América del Norte o Norteamérica (también llamada América Septentrional) es un subcontinente en América. En países anglosajones y germánicos, suele ser considerado un continente propio, dentro del supercontinente más grande de América. Yace en el hemisferio norte y casi por completo en el hemisferio occidental y limita al norte con el océano Ártico, al este con el océano Atlántico, al noreste con Europa septentrional a través de Groenlandia, al sureste con el mar Caribe, al suroeste con el océano Pacífico y al noroeste con Asia del Norte a través del estrecho de Bering. Está conectado con América del Sur por el estrecho puente territorial que representa América Central, el cual, dependiendo de la región del mundo, a veces se suele considerar igualmente norteamericano, y otras veces un subcontinente aparte.
Bajo la consideración de tríada, cubriría un área aproximadamente de 24 323 000 km², lo que representa alrededor de un 4.8 % de la superficie total del planeta y un 16.5 % de las tierras emergidas. En 2014 su población estimada fue de más de 472 millones de habitantes. En 2014 el IDH promedio de todos los países del subcontinente norteamericano fue de 0.895. Se hablan numerosas lenguas originarias y de inmigrantes, pero las oficiales (legalmente o de facto) y ampliamente predominantes son el inglés, español y francés. No obstante, estos valores cambian bajo la concepción de Norteamérica desde Alaska a Panamá, incluyendo el Caribe.
Toponimia miniatura|derecha|El mapa político de América del Norte en idioma inglés va desde Alaska hasta Panamá, por lo tanto los países centroamericanos y caribeños son igualmente norteamericanos para el mundo anglosajón.
Se acepta ampliamente que el nombre “América” procede del navegante y explorador Américo Vespucio, y que fue el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller quien le puso ese nombre a las tierras descubiertas por los españoles en América del sur. Vespucio fue el primer europeo en sugerir que América no era parte de Asia, como creía Cristobal Colón, sino un Nuevo Mundo. En 1538, Gerardus Mercator extendió el topónimo a todo el continente, consolidando su uso en la cartografía europea.
Delimitación miniatura|Mapa indicando las diferentes concepciones y regiones sobre Norteamérica.|alt= No hay un solo criterio para definir este término. En los países hispanohablantes, el uso normalmente define a Norteamérica como el subcontinente conformado por Canadá, Estados Unidos (incluyendo Alaska), México (hasta el istmo de Tehuantepec), Groenlandia e islas adyacentes.Norteamérica RAE 2005 En cambio en los países anglohablantes y otros, se suele considerar a Norteamérica como un continente que está conformado por lo antes mencionado además de Centroamérica y las Antillas, presentando un límite natural con Sudamérica más o menos a la frontera actual de Panamá/Colombia.North America The Free Dictionary 2015 Por otro lado, el geoesquema de la ONU usa “Northern America” (América Norteña) para indicar la subregión cultural conformada por Estados Unidos y Canadá.
Historia miniatura|Aldea inuit de iglús en la isla de Baffin, ilustración de Charles Francis Hall, 1865.
A la llegada de los europeos, América del Norte estaba poblada por etnias indígenas provenientes de inmigraciones asiáticas a través del estrecho de Bering.
La colonización europea del Norte (por orden cronológico: española, francesa e inglesa) consistió básicamente en el avance progresivo desde la costa oriental hacia el oeste. En líneas generales, la colonización anglosajona supuso la marginación e incluso el exterminio de las poblaciones indígenas, hasta confinar a los supervivientes en reservas situadas en las zonas más improductivas y estériles del territorio. Sin embargo, las colonizaciones francesa y española supusieron la mezcla de razas y el mestizaje.
Era precolombina miniatura|Áreas culturales de Norteamérica en el tiempo del contacto con los europeos, según la división propuesta por Kroeber. Los antropólogos tienen diversas teorías acerca de las primeras poblaciones que se establecieron en América del Norte. Las evidencias genéticas y arqueológicas indican que los primeros americanos llegaron desde Asia en torno a la última gran glaciación, cuando el hielo cubría el estrecho de Bering creando un puente terrestre llamado Beringia.
Antes del contacto con los europeos, los pueblos indígenas de América del Norte se dividían en múltiples entidades políticas, desde pequeños grupos de unas pocas familias a jefaturas y reinos. Vivían en varias áreas culturales que correspondían a grandes rasgos con las distintas zonas geobiológicas que ocupaban y que dan una buena idea de los distintos usos y costumbres. Por ejemplo, de los cazadores de bisontes de las Grandes Llanuras, o los agricultores de Mesoamérica. A estos grupos indígenas también se les puede clasificar lingüísticamente (por ejemplo, las familias atapasca, álgica y utoazteca son tres de las más extendidas en Norteamérica), aunque es importante tener en cuenta que los pueblos con lenguas relacionadas no siempre compartían la misma cultura material, ni siquiera fueron siempre aliados.
El período arcaico en América vio a un entorno cambiante que ofreció un clima cálido más árido y la desaparición de la megafauna. La mayoría de los grupos de población en ese momento todavía eran cazadores-recolectores muy móviles, pero después comenzaron a surgir los grupos individuales, se centraban sobre los recursos disponibles para ellos a nivel local, por lo que con el paso del tiempo no había un patrón de creciente generalización regional como, el suroeste, el Ártico, la pobreza, Dalton y el Plano tradicional.
miniatura|Mapa de las primeras migraciones humanas basadas en la teoría Fuera de África.
|309x309px Estas adaptaciones regionales se convertirían en la norma con menos dependencia de la caza y la recolección, con una economía más variada de caza menor, pescados, estacionalmente vegetales silvestres cosechadas y alimentos vegetales. Muchos grupos continuaron como cazadores de caza mayor, sin embargo sus tradiciones de caza se hicieron más variadas y sus métodos de adquisición de carne más sofisticados. La colocación de artefactos y materiales dentro de una necrópolis arcaica indicaban diferenciación social según el estado de algunos grupos.
Los grupos culturales más meridionales de América del Norte fueron responsables de la domesticación de muchos cultivos que ahora se utilizan en todo el mundo, como los tomates y las calabazas. Tal vez lo más importante es que uno de los cultivos más importantes del mundo es el maíz. Como resultado del desarrollo de la agricultura en el sur, muchos de los avances culturales importantes se hicieron allí. Por ejemplo, la civilización maya elaboró un sistema de escritura, construyó enormes pirámides, tenían un complejo calendario, y desarrollaron el concepto de cero 500 años antes que nadie en el Viejo Mundo. La cultura maya aún estaba presente cuando los europeos llegaron a Centroamérica, pero la dominación política en la zona se había desplazado hacia el Imperio azteca.
Más al norte de Mesoamérica los grupos humanos que desarrollaron sociedades y culturas más complejas son los pueblos de la cultura misisipiana y la confederación iroquesa en época histórica bien documentada. Además existen algunas culturas complejas conocidas solo arqueológicamente como las de los anasazi o los Hohokam.
La llegada de los europeos a América supuso un cambio drástico, frecuentemente traumático o catastrófico para ellos y sus culturas. Desaparecieron pueblos enteros, incluso grupos lingüísticos completos y los que sobrevivieron en general cambiaron muy rápidamente.
Asentamientos vikingos en América
L'Anse aux Meadows (una corrupción del nombre original francés L'Anse-aux-Méduses, “La ensenada de las medusas”) es un paraje situado en la punta septentrional de la isla de Terranova, en la provincia de Terranova y Labrador (Canadá), donde el investigador noruego Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine, encontraron en 1960 unas elevaciones cubiertas de hierba que resultaron ser los restos de una aldea vikinga.
En 2015 fue hallado un posible segundo asentamiento en otro punto de la isla de Terranova llamado Point Rosee, 500 km más lejos hacia el sudeste de lo que inicialmente se sabía de los vikingos. El hallazgo fue detectado por la arqueóloga estadounidense Sarah Parcak mediante tecnología de imágenes infrarrojas desde el espacio.
Época colonial thumb|400px|der|Detalle del mapamundi de Diego Ribero, 1529 que incluye los descubrimientos de la expedición a Nortamérica de Esteban Gómez buscado paso del Noroeste.
En 1663 la Corona francesa había tomado el control de las empresas de comercio de pieles de la Nueva Francia. Esto marcó el comienzo de una nueva era del colonialismo más formal en América del Norte.
La rivalidad entre las potencias europeas creó una serie de guerras en América del Norte que tuvieron un gran impacto en el desarrollo de las colonias. El territorio cambió de manos varias veces. La paz no se logró hasta que las fuerzas francesas en América del Norte fueron vencidas en la batalla de las Llanuras de Abraham (en Quebec) y Francia cedió la mayor parte de sus reivindicaciones fuera del Caribe. El fin de la presencia francesa en América del Norte fue un desastre para los países indígenas del este de América del Norte, que perdieron a su principal aliado en contra de la expansión angloamericana de exterminio. Durante la rebelión de Pontiac (1763-1766), una confederación de Grandes Lagos y el área de las tribus se enfrentaron en una campaña poco exitosa para defender sus derechos sobre las tierras al oeste de los montes Apalaches, lo que llevó a que fueran encerrados en reservas en virtud de la proclamación real de 1763.
Entre 1535 a 1821, los territorios colonizados por el Imperio español en el actual México se llamaban virreinato de Nueva España.
Independencias miniatura|virreinato de Nueva España
La llegada de la Revolución de las Trece Colonias tuvo un gran impacto en todo el continente. Lo más importante fue la creación de los Estados Unidos de América. Sin embargo, la guerra revolucionaria estadounidense fue una guerra importante que tocó todos los rincones de la región. El asentamiento de los lealistas del Imperio Unido llevó a la creación de Canadá como una comunidad separada.
Mientras tanto, el control de España sobre México se estaba debilitando. La independencia fue declarada en 1810 por Miguel Hidalgo, iniciando en ese momento la Guerra de Independencia de México. En 1813, José María Morelos y el Congreso de Anáhuac firmaron el Acta Solemne de la Declaración de la Independencia de América del Norte, el primer documento legal donde se establece la separación de la Nueva España con respecto a España. Finalmente México se independizó en 1821 como Imperio y España lo reconoció como nación independiente en 1823.
Expansión territorial miniatura|Frontera que muestra el territorio guatemalteco perdido y posteriormente anexado a México. miniatura|Línea temporal de la división política en América del Norte Desde el momento de la independencia de los Estados Unidos, ese país se expandió rápidamente hacia el oeste, adquiriendo el vasto territorio de Luisiana en 1803. Entre 1810 y 1811 una confederación indígena luchó sin éxito para mantener a los estadounidenses fuera de los Grandes Lagos. Los seguidores de Tecumseh se fueron al norte en Canadá, donde ayudaron a los británicos para repeler un intento estadounidense de apoderarse de Canadá durante la guerra de 1812. Después de la guerra, el asentamiento británico e irlandés en Canadá aumentó de forma espectacular. La expansión de Estados Unidos se vio complicada por la división de los estados entre “libre” y “esclavo”, lo que llevó al Compromiso de Misuri de 1820.
Asimismo, Canadá se enfrentó a una división entre comunidades francesas e inglesas que llevaron al estallido de la guerra civil en 1837.