Pero Niño (Valladolid o alrededores, 1378 - Cigales, Valladolid, 1453), I señor de Cigales, Valverde de Campos, Bercola y Fuentebureba; y I conde de Buelna.Reportaje Rodante, p. 2 La Revista de Cantabria, julio-septiembre 2005. Fue un militar, marino y corsario castellano al servicio del rey Enrique III el Doliente, uno de los primeros navegantes que exploraron las costas del norte de África.
También es conocido por ser el protagonista de El Victorial o Crónica de Pero Niño (h. 1436), biografía escrita por el alférez bajo su mando Gutierre Díez de Games e importante obra de la literatura hispana medieval en su género.
Biografía Nacimiento y crianza Pero Niño, o Pedro Niño Laso de la Vega, nació a principios de 1378, quizás en Valladolid o en sus cercanías. Era hijo de Juan Niño, de ilustre familia venida a menos por haber sido fiel a Pedro I, el cual fue escudero en la casa del rey, y se casó con Inés Lasso de la Vega, señora del Valle de Buelna (tía de Leonor de la Vega).
El 4 de octubre de 1379 nacía en Burgos el futuro Enrique III y, como era costumbre, se le proporcionó una nodriza (que había de ser de estirpe señorial) para los tres años siguientes. La elegida fue Inés Lasso y, por ello, los padres de Pero recibieron una generosa retribución,"(...) diéronla tal galardón, qual nunca fue dado a otra ama que rey criase en Castilla, que montaron sus heredades e dádivas, en villas e en merçedes, en cuantía de çincuenta mill florines." (Díez de Games, El Victorial, cap. 18). que incluía la concesión del señorío de Cigales. Además disfrutaron del privilegio de que su hijo se criase y educase con el infante, y así ambos pasaron juntos diez años como compañeros de juegos y pupilos del mismo ayo: Ruy López Dávalos, a la sazón Condestable de Castilla.
Primeras armas Al poco de ser coronado, el 2 de agosto de 1393, el joven Enrique tuvo que sofocar revueltas nobiliarias en su contra. En varias de estas acciones bélicas hizo sus primeras armas Pero Niño. En la primera de ellas (cerco de Gijón, septiembre de 1394), cuando tenía sólo quince años, avanzó en vanguardia de una incursión a los alrededores del castillo del conde de Noreña. Se señaló asimismo en posteriores enfrentamientos contra las huestes de otros nobles castellanos rebeldes y en la guerra contra Juan I de Portugal, en la que formó parte de 1396 a 1399 de las tropas al mando de su antiguo mentor, el condestable López Dávalos.
Hacia 1399 Pero Niño contrajo matrimonio con Constanza de Guevara y Ayala, dama de la alta nobleza castellana y hermana de la esposa del condestable. La pareja tuvo un hijo llamado Pedro, que vivió hasta los veintisiete años, pero el matrimonio se truncó por la muerte de ella a los cuatro o cinco años del casamiento.
En torno a 1401 entró al servicio de Niño, Gutierre Díez de Games, quien contaba con una edad similar a la suya, y que le acompañaría en sus posteriores empresas y sería su biógrafo. Díez habla de los múltiples conocimientos y habilidades militares que poseía su señor. Cuenta que era muy diestro en el manejo de diversas armas, especialmente la espada y la ballesta. En esto último debió instruirle su abuelo Pero Fernández Niño, ballestero de Pedro el Cruel. Señala también su gran dominio de la caballería.
Mediterráneo Primera expedición Por aquellos años Castilla gozaba de un auge de sus intercambios comerciales. Sin embargo, estos eran amenazados por un creciente corso. Y en el Mediterráneo occidental era especialmente preocupante el que ejercían sobre ella los cristianos. Y de entre estos, los propios corsarios castellanos, que actuaban en connivencia con la Corona de Aragón, el Papado de Aviñón y, lo que era peor, con ciertos nobles castellanos. Por ello Enrique III encomendó secretamente la tarea de atajar este problema a un hombre de su máxima confianza. Este era Pero Niño, cuya labor debía ser la de una suerte de "policía naval" entre cristianos. No obstante, su misión terminó derivando en corso cristiano contra musulmanes.
thumb|300px|right|Itinerario de la primera expedición.
Niño no poseía ninguna experiencia naval hasta entonces, pero tendría a su disposición a dos veteranos marinos: el sevillano Juan Bueno y el genovés Nicoloso Bonel. En Sevilla se armaron dos galeras y una nao de vela auxiliar, a las que se dotó de una cualificada tripulación de marineros y ballesteros. Al frente de la nao iba Pero Sánchez de Laredo dirigiendo a sus propios hombres, y al mando de las galeras Pero Niño como capitán, acompañado por su primo hermano Fernando Niño y hasta treinta hombres de armas.
La expedición zarpó a principios de mayo de 1404, recorrió río abajo el Guadalquivir y al salir al Atlántico, se dirigió al estrecho de Gibraltar. Luego lo cruzó y se dividió en dos: la nao navegó a su aire y las galeras avanzaron paralelamente a la costa peninsular. Cuando éstas se encontraban aproximadamente a dos millas de Málaga, se levantó una espesa niebla. Al disiparse, se hallaron frente a la ciudad. Pertenecía al Reino de Granada, que en aquel momento disfrutaba de una tregua con Castilla. Los habitantes obsequiaron a los recién llegados con presentes de hospitalidad, tras lo cual estos siguieron su camino con destino a Cartagena. La travesía se complicó a causa de una tormenta, por lo que la expedición se refugió en el puerto de Águilas hasta que amainó al día siguiente. En Cartagena estableció Niño una base de operaciones. Pero el primer objetivo no serían los corsarios cristianos, como estaba previsto, sino las costas de Berbería. Tras navegar varios días por sus proximidades sin encontrar ningún navío, el capitán castellano decidió desembarcar en AlcoçévarDíez, op. cit., cap. 38. (alguna población al oeste de Orán). La expedición repuso agua potable y tuvo un victorioso choque, aunque militarmente intrascendente, con jinetes berberiscos. Después reembarcó, y tras buscar durante varias jornadas sin éxito naves musulmanas alrededor de las Islas Habibas (cerca de Orán), regresó a Cartagena.
Segunda expedición Marsella En junio Pero Niño tuvo noticias de la existencia de un corsario castellano llamado Juan de Castrillo, que efectuaba sus depredaciones junto al mallorquín Arnau Aymar, y salió en busca de ambos desde Cartagena con rumbo nordeste. Cuando se enteró de que se hallaban en las aguas de Marsella, se dirigió allá.
Desde la isla de Pomègues, próxima al puerto de dicha ciudad, un sistema de banderas solía alertar a los corsarios de la llegada de embarcaciones al lugar. De este modo, los dos perseguidos fueron avisados de la presencia de las galeras castellanas e intentaron salir a mar abierto para escapar. Pero nada más atravesar la bocana del puerto, se toparon con Pero Niño, ante lo cual urdieron una treta: simularon prepararse para entablar combate (obligando al rival a hacer lo mismo e invirtiendo cierto tiempo en ello) pero volvieron a refugiarse en el puerto.
thumb|350px|right|Itinerario de la segunda expedición.
Sin embargo, el peligro para los marinos castellanos estaba en los otros barcos de los defensores de Marsella, que ya habían zarpado para enfrentarse a las dos galeras intrusas. A pesar de su evidente inferioridad, Niño estaba empeñado en luchar. Pero cuando el choque parecía inminente, desde la abadía de San Víctor y mediante un enviado, la máxima autoridad de la plaza intentó rebajar la tensión y solicitó la presencia del capitán castellano. Se trataba del aragonés Pedro Martínez de Luna, el Papa de Aviñón reconocido como Benedicto XIII por Aragón, Castilla y Francia. Los castellanos comprendieron que las presas que perseguían estaban bajo la protección del pontífice, que sin lugar a dudas amparaba en su provecho la práctica del corso, como así reconoció Díez."Aquellos dos corsarios estaban ahí en la guarda del Papa; habían sueldo de él. Iban a robar e volvíanse a Marsella" (Díez, op. cit., cap. 39). Sin embargo, por evidentes razones políticas su situación ahora era muy embarazosa. Niño se excusó como pudo, alegando que creía estar dando caza a musulmanes, y el incidente pareció momentáneamente apaciguado. El apodado Papa Luna le invitó a pasar unos días en su corte eclesiástica, durante los cuales no obstante enfermó. Circunstancia esta que aprovecharon Castrillo y Aymar para huir. A pesar de su mal estado de salud, en cuanto Niño tuvo conocimiento de ello, ordenó partir de inmediato tras ellos.
Cerdeña El viaje en pos de la captura de los fugitivos llevó a las galeras castellanas, tras sufrir una fuerte tormenta, a la isla de Capraia, donde hicieron una breve parada. Reanudaron la marcha hacia el sur por el Tirreno, entre Córcega y el archipiélago Toscano. Cruzaron luego el estrecho de Bonifacio hacia el oeste y, cabotando por aguas de Cerdeña, arribaron a Alguer. La villa estaba bajo el dominio de la Corona de Aragón, que por entonces se enfrentaba a la sublevación sarda de la familia de los Jueces de Arborea. Estaban allí fondeadas las naves de otros corsarios castellanos: el veterano Nicolás Jiménez de Cádiz y su hermano Juan, junto al vasco Juan de Loda. Estos dispusieron sus barcos unidos junto al muelle para defenderse mejor. Sin embargo, el enfrentamiento no se dio, pues además de que Bueno y Bonel lo desaconsejaran rotundamente por inferioridad, el capitán aragonés de la plaza pidió vehementemente a Niño con insistencia que no atacara y terminó convenciéndole. Los dichos corsarios le facilitaban provisiones que necesitaban e incluso les defendían. Los castellanos aceptaron la invitación del aragonés para bajar a tierra y comer. Allí les informaron de la presencia en Orestán (Oristán) de una nave robada por corsarios a comerciantes sevillanos, y cuando embarcaron, se dirigieron al lugar.
El mencionado barco fue tomado en abril por el sardo-catalán Joan Olzina, quien lo condujo a su base operativa en Caller (Cagliari). El gobernador aragonés de la plaza, Hug de Rosanes, lo consideró una presa válida porque anteriormente los sevillanos habían capturado una barca de Caller cerca del cabo de Pula, y se convirtió entonces en nave corsaria de Olzina. Pero el 13 de junio, cuando Pero Niño llegó a Orestán, tenía un uso distinto. En esta ciudad, en poder de los rebeldes sardos, se habían reunido los representantes de estos con los de la Corona de Aragón para negociar la paz. Y el acuerdo debía concluirse en Valencia ante la presencia del rey Martín el Humano. A Olzina le habían encomendado realizar el traslado de todos los congregados con su nueva embarcación.
Sin saber el incidente político que estaba a punto de ocasionar, Niño entró en el puerto y abordó la nave antes de que zarpara. Luego fue desvalijada por la marinería, que se apoderó de los equipajes de los representantes y de una carga de trigo, cueros y quesos que habían fletado los mercaderes locales. El capitán castellano se negó a negociar con los diplomáticos un rescate por sus pertenencias, entre las que estaban los documentos que debían presentar ante el monarca, y envió la presa a Cartagena con algunos hombres. El suceso sirvió de excusa a Brancaleone Doria para romper las negociaciones con Aragón.
Túnez Decepcionado por sus hasta entonces problemáticas e improductivas acciones contra el corso cristiano, Pero Niño decidió volver a probar suerte en Berbería. Como le habían comentado en Orestán que el rey de Túnez armaba navíos corsarios, puso rumbo hacia las aguas del golfo del mismo nombre. Llegaron las dos galeras a GemolínDíez, op. cit., cap. 42. (Zembretta), una pequeña isla junto a la más grande de Gemal (Zembra), y ambas situadas al noroeste del cabo Bon. Desembarcó la tripulación en ella para descansar y situar vigías al acecho de naves que navegaran por la zona. Tras pasar diez días sin avistar ninguna, una noche Niño decidió adentrarse en la bahía y avanzar con sigilo hacia el puerto de Túnez. A una legua de él hallaron una galera anclada y la asaltaron doblegando cualquier resistencia.