La cumbia mexicana es una adaptación de la cumbia colombiana desarrollada en México a mediados del . Esta variación de ritmo musical incorporó influencias de géneros cubanos como el son montuno y el mambo, así como elementos del folclore nacional, entre ellos la música norteña, la banda sinaloense, la balada y ritmos tradicionales como el huapango.

A lo largo del tiempo, los músicos mexicanos han reinterpretado la cumbia, adaptándola a su propio estilo y creando variantes regionales. Esto ha permitido que este género forme parte de la identidad musical y cultural del país.

Orígenes Cuando el colombiano Luis Carlos Meyer migró a México, a mediados de la década de 1940, predominaban ritmos cubanos como el mambo, la rumba y el guaguancó, que alcanzaban gran difusión gracias al cine mexicano de la época. Esta llamada "música tropical" (nombre con el que se conocían en México dichos ritmos) dominaba la discografía nacional hasta finales de la década de 1950. Años más tarde, estos géneros también llegarían a Centroamérica y Sudamérica, lo que dificultó que la cumbia se consolidara como un nuevo género musical con identidad propia.

Luis Carlos Meyer conoció a Rafael de Paz, un músico chiapaneco que componía piezas para distintos géneros, como algunas bandas sonoras de películas mexicanas, y que fue director artístico y discográfico de RCA Records. Meyer, intérprete de cumbia y porro, unió esfuerzos con Rafael de Paz y con Tony Camargo, cantante de música cubana, para grabar diversos temas de ritmos variados, entre los que se incluían varias cumbias.

Para lograr mayor proyección, incorporaron instrumentos de viento-metal, principalmente trompetas influenciadas por la música cubana predominante en México, lo que dio lugar a una de las primeras fusiones de cumbia. De esta manera, comenzó a gestarse la llamada cumbia mexicana, caracterizada por el uso de instrumentos de viento metal como trompetas y trombones hacia mediados de la década de 1940.

Por ello, se diferenciaba de la cumbia clásica colombiana de esos mismos años; sin embargo, al ser difícil distinguir entre el porro y la cumbia, la música de estos intérpretes fue incluida en la categoría de música tropical, junto con los ritmos cubanos. Entre sus primeros éxitos destacan el porro "El gallo tuerto", acompañado por la orquesta de Rafael de Paz, así como "Micaela", y las cumbias "La puerca" y "La historia".

En México, se fusionaron los instrumentos de metal característicos de los ritmos cubanos con la cumbia, dando origen a un nuevo estilo que fue consolidado por la mexicana Carmen Rivero, que introdujo las Timbaleras, el güiro y un conjunto de trompetas agudas. Este sonido, aún ampliamente interpretado y grabado en diversos países latinoamericanos, marcó un punto de inflexión entre lo que se hacía en Colombia y lo que poco después se desarrolló en México con la cumbia tropical, otorgándole un camino propio, que perdura hasta la actualidad. A comienzos de la década de 1960 Carmen Rivero publicó uno de sus LP más exitosos, "A bailar la cumbia", a través de la disquera CBS Columbia. Con esta fusión mexicana la cantante grabó diversas versiones de éxitos colombianos que diferían por completo de las versiones originales. Entre ellos destacan "La Pollera Colorá" y "Navidad Negra", ejemplos de cómo Rivero culminó la integración de rasgos cubanos y colombianos con matices mexicanos, separando este nuevo sonido de la “música tropical” y dándole un espacio propio en la música y la televisión del país.

De la cumbia clásica y moderna sobrevivieron pocos rasgos instrumentales. Esto se debe a que la combinación de trompetas, timbales, pausas y cambios rítmicos ausentes en la versión original transformó el estilo de baile, y fue denominada “cumbia mexicana”, incluso por músicos colombianos que desconocían lo creado en México. Así, la "música tropical" con trompetas, al unirse con la cumbia, derivó en "cumbia tropical" o mexicana. Después de este éxito surgieron algunas orquestas con el mismo estilo, como "Chelo y su Conjunto".

Tiempo después Bronco grabó algunas cumbias antes de que el género decayera, para luego retomarse hacia 1974. Ese año aparecieron nuevas agrupaciones como Los Gatos Negros de Tiberio y Conjunto África, seguidas posteriormente por Nativo Show y Carro Show. Este movimiento se convirtió en el precedente de las orquestas de cumbia con aires de metal, tanto en México como en el extranjero.

La fusión musical mexicana es retomada de inmediato, también, y casi de manera paralela, en Colombia, en los años 1960, con agrupaciones como La Sonora Dinamita. Sin embargo, esta orquesta de Antonio Fuentes interpretó en su primer álbum una sola cumbia hacia 1960. El resto fueron ritmos variados como el bambuco, torbellino y son haitiano. Esta agrupación colombiana fue la más popular en México por asimilar el estilo de cumbia tropical o de aires de metal hecha en ese país.

Posteriormente en el sur y centro del continente surgen con el tiempo diversas agrupaciones musicales con este estilo de cumbia tropical; en Venezuela se vuelven populares agrupaciones como Los Melódicos, Billo's Caracas Boys y Pastor López, que retoman y realizan cumbias y cumbiones del mismo estilo, a lo largo de los años, dando origen al "chucu-chucu" (música tropical bailable), misma que a su vez fue introducida en Colombia y asimilada por agrupaciones como La Sonora Malecón, La Sonora Dinamita, Armando Hernández, Maxi Combo, Los Andinos, Adolfo Echevarría, Rodolfo Aicardi, Grupo Clase, Aníbal Velázquez, Calixto Ochoa, Moab, Super Combo Veracruz, Los Graduados, Los Líderes, entre muchos otros; en Chile La Sonora de Tommy Rey y La Sonora Palacios; en Ecuador Blacio Junior, Juan Cavero Super Conjunto Fénix y Orquesta Los Dinámicos.

En El Salvador la orquesta de Lito Barrientos siguió la línea paralela a México, donde a este tipo de cumbia se le llama "cumbia costeña", absorbiendo lo ya hecho en Colombia, graba para Discos Fuentes de ese país sendos éxitos en el continente versiones en cumbia tropical, añadiéndose a él la Orquesta Hermanos Flores, Orquesta San Vicente, Grupo Bravo y Orquesta Guanaco Sólido. El Perú se integra desde los años 1970 en menor medida con Pedro Miguel y sus Maracaibos, más tarde Armonía 10, Grupo 5, Combo Palacio/Virtuosos de la Salsa, Ray Cuestas y sus Palacios y Combo Los Nativos, entre otros.

En esa misma década, Mike Laure mezcla de manera drástica la base y ritmo de cumbia con elementos de percusiones de rock y guitarra eléctrica y bajo eléctrico hacia 1960, creando los inicios de la cumbia-rock. Posteriormente, en las décadas de 1970 y 1980, el músico mexicano Rigo Tovar retoma esta cumbia y la mezcla con música rock, combinando los elementos usados con guitarras eléctricas y batería eléctrica, incluyendo además sintetizadores y efectos de sampleo, añadiendo líricas locales o haciendo referencias a provincias mexicanas, como en su tema más famoso, "Matamoros querido".

Matamoros era una ciudad fronteriza norteña cuya cercanía con Estados Unidos permitía adquirir equipos de audio e instrumentos de última generación. Esta fusión se llama formalmente cumbia-rock, aunque se volvió en parte precedente de la tecnocumbia. Él sería el antecedente para todos los grupos musicales de cumbia que se desprenden de la tradicional orquesta de cumbia acústica mexicana, ya que, al utilizar instrumentos eléctricos, deriva en las décadas siguiente hacia la "música grupera" y/o conjuntos "gruperos" que a su vez derivaron en la tecnocumbia actual (y ésta derivó posteriormente en la electrocumbia) y agrupaciones de instrumentos eléctricos.

Si bien desde la década de 1960 se grababa cumbia al estilo mexicano, es hasta finales de esa década y principios de los años 1970 cuando aparecen más grupos musicales que crean estilos propios de tocar cumbia a la mexicana y guatemalteca: Tropical Panamá, Tropical Caribe, Renacimiento 74, Luceritos de Michoacán, Leandros del Valle, Plebeyos, Los Sirvientes y Sepultureros, entre otros muchos grupos regionales, entran en la escena musical del interior del país, con tendencias diferentes a las del centro y sur de Colombia y Chile.

A mediados de los años 80 comenzó a distribuirse por todo México, Colombia, Perú y Chile.

Aunque la cumbia mexicana ha seguido su propio camino con muchísimas agrupaciones locales que abarcan gran parte de su discografía, en las décadas posteriores no dejó de incluirse material proveniente de conjuntos y cantantes colombianos desde alrededor de 1970. Así, La Sonora Dinamita se vuelve prácticamente la embajadora de la música colombiana en México; Andrés Landero, Lisandro Meza, Alfredo Gutiérrez, Armando Hernández, Policarpo Calle, Corralleros de Majagual, Rodolfo Aicardi, Joe Rodríguez, y años después llegan algunos materiales de Perú y Ecuador.

Muchos cantantes y grupos sudamericanos llenan la discografía mexicana, principalmente en la Ciudad de México, el Estado de México, Monterrey y Coahuila, llegando a su cenit en los años 1980, hasta principios de los 1990. Posteriormente, esta introducción de grupos extranjeros se debilita debido a la quiebra de la principal empresa impulsora de música tropical en ese país, Discos Peerless, y al apoderamiento de la escena musical de los grupos (llamada música grupera), la invasión de la salsa y del nacimiento de la cumbia sonidera y la cumbia andina mexicana. Gran parte del repertorio de cumbia mexicana se ha regrabado en varios países latinoamericanos.

Formación instrumental y baile

La formación orquestal originaria de México para interpretar cumbia surge desde principios de la década de los años 1940 de las orquestas de Rafael de Paz y Tony Camargo, que aportaron los aires metálicos derivados de la música cubana predominante en el país a la cumbia cuando el colombiano Luis Carlos Meyer migró a México llevando cumbias y porros de su país. Se fusionaron ambas tendencias al carecer Meyer de la tradicional instrumentación colombiana, mostradas en las grabaciones de la disquera RCA Víctor México hacia 1945, cuando ya eran populares.

La música de bolero tradicional en México de los tríos cubanos y puertorriqueños, que incluía maracas, y la música cubana predominantes en la época mostrada en la cinematografía nacional dan cuenta del préstamo de estos bagajes instrumentales. Sin embargo, en Colombia, Lucho Bermúdez ya interpretaba cumbias orquestadas desde los años 1940 pero con una orquesta con mayor número de instrumentos y diferentes a los usados en México, basándose principalmente en saxofones y clarinetes, que son los que hacían la melodía y hacían la base orquestal.

Su música ya aparecía en la filmografía nacional pero al estilo mexicano, por lo que, considerando la precaria industria colombiana del disco, que no era tan sólida, decide viajar a Argentina para grabar sus primeros éxitos en estudios de calidad superior. No fue sino hasta 1963 cuando se difunden sus obras en la inauguración de Inravisión. Ya era entonces un hecho en ambos países esta tendencia.

Carmen Rivero, en 1962, integra no solo estos instrumentos sino también los timbales (timbaletas) que marcan los paros, arranques y salidas de la orquesta dentro de un mismo tema musical, estilo no visto en las grabaciones colombianas. Como directora de orquesta, ella es apoyada por los arreglos musicales de Fernando Z. Maldonado, compositor mexicano de renombre, acentuando el uso de trompetas y los paros musicales de paso de los bailes cubanos asimilados principalmente en Veracruz, derivados del danzón.

Por otra parte, los elementos para un grupo tradicional de cumbia los concentró Mike Laure, quien básicamente usa instrumentos de rock para la cumbia.

Una orquesta tradicional de cumbia acústica mexicana o cumbia tropical (aires metálicos) consiste en:

Un contrabajo acústico, que da marco vibrante a la melodía. Un par de tumbadoras (congas), que marcan el tiempo.