Los pueblos indígenas o pueblos originarios de Chileson los pueblos que han habitado el territorio chileno desde antes de la llegada de los colonizadores europeos en el . Comprenden diversas etnias amerindias y un pueblo de origen polinésico.
La presencia humana en Chile se acredita desde al menos 14 500 años AP, conforme demuestran los restos arqueológicos de Monte Verde, en la zona sur.Durante la época precolombina, diversas sociedades prosperaron en este territorio. Se estima que antes de la conquista española, más de un millón de personas habitaban el país.
La colonización tuvo un impacto devastador. Las enfermedades introducidas, las guerras y la servidumbre redujeron drásticamente la población indígena Muchos sobrevivientes fueron forzados a abandonar sus prácticas culturales e integrarse a la sociedad dominante. Algunos pueblos desaparecieron por completo.
Desde el , el Estado chileno implementó políticas que profundizaron la desposesión indígena, como la ocupación de la Araucanía y la creación de reducciones que limitaron el acceso a tierras ancestrales. El Informe de Verdad Histórica y Nuevo Trato (2003) reconoció esta deuda histórica y recomendó reparaciones, incluyendo el reconocimiento de derechos colectivos sobre tierras y participación política indígena.
Pese a estos antecedentes, los pueblos indígenas mantienen una presencia significativa. El Estado reconoce oficialmente once pueblos:Ley 19253. Establece normas sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas, y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Índígena (artículo 1) de 1993mapuches, aimara, diaguita, quechua, atacameño (o lickanantay), colla, chango, rapanui, kawésqar, selk'nam y yagánes.Según el censo de 2024, el 11,5 % de la población chilena (2 105 863 personas)
Estos pueblos enfrentan discriminación racial y social, junto con mayores tasas de pobreza,desempleo y analfabetismo.Sus demandas prioritarias incluyen el reconocimiento constitucional, el respeto a sus derechos territoriales y el avance hacia formas de autonomía y autodeterminación.
Historia
Durante el Chile prehispánico
miniaturadeimagen|Momia de la cultura Chinchorro, aprox. 3000 a. C.
miniaturadeimagen|Restos del pucará de La Compañía, una fortaleza promaucae y posteriormente incaica.
El desarrollo cultural en el actual territorio de Chile no fue homogéneo, condicionado por las características geográficas y ecológicas de cada zona. Los vestigios arqueológicos más antiguos se encuentran en Monte Verde, en la Región de Los Lagos, con una antigüedad estimada entre 14 500 y 18 500 años AP. En el norte del país, los registros más tempranos datan de hace aproximadamente 12 000 años, mientras que en la zona central existen evidencias de ocupación humana de unos 11 000 en el sector de la antigua laguna de Tagua Tagua.
En el caso de la isla de Pascua, se estima que el poblamiento fue un proceso mucho más tardío. La hipótesis más aceptada apunta a una migración oceánica por parte de pueblos polinésicos ―probablemente, desde las islas Marquesas― que se habrían asentado en la isla hacia el año 1000 de la era actual. Algunas teorías han propuesto un posible origen americano del pueblo rapanui, aunque con escasa aceptación, mientras otras plantean la posibilidad de contactos entre el pueblo rapanui y las comunidades indígenas del Chile continental.
En el norte del país, los grupos que habitaron la costa ―como los chinchorro y los changos― fueron principalmente pescadores y recolectores, mientras que en la meseta altiplánica surgieron culturas sedentarias y agrícolas, influenciadas por civilizaciones como la tiahuanaco. En el Norte Chico y la zona centro‑norte se desarrollaron pueblos agroalfareros, como la cultura Aconcagua y El Molle. Asimismo, algunos estudios etnohistóricos identifican a grupos denominados coles o yungas como habitantes de los valles, dedicados a la agricultura y al intercambio con poblaciones costeras y altiplánicas. En la zona sur se establecieron distintas sociedades de habla mapuche, con formas de vida que combinaban la agricultura, la ganadería, la caza y la recolección, según las condiciones del entorno. En el extremo sur, en tanto, se desarrollaron culturas canoeras ―como los pueblos chono, yagán, selknam y kawésqar― que destacaban por su dominio de la navegación en los canales australes, mientras que en las planicies patagónicas habitaron pueblos como los tehuelches (o aonikenk) y los selknam, centrados principalmente en la caza.
Hacia mediados del , la expansión del Tahuantinsuyo marcó un hito importante en el desarrollo indígena en el territorio chileno. Diversos pueblos del norte ―incluidos los reinos aimaras del Altiplano― fueron incorporados al imperio, mientras que en el centro del país el avance fue detenido por los pueblos promaucaes en la zona del río Maule. La presencia incásica en el Chile central influyó tanto en los grupos sometidos, como entre los grupos de más al sur que permanecieron independientes. El imperio estableció mitimaes y construyó pucarás como formas de asegurar los territorios conquistados. Investigaciones recientes sugieren que en el valle del río Mapocho (donde se encuentra el actual Santiago de Chile), se habría instalado un centro administrativo importante del Tahuantinsuyo, así como un nudo vial del Qhapaq Ñam (o Camino del Inca).
thumb|center|941x941px|Representación usada en el sistema educativo chileno acerca de la distribución de los principales pueblos indígenas antes de la llegada de los colonizadores europeos.
Conquista española, orden colonial y Leyes de Indias
miniaturadeimagen|Grabado del Parlamento de Quilín, realizado en 1641 entre líderes españoles y tribus mapuches.
Tras la conquista del Imperio incaico, las tropas de Francisco Pizarro incorporaron rápidamente el territorio del Norte Grande chileno al dominio imperial español, pasando a formar parte del virreinato del Perú. En las décadas siguientes, las expediciones de Diego de Almagro (1535‑1537) y Pedro de Valdivia (1497‑1553) darían inicio a la conquista de Chile, enfrentándose directamente con varios pueblos indígenas que habitaban el Valle central chileno. El enfrentamiento con los diferentes grupos mapuches dio origen a la Guerra de Arauco, que duraría más de cuatro siglos con diferentes grados de belicosidad.
Luego de décadas de enfrentamiento con tribus mapuches, el dominio español se consolidó hasta el río Biobío (que se convirtió así en «la Frontera») tras la rebelión mapuche de 1598, aunque algunos enclaves se establecieron más al sur, principalmente en Valdivia y en el archipiélago de Chiloé. En las zonas bajo dominio español, los pueblos indígenas fueron sometidos y desplazados, estableciendo «pueblos de indios». Si bien legalmente eran considerados como «vasallos libres de la Corona», no tenían los mismos derechos que los ciudadanos de origen europeo. Los pueblos indígenas sufrieron la pérdida de hasta el 80 % de su población producto de los enfrentamientos armados, las nuevas enfermedades importadas desde Europa y la explotación que sufrían en las diferentes encomiendas establecidas en el territorio. Aun cuando la sociedad colonial mantenía un estricto sistema de castas, durante los tres siglos de dominio español se produjo el mestizaje entre indígenas y españoles, que con el paso de los años se convertiría en el principal grupo étnico en número del país.
En el territorio no sometido por los españoles, los grupos indígenas mantuvieron su libertad, pero se vieron ampliamente influenciados por estos. Varios grupos de misioneros convirtieron a pueblos indígenas al catolicismo, se mantuvieron relaciones comerciales e incluso se lograron acuerdos diplomáticos. Durante la época colonial, las relaciones entre los colonizadores y los indígenas ―principalmente mapuches― fluctuaron desde estados de alta beligerancia hasta períodos de paz luego de la realización de parlamentos entre ambas partes.
En las Leyes de Burgos de 1512 de la Monarquía católica se explicita a los indígenas como la naturaleza jurídica de hombre libre con todos los derechos de propiedad, que no podían ser explotados pero como súbdito debían trabajar a favor de la corona, a través de los españoles allí asentados mediante la encomienda.
El matrimonio en Chile durante esta época se podía producir entre personas de distintas castas produciendoce el mestizaje, sin embargo, socialmente para ciertos sectores el matrimonio interracial era mal visto en las clases sociales más altas, siendo prohibido en 1776 bajo la dinastía borbónica, con la Pragmática Sanción dictada ese año por Carlos III de España. Asimismo, el matrimonio católico era el único que tenía validez legal, al no existir el matrimonio civil durante todo este periodo. También en esta época comenzó la diferenciación entre hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio, siendo estos últimos considerados como «ilegítimos» o «naturales».
Constitución y consolidación de la república
miniaturadeimagen|El primer escudo de la República de Chile (1812-1814) incorporó la figura de dos indígenas.
miniaturadeimagen|Los últimos selk'nam en la misión salesiana de Puerto Harris, Isla Dawson.
El proceso de independencia de Chile estuvo marcado por una relación ambivalente con los pueblos indígenas. Aunque los líderes independentistas reconocieron al pueblo mapuche como símbolo de la resistencia al dominio español, durante la "guerra a muerte" algunos grupos indígenas se aliaron con las tropas realistas.
En este contexto, los criollos aspiraban a crear un Estado-Nación basado en una ciudadanía jurídica común y en la eliminación de las estructuras de castas coloniales. Aunque los indígenas fueron reconocidos como ciudadanos plenos, con libertad para comerciar, vender y comprar tierras, las leyes de ciudadanía quedaron supeditadas al censo electoral. Este censo exigía propiedad y habilidades de lectura y escritura, lo que excluyó a gran parte de la población indígena. Además, la eliminación de los curacazgos resultó en la pérdida de la representación política de los pueblos indígenas, favoreciendo su asimilación bajo el nuevo modelo republicano. Este proceso fue especialmente evidente en la zona central de Chile, donde las leyes de ciudadanía llevaron a la erradicación de los Pueblos de Indios y el remate de sus tierras comunitarias.
Aunque el parlamento de Tapihue de 1825 reconoció la autonomía mapuche al sur del río Biobío, el Estado chileno avanzó rápidamente en la incorporación de los territorios mapuches. A mediados del , promovió la colonización alemana de Valdivia, Osorno y Llanquihue, mientras que las tierras mapuches fueron incorporados tras la ocupación de la Araucanía (1861 y 1883).
La ocupación de la Araucanía se desarrolló de manera gradual. En un primer momento, a partir de 1850, se produjo una penetración gradual de colonos chilenos en tierras mapuches, a través de compras fraudulentas y la expansión de haciendas. La falta de control sobre estas adquisiciones facilitó el despojo de las tierras indígenas.
En el caso huilliche, este proceso comenzó tras la independencia. Ante esta situación, el gobierno restableció en 1820 la figura del Comisario de Naciones, un cargo de origen colonial encargado de regular los derechos de propiedad indígena. Entre 1824 y 1848, los comisarios otorgaron los denominados "Títulos de Comisario" en las actuales provincias de Osorno y Valdivia, y los "Potreros Realengos" en la actual provincia de Chiloé, en aplicación de la Ley del 10 de junio de 1823 y la Ley del 28 de junio de 1830, respectivamente, formalizando la propiedad indígena en gran parte del territorio huilliche.