Los chachapoyas fueron un grupo étnico del Antiguo Perú, reconocido también como una cultura arqueológica que se desarrolló en el actual departamento de Amazonas, en la vertiente oriental de los Andes del norte del Perú, entre finales del Horizonte Medio y todo el Intermedio Tardío. Según el Inca Garcilaso de la Vega, también eran conocidos como "chachas".
Durante la expansión del Tahuantinsuyo, fueron incorporados al dominio inca bajo el gobierno de Túpac Inca Yupanqui y, posteriormente, una parte de ellos colaboró con los conquistadores españoles durante la conquista del Perú. En el periodo colonial, fueron concentrados en encomiendas y reducciones, y su territorio dio origen a la ciudad de Chachapoyas, fundada en 1538.
En la época republicana, la ciudad de Chachapoyas se consolidó como capital del departamento de Amazonas, y el término chachapoya pasó a expresar una identidad regional asociada al legado histórico y cultural de este pueblo.
Etimología thumb|izquierda|300px|Portada principal de Kuélap: el enclave chachapoyas mejor conocidoEl nombre "chachapoyas" fue dado a esta cultura por los incas; el nombre que esta gente pudo haber usado para referirse a sí mismos no se conoce. El significado de la palabra Chachapoyas puede derivarse del quechua sach'a phuyu (sach'a = árbol, phuyu = nube) que significa "bosque nublado", otra alternativa es que puede haber sido de sach'a-p-qulla (sach'a = árbol, p = de la, qulla = el nombre de un reino preincaico de Puno que los Incas usaban como término colectivo para los muchos reinos alrededor del Titicaca) el equivalente de "gente qulla que vive en los bosques".
También podría equivaler a los términos aymaras chacha- phuya ya que (chacha = hombre(s), phuya = cabello de cloclo) lo que significaría "hombres de los cabellos dorados".
Ubicación geográfica thumb|300px|izquierda|Valle del río Utcubamba, una de las áreas más pobladas del Chachapoyas precolombino Los chachapoyas moraban al sureste de los bracamoros, sobre la margen derecha del río Marañón. Su desarrollo tuvo como centro el valle del río Utcubamba. Su territorio se extendía de norte a sur casi 400 kilómetros, desde el río Marañón en la zona de Bagua, hasta la cuenca del río Abiseo, donde se encuentra la ciudadela de Gran Pajatén, y aún más al sur hasta el río Chontayacu. Calancha ofrece la siguiente descripción:
Acerca de los "tigres" (refiriéndose a los jaguares), los misioneros agustinos pioneros mencionaron que:
thumb|derecha|300px|Bases de viviendas chachapoyas Abarcaba así la parte sur del actual departamento de Amazonas y sectores del noroeste del departamento de San Martín, como también espacios del extremo oriental del departamento de La Libertad. En efecto, las noticias que consigna el Inca Garcilaso de la Vega refieren que el territorio de los chachapoyas era tan extenso que le "pudiéramos llamar reino porque tiene más de cincuenta leguas de largo por veinte de ancho, sin lo que entra hasta Moyobamba que son treinta leguas de largo [...]". Para una interpretación adecuada de esta información, diremos que una legua corresponde a cerca de cinco kilómetros.
Historia Antecedentes +AñosEtapas800 – 1470 d.C.Chachapoya Clásica1470 – 1532Chachapoya – Inca1532 – 1570Chachapoya – Colonial Temprano Los chachapoyas tienen una larga historia en la región, medida en varios milenios a juzgar por los testimonios de arte rupestre expuestos en las paredes rocosas de cuevas de la provincia de Utcubamba. Posiblemente fueron descendientes de inmigrantes cordilleranos que modificaron su cultura ancestral en el nuevo medio, tal vez recogiendo tradiciones de los primeros pobladores de origen amazónico.
Intermedio tardío Lo tradicionalmente denominado "chachapoyas", propiamente dicho, posiblemente tuvo sus inicios en el . Modificaron el paisaje selvático tornándolo erosionado y yermo a medida que iban depredando los bosques y como consecuencia de las quemas anuales a que sometían sus tierras. Esta modificación del paisaje original se presenta elocuentemente en el área del río Utcubamba.
Conquista inca e Imperio Reinado de Túpac Yupanqui Túpac Inca Yupanqui fue el primer inca que contempló la posibilidad de sojuzgar Chachapoyas, durante la guerra Inca-Chachapoyas. No obstante, tras conquistar Huacrachuco, decidió tomarse un tiempo para reorganizar sus fuerzas. Chachapoyas era un objetivo atractivo debido a los recursos que ofrecía, además de suponer una posición estratégica y firme desde la cual enviar expediciones al este, adentrándose en las selvas tropicales.
El ejército inca reunió una cifra aproximada de 20 mil soldados (en su mayoría, provenientes del Collasuyo) para atacar desde el sur. El yacimiento de Pampa Hermosa B, cercano al Gran Saposoa, es frecuentemente referido como un campamento militar imperial en su empuje contra las distintas fortificaciones que salpicaban los boscosos cerros y montañas de Chachapoyas.
Las fuerzas del tahuantinsuyo avanzaron implacables a través del agreste territorio. Quien describió el desarrollo de la guerra con mayor detalle fue el cronista Inca Garcilaso. La primera batalla se libró en Pías, con lo que concuerdan otros cronistas como Martín de Murúa y Pedro Sarmiento de Gamboa, seguida de encuentros en Condormarca, Cajamarquilla, Pampamarca, Raimipampa (hoy Leymebamba), Suta (hoy Zuta, un anexo de Jalca Grande) y Levanto. Durante la campaña, los chachas fueron reclutados para batallar en contra de etnias rivales, como los luyas. La ciudadela de Levanto se construyó como un bastión militar incaico. La campaña de Túpac Yupanqui se detuvo finalmente en las zonas de Moyobamba y Cascayunga, las cuales se rindieron pacíficamente. Como premio, el inca agasajó a sus jefes con abundantes prendas finas. thumb|300px|derecha|Leymebamba, antigua Raimipampa.
Algunos chachapoyas fueron deportados a Cajamarca (incluyendo una colonia chilcho en Chetilla) y Amaybamba, mientras que otros sirvieron como alabarderos en el ejército (según Santa Cruz Pachacuti). Los chachapoyas también eran muy estimados e incluso temidos por sus prácticas curanderas. El Incanato instauró el sistema de organización mediante curacazgos y procedió con la construcción de infraestructura administrativa, militar y religiosa, además de incrementar enormemente el sistema de caminos. En Levanto se estableció la residencia de numerosos nobles incaicos, administrando la zona nuclear de Utcubamba, mientras que Cochabamba fue erigido como el principal centro administrativo de la nueva provincia de Chachapoyas.
Como primer gobernador se nombró a Chuillaxa, quien era favorable a la presencia inca y ya poseía experiencia política como curaca de Chibul, siendo ascendido con el título de apu. Asimismo, se le obsequiaron varias concubinas. Su administración se caracterizó por un clima de estabilidad y tranquilidad que duró varios años. El norte de Chachapoyas, en cambio, se dividió en otras provincias: Bracamoros, Paclla o Pacla y Cascayunga.
Reinado de Huayna Cápac Durante el reinado de Huayna Cápac Inca, el hijo de Apu Chuillaxa, Huayna Chuillaxa, también conocido como Chuillaxa II y bautizado por los españoles como Cristóbal Chuillaxa, sucedió a su padre como gobernador de Chachapoyas. La administración de Huayna Chuillaxa fue bastante agitada, pues se suscitaron dos rebeliones probablemente a causa del descontento por la creciente intensidad y rigidez del régimen inca, muy contrastante con un territorio históricamente conformado por grupos políticamente simples e independientes que no obedecían más que a sus caudillos temporales.
La primera rebelión fue violentamente aplastada. La segunda, en cambio, no requirió de una incursión militar en cuanto, según el Inca Garcilaso, se promulgó un perdón general tras que una anciana chachapoyas en representación de los rebeldes rogó clemencia. Con todo, ambos eventos fueron motivo suficiente para la destitución de Huayna Chuillaxa, creyéndose que estuvo confabulado con los alzamientos, quien mostró gran pesadumbre por la decisión. Como método preventivo, uno de sus hijos, Anucara Chuillaxa, fue enviado al Cusco, capital del imperio, para adoctrinarlo en las costumbres y políticas incas, aunque acabaría residiendo permanente allá.
Otra consecuencia de las rebeliones fue el empleo masivo del sistema de colonos mitimaes para pacificar la región. Aunque este ya se había practicado durante el gobierno de Túpac Yupanqui, con Huayna Cápac alcanzó su punto álgido. Se incrementaron enormemente las deportaciones de grupos chachapoyas hacia otras regiones del imperio, habiendo registro de hasta 26 contingentes. Colonias chachapoyas fueron asentadas en puntos tan lejanos como Otavalo al norte y Copacabana al sur, además de en el propio Cusco. En sentido contrario, estas poblaciones eran reemplazadas con colonos foráneos. Uno de los casos más conocidos es el de los colonos huancas que se asentaron en un poblado que hasta ahora existe: Huancas, especializado en la producción alfarera. Estos desarrollaron una enemistad con los locales luyas, la cual a veces escalaba en choques armados. Acerca de estos conflictos, un testimonio de un curaca de nombre Jesalón narra que:
Una colonia yunga se estableció al fondo del valle del Marañón, probablemente como algodoneros y/o balseros. También se tiene evidencia de colonias cajamarcas. Cuando la coya Mama Ocllo, madre de Huayna Cápac, falleció, Huayna Cápac recorrió Chachapoyas rodeado de un ejército de 100,000 soldados, con motivo de recaudar coca y ají para las ceremonias del funeral. thumb|300px|izquierda|Una de las esculturas en Huancas que conmemoran su tradición alfarera.
A mediados del mandato de Huayna Cápac e inmediatamente tras la destitución de Huayna Chuillaxa, se eligió al yanacona Chuquimis como nuevo gobernador. El historial de Chuquimis era notorio. Era curaca de Pipus (hoy Pipos), al norte de Chachapoyas, veterano de otras guerras del inca y uno de sus ayudantes cercanos. Por ello, era uno de sus hombres de confianza, se le habían otorgado tierras en Cusco y Ayacucho, y se le había concedido el título de apu. Sin embargo, su nombramiento fue resentido por otros curacas, pues se le consideraba forastero. Irónicamente, es muy probable que Apu Chuquimis haya envenenado a Huayna Cápac con supuestas hierbas medicinales para "curarle" una enfermedad. De ser así, el acto de Apu Chuquimis desencadenó una reacción en cadena que acarreó la muerte de Huayna Cápac, el estallido de la guerra civil incaica y permitió la rápida conquista española al aliarse estos con el gobierno cusqueño en contra de la insurgencia atahualpista.
Apu Chuquimis murió repentinamente bajo circunstancias extrañas (probablemente un suicidio) durante el lapso en el que Colla Topa, uno de los militares y nobles más cercanos al inca fallecido, se dirigía a Chachapoyas para investigar y castigar el presunto envenenamiento. Al darse cuenta de que Apu Chuquimis ya había fenecido, ordenó de todas formas extraer sus restos de su sepultura ubicada en unos "peñascos" para enterrarlos, lo cual los despojaba de sentido religioso conforme lo dictaba el culto andino a los cuerpos de ancestros ilustres. Asimismo, ordenó ejecutar a su hijo Jos Chuquimis y encarcelar en el Sancayhuasi a Chuquiguamán. También nombró a Tomallaxa como nuevo gobernador gracias a su experiencia política como curaca de Llama Chibani. Tomallaxa gobernó por un corto periodo de tiempo, alrededor de 2 años, hasta su fallecimiento. Chuquiguamán, por otro lado, consiguió superar su estadía en el Sancayhuasi, lo que habría demostrado su inocencia, y fue llevado al Cusco. thumb|300px|derecha|Cámaras funerarias en Tingorbamba.
Reinado de Huáscar