Isabel de BorbónAchaintre, Nicolas Louis (1824). Histoire généalogique et chronologique de la maison royale de Bourbon. Vol. 2. p. 168.Diderot & d'Alembert (1786). Encyclopédie méthodique: Jurisprudence. París. p. 159 (3 de mayo de 1764 - 10 de mayo de 1794), conocida como Madame Isabel, fue la hermana menor de Luis XVI de Francia. Permaneció junto al rey y su familia durante la Revolución francesa y murió ejecutada en la Plaza de la Revolución (actual Plaza de la Concordia) durante el Reinado del Terror. Es venerada y considerada por la Iglesia Católica como una mártir y ha sido declarada Sierva de Dios por el Papa Pío XII. Su fiesta se celebra todos los años el 10 de mayo.

Biografía Primeros años thumb|left|Retrato de Isabel, por Joseph Ducreux (1768). Isabel nació el 3 de mayo de 1764 en el Palacio de Versalles, hija menor de Luis de Francia y María Josefa de Sajonia, siendo sus abuelos paternos el rey Luis XV de Francia y la reina María Leszczyńska. Tras la repentina muerte de su padre en 1765, el hermano mayor de Isabel, Luis Augusto (futuro Luis XVI), se convirtió en el delfín y heredero del trono de Francia, muriendo la madre de ambos en 1767 a consecuencia de la tuberculosis.Évelyne Lever (1985). Louis XVI. Librairie Arthème Fayard, París. p. 43 Esto provocó que Isabel quedase huérfana, con tan solo dos años de edad, al igual que sus hermanos Luis Augusto, Luis Estanislao, Carlos Felipe y Clotilde.

Isabel y Clotilde fueron criadas por Marie Louise de Rohan, Madame de Marsan, gobernanta de los Infantes Reales. Ambas hermanas eran consideradas de carácter muy diferente. Mientras que Isabel era descrita como «orgullosa, inflexible y pasional», Clotilde era considerada como «dotada con la más feliz disposición, la cual sólo necesitaba guía y desarrollo».Maxwell-Scott, Mary Monica (1908). Madame Elizabeth de France, 1764–1794. E. Arnold Las dos hermanas recibieron la educación propia de las princesas reales en aquella época, la cual se centraba en el talento, la religión y la virtud, educación a la cual Clotilde se sometió voluntariamente.Woodacre, Elena (2013). Queenship in the Mediterranean: Negotiating the Role of the Queen in the Medieval and Early Modern Eras Fueron instruidas en botánica por Lemonnier, en historia y geografía por Leblond, y en religión por el abate de Montigat, canon de Chartres, siguiendo a la corte a sus diferentes palacios y estando sus días divididos entre estudios, paseos por el parque y excursiones al bosque. Madame de Marsan solía llevarlas a visitar a las estudiantes de la Maison royale de Saint-Louis, donde jóvenes señoritas seleccionadas eran presentadas a las princesas. Mientras que Clotilde era descrita como una alumna dócil «quien se hacía amar por todo el que se le acercaba», Isabel se negaba a estudiar argumentando que «siempre había a mano gente cuyo deber era pensar por una princesa», tratando con poca paciencia al personal a su servicio. Madame de Marsan, quien era incapaz de gobernarla, prefería a Clotilde, lo que desató los celos de Isabel y abrió una brecha entre ambas hermanas. No obstante, su relación mejoró cuando Isabel enfermó y Clotilde insistió en atenderla, aprovechando para enseñarle el alfabeto y hacer que se interesase por la religión, lo que provocó un considerable cambio en la personalidad de Isabel. Clotilde pronto se convirtió en su mejor amiga, tutora y consejera. Tras esto, Marie-Angélique de Mackau fue asignada como institutriz de Isabel, a quien se sintió muy unida y con quien hizo progresos en su educación, desarrollando Isabel una personalidad más tranquila y encaminada a la religión.

En 1770, su hermano mayor, el delfín, contrajo matrimonio con María Antonieta de Austria, quien encontró a Isabel encantadora y llegó a mostrarse tan cercana a ella que Isabel terminó por preferir a su cuñada más que a su hermana Clotilde, lo que supuso cierta ofensa en la corte.Hardy, B. C. (1908). Princesse de Lamballe; a biography. Projecto Gutenberg

Vida adulta miniaturadeimagen|Retrato de Isabel. Grabado de Louis-Jacques Cathelin a partir de una pintura de Joseph Ducreux (1775) El 10 de mayo de 1774 su abuelo Luis XV murió a consecuencia de la viruela, tras lo cual su hermano Luis Augusto subió al trono como Luis XVI. En agosto de 1775 su hermana Clotilde abandonó Francia debido a su matrimonio con el príncipe y futuro rey Carlos Manuel IV de Cerdeña. La despedida entre ambas hermanas fue descrita como intensa, con Isabel incapaz de soltarse de los brazos de su hermana. Al respecto, María Antonieta comentó:

El 17 de mayo de 1778, tras la visita de la corte a Marly, Isabel abandonó formalmente la cámara de los infantes y se convirtió en adulta cuando por deseo del rey se le retiró a de Mackau como institutriz y se le otorgó su propia corte, con Diane de Polignac como dama de honor y Bonne Marie Félicité de Sérent como dama de compañía.Isabel de Francia (1899). The Life and Letters of Madame Elisabeth de France, Sister of Louis XVI, Versailles Historical Society. La ceremonia fue descrita en los siguientes términos:

Se llevaron a cabo numerosos intentos por arreglar un matrimonio para ella. El primer candidato fue José de Braganza, no oponiéndose Isabel al enlace, si bien, según informes, se sintió aliviada cuando se rompieron las negociaciones. Posteriormente, Isabel recibió una propuesta del duque de Aosta (futuro Víctor Manuel I de Cerdeña), hermano del príncipe de Saboya y cuñado de su hermana Clotilde. La corte de Francia, no obstante, no consideró apropiado para una princesa de Francia contraer matrimonio con un príncipe de estatus inferior al de un monarca o un heredero a un trono, motivo por el cual el enlace fue rechazado en su nombre.

Finalmente, se sugirió una unión entre Isabel y su cuñado José II del Sacro Imperio Romano Germánico, quien tenía una buena impresión de ella desde su visita a Francia el año anterior, comentando que se sentía atraído por la «vivacidad de su intelecto y su carácter amable». No obstante, el partido antiaustriaco de la corte veía la alianza entre Francia y Austria como contraria a los intereses del país galo, y para 1783 los planes de matrimonio fueron abandonados, no volviendo a efectuarse nuevas propuestas al respecto. La propia Isabel se sentía feliz de no casarse puesto que un matrimonio con un príncipe extranjero la hubiera obligado a abandonar Francia: «Sólo puedo casarme con el hijo de un rey, y el hijo de un rey debe reinar sobre el reino de su padre. No sería más una francesa. No quiero dejar de serlo. Es mucho mejor quedarse aquí a los pies del trono de mi hermano que subir a otro».

Isabel no jugó un papel destacado en la época anterior a la Revolución; veía la corte real como decadente y como una amenaza a su bienestar moral, por lo que procuró distanciarse de ella, asistiendo únicamente cuando su presencia era necesaria o cuando el rey o la reina se lo solicitaban. Cuando abandonó la cámara real de los infantes y formó su propio séquito, tomó la decisión de protegerse de las potenciales amenazas que la vida en la corte suponían a su moral siguiendo los principios establecidos por sus gobernantas y sus tutores durante su infancia: dedicar sus días a un programa de devoción religiosa, estudio, monta y paseos, así como socializar solo con «las damas que me han educado y que están ligadas a mí (...) mis buenas tías, las damas de Saint-Cyr, las carmelitas de Saint-Denis».

Isabel visitaba con frecuencia a su tía Luisa de Francia, quien era carmelita en el convento de Saint-Denis. El rey, preocupado porque su hermana se convirtiese en monja, le dijo en una ocasión: «No pido nada mejor que que debas ir a ver a tu tía, a condición de no seguir su ejemplo: Isabel, te necesito». Firme creyente en la monarquía absoluta, Isabel sentía gran respeto por la posición de su hermano mayor, y consideró como su deber estar a su lado. A nivel personal, era profundamente devota de su hermano el conde de Provenza: «Mi hermano el conde de Provenza, es al mismo tiempo el mejor consejero y el más encantador de todos. Rara vez se equivoca en su juicio sobre hombres y cosas, y su memoria prodigiosa le proporciona en toda circunstancia un flujo interminable de anécdotas interesantes». Su hermano más joven, el conde de Artois, muy distinto a Isabel, era en ocasiones reprendido por ella a consecuencia de sus escándalos, si bien el conde la admiraba. miniaturadeimagen|Retrato de Isabel tocando el arpa, por Charles Le Clercq (1783). Su relación con María Antonieta fue complicada debido a la diferente personalidad de ambas. La reina encontró a Isabel encantadora cuando ésta entró en la corte como adulta: «La reina está encantada con ella. Cuenta a todo el mundo que no hay nadie más amable, que no la conocía bien antes, pero que ahora la ha hecho su amiga y que será de por vida». Isabel, no obstante, era muy cercana a sus tías, las Mesdames de Francia, quienes eran miembros del partido antiaustriaco, conocido por su animosidad hacia la reina y por la profunda oposición a sus reformas en la vida de la corte. Esta opinión era compartida por Isabel, quien como monárquica veía la indiferencia de María Antonieta hacia la etiqueta como una amenaza, llegando a decir en una ocasión: «Si los soberanos descendiesen a menudo al pueblo, la gente se acercaría lo suficiente como para ver que la reina era sólo una mujer bonita, y pronto concluirían que el rey era simplemente el primero entre los oficiales». Intentó también criticar el comportamiento de María Antonieta a este respecto, si bien nunca lo hizo abiertamente, pidiendo a su tía la princesa Adelaida hacerlo por ella. Pese a estas diferencias, Isabel visitaba ocasionalmente a la reina en el Petit Trianon, donde pescaban en un lago artificial, observaban a las vacas mientras eran ordeñadas, y daban la bienvenida al rey y a sus hermanos para cenar «en vestidos blancos de algodón, sombreros de paja y fichús de gasa», participando la princesa, al menos en una ocasión, en una de las representaciones de la reina en el teatro. Isabel se volvió devota de los hijos de los monarcas, sobre todo del primer delfín y de María Teresa, convirtiéndose en madrina de Sofía de Francia en 1786 y participando ese mismo año en el centenario de Saint-Cyr, una escuela en la que Isabel tenía un gran interés.