derecha|300x300px|Antiguo Oriente Próximo con anterioridad a la invasión de Babilonia por Ciro II el Grande La batalla de Opis, librada en septiembre de 539 a. C., fue un enfrentamiento entre los ejércitos de la Persia de Ciro el Grande y el Imperio neobabilónico de Nabonido durante la invasión persa de Mesopotamia. Babilonia era la última potencia de Asia occidental libre del dominio persa. La batalla se libró cerca de la ciudad ribereña de Opis, al norte de Babilonia y resultó una victoria decisiva para los persas. Unos días más tarde, la ciudad de Sippar se rindió a estos y las fuerzas de Ciro entraron en Babilonia aparentemente sin lucha. Ciro fue proclamado rey de Babilonia y sus territorios, incorporando el Imperio babilónico al persa.

Ubicación La batalla se disputó junto a la ciudad de Opis, a orillas del río Tigris, aproximadamente ochenta kilómetros al norte del Bagdad moderno. La ciudad se cree que era un punto preferente para cruzar el río; Jenofonte indica que allí había un puente.Oppenheim, A.L. "The Babylonian Evidence of Achaemenian Rule in Mesopotamia", in The Cambridge History of Iran vol. 2, p. 539. Ilya Gershevitch (ed). Cambridge University Press, 1993. Briant, Pierre. From Cyrus to Alexander: A History of the Persian Empire, p. 362. Eisenbrauns, 2002. El momento de la invasión puede haber sido determinado por el régimen de los ríos mesopotámicos, que alcanzan sus niveles más bajos –y por tanto son más fáciles de cruzar– a comienzos del otoño.Tolini, Gauthier. "Quelques elements concernant la prise de Babylone par Cyrus." Note 3 of Achaemenid Research on Texts and Archaeology, March 2005

Opis era además un sitio de importancia estratégica, pues aparte de ser un lugar donde se podía atravesar el río, era el final de la muralla meda, una fortificación babilónica que Nabucodonosor II había construido para prevenir invasiones desde Oriente. Controlar Opis permitía circunvalar dicha barrera y abrir el camino a la capital.T. Cutler Young, Jr., "The rise of the Persians to imperial power under Cyrus the Great", in The Cambridge Ancient History vol. 4, p. 39. John Boardman (ed). Cambridge University Press, 1982.

Fuentes La principal fuente de información contemporánea sobre la campaña es la Crónica de Nabonido, una serie de tablillas de arcilla de las crónicas babilónicas que registran la historia de la antigua Babilonia. Algunos detalles adicionales proceden del cilindro de Ciro, una de las pocas fuentes persas supervivientes.

Información más detallada aparece en las obras de Heródoto y Jenofonte que, sin embargo, son posteriores y muestran contradicciones con las fuentes contemporáneas a la batalla. La mayoría de historiadores otorgan preferencia a la Crónica de Nabonido.Dandamaev, MA; Vogelsang, WJ (trans.). A Political History of the Achaemenid Empire, pp. 41–42, 49. BRILL, 1989.

Aunque la crónica es fragmentaria, la sección que relata el último año del reinado de Nabónido –539 a. C.– se halla casi intacta. Proporciona poca información sobre las actividades de Ciro los años previos a la batalla, centrándose en acontecimientos de Babilonia y sus gobernantes, El periodo 547-539 es, además, ilegible, por lo que resulta imposible evaluar la importancia de las pocas palabras que han persistido.Kuhrt, Amélie. "Babylonia from Cyrus to Xerxes", in The Cambridge Ancient History: Vol IV – Persia, Greece and the Western Mediterranean, pp. 112–138. Ed. John Boardman. Cambridge University Press, 1982.

Contexto En tiempos de la batalla de Opis, Persia era la principal potencia de Oriente Medio. Bajo su rey, Ciro II, había conquistado un enorme territorio y creado un imperio que abarcaba los actuales Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Irán, Kirguizistán y Afganistán. La única potencia independiente que sobrevivía era el imperio neobabilonio, que dominaba Mesopotamia y vasallos en Siria, Judea, Fenicia y partes de Arabia. Pese a ello, los babilonios se encontraban diplomáticamente aislados tras la caída de su aliado Creso de Lidia, cuyo reino había sido invadido por los persas.Briant, Pierre. From Cyrus to Alexander: A History of the Persian Empire, pp 40–43. Eisenbrauns, 2002.

La situación geopolítica de Babilonia era peligrosa. El imperio persa la rodeaba por el norte, este y oeste. Su situación interna era vulnerable: tenía problemas económicos exacerbados por la peste y la hambruna. Su rey Nabonido era impopular por su heterodoxia religiosa. Según Mary Joan Winn Leith, «el éxito de Ciro se debe a su fuerza militar, a sobornos atinados y a una gran campaña de propaganda que lo presentó como un señor religioso y tolerante en Babilonia». Por otro lado, Max Mallowan hace notar: «La tolerancia religiosa era una característica notable del gobierno persa y no hay ninguna duda de que Ciro era un promotor de mente liberal de esta política humana e inteligente» y tal campaña de propaganda fue una forma de que su reputación precediera a las operaciones militares.[Max Mallowan. Cyrus the Great. In Cambridge History of Iran (Volume 2: The Median and Achaemenian Periods), Cambridge , Cambridge University Press, pp.392–419.] Ciro persuadió a un gobernador provincial babilónico llamado Gobrias (y un supuesto Gadates) de desertar a su bando. Gutium, el territorio gobernado por Gobrias, era una región fronteriza de importancia estratégica que sirvió de base a la invasión de Ciro.

La crónica afirma que, con anterioridad a la batalla, Nabonio había ordenado que se llevaran a la capital estatuas usadas para el culto en ciudades periféricas, sugiriendo que el conflicto había empezado posiblemente en el invierno de 540 a. C. Se especula con que una sección fragmentaria de la crónica que abarca 540/39 a. C. hable de una posible lucha, mencione a Ishtar y Uruk, y contenga una posible referencia a Persia. La batalla de Opis sería en tal caso probablemente sólo la fase final de una serie de enfrentamientos entre los dos imperios.

Batalla derecha|miniaturadeimagen|250x250px|Ruta de la invasión persa de Babylonia, septiembre–octubre de 539 a. C. La crónica de Nabonido recoge que la batalla tuvo lugar en el mes de Tashritu (27 de septiembre-27 de octubre) «en Opis, en [la ribera del] Tigris».Grayson, A.K. Assyrian and Babylonian Chronicles. Locust Valley, NY: JJ Augustin, 1975. La crónica no proporciona detalles del curso de la batalla, las fuerzas enfrentadas o las bajas que hubo. El ejército persa de Ciro combatió contra «el ejército de Acad» (los babilonios en general, no la ciudad de aquel nombre). La identidad del jefe babilonio no se menciona aunque la tradición ha supuesto que era Baltasar, el hijo de Nabonido. Su final es incierto y podría haber muerto en la batalla.Albertz, Rainer; Green, David (trans.). Israel in Exile: The History and Literature of the Sixth Century B.C.E., pp. 69–70. Society of Biblical Literature, 2003.

El resultado de la batalla fue claramente una derrota babilonia, que posiblemente terminase en desbandada ya que el ejército babilonio no vuelve a aparecer en la crónica. Tras la batalla, las fuerzas persas «tomaron botín» de los babilonios vencidos. La mayoría de traducciones de la crónica también hacen referencia a una "masacre" de «las personas de Acad»,Kuhrt, A. The Persian Empire: A Corpus of Sources of the Achaemenid Period, pp. 48–51. Routledge, 2007. aunque los traductores discrepan sobre el responsable y la víctima –la población de Opis o el ejército babilónico en fuga—.A. Leo Oppenheim attributes the blame to Nabonidus (see Oppenheim, A. Leo, in Pritchard, James B. Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament. Princeton University Press, 1950); other translators attribute the massacre to Cyrus (see e.g. Grayson; Brosius, Maria. The Persian Empire from Cyrus II to Artaxerxes I. LACTOR, 2000; Kuhrt, A. The Persian Empire: A Corpus of Sources of the Achaemenid Period, pp. 48–51. Routledge, 2007. ).

Pierre Briant comenta: «A esta victoria le siguió una inmensa toma de botín y la masacre de quienes intentaron resistir»(Pierre Briant, From Cyrus to Alexander: History of Persian empire, Published by EISENBRAUNS, 2002) Andrew Robert Burn describió: «De hecho, leyendo del texto, Acad se alzó en rebelión abierta y la última hazaña militar de Nabonido fue lograr la masacre de los rebeldes».Andrew Robert Burn,"Persia and the Greeks", Published by Stanford University Press, 1984 Maria Brosius interpreta la matanza como una acción punitiva, «buscando hacer un escarmiento de una ciudad que intentara resistir al ejército persa».Brosius, Maria. The Persians, p. 11. Routledge, 2006. . Cuyler Young afirma: «esta referencia en la crónica sugiere que los persas se apoderaron del campamento principal del ejército de Nabonido intacto y que, como es a menudo el caso, la matanza real vino después de que los babilonios hubieran caído presa del pánico y huido del campo de batalla».Contributor John Boardman, "The Cambridge ancient history" Edition: 2, illustrated, Published by Cambridge University Press, 1988, , Amélie Kuhrt señala que las referencias a una carnicería y saqueo sugieren que la batalla fue «probablemente una dura victoria».Kuhrt, Amélie. "Usurpation, conquest and ceremonial: from Babylon to Persia." Rituals of Royalty: Power and Ceremonial in Traditional Societies, p. 48. David Cannadine, Simon Price (eds). Cambridge University Press, 1992. Por su parte, W. G. Lambert niega tajantemente que se produjese matanza alguna.Wilfred G. Lambert has suggested that the relevant line of the Nabonidus Chronicle should be read as referring to the Babylonian army rather than the people of Opis, and that it reports a defeat rather than a massacre. See Lambert, Wilfred G., "Notes Brèves 14 – Cyrus defeat of Nabonidus", Nouvelles Assyriologiques Brèves et Utilitaires no. 1, 2007 (March).

La batalla no es mencionada en la inscripción del cilindro de Ciro, que retrata al rey persa liberando Babilonia pacíficamente y con el consentimiento de sus habitantes. Aun así, la batalla demuestra que el régimen babilónico intentó evitar la invasión de Ciro.

Consecuencias La derrota en Opis parece haber acabado con cualquier resistencia seria a la invasión persa. La crónica de Nabonido afirma que después de la batalla, «en el decimocuarto día [6 de octubre] Sippar fue conquistado sin batalla. Nabonido huyó». La crónica implica que Nabonido estaba presente en Sippar cuando llegaron los persas.Vanderhooft, David. "Cyrus II, Liberator or Conqueror? Ancient Historiography concerning Cyrus in Babylon", in Lipschitz, Oded; Oeming, Manfred (eds.), Judah and the Judeans in the Persian Period, pp. 351–372. Ciro se quedó en Sippar, y «en el decimosexto día [12 de octubre] Ug/Gubaru, gobernador de Gutium, y el ejército de Ciro entraron sin batalla en Babilonia». Nabonido fue capturado poco después al regresar a Babilonia. Su destino final es incierto, pero, según el historiador babilonio del Beroso, fue perdonado y exiliado en Carmania, donde falleció años más tarde.Leick, Gwendolyn. "Nabonidus". Who's who in the Ancient Near East, p. 112. Routledge, 1999.

Las tropas persas tomaron el control de la ciudad, aunque la crónica de Nabonido proporciona pocos detalles. Hace notar, sin embargo, que el ejército conquistador hizo proteger la mayoría de templos importantes de la ciudad y registra que «no se interrumpieron los (cultos/ritos) en [el] templo de Esagila o ninguno de los [otros] templos allí y ninguna fecha fue perdida». Diecisiete días más tarde, el 29 de octubre, Ciro entró en Babilonia, donde fue proclamado rey, promulgó edictos reales y nombró gobernadores de su nuevo y recién conquistado reino.