thumb|Auguste Comte, fundador de la doctrina positivista. miniaturadeimagen El positivismo o filosofía positiva es una teoría filosófica que se posiciona como una alternativa epistemológica tanto al empirismo como al racionalismo, sosteniendo que todo conocimiento genuino se limita a la interpretación de los hallazgos «positivos», es decir, reales, perceptibles sensorialmente y verificables. Según esta postura, todo conocimiento genuino es o bien positivo —a posteriori y derivado exclusivamente de la experiencia de los fenómenos y de sus propiedades y relaciones— o bien verdadero por definición, es decir, analítico y tautológico. Así, la información derivada de la experiencia sensorial, interpretada a través de la razón y la lógica, constituye la fuente exclusiva de todo conocimiento cierto.John J. Macionis, Linda M. Gerber, Sociology, Seventh Canadian Edition, Pearson_Canada Los datos verificados (hechos positivos) recibidos de los sentidos son conocidos como evidencia empírica; así pues, el positivismo es la evolución lógica del empirismo.

Esta línea de pensamiento se encuentra ya en la antigüedad griega. Como un nuevo desarrollo del , se contrapuso a las visiones escolásticas tradicionalmente imperantes de una filosofía trascendental. Estas últimas perspectivas afirmaban, en cambio, que el conocimiento se genera por propiedades eternamente válidas —y, en últimas, creadas por Dios— de la mente o la razón. Esto podría demostrarse sobre la base de resultados positivos.

En el contexto de los inventos, descubrimientos y la expansión del conocimiento científico durante el Renacimiento, estos intentos tradicionales de explicación filosófico-religiosa se habían vuelto cuestionables desde hacía ya un buen tiempo. Esto probablemente condujo a la exigencia del positivismo respecto a que los hallazgos positivos fueran interpretados sin apelar a explicaciones teológicas o metafísicas, en contraste con la práctica habitual hasta entonces.

Posteriormente surgieron diferentes aproximaciones positivistas, asociadas, entre otros, a los siguientes filósofos: Henri de Saint-Simon (1760-1825), Auguste Comte (1798-1857), Hippolyte Taine (1828-1893), Jean-Marie Guyau (1854-1888), Jeremy Bentham (1748-1832), James Mill (1773-1836), John Stuart Mill (1806-1873), Charles Darwin (1809-1882), Herbert Spencer (1820-1903), Roberto Ardigò (1828-1920), Ludwig Feuerbach (1804-1872), Eugen Dühring (1833-1921), Friedrich Nietzsche (1844-1900), Ernst Mach (1838-1916), Ernst Laas (1837-1885), Richard Avenarius (1843-1896), Hans Vaihinger (1852-1933), Friedrich Jodl (1849-1914), o Theodor Ziehen (1862-1950).

Aunque el enfoque positivista ha sido un tema recurrente en la historia del pensamiento occidental,. el enfoque moderno fue formulado por el filósofo Auguste Comte (1798-1857) a comienzos del . El término positivismo se remonta a Comte, y se asocia generalmente con su obra. Según Alan Lacey, lo distintivo del positivismo en su forma original es su intento de describir la historia del pensamiento humano como una evolución a través de etapas definidas, que Comte llamó religiosa, metafísica y científica (positiva). Para Comte y sus seguidores, la etapa científica era la más productiva y valiosa, si bien las anteriores también tenían algún valor. Comte y sus sucesores elaboraron su planteamiento hasta convertirlo en un enfoque social-científico-humanista, que como señala Lacey, encajó bien con las tendencias evolucionistas de la época. El positivismo sociológico sostiene que la sociedad, al igual que el mundo físico, opera de acuerdo con leyes generales. Se rechaza el conocimiento introspectivo e intuitivo, así como la metafísica y la teología, en tanto las afirmaciones metafísicas y teológicas no pueden ser verificadas por la experiencia de los sentidos. Comte sostenía que, al igual que el mundo físico funciona según la gravedad y otras leyes absolutas, lo mismo ocurre con la sociedad.

Muchos filósofos han sido tildados de «positivistas», especialmente aquellos de inclinación evolucionista. Después de Comte, se mantuvo un énfasis en la centralidad de la ciencia, e incluso se intensificó, en la medida en que la teología y la metafísica tendieron a quedar relegadas, pero a la vez se adoptó un enfoque más crítico hacia la ciencia misma, hacia su naturaleza y sus posibilidades, en particular un esfuerzo mayor en extirpar los elementos metafísicos de la ciencia misma, por ejemplo adoptando posiciones «instrumentalistas» como las defendidas por Ernst Mach, Pierre Duhem o Henri Poincaré. En el el énfasis se desplazó considerablemente hacia la lógica y el lenguaje, dando lugar al positivismo lógico, la forma a la que se suele hacer referencia cuando se usa el término «positivismo» en un contexto del . En la ciencia actual, el término «positivismo» se refiere especialmente a la unidad de las ciencias naturales y sociales.

Historia

Comte y las tres etapas Auguste Comte describió por primera vez la perspectiva epistemológica del positivismo en Curso de filosofía positiva, una serie de textos publicados entre 1830 y 1842. Estos textos fueron seguidos por el trabajo de 1844, Una visión general del positivismo. Los primeros tres volúmenes del Curso trataban principalmente de las ciencias físicas ya existentes (matemáticas, astronomía, física, química, biología), mientras que los dos últimos enfatizaban el inevitable advenimiento de las ciencias sociales. Para Comte, las ciencias físicas necesariamente tenían que llegar primero, antes de que la humanidad pudiera canalizar adecuadamente sus esfuerzos hacia la "ciencia reina" más desafiante y compleja de la propia sociedad humana. Su Visión del positivismo, por lo tanto, se propuso definir los objetivos empíricos del método sociológico.

Comte ofreció una explicación de la evolución social, proponiendo que la sociedad pasa por tres fases en su búsqueda de la verdad de acuerdo con una "ley de los tres estados" general. La idea tiene cierta similitud con la creencia de Karl Marx de que la sociedad humana progresaría hacia el comunismo (ver materialismo dialéctico), aunque Marx fue un crítico del positivismo. Esta similitud es debida a que ambos estuvieron influidos por el socialista Henri de Saint-Simon.

Para Comte, las tres etapas eran:Giddens, Positivism and Sociology, 1

Estado teológico: el hombre apela a deidades personificadas. En esta etapa, el ser humano piensa que los desastres naturales son actos de una divinidad sobrenatural. Comte dividió esta etapa en 3 subetapas: Fetichismo: las personas primitivas creen que los objetos inanimados tienen un espíritu vivo en ellos (ver animismo). Politeísmo: el fetichismo generó dudas en las personas, lo que provocó que las personas fueran a posiciones politeístas donde la explicación de las cosas son referidas a múltiples dioses que controlan las diversas manifestaciones naturales. Monoteísmo: es la última subetapa. En esta subetapa, las personas creen que una sola entidad teísta es responsable de la existencia del universo. Estado metafísico: es una extensión de la etapa teológica. En esta etapa, las personas caracterizan a Dios como un ser abstracto descartando a un Dios concreto. Las explicaciones de las cosas es dada por conceptos abstractos impersonales. Estado científico o positivo: se dan explicaciones a través del método científico. Para Comte, esta es la etapa más elevada y evolucionada de la sociedad. En esta etapa la humanidad se gobierna a sí misma, no existe un poder superior que gobierne las masas.Mill, Auguste Comte and Positivism, 4

Según Comte, estas tres reglas rigen el desarrollo de la sociedad. Cada etapa es alcanzada una vez finalizada la etapa anterior, siendo completadas en escala de progreso.Giddens, Positivism and Sociology, 9

Expansión del positivismo miniaturadeimagen|Caricatura de Émile Littré y Charles Darwin representados como monos actuando mientras rompen la credulidad, las supersticiones, los errores y la ignorancia. La expansión de las ideas de Comte fue gracias a la acción del filósofo Émile Littré, quien fundó la The Positivist Review en 1867. La lectura de las obras de Comte fueron para Littré "el punto cardinal de su vida". Los escritos de Comte pronto empezaron a ser traducidos a otros idiomas. Al idioma inglés fueron sus obras traducidos por la escritora británica whig Harriet Martineau. El chileno Jorge Lagarrigue traduciría los Principios de filosofía positiva al español y publicaría en la Revista Chilena una defensa del positivismo.

Positivismo y cientificismo

Según ciertas acepciones, el positivismo ha sido interpretado como una corriente filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico y que tal conocimiento solo puede surgir del método científico, siendo el ejemplo ideal las ciencias físicas que triunfan claramente en el dominio de la naturaleza y en las aplicaciones técnicas que de ella se derivan. Esta postura es conocida como cientificismo. Como consecuencia de esta postura, los positivistas critican la metafísica y teología como pseudociencia por buscar lo que está más allá de la ciencia. Una línea de crítica fue a partir de lo que se llamó las «trampas del lenguaje», lo que supuso un interés en el estudio del lenguaje tanto en su dimensión formal, empirismo lógico, como en cuanto lenguaje natural, estudiando los «juegos del lenguaje», y dio lugar a la filosofía analítica. El positivismo deriva del empirismo y de la epistemología que surge a inicios del de la mano de los pensadores franceses Henri de Saint-Simon y Auguste Comte, y del británico John Stuart Mill. Se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad del siglo. Desde un positivismo extremoPuesto que no podemos ir más allá de lo fenoménico, tomemos lo fenoménico como realidad; la realidad queda determinada por aquello que se puede contar, medir o pesar, porque no hay otro contenido de conocimiento posible. hasta un positivismo casi idealista, el y comienzos del ofrecen un riquísimo panorama de autores y escuelas todas bajo denominación positivista. El rasgo común que caracteriza a todos ellos es la aceptación del conocimiento científico como única forma de conocimiento legítimo y el rechazo a la metafísica y la teología como pseudociencia.

El positivismo surgió como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos tangibles en un modelo sociologico positivista.