thumb|Un pulgón (Aphidoidea) dando a luz de forma vivípara, un modo de reproducción inusual entre los insectos.|300x300px thumb| El dragoncito azul mexicano (Abronia graminea) es un claro ejemplo de lagartija vivípara.González-Porter, G. P., F. R. Méndez-De la Cruz, R. C. Vogt & J. Campbell (2015): Reproducción del escorpión verde Abronia graminea (Squamata: Anguidae) Cope 1864. (PDF). Revista Digital del Departamento, El Hombre y su Ambiente, 1: 1–10.|300x300px thumb|La lagartija de turbera o lagartija vivípara (Zootoca vivipara) es otro ejemplo de lagarto vivíparo.|300x300px miniatura|Ejemplo de viviparidad en saurópsidos extintos: fósiles de hembra y embrión de ictiosaurio. (Stenopterygius quadriscissus). El embrión fue expulsado post mortem (Jurásico inferior de Alemania).|300x300px
La viviparidad es un modo de reproducción caracterizado por el desarrollo del embrión dentro del cuerpo de la madre, donde permanece hasta alcanzar un estado avanzado de formación que permite su nacimiento. Por lo tanto, se denomina vivíparo a cualquier animal cuyo embrión se desarrolla, tras la fecundación, en una estructura especializada del tracto genital —como el útero— dentro del cuerpo de la hembra. En este entorno, la circulación materna proporciona los recursos metabólicos necesarios para el desarrollo del embrión, incluyendo el suministro de nutrientes y oxígeno. Este proceso permite que el embrión forme sus órganos, crezca y madure hasta el momento del nacimiento, o alcance una etapa inicial de independencia metabólica que le permita continuar su desarrollo fuera del útero, ya sea en condiciones nidícolas o nidífugas.Renfree, M. B., & Shaw, G. (2000). Viviparity and placentation in marsupials and other vertebrates. Comparative Biochemistry and Physiology Part A: Molecular & Integrative Physiology, 125(4), 491-504. El proceso durante el cual se desarrolla el embrión (embriogénesis) en una especie vivípara se denomina gestación. Este proceso implica el suministro de nutrientes y protección al embrión a través de estructuras como la placenta en los mamíferos placentarios, lo que diferencia a la viviparidad de otros modos reproductivos, como la oviparidad y ovuliparidad. Este fenómeno, es un caso de evolución convergente, que se encuentra en grupos de invertebrados y de vertebrados, como mamíferos (placentarios y marsupiales, exceptuando a los monotremas, quienes son mamíferos ovíparos), en algunos escamosos, en algunos peces, y en algunos anfibios anuros y caudados, como los tlaconetes (Plethodontidae). Esto representa una estrategia evolutiva avanzada que confiere ventajas adaptativas en términos de supervivencia de la progenie.
Etimología El término vivíparo tiene raíces etimológicas en el latín tardío «vīvīpărus, -a, -um», compuesto por el adjetivo «vīvus», que significa: ‘vivo’, ‘viviente’, ‘que tiene vida’, ‘natural’ o ‘fresco’; y por el verbo «pario, parere», que se traduce como: ‘parir’ o ‘dar a luz’. El adjetivo «vīvus» deriva a su vez del verbo vivo, «vivere» (‘vivir’, ‘existir’, ‘tener vida’), relacionado con la raíz indoeuropea gwei- (‘vivir’). Por su parte, pario proviene de la raíz indoeuropea pere- (‘producir’), la misma que origina términos como nulípara, multípara, unípara, ovíparo y ovovivíparo.
El uso temprano de vīvīpărus se registra en la obra Apología del escritor latino Apuleyo (circa 124-170 d. C.), quien empleó la expresión «natura viviparos eorum» para referirse a la naturaleza vivípara de ciertos organismos. Este término latino es un calco de la palabra griega mencionada por Aristóteles «ζωοτοκέω» (zootokéo), que significa ‘ser vivíparo’, y su derivado «ζωοτόκος» (zootokos), traducido como ‘productor de crías vivas’. Estas palabras se componen de «ζωός» (zoós, ‘vivo’) y «τόκος» (tokos, ‘nacimiento’, ‘parto’, ‘alumbramiento’). Ambas derivan del verbo griego «τίκτω» (tíktō, ‘engendrar’, ‘parir’).
En inglés, viviparous apareció por primera vez en 1646 en la obra Pseudodoxia Epidemica (Sobre errores vulgares) del autor británico Thomas Browne (1605-1682). Browne utilizó el sufijo -parous, del latín -parus, para describir a las hembras que paren crías vivas, junto con términos como oviparous y semelparous, este último relacionado con la semelparidad en biología.
Viviparidad vegetal miniatura|Espiga de Poa bulbosa con semillas (arriba) y las mismas germinando en la planta (abajo). thumb|Fruto germinando del mangle rojo o tabché (Rhizophora mangle), aún en el árbol.
El término viviparidad o vivipario se utiliza en botánica para designar un modo de reproducción donde la germinación de las semillas se produce y forma propágulos mientras aún se encuentran en el fruto adherido a la planta madre. Este es un caso extremo de las llamadas semillas recalcitrantes. Este desarrollo se puede observar en los mangles (por ejemplo el mangle rojo o tabché), en los agaves, entre las hierbas poáceas, y en ciertos cactus epífitos cultivados (Epiphyllum phyllanthus o Rhipsalis pilocarpa, por ejemplo).
Modos de reproducción vivíparos thumb|Viviparidad hemotrófica: un embrión de mamífero (centro) unido por su cordón umbilical a una placenta (arriba) que le proporciona alimento. thumb|Viviparidad histotrófica: embrión de canguro a los 50 días, alimentándose en el marsupio de la madre (fuera del útero). Los modos de reproducción sexual se diferencian en cinco diferentes, en animales, basados en las relaciones entre el cigoto (fecundación de dos gametos, células sexuales, es decir, el óvulo fecundado) y los padres. Estos incluyen dos modos no vivíparos: la ovuliparidad, con fertilización externa, en donde los ovocitos se liberan al ambiente y son fecundados fuera del cuerpo por el macho, como en los peces y mayoría de los anfibios; y la oviparidad, con fertilización interna, donde la hembra pone cigotos en forma de huevos con una gran cantidad de vitelo para alimentar al embrión mientras permanece en el huevo. En este modo, el huevo no se retiene en el cuerpo, o solo por un tiempo limitado. Ocurre en la mayoría de saurópsidos incluyendo todas las aves, en algunos peces y en los mamíferos monotremas, como el ornitorrinco y los equidnas.
Estos modos se distinguen de la viviparidad, que abarca todos los mecanismos que conducen al nacimiento de crías vivas:
Viviparidad histotrófica: Los cigotos se desarrollan en los oviductos de la hembra, pero obtienen nutrientes mediante oofagia o adelfofagia (canibalismo intrauterino de piel o tejido glandular, huevos o embriones hermanos). Esto ocurre en tiburones, como en el tiburón tigre de arena (Carcharias taurus) y en la salamandra negra alpina (Salamandra atra). Viviparidad histotrófica en marsupiales: Los marsupiales son vivíparos histotróficos o vivíparos aplacentarios porque, aunque presentan una etapa inicial de desarrollo dentro del útero de la madre, el intercambio de nutrientes entre la madre y el embrión ocurre de manera limitada y sin una placenta completamente desarrollada. Durante esta fase, el embrión depende en gran medida del vitelo presente en el saco vitelino y de las secreciones uterinas, las cuales son absorbidas por el embrión a través de su saco vitelino. Este mecanismo es característico de la viviparidad histotrófica, en la que el desarrollo embrionario depende parcialmente de los nutrientes almacenados y de los aportados por secreciones maternas. El período gestacional en marsupiales es relativamente corto en comparación con los mamíferos placentarios. Los embriones nacen en una etapa de desarrollo muy temprana, lo que limita la necesidad de una placenta especializada para el suministro continuo de nutrientes. Una vez nacidos, los neonatos se trasladan al marsupio (bolsa materna), donde se adhieren a una o más glándulas mamarias para continuar su desarrollo mediante la lactancia. Este segundo período de desarrollo fuera del útero pero dentro del marsupio es crítico para su maduración. En los marsupiales, el saco vitelino se encuentra en contacto con la pared uterina de la madre, permitiendo un intercambio de nutrientes limitado. Sin embargo, no se forma una placenta corioalantoidea plenamente funcional como la que se observa en los placentarios. Viviparidad hemotrófica: Los nutrientes son proporcionados por la madre, a menudo a través de una forma de placenta, como en los mamíferos , excepto en los marsupiales y los monotremas. Por ejemplo, en la rana marsupial común (Gastrotheca ovifera), los embriones son alimentados por la madre a través de branquias especializadas. El eslizón de hierba del sur (Pseudemoia pagenstecheri) y la mayoría de los mamíferos exhiben este tipo de viviparidad. Viviparidad placentaria: Considerada la forma más desarrollada de viviparidad, es parte de la viviparidad hemotrófica. Los mamíferos placentarios, incluidos los humanos, son el ejemplo más conocido, pero adaptaciones similares se encuentran en otros animales como ciertos escorpiones, cucarachas, algunos géneros de tiburones y serpientes, y especies de gusanos terciopelos. Ovoviviparidad: Una forma menos desarrollada de viviparidad, en donde existe una retención de cigotos en el cuerpo de la hembra o del macho, pero no existen interacciones tróficas entre el cigoto y los padres. Ocurre en la mayoría de las víboras y peces óseos vivíparos (Poeciliidae), además en el lución (Anguis fragilis); en los caballitos de mar, en donde los cigotos se retienen en el "marsupio" ventral del macho; en la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), en donde los cigotos se desarrollan en el saco vocal; y en las ranas australianas recientemente extintas del género Rheobatrachus, en donde los cigotos se desarrollaban en el estómago. El término puede ser redefinido como la retención prolongada de huevos ovíparos. También ha sido usado para referirse en la literatura herpetológica, a las especies vivíparas que proporcionan nutrientes a la madre pero no utilizan placenta.Blackburn, Daniel. "Discrepant use of the term 'Ovoviviparity' in the Herpetological Literature". Herpetological Journal. 4: 65–72. Este uso erróneo generalizado del término ha provocado confusión sobre lo que los autores anteriores querían decir al utilizar el nombre. En la práctica moderna se ha visto el desuso del término ovoviviparidad en favor de las definiciones más específicas de oviparidad y viviparidad lecitotróficas y matrotróficas.
Nutrición y contacto materno-embrión En los vivíparos, el desarrollo embrionario se lleva a cabo dentro del cuerpo de la madre, donde el embrión obtiene nutrientes, protección y soporte para su desarrollo. En todas las especies vivíparas parece haber algún grado de transferencia de nutrientes de la madre al embrión. Este proceso implica diversas estrategias reproductivas que se agrupan bajo los conceptos de viviparidad lecitotrófica y viviparidad matrotrófica, según el origen de los nutrientes que sostienen al embrión.
Viviparidad lecitotrófica: En este tipo de viviparidad, el embrión depende principalmente del vitelo almacenado en el huevo para su nutrición. Aunque el desarrollo ocurre dentro del cuerpo de la madre, no hay un intercambio significativo de nutrientes entre esta y el embrión. Este tipo de viviparidad es común en peces y reptiles. Viviparidad matrotrófica: En este caso, la madre suministra nutrientes adicionales al embrión durante su desarrollo, más allá de los almacenados en el vitelo. Esto se logra mediante diversos mecanismos de transferencia de nutrientes, que pueden clasificarse en dos formas principales mencionadas anteriormente: Viviparidad histotrófica. Viviparidad hemotrófica: En los mamíferos placentarios, la transferencia de nutrientes ocurre a través de una placenta funcional.