El Geoparque Comarca Minera se localiza en la parte centro-sur del estado de Hidalgo en México y comprende el territorio de los municipios de Atotonilco el Grande, Epazoyucan, Huasca de Ocampo, Mineral del Chico, Mineral de la Reforma, Mineral del Monte, Omitlán de Juárez, Pachuca de Soto y Singuilucan. Estos municipios están articulados por una red de 34 geositios que fueron seleccionados porque expresan la historia geológica del territorio y revelan su relación con la cultura y la creación de espacios históricos a partir de la minería y la metalurgia. Además, son importantes para la ciencia y la educación y, en su mayoría, cuentan con un importante valor paisajístico.* La geodiversidad del Geoparque Comarca Minera es representada por elementos geológicos (rocas, minerales, fósiles) y geomorfológicos (formas de relieve, procesos físicos) con edades desde el Cretácico hasta el Holoceno. Junto con el de la Mixteca Alta, este geoparque es parte de los elementos que demuestran la megageodiversidad de México.
Geología
El elemento fisiográfico más relevante de la Comarca Minera lo constituyen las sierras de Pachuca y de Las Navajas, con cotas máximas en la Peña de Las Ventanas (3090 m) y en el Cerro de las Navajas (3212 m), respectivamente. Este conjunto orográfico tiene una orientación general noroeste-sureste, y separa el área de la Sierra Baja y Barranca de Metztitlán (al norte de las sierras), con altitudes de 1300-2000 m, del extremo septentrional de la Cuenca de México (al sur de las sierras), con una altitud de 2200-2400 m. La elevada geodiversidad del parque, apreciable en sus geositios, se debe a que en el área convergen dos provincias fisiográficas, la Sierra Madre Oriental y la Faja Volcánica Transmexicana, así como dos provincias magmáticas, una relacionada con la Faja Volcánica Transmexicana y la otra afín al vulcanismo de la Sierra Madre Occidental.
La Comarca Minera se caracteriza por un geopatrimonio sobresaliente, que incluye al menos seis elementos geológicos (y culturales relacionados con la geología) que pueden ser considerados de relevancia internacional:
El sistema epitermal (Ag-Au) de Pachuca-Mineral del Monte, uno de los más grandes del mundo; su producción histórica representa el 6% de la plata producida globalmente durante los últimos cinco siglos. La localidad tipo —en el cerro San Cristóbal de Pachuca— de la tridimita y la cristobalita, minerales descubiertos por Gerhard vom Rath en los años 1868 y 1887, respectivamente. Los basaltos con disyunción columnar de Santa María Regla, en Huasca de Ocampo, conocidos popularmente como los «prismas basálticos», descritos y dibujados por Alexander von Humboldt en 1803; generalmente son considerados los más largos del mundo (alcanzan 40 m de longitud). El patrimonio industrial minero, que incluye haciendas de beneficio de la época colonial, así como obras mineras diversas, entre las que destacan las del periodo inglés de la minería (mediados del ), con espléndidos ejemplos de casas de máquinas de tipo cornish. El Cerro de las Navajas, principal punto de explotación y abastecimiento de obsidiana para Mesoamérica, y yacimiento excepcional de obsidiana en sus variedades dorada y verde. Las tobas silícicas con alteración hidrotermal del geositio Cantera de Tezoantla, que por sus propiedades físicas y su apreciado aspecto (blanca con tonalidades verdes) han sido utilizadas con fines ornamentales en los geositios Reloj Monumental de Pachuca y Archivo General del Estado, así como en la mayoría de las construcciones civiles de Mineral del Monte y en edificios tan importantes de la Ciudad de México como el Banco de México y el Palacio Postal. En 2022, la Unión Internacional de Ciencias Geológicas reconoció la contribución del trabajo realizado con estas tobas volcánicas a la cultura y el arte, incluyéndolas a la lista de rocas patrimoniales, siendo la única de México con este reconocimiento. En febrero de 2023 se recibió el certificado correspondiente.*
Cretácico
Las rocas más antiguas del geoparque son calizas y lutitas de origen marino, de edad cretácica, que se hallan en la porción noreste del territorio y afloran en el fondo de la Barranca de Metztitlán, pudiéndose apreciar en los geositios Barranca de Aguacatitla, Aguas termales de Amajac y Reserva de la Biósfera Barranca de Metztitlán.
Paleógeno
Durante este periodo, se formó el cinturón de pliegues y cabalgaduras, geográficamente conocido como Sierra Madre Oriental, mediante un proceso compresivo que engrosó y acortó la corteza y elevó las rocas formadas previamente en el mar hasta su posición actual. Hacia el final de este periodo inició el vulcanismo relacionado con el proceso de subducción del occidente de México. En el sector noroeste del geoparque se presentan estructuras de deformación, principalmente pliegues asimétricos o incluso acostados, de dirección NNO-SSE, que pueden ser apreciados en los geositios Barranca de Aguacatitla y Aguas termales de Amajac. Las rocas volcánicas del Oligoceno las encontramos en Depósitos tobáceos de Cubitos y Mirador Cerro del Lobo.
Mioceno
El magmatismo iniciado a fines del Paleógeno se extendió hasta el Mioceno Medio, siendo responsable de grandes volúmenes de rocas volcánicas silícicas que constituyen una de las manifestaciones más surorientales de la provincia ígnea de la Sierra Madre Occidental. Asociados a estas rocas se formaron los yacimientos minerales de plata (de tipo epitermal), que datan del Mioceno temprano en el caso de los de Pachuca-Real del Monte y algo más reciente (Mioceno tardío) para los de Mineral de El Chico. En el geoparque, se formaron tobas riolíticas y riolitas de las formaciones Tezoantla y Cerezo, así como pórfidos riolíticos y dacíticos. Se pueden apreciar en los geositios Peña Las Monjas, Peña del Cuervo, Las Ventanas y Depósitos Volcánicos de El Chico. La mineralización del Mioceno tardío se aprecia en Obras mineras El Milagro.
Plioceno
Cambia el estilo y composición del vulcanismo, obedeciendo a la subducción subhorizontal de la Placa de Cocos por debajo de la Norteamericana, y configurando la Faja Volcánica Transmexicana, aún activa en hoy día. Ejemplos de rocas volcánicas de edad Pliocena los encontramos en los geositios Cerro de San Cristóbal (en la formación homónima), Peña del Diablo y Peña del Comal. También son del Plioceno los sedimentos lacustres fosilíferos (con restos de plantas y peces) cercanos al geositio Aguas termales de Amajac.
Pleistoceno
El vulcanismo de la Faja Volcánica Transmexicana se manifestó intensamente en el geoparque, siendo responsable de la colada del geositio Prismas Basálticos (fechada en 2.58 Ma) y de los volcanes monogenéticos de Singuilucan, apreciables en el geositio Estructuras volcánicas de la Paila.
Holoceno
En lo referente a la explotación de los recursos naturales, en el geoparque —y en todo el continente— fue el encuentro entre el Viejo y el Nuevo Mundo lo que marcó el mayor cambio; en la época prehispánica se explotó intensamente la obsidiana, y, a partir de la conquista, la minería se concentró en los metales preciosos. Como una manifestación de los fenómenos geológicos activos, se encuentra en el noroeste del geoparque el sitio geotermal (y geositio) de Aguas termales de Amajac (aprovechado como balneario de aguas termales).
Geositios del geoparque
El geoparque está integrado por 34 geositios de interés geológico, biológico y cultural:
Flora y fauna Flora
220px|miniaturadeimagen|derecha|Bosque de oyamel (Abies religiosa) alrededor de la Peña del Cuervo. Favorecido por su fisiografía de contrastes, reflejo de su complejidad geológica, el territorio de la Comarca Minera presenta numerosos biomas que alternan con zonas agrícolas y urbanas, que sostienen una fauna muy diversa. En las zonas más elevadas (cotas por arriba de los 2600 m), de clima templado y templado-frío, se encuentran bosques de oyamel (Abies religiosa), cuya mejor muestra se preserva en el Parque Nacional El Chico. Las zonas montañosas de menor altitud, especialmente la Sierra de Las Navajas y la vertiente norte de la Sierra de Pachuca, se hallan cubiertas por bosques de pinos y bosques mixtos de pino-encino. La diversidad de especies de pino es elevada, representada principalmente por el ocote rojo (Pinus patula), el pino de las alturas (Pinus hartwegii) y el pino azteca (Pinus teocote), mientras que el más común de los encinos es el quiebra-hacha (Quercus rugosa). En las vertientes más soleadas de la Sierra de Pachuca y en cotas por debajo de los 2000 m en el extremo norte del geoparque, encontramos matorrales xerófilos ricos en cactáceas como el garambullo (Myrtillocactus geometrizans), varias especies de biznaga (Mammillaria magnimamma, Echinofossulocactus crispatus) y de nopal (Opuntia streptacantha, O. tomentosa, O. robusta), cardenche (Cylindropuntia imbricata) y cardón (Lophocereus marginatus), y diversas especies de maguey (e.g. Agave horrida, A. triangularis), incluyendo el maguey pulquero (Agave salmiana) que destaca por su aprovechamiento para la tradicional producción de pulque.
220px|miniaturadeimagen|derecha|Camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare).
220px|miniaturadeimagen|derecha|Murciélago hociquilargo mexicano (Choeronycteris mexicana).
Fauna La variedad y alternancia de ecosistemas naturales y agrícolas soporta una importante diversidad de aves y reptiles. Entre las primeras, destacan por ser fácilmente observables las siguientes especies: Papamoscas cardenalito (Pyrocephalus rubinus) y negro (Sayornis nigricans), chipe rojo (Cardellina rubra) y rabadilla amarilla (Setophaga coronata), pinzón mexicano (Haemorhous mexicanus), jilguerito dominico (Spinus psaltria), junco ojos de lumbre (Junco phaeonotus), picogordo tigrillo (Pheucticus melanocephalus), cuitlacoche pico curvo (Toxostoma curvirostre), colibríes pico ancho (Cynanthus latirostris), zafiro orejas blancas (Hylocharis leucotis), magnífico (Eugenes fulgens), garganta azul (Lampornis clemenciae) y lucifer (Calothorax lucifer), carpinteros mexicano (Dryobates scalaris), cheje (Melanerpes aurifrons) y bellotero (Melanerpes formicivorus), calandrias de Wagler (Icterus wagleri) y cejas naranjas (Icterus bullockii), chara copetona (Cyanocitta stelleri), y martín pescador verde (Chloroceryle americana). En cuanto a reptiles, se han identificado más de 30 especies, entre las que destaca el camaleón de montaña (Phrynosoma orbiculare) por su carácter emblemático y por estar catalogado como amenazado (NOM-059-SEMARNAT-2010). Entre los mamíferos, se observan con regularidad el ardillón de roca (Otospermophilus variegatus), la ardilla vientre rojo (Sciurus aureogaster), el cacomixtle norteño (Bassariscus astutus), el tlacuache norteño (Didelphis virginiana) y el conejo serrano (Sylvilagus floridanus). Más esquivos, también habitan el geoparque el venado de cola blanca (Odocoileus virginianus), la emblemática tuza mexicana (Thomomys umbrinus), el coyote (Canis latrans) y la zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), y diversas especies de murciélagos (Leptonycteris nivalis, Desmodus rotundus, Choeronycteris mexicana, Dermanura azteca). A esta biodiversidad se suman 10 especies de anfibios.
Áreas Naturales Protegidas y designaciones El territorio que abarca el geoparque incluye, además, múltiples designaciones nacionales e internacionales que buscan la protección y conservación del patrimonio natural y cultural. Cada desginación comprende un sitio físicamente delimitado, con una marca, objetivos y estructuras de gobernanza específicos. Entre los beneficios de las designaciones múltiples se tienen el favorecimiento de la investigación transdiscipilinaria, la celebración de convenios nacionales e internacionales y el fortalecimiento del sentido de orgullo y compromiso de las comunidades. A continuación se enlistan las designaciones que confluyen en el área del geoparque.
Internacionales
Reserva de la Biósfera de la Barranca de Metztitlán