Chiclayo (mochica colonial: Cɥiclaiæp) es una ciudad de la costa norte peruana, capital de la provincia de Chiclayo y del departamento de Lambayeque. Fue fundada como reducción en el con el nombre de «Santa María de los Valles de Chiclayo». Está situada a 14 kilómetros de la costa del Pacífico, a 208 kilómetros de la ciudad de Trujillo y a 773 kilómetros de la capital del país, Lima.

Es la quinta ciudad más poblada del país, después de Lima, Callao, Arequipa y Trujillo; además es la segunda urbe más poblada del norte del Perú, según cifras del INEI alcanza una población estimada 609 400 habitantes para el año 2022. Chiclayo comprende tres distritos urbanos totalmente conurbados: Chiclayo, La Victoria y José Leonardo Ortiz, mientras que el área metropolitana de Chiclayo está compuesto por doce distritos metropolitanos los cuales alcanzan una población de 812 548 habitantes para el año 2020, lo que la convierte en la cuarta área metropolitana más grande del país, después de Lima, Arequipa y Trujillo.

Chiclayo no fue fundada como ciudad o villa por los españoles, ya que nació como reducción indígena de los cacicazgos mochicahablantes de Cinto y Collique bajo la tutela de los frailes franciscanos, sin embargo,. actuaba como villorrio de paso y descanso para comerciantes españoles y extranjeros que cubrían una amplia ruta entre Zaña y Lambayeque bajo el período del Corregimiento de Saña y posteriormente se daría su progresivo crecimiento como nodo comercial durante el período del Partido de Saña o Lambayeque hasta que el pujante pueblo se convirtiera en la segunda localidad más poblada de esta entidad. Esta tendencia de crecimiento se mantuvo durante los inicios republicanos de la Provincia de Lambayeque y aumentó al ser elevada a la categoría de villa en 1827, por decreto del presidente José de La Mar; luego en 1835, durante el gobierno del presidente Felipe Santiago Salaverry le fue conferido el título de «Ciudad Heroica» y capital de la nueva provincia de Chiclayo aunque esta se revirtió a Lambayeque tras el fusilamiento de Salaverry hasta el decreto de 1839 dado por Agustín Gamarra; y finalmente en 1874 al ser definitivamente designada como capital del nuevo departamento de Lambayeque por Costas durante el gobierno de Pardo, tras el intento de Balta en 1872. Chiclayo en resumen, es símbolo de gastronomía, marinera, caballos de paso, historia y arqueología dado sus antecedentes culturales y atributos culinarios. Se le conoce también como la «Capital de la Amistad» dado al carácter amable y amistoso de su gente.

La ciudad se estableció en una zona arqueológica puesto que hasta finales del e inicios del , todavía existían huacas de adobe en el casco urbano que se demolieron con los planes de urbanización de la época. En distritos de los alrededores se ha llegado incluso a hallar presencia arqueológica huari y chimú, sin embargo, eso no quita la fuerte identidad cultural y arqueológica mochica, relacionada con las culturas moche y lambayeque (sicán), que describen sus habitantes, debido a que la historia de la ciudad está ligada mayormente a estas dos antiguas civilizaciones prehispánicas, que han legado al mundo importantes descubrimientos y monumentos arqueológicos de sus civilizaciones, como lo son el legendario Señor de Sipán en Huaca Rajada, el complejo de Pampa Grande, el Señor de Sicán en Batán Grande (bosque de Pómac), el valle de las pirámides de Túcume y la Señora de Chornancap en Chotuna-Chornancap. Además de existir hasta hace unas décadas hablantes nativos en los alrededores del suroeste de la ciudad, como Etén, de la antigua lengua mochica o muchik. En el cercano sitio arqueológico de Ventarrón se han hallado murales pintados con una antigüedad aproximada de 4500 años perteneciendo al Precerámico Tardío, así como los sitios de Purulén y La Otra Banda en el valle de Zaña al sur con antigüedades aproximadas de 3200 y 4000 años respectivamente.

Toponimia El nombre "Chiclayo" es claramente un nombre indígena americano y aparece documentado desde el mismo , aunque su etimología última no ha sido establecida. Algunos proponen que el topónimo esté relacionado etimológicamente con el fitónimo homónimo chiclayo, que designa en el español norperuano, una especie de calabaza común en la región y utilizada en la preparación de dulces a manera de compota o mermelada (nombre científico Cucurbita ficifolia). El fitónimo en cuestión podría estar relacionado, a su vez, con el fitónimo mexicano chilacayote que refiere exactamente a los mismos planta y fruto, derivado este del náhuatl clásico tzilacāyohtli.

Además de los registros tempranos en castellano, otro registro sólido acerca del origen del nombre aparece ya documentado como topónimo en la gramática descriptiva del idioma mochica, denominada como "Arte de la lengua yunga" (1644), preparada por el párroco del vecino Reque, Fernando de la Carrera Daza, a mediados del , escrito allí en la ortografía desarrollada por el autor como "Cɥiclaiæp", siendo mencionado 3 veces, la primera en el prólogo dentro de una lista de localidades de la época que aún empleaban la lengua mochica. Esta escritura marca la manera en que el topónimo era pronunciado en el mochica de la región durante la época colonial del virreinato; sin embargo, la reconstrucción de los sonidos exactos representados por la ortografía carreriana es materia de debate entre los especialistas, incluyendo el dígrafo <cɥ> y la vocal representada por <æ>. Por ejemplo, José Antonio Salas reconstruye y la lingüista Rita Eloranta reconstruye .

Existen otras etimologías propuestas por distintos interesados. Por ejemplo, algunos lo atribuyen a un supuesto fundador, un cacique mochica supuestamente llamado Juan Chiclayo, el apellido como tal sigue existiendo en la región. De manera similar, otra de las versiones atribuye el nombre a un indígena llamado “Chiclayop” o “Chiclayep” de raíz muchik que se habría encargado de transporte de yeso entre las primigenias ciudades de Saña, Lambayeque y Mórrope. Otras versiones ofrecen etimologías alternativas a la de Carrera en el idioma mochica.

Por último, algunos han propuesto modernamente una etimología plenamente quechua a partir del término para el color 'verde' en el quechua regional chiqyaq (pronunciado )Equipo de Materiales EIB Lambayeque (2022). Diccionario quechua de Ferreñafe quechua-castellano. Ferreñafe: Gerencia Regional de Educación de Lambayeque, p. 164. y el sufijo de poseedor quechua -yuq (pronunciado ), de modo que el supuesto étimo sería *chiqyaq-yuq '(lugar) que posee verdor'.

Símbolos Escudo El Escudo de Chiclayo fue concursado por el Consejo Provincial, en la gestión del Ing. Gerardo Pastor Boggiano y en el que resulta ganador el trabajo de Eduardo Vásquez.

El ganador de aquel concurso fundamenta la concepción del Escudo de Chiclayo de la siguiente manera:

El Pueblo Lambayeque tiene como remoto antecedente del glorioso pasado precolombino, el Cuchillo de Íllimo, valioso vestigio de su historia esplendorosa. Desde la época de la Conquista, Lambayeque, es un pueblo eminentemente católico. La feracidad de sus valles ha convertido al departamento, en gran productor de arroz y caña de azúcar (el norte peruano concentra el 65% de la productividad azucarera nacional); elaborada en los grandes ingenios de las hoy Cooperativas Agrarias de Producción. Hasta principio del presente siglo, Lambayeque, fue gran productor del Guano de las Islas (Lobos de Afuera y Lobos de Adentro).

En una resolución municipal aprobada el 12 de marzo de 1974 se realiza la siguiente descripción heráldica:

En la parte superior externa del Escudo y abarcando los extremos, está la cinta bicolor con la inscripción “HEROICA CIUDAD DE CHICLAYO”. En la parte central del Escudo está el Cuchillo de Íllimo o “Tumi de Oro”, con la cruz del cristianismo, sutilmente sugerida en sus bordes con líneas blancas, que la hacen resaltar sobre el fondo azul de la parte intrínseca del Escudo. En la parte inferior izquierda se observa la silueta de un ingenio azucarero, antepuesta a la caña de azúcar y espigas de arroz. En el lado inferior derecho se observa un alcatraz estilizado volando sobre olas marinas estilizadas también.

Bandera La bandera utilizada por la institución municipal es de color celeste, que representa la pureza y la tranquilidad tanto de su gente como de sus aguas, claro, de forma rectangular con una proporción entre la anchura y la longitud de 2 a 3, situándose en el centro del escudo de la ciudad.

Historia Época precolombina

miniaturadeimagen|Tumba del Señor de Sipán, Huaca Rajada. La civilización moche se manifestó entre los siglos y durante el intermedio temprano, ocupando un territorio que se extendió por gran parte de la costa norte del Perú. Abarcando lo que vendrían a ser, la zona costera de los departamentos de Áncash, Lambayeque y La Libertad, en la actualidad. Esta civilización alcanzaría un amplio conocimiento en ingeniería hidráulica. Así lo manifiesta la construcción de canales. Donde aprovecharon al máximo las aguas de los ríos para la irrigación de sus tierras. Esto les permitió contar con excedentes agrícolas y una sólida economía para su desarrollo. Caracterizándose también por hacer un uso intensivo del cobre en la fabricación de objetos ornamentales, herramientas y armas. Fueron considerados los mejores ceramistas del Perú antiguo gracias al fino y elaborado trabajo que realizaron en sus cerámicos. En ellos representaron a divinidades, hombres, animales y escenas significativas referidas a temas ceremoniales y mitos que reflejaban su concepción del mundo. Siendo famosos sus huaco-retratos conservados en los principales museos del país, destacándose la asombrosa expresividad, perfección y realismo con que los dotaban. Los últimos descubrimientos como el del Señor de Sipán en 1987, por el arqueólogo Walter Alva, en el sitio arqueológico de Huaca Rajada, permiten establecer que esta civilización desapareció como consecuencia de los desastres ocasionados por el fenómeno de El Niño.

Posteriormente, fueron sucedidos durante el horizonte medio por la civilización lambayeque, que fueron a su vez mochicahablantes, surgieron presuntamente con la figura mítica del fundador Ñaimlap (una leyenda oral recogida por Balboa) formando el reino lambayeque o sicán, que ocupó el territorio que hoy le corresponde al departamento de Lambayeque y el valle de Jequetepeque y Chicama (La Libertad), que se manifestó entre los siglos y de nuestra era y su influencia cultural mediante el intercambio llegó a extenderse por casi toda la costa peruana en su período de mayor apogeo entre el año 900 y 1100. Esta civilización de etnia mochica se formó a partir de la decadencia de la civilización moche asimilando gran parte del conocimiento y tradiciones culturales de estos. Los lambayeque destacaron en arquitectura, metalurgia, orfebrería, irrigación y navegación llegando a ser considerados como los mejores órfebres del Perú antiguo. Aunque no lograron la extensión de los moche, ni su complejidad política, no cabe duda de que en estas artes fueron sus discípulos predilectos dejando como constancia los canales de irrigación agrícola de la región, las pirámides de Túcume y los restos del Señor de Sicán en la zona arqueológica de Batán Grande (Sicán) en el valle de La Leche, capital durante el período medio, descubiertos por el arqueólogo-antropólogo japonés Izumi Shimada así como el famoso tumi de oro y las máscaras funerarias lambayeque de oro. Se sabe que los desastres sucedidos por sequías y el fenómeno climatológico de El Niño tuvieron que ver con la decadencia de esta civilización local.