Manuscrito hallado en una botella o Manuscrito encontrado en una botella (en inglés: MS. Found in a Bottle) es un cuento de terror del escritor estadounidense Edgar Allan Poe publicado por primera vez en el periódico Baltimore Saturday Visiter el 19 de octubre de 1833. El autor recibió por él un premio literario dotado con 50 dólares.

Argumento Un narrador anónimo, alejado de su familia y de su país, se embarca como pasajero en un carguero procedente de Batavia (actual Yakarta) con destino a las Islas de la Sonda. Al cabo de unos días de viaje, el barco se encuentra en calmas y, a continuación, sufre un simún (una combinación de tormenta de arena y ciclón tropical) que hace zozobrar el barco y lanza por la borda a todo el mundo excepto al narrador y a un viejo sueco. Impulsado hacia el sur por el mágico simún, en dirección al Polo Sur, el barco del narrador acaba chocando con un gigantesco galeón negro, y sólo el narrador consigue subir a bordo.

Una vez a bordo, el narrador encuentra mapas anticuados y herramientas de navegación inútiles por todo el barco, cuyas maderas parecen haber crecido o expandido con el tiempo. Pronto descubre que toda la tripulación está formada por ancianos que no se fijan en él y deambulan por el barco, perdidos en sus pensamientos. No tiene sentido esconderse de ellos, ya que no quieren ver al narrador. En el camarote del capitán consigue material de escritura para escribir un diario (el «manuscrito» del título) con los sucesos que atestigua. El barco sigue avanzando hacia el sur y él se da cuenta de que la tripulación parece mostrar signos de esperanza ante la perspectiva de su destrucción al llegar a la Antártida. El barco negro entra en un claro en el hielo, donde queda atrapado en un inmenso remolino y comienza a hundirse en el mar.

El lector conoce toda esta historia a través del manuscrito que el narrador, aparentemente, logra meter en una botella y arrojarlo por la borda en el último momento antes de morir.

Análisis Tanto dicho desenlace como la historia al completo (empezando por el mágico título que cierra prospectivamente la trama y le aporta verosimilitud), pueden calificarse, en efecto, de fantásticos en el sentido que otorgaba a dicho término Julio Cortázar. Se trata de un relato muy propio de su autor, pero que no guarda una relación clara con sus otros grandes relatos oscuros. Si estos discurren en general por cauces morbosos, macabros o terroríficos ("El Gato Negro", "El barril de amontillado", "La caída de la casa Usher"...), el "Manuscrito", sin dejar de profesar el escalofrío, solo puede calificarse, al igual que el navío que le sirve de escenario y la avejentada tripulación protagonistas, de extraño, siendo al mismo tiempo, se insiste, exponente claro y ejemplar de la literatura fantástica, sin más.

Desde la perspectiva del presente, nadie podría discutir que este cuento, debido a la atmósfera onírica y alucinógena que domina en él, a la absurda y esquinada actitud de los personajes, al propio ambiente marino turbio y neblinoso, podría pasar perfectamente por surrealista, y de hecho como tal fue valorado por dicha corriente artística a principios del .

"Manuscrito hallado en una botella" se cuenta, por tanto, dentro del grupo de narraciones de su autor que cabría denominar intemporales. Aquí pueden incluirse "El hombre de la multitud", "El corazón delator", "Silencio" y "El poder de las palabras". La lista podría alargarse, pero acerca de los citados, cabría preguntarse qué elemento interno de su estructura, que no sea accesorio, identifica a estos relatos concretos como de su época. Son todos ellos descaradamente modernos o, si se quiere, descaradamente precursores de lo moderno.

La historia en general entraña una simple, aunque poderosamente construida alegoría fantasmagórica, y quizá sería mucho aventurarle como temas adyacentes la tristeza de la vejez, la incomunicación, el fatalismo como inherente a toda aventura vital.

Un breve epígrafe es una línea de la ópera Atis de Philippe Quinault:

Fuentes de inspiración Historias en el mar Manuscrito hallado en una botella es la primera obra de Poe en abordar el tema de la aventura en el mar; las otras son Un descenso al Maelström, La caja oblonga y La narración de Arthur Gordon Pym. Estas historias comparten la singular atmósfera dominante (los grandes hielos, la inmensa noche antártica, la insinuación del abismo, que tanto impresionarían a Lovecraft), y por último, especialmente, el final inesperado y, de nuevo, extraño, en aguas antárticas. Además de ser un tema popular en la ficción de la época, Poe se vio influido por su hermano mayor, William Henry Leonard Poe, quien era marino y le contaba repetidamente sus aventuras. El horror de la historia proviene de sus imaginaciones científicas y su descripción de un mundo físico más allá de los límites de la exploración humana.

El propio Poe podría haber encontrado la historia de un viaje por mar hacia lo desconocido en el poema The Rime of the Ancient Mariner del romántico británico S. T. Coleridge. Floyd Stovall, de Texas Studies in Literature and Language, sugiere que Poe difícilmente podría haber escrito una historia sobre un fantasma que naufraga sin recordar las aventuras de un "viejo marino" cuyo barco fue arrastrado por una tormenta hasta la Antártida. Sin embargo, Thomas Olive Mabbott, estudioso de la obra de Poe, cree que el poema de Coleridge fue una fuente secundaria de ideas para Poe y no una fuente primaria.

El Holandés Errante thumb|340px|El Holandés Errante por el pintor estadounidense Charles Temple Dix (1838-1873). El barco de otro mundo en el que se encuentra el narrador puede evocar a El Holandés Errante, un barco fantasma que, según la leyenda, vagaba por las Indias Orientales en el . El número de junio de 1839 de Burton's Gentleman's Magazine contiene un artículo crítico sobre la novela El buque fantasma de Frederick Marryat, que supuestamente fue el primer trabajo de Poe en dicha publicación. El artículo dice: "La vieja leyenda del Holandés Errante posee un material tan rico que el poseedor de una imaginación vigorosa sólo podría soñar". En una de las notas a su poema Rokeby, Sir Walter Scott escribió:

Otra obra que puede haber sido el origen del interés de Poe por el tema de los barcos fantasma puede haber sido el relato A Picture of the Sea de William Gilmore Simms, publicado en la Southern Literary Gazette de Charleston (Carolina del Sur) en diciembre de 1828. En aquella época Poe estaba en el ejército y su unidad estaba destinada en Fort Moultrie, en Sullivan's Island. Poe pudo haber leído dicha publicación en ese momento. Los relatos de Poe y Simms tienen muchos paralelismos, especialmente sorprendente es la similitud de los comienzos de sus narraciones.

Tierra hueca thumb|left|Ilustración de la idea de John Symmes de una Tierra hueca. Edgar Allan Poe, como representante de su época, se sintió atraído por los territorios inexplorados del Polo Sur (la Antártida se descubrió en 1820, 13 años antes de que se publicara el relato). Conocía los escritos de Alexander von Humboldt, un científico alemán que viajó por todo el mundo en el marco de sus investigaciones. Varios críticos han argumentado que el final de la historia hace referencia a las teorías de la Tierra hueca propuestas por John Cleves Symmes, Jr. y Jeremiah N. Reynolds. Symmes y Reynolds propusieron que el interior del planeta era hueco y habitable, y que era accesible a través de aberturas en ambos polos. La idea se consideró científicamente plausible a principios del . Es posible que Poe se interesara por esta teoría y decidiera reflejarla en el relato. Poe también incorporó las teorías de Symmes en su obra posterior La narración de Arthur Gordon Pym (1838), su única novela. La narración... guarda varias similitudes con Manuscrito..., incluido un final abrupto ambientado en la Antártida.

Posible sátira Sin embargo, es posible que el relato de Poe pretendiera burlarse de las afirmaciones más extravagantes de la teoría de Symmes. De hecho, algunos estudiosos sugieren que Manuscrito... pretendía ser una parodia o sátira de las historias de mar en general, especialmente a la luz de lo absurdo de la trama y del hecho de que el narrador, de forma poco realista, lleva un diario durante todo el relato. William Bittner, por ejemplo, escribió que se burlaba específicamente de la novela de Jane Porter Sir Edward Seaward's Diary (1831) o Symzonia: A Voyage of Discovery (1820) del seudónimo "Capitán Adam Seaborn", que posiblemente era el mismo Symmes. Symzonia ha sido descrita como la primera novela estadounidense de ciencia ficción. Puede ser significativo que los otros cuentos que Poe escribió durante este período, incluyendo Bon-Bon, pretendieran ser humorísticos o, como escribió Poe, "burlescos sobre la crítica en general".

Características artísticas thumb|"Y otras olas colosales levantaban por encima de nosotros sus crestas como demonios del abismo". Ilustración de Harry Clarke, 1923. En Manuscrito..., Edgar Allan Poe utiliza una metáfora familiar en relatos de temática similar, comparando un viaje por mar con el proceso de autodescubrimiento, pero le añade un nuevo elemento. Se trata del proceso de tomar notas como forma de evitar la muerte y, al mismo tiempo, aprender sobre ella. Cuanto más tiempo escribe el protagonista, más aprendemos sobre su historia, pero al mismo tiempo le acerca al punto final de conocimiento, que es la muerte. La botella en la que deja caer su mensaje resulta ser un recipiente que guarda sus secretos y descubrimientos, la historia de su vida. En cierto modo, confiere al héroe la inmortalidad. Poe probablemente creía que el lenguaje prolonga la vida humana y da la posibilidad de su existencia inmaterial.

Hablando de las características artísticas de Manuscrito..., los críticos han señalado su carácter alegórico, que somete el contenido de la historia y las ideas que el autor ha expuesto a numerosas interpretaciones. Daniel Hoffman sugirió que el viaje por mar en el relato representa «el regreso del alma a sus comienzos, la inmersión en el ciclo del nacimiento de una nueva vida». David Halliburton ha sugerido que la idea principal del relato radica en la desconexión del protagonista con el pasado y el futuro. Como resultado, se ve obligado a vivir «en un presente incierto, un momento interminable de horror». Charles May encontró una explicación más racional a los acontecimientos del relato. Observando que lo fantástico de la historia aparece después de que el principal sustento del narrador sean "porciones de azúcar de palma", sugirió que puede haber sido mezclada descuidadamente con opio, de modo que lo que ocurre en la historia son las secuelas de la droga.

Clark Griffith ha sugerido que Manuscrito... supuso un punto de inflexión en la actitud de Poe hacia las técnicas habituales de la literatura gótica. Si Anne Radcliffe y Horace Walpole utilizaron circunstancias fantásticas como factor externo que infunde terror en los personajes de sus obras, Edgar Allan Poe también utiliza esta técnica, pero la fuente de estas circunstancias en Poe es el propio héroe, su mente. En Manuscrito... se hace hincapié en los sentimientos y experiencias interiores, lo que constituye la innovación de Poe como autor gótico. Al mismo tiempo, según Griffith, este relato es sólo el primer paso en el camino de Poe hacia la «psicologización del gótico».

El biógrafo Kenneth Silverman escribió que la historia es "un crescendo sostenido de un pavor cada vez mayor ante una catástrofe cada vez más extraña e inminente". Esta perspectiva de catástrofe desconocida horroriza y estimula al narrador. Al igual que el narrador de Poe en otra obra temprana, Berenice, el narrador de Manuscrito... vive predominantemente a través de sus libros, o más exactamente de sus manuscritos.

Recepción crítica y legado thumb|Ilustración del relato por "Wogel" para una primera edición.