miniaturadeimagen|"¡Hazte vegano!", el eslogan del veganismo.
Los fundamentos del veganismo son los argumentos que llevan a las personas a adoptar el veganismo. Se los suele agrupar en cuatro categorías: argumentos éticos, ambientales, de salud y humanitarios. Muchos veganos lo son por varias razones a la vez.
Los argumentos morales provienen de un amplio rango de perspectivas. En general se fundan en el rechazo del especismo debido a la imposibilidad de encontrar diferencias morales relevantes entre animales humanos y no humanos. Desde el utilitarismo, el argumento básico es que adoptar el veganismo minimiza la muerte y el sufrimiento. Desde la deontología, el principal argumento es que los animales son seres sintientes y por lo tanto debemos tener en cuenta sus intereses. En adolescentes, adoptar el veganismo por razones morales puede provocar un bajo interés en el conocimiento de los aspectos nutricionales. Asimismo, el veganismo no evita que se produzcan muertes y sufrimiento de animales: existe una gran sensibilidad hacia los animales domésticos, pero el enorme impacto negativo sobre los animales silvestres de las técnicas agrícolas, necesarias para sustentar las dietas veganas, se vuelve «invisible» y poco emotivo. Artículo original de Claudio Bertonatti: La confusión del veganismo Por otro lado, descubrimientos realizados durante los últimos años sugieren que las plantas también son seres «sintientes», capaces de sentir estrés de manera similar a los animales y comunicarse amplia y activamente, por lo que diversos autores opinan que debería considerarse su dignidad como seres vivos.
Los argumentos ambientales apuntan al enorme impacto negativo de la ganadería y otras formas de explotación animal sobre el medio ambiente. La mayor parte de la deforestación a nivel mundial se debe a la quema de árboles para hacer espacio a la ganadería. La ganadería es además una gran emisora de metano y otros gases de efecto invernadero. La sobrepesca para alimentar humanos y ganado atenta contra la biodiversidad marina. Además, 77% de la tierra agrícola se utiliza para pastoreo o para cultivo de alimento para animales. La agricultura tiene una enorme repercusión negativa sobre la Tierra; provoca la reducción de la superficie disponible para la vida silvestre, destruye gran número de insectos, plantas y animales, tanto directamente en la preparación de los terrenos y mediante el uso de plaguicidas u otros métodos para defender los cultivos (incluyendo envenenamientos y caza a tiros), como por la contaminación de las aguas por los fertilizantes y los plaguicidas, y sus efectos negativos sobre la cadena alimenticia. Todo ello provoca una pérdida de biodiversidad, que no se reduce ni siquiera en aquellos países que valoran y protegen la naturaleza. La agricultura es también una importante fuente de contaminación del aire y de gases que contribuyen al efecto invernadero y la lluvia ácida.
Los argumentos de salud señalan los beneficios para la salud de adoptar una dieta vegana y los perjuicios para la salud de consumir productos de origen animal. Los principales beneficios son una reducción en el riesgo de contraer enfermedad coronaria, diabetes tipo 2, hipertensión, obesidad y ciertos tipos de cáncer. No obstante, los efectos beneficiosos sobre la salud no son exclusivos de la dieta vegana sino que también se logran con otro tipo de dietas, incluyendo la dieta mediterránea, la dieta baja en carbohidratos / alta en proteínas y la dieta vegetariana. Además, el riesgo de graves deficiencias nutricionales puede anular estos beneficios para la salud. Los argumentos de salud, de por sí, no implican el rechazo de la explotación animal para vestimenta, transporte, entretenimiento, etc.
Los argumentos humanitarios enfatizan los beneficios para la humanidad de adoptar el veganismo. El principal argumento es que las dietas basadas en plantas son más sostenibles que las dietas ricas en productos animales, puesto que utilizan menos recursos naturales y provocan menor impacto en el medio ambiente. Por lo tanto pueden ayudar a combatir la desnutrición y garantizar la seguridad alimentaria a más personas. Además, la producción y el consumo de productos de origen animal fueron y son la causa de diversas enfermedades zoonóticas, epidemias e incluso pandemias.
Argumentos morales
thumb|En algunas formas de cría intensiva la densidad de animales es elevada y su espacio restringido.
thumb|A los pollos y gallinas se les despunta el pico a temprana edad, para evitar que se hieran a picotazos.
Muchos veganos rechazan el uso de productos y servicios animales por respeto a los demás animales como seres sintientes. El veganismo también es una reacción al especismo. Otro argumento ético es que la explotación y sacrificio de animales causan daños que exceden su beneficio. En adolescentes, la adopción del veganismo por razones éticas puede provocar un bajo interés por los aspectos nutricionales.
Gary Francione sostiene que «todos los seres, en tanto sensibles, aunque sea deberían tener un derecho: a no ser tratados como propiedades» y que la adherencia al veganismo debe ser el inequívoco punto de partida de aquellos que ven a los otros animales como poseedores de un valor moral que les es intrínseco.
Peter Singer argumenta que, desde una perspectiva utilitarista, no hay justificación moral o lógica para no considerar el sufrimiento de los animales en las decisiones éticas, la capacidad de sentir es «el único límite justificable de la preocupación por los intereses del otro» y la matanza de animales se debe rechazar cuando no sea por razones de supervivencia.
Tom Regan sostiene que los animales poseen valor por sí mismos puesto que son —según su terminología— «sujetos de una vida». Este concepto extiende el concepto filosófico de sujeto, entendiendo que los animales son «actores de sus actos» por decisión o voluntad y por lo tanto son «seres» en el sentido presocrático de «entidad capaz de definirse a sí misma frente a un medio capaz». Según este postulado los animales tienen creencias y deseos, una vida emocional, memoria y la capacidad de iniciar acciones para lograr sus objetivos; en consecuencia estos objetivos han de ser vistos como propósitos. Regan sostiene que los animales tienen derecho a no ser heridos y que tal derecho puede ser anulado por otros principios morales válidos, pero que las razones aducidas para lastimarlos: conveniencia, intereses económicos de los ganaderos o por simple gusto, no son razones de peso.
El veganismo también causa muerte y sufrimiento animal, ya que el uso de pesticidas y otras técnicas modernas de agricultura cuestan la vida de innumerables animales silvestres. Sin embargo, la cantidad de animales muertos por persona es mucho menor bajo una dieta vegana, y las muertes accidentales podrían ser de una naturaleza moral diferente a las muertes intencionales.
Por otro lado, muchos descubrimientos realizados durante los últimos años sugieren que las plantas también son seres «sintientes», capaces de sentir estrés de manera similar a los animales y comunicarse amplia y activamente.
Argumento de casos marginales
Abolicionismo contra bienestarismo
En el movimiento vegano existe una corriente abolicionista y una corriente benestarista. El abolicionismo es una aproximación más deontológica que busca la abolición inmediata de toda forma de explotación animal, mientras que el bienestarismo es una aproximación más utilitarista o consecuencialista que acepta el cambio gradual y busca mejorar las condiciones de vida de los animales hasta lograr su liberación.
Gary Francione sostiene que la búsqueda de mejores condiciones para los animales en vez de la abolición de su uso, es semejante a un «delincuente caballeroso» que ataca a sus víctimas sin golpearlas; pero que igual las perjudica. Procurar el bienestar de los animales no nos aleja del paradigma de que los animales son propiedad en tanto cosas, tal paradigma sólo sirve para que la gente se sienta cómoda al usarlos.
En cambio, Peter Singer apoya lo que se conoce como «la excepción de París»:La expresión «la excepción de París» es de autoría de Daren Firestone, que para 2004 era estudiante de derecho si usted está en un restaurante caro, y se le permite comer lo que quiera gratuitamente y, sin embargo, no hay comida vegana, pues coma la vegetariana. El apoyo de Singer a «la excepción de París» genera la división entre el movimiento en pro derechos de los animales, separación que se ve reflejada en la brecha existente entre el proteccionismo —representado por Singer y por PETA—, quienes dicen que el cambio es posible de manera gradual; y entre el abolicionismo —representado por Regan y Francione— quienes sostienen que la reforma que busca el bienestar de los animales sólo sirve para convencer al público de que el uso de animales es moralmente correcto.
En 2006, el proteccionista Bruce Friedrich, director general de políticas de Farm Sanctuary, sostuvo que seguir el veganismo de manera estricta se centra en la pureza personal, en vez de enfocarse en fomentar en las personas el evitar la mayor cantidad posible de productos de origen animal; esto no es estrictamente vegano porque perjudica a los animales. Para Francione, esto es parecido al argumento que las violaciones a los derechos humanos nunca serán eliminadas, no debemos pretender detener estas violaciones sólo en situaciones controladas. Continúa diciendo que, en aras de evitar un escándalo, no preguntarle a un dependiente la composición de algo que queremos comprar, refuerza la idea de que los derechos morales de los animales son un asunto de conveniencia. Por esto Francione deduce que el proteccionismo falla incluso en sus propios términos de consecuencialismo.
Sintiencia de las plantas
Muchos descubrimientos realizados durante los últimos años sugieren que las plantas también son seres sintientes, si bien no hay pruebas científicas de que sientan dolor. Esta emergente área científica se denomina neurobiología de las plantas. Las similitudes a nivel celular entre animales y plantas son mucho mayores de lo que se suponía. Por ejemplo, se ha demostrado que las plantas son capaces de comunicarse amplia y activamente. Detectan numerosos parámetros de su entorno, pueden elegir entre diferentes posibilidades y cambiar su comportamiento en consecuencia. Sienten diversos tipos de estrés, de forma similar a los animales, y reaccionan a nivel molecular, celular, de órgano, de organismo o de grupo. A un nivel rudimentario, sus raíces pueden distinguir entre el «yo» y el «no-yo». Según la interpretación de Linconln Taiz y col. sobre los descubrimientos del neurocientífico Todd Feinberg y del biólogo evolucionario Jon Mallat en 2019 sobre las estructuras y funciones cerebrales mínimas requeridas para la conciencia en los animales, es extremadamente improbable que las plantas posean consciencia. Taiz y col. apuntan que los "neurobiólogos de plantas" pasan por alto el grado de complejidad funcional y estructural que los cerebros animales lograron mediante la evolución para que pueda emerger el fenómeno de la consciencia.
Actualmente, no hay consideraciones éticas hacia las plantas ni conciencia de ningún problema, una actitud que algunos expertos consideran cada vez más difícil de justificar. Filósofos, expertos en ética, biólogos moleculares y científicos del Ethics Committee on Non-Human Biotechnology (ECNH) han tratado de elaborar la base ética para atribuir dignidad a las plantas. Basándose en los recientes descubrimientos, plantean este derecho, de la misma manera que en el caso de los animales. Este comité concluye que las plantas son seres vivos, deben ser respetadas y no deben ser tratadas de una manera completamente arbitraria, si bien este derecho a la dignidad no debe reducir o limitar su uso; el bien o los intereses de una planta deben sopesarse contra los intereses de los seres humanos.