctica permanece sin resolver.
Basándose en pruebas morfológicas, el zoólogo británico Reginald Pocock llegó a la conclusión de que el pariente más cercano a Panthera onca era el leopardo. Sin embargo, las pruebas de ADN no son concluyentes y su posición en relación con otras especies varía de un estudio a otro. Fósiles de especies extintas de Panthera, como por ejemplo el jaguar europeo (Panthera gombaszoegensis) y el león americano (Panthera leo atrox), presentan características propias tanto del león como de Panthera onca. El análisis del ADN mitocondrial de Panthera onca indica que el linaje de la especie se remonta a entre hace 280 000 y 510 000 años, por lo tanto es más moderna de lo que sugiere el registro fósil.
Subespecies alt=|miniaturadeimagen|Aunque se han reconocido numerosas subespecies de Panthera onca, investigaciones recientes apuntan a que solo hay tres. miniatura|P. onca hernandesii. La última descripción taxonómica de las subespecies de Panthera onca fue realizada por Pocock en 1939. Basándose en los orígenes geográficos y la morfología craneal, reconoció ocho subespecies, aunque no disponía de suficientes especímenes como para evaluarlas de manera crítica, y mostró sus dudas sobre el estatus de algunas de ellas. Sin embargo la división en subespecies de Pocock todavía se utiliza habitualmente en descripciones generales de este félido.Guidelines for Captive Management of Jaguars. Taxonomy, pp. 5-7
Seymour relaciona ocho subespecies reconocidas:
P. onca arizonensis † (Goldman, 1932), sur de Arizona a Sonora, México. P. onca centralis (Mearns, 1901), Panamá y norte de Colombia. P. onca goldmani (Mearns, 1901), península de Yucatán a Belice y Guatemala. P. onca hernandesii (J. E. Gray, 1857), centro y oeste de México. P. onca onca (Lineo, 1758): entre las cuencas del río Orinoco y el Amazonas. P. onca paraguensis (Hollister, 1914), sur de Brasil hasta la Pampa central de Argentina, incluyendo además a Paraguay y parte de Uruguay. P. onca peruviana (de Blainville, 1843), bosque tropical de Tumbes (costa) Perú y Ecuador. P. onca veraecruscis (Nelson y Goldman, 1933), Texas central al sudeste de México.
En la obra Mammal Species of the World y en el Sistema Integrado de Información Taxonómica (ITIS) se reconocen nueve subespecies, las ocho citadas y además P. onca palustris (Ameghino, 1888).
Panthera onca cuenta con dos subespecies extintas: Panthera onca augusta y Panthera onca mesembrina, ambas del Pleistoceno, habitaban América desde la Patagonia (incluido Chile) hasta Estados Unidos, a estas dos subespecies se une Panthera onca arizonensis que fue erradicada en tiempos modernos.
Evaluaciones posteriores sugieren que solo se tendrían que reconocer tres subespecies: P. onca onca, P. onca hernandesii y P. onca paraguensis, y estudios recientes tampoco han conseguido encontrar pruebas que sustenten subespecies claramente definidas, y ya no las reconocen. Larson (1997) estudió la variación morfológica en Panthera onca y demostró que hay una variación clinal norte-sur, pero también que la diferenciación dentro de las presuntas subespecies es mayor que la que hay entre ellas, y que por lo tanto no apoya una división en subespecies. Un estudio genético de Eizirik y otros colaboradores en 2001 confirmó la ausencia de una estructura geográfica de subespecie clara, a pesar de que encontraron que las grandes barreras geográficas, como por ejemplo el río Amazonas, limitaban el intercambio de genes entre las diferentes poblaciones. Un detallado estudio realizado posteriormente también mostró un flujo genético entre subespecies y una heterogeneidad relativamente baja.
Subpoblaciones Lo que si se conocen son subpoblaciones diferenciadas geográficamente de jaguares. Ya que un artículo publicado en la Cambridge University Press, presentó un estudio de identificando 34 subpoblaciones de Panthera onca y su nivel de peligro de extinción. Reconoce 34 subpoblaciones descritas, y estas son:
Pacífico mexicano (EN) Sierra de Tamaulipas (CR) Golfo de México (CR) Selva Maya (EN) Montañas Maya (EN) Caribe hondureño (CR) Misquito hondureño (CR) Indio-Maíz Tortuguero (CR) Talamanca (CR) Península Osa (CR) Panamá central (CR) Choco biogeográfico (EN) Paramillo-San Lucas (CR) Sierra Nevada de Santa Marta (CR) Serranía de Perijá-Catatumbo (CR) Santa Helena-Guayas (CR) Amazonia (LC) Maranhao-Babacu (CR) Nascentes Parnaiba (EN) Boqueriao da Onca (CR) Sierra de Capibara (CR) Chapada Diamantina (CR) Araguia (EN) Goias y Tocantins (EN) Sertao Veredas Peruacu (CR) Mato Grosso (EN) Chapada dos Guimaraes (CR) Emas (CR) Espinhaco de Minas (CR) Sooretama (CR) Mantiqueria-Rio Doce (CR) Pontal do Paranapanema (CR) Serra do Mar (CR) Iguazú (CR)
Con todo, no son las únicas. En Argentina por ejemplo, además de Iguazú (ámbito que se extiende también en Brasil y Paraguay) existen otros dos ambientes con presencia actual de la especie: las Yungas, compartido con Bolivia, hogar de entre 100 y 200 ejemplares, e Iberá (provincia de Corrientes), 50 ejemplares desde la reciente reintroducción.
Biología y comportamiento miniatura|220px|derecha|Cráneo de un ejemplar de yaguareté austral (Panthera onca palustris).
Descripción
miniatura|220px|derecha|Su cabeza es robusta y sus mandíbulas extremadamente potentes. Su tamaño tiende a incrementarse cuanto más al sur se localicen.