miniaturadeimagen|Tomás Moro fue muy crítico del protestantismo.p.280, Thomas More, Richard Marius, 1984, J.M. Dent and Son La crítica al protestantismo abarca las críticas y preguntas planteadas por el protestantismo, la tradición cristiana que surgió de la Reforma protestante. Mientras que los protestantes priman la fe en Cristo y en la Biblia, el protestantismo se enfrenta a las críticas, principalmente de la Iglesia católica y de algunas Iglesias ortodoxas, aunque las denominaciones protestantes también se han dedicado a la autocrítica y a criticarse mutuamente.

La crítica bíblica católica afirma que el principio de Sola scriptura de las iglesias luteranas y reformadas es inexacto, según la doctrina católica.

Mientras la tradición católica está de acuerdo con el protestantismo en que la fe, no las obras, es necesaria para la justificación inicial, algunos eruditos protestantes contemporáneos, como N. T. Wright, afirman que, tanto la fe como las obras son necesarios para justificación. Los críticos católicos también desafían la historicidad de la Gran Apostasía, una premisa de la Reforma Protestante.

Fuentes de crítica miniaturadeimagen|Confutatio Augustana (izquierda) y Confessio Augustana (derecha), presentadas a Carlos V Históricamente, ciertas obras católicas notables fueron escritas como crítica a otras obras protestantes. Por ejemplo, cuando los luteranos publicaron la Confesión de Augsburgo de 1530, los católicos respondieron con la Confutatio Augustana. También, Diogo de Payva de Andrada escribió la Defensio Tridentinæ fidei de 1578 como respuesta al luterano Martin Chemnitz, quien publicó el Examen del Concilio de Trento de 1565–1573.Examen, Volumes I-II: Volume I begins on page 46 of the pdf and Volume II begins on page 311. Examen Volumes III-IV: Volume III begins on page 13 of the pdf and Volume IV begins on page 298. All volumes free on Google Books

Mientras que algunos dirigentes católicos han estado viendo el lado positivo del reformista alemán, Martín Lutero, llamándole "completamente cristocéntrico" y diciendo que su intención era «renovar la Iglesia y no dividirla», la doctrina católica acusa al protestantismo de defectuoso, de no poseer toda la verdad y de carecer de la plenitud de los medios de salvación.

Los protestantes también practican la autocrítica, con especial hincapié en la fragmentación de las denominaciones protestantes. Además, debido a que el protestantismo no es una tradición monolítica, algunas denominaciones protestantes critican las creencias de otros protestantes. Por ejemplo,las Iglesias reformadas critican a las Iglesias metodistas por la creencia de esta última denominación en la doctrina de la expiación ilimitada...en un debate a largo plazo entre calvinistas y arminianos.

Crítica de los principios fundacionales

Sola scriptura derecha|miniaturadeimagen|Jean Colombe, Bautismo de Cristo (1485), Museo Condé Sola scriptura, uno de los Cinco Principios compartidos por las Iglesias luteranas y reformadas, originados durante la Reforma protestante, es un principio formal de muchas denominaciones protestantes. Las Iglesias bautistas también comparten el principio Sola scriptura y afirman que solo la Biblia es la fuente única de conocimiento, verdad y revelación enviada directamente desde Dios, la única Palabra cierta de Dios, suficiente por sí misma para ser la autoridad suprema de la fe cristiana.

En contraste, la Comunión anglicana y la Iglesia metodista defienden la doctrina de la prima scriptura, que sostiene que la tradición sagrada, la razón y la experiencia son las fuentes de doctrina cristiana, pero que sin embargo están subordinadas a la autoridad de la Biblia.

Según Benedicto XVI, la Iglesia católica tiene una visión muy diferente de la Biblia y no se considera una "Religión del libro": «mientras en la Iglesia católica mucho veneramos las Sagradas Escrituras, la fe cristiana no es una religión del libro: el cristianismo es la religión de la Palabra de Dios...Junto con la Tradición viviente de la Iglesia, la Escritura constituye la regla suprema de fe.»

Justificación solo por la fe y la gracia

Sola fide En el quid de las disputas están la Doctrina de la justificación y la Sola fide, dos de los principios fundamentales del protestantismo.

La respuesta católica oficial inmediata a la Reforma, el Concilio de Trento, afirmó en 1547 la importancia fundacional de la fe como parte de su tradición doctrinal, «por lo tanto se nos considera justificados por la fe, porque la fe es el comienzo de la salvación humana, el fundamento y la raíz de toda Justificación...Ninguna de esas cosas que preceden a la justificación --sean la fe o las obras-- merecen la gracia misma de la justificación.»

Muchos siglos más tarde, en 1999 el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Federación Luterana Mundial han encontrado acuerdos doctrinales básicos en la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, mostrando un común entendimiento de la justificación: «Solo por la gracia, en la fe en la obra salvadora de Cristo y no debido a cualquier mérito por nuestra parte, somos aceptados por Dios y recibimos al Espíritu Santo, que renueva nuestros corazones mientras nos equipa y llama a las buenas obras.» El documento declara que las Iglesias ahora comparten «una comprensión común de nuestra justificación por la gracia de Dios a través de la fe en Cristo.» Para las partes involucradas, esto resuelve el conflicto de 500 años sobre la naturaleza de la Doctrina de la justificación que estaba en la raíz de la Reforma protestante. El Consejo Metodista Mundial reconoció formalmente la Declaración en 2006.

Aunque es un paso adelante importante en el diálogo católico–luterano, la Declaración continúa mostrando las diferencias insalvables que separan a la Iglesia católica de la tradición protestante. Los luteranos defienden la doctrina de Lutero de que «los seres humanos son incapaces de cooperar en su salvación... Dios justifica a los pecadores solo por la fe (sola fide).» Según N. T. Wright, "Pablo, en compañía del dominante Judaísmo del Segundo Templo, afirma que el juicio final de Dios estará de acuerdo con la totalidad de una vida dirigida, en otras palabras, con obras.” Benedicto XVI en 2006 declaró que «es solo a Dios y a su gracia que debemos lo que somos como cristianos.»

Las Iglesias metodistas siempre han enfatizado que tanto la fe como las obras juegan un papel en la salvación; en particular, las obras de piedad y de misericordia, en la teología wesleyana-arminiana, es «indispensable para nuestra santificación». El obispo metodista Scott J. Jones en United Methodist Doctrine dice que la fe es siempre necesaria para la salvación incondicionalmente. Las buenas obras son el resultado externo de la fe verdadera, pero son necesarias sólo condicionalmente, es decir, si hay tiempo y oportunidad.

Críticas a la Declaración Conjunta dentro de la Iglesia católica La nota del Vaticano en respuesta al Declaración decía que la fórmula protestante «al mismo tiempo justa y pecadora», no es aceptable: «En el bautismo, todo lo que es realmente pecado, se quita, y así, en quienes nacen de nuevo no hay nada que sea odioso para Dios. Sigue que la concupiscencia [deseo desordenado] que permanece en los bautizados no es, hablando correctamente, pecado.»

Opinión católica de la Gran Apostasía Según Benedicto XVI, el encuentro del cristianismo con la filosofía y cultura griegas del período helenístico no es apostasía al paganismoo, sino un desarrollo natural en la historia de la Iglesia temprana; Ratzinger también declara que la traducción del Antiguo Testamento en griego y el hecho que el Nuevo Testamento fuera escrito en griego fue una consecuencia directa de la recepción de la revelación bíblica por el mundo helenístico.

Sucesión Apostólica miniaturadeimagen|Nathan Söderblom es ordenado arzobispo de la Iglesia de Suecia en 1914. A pesar de que los luteranos suecos pueden presumir de una línea ininterrumpida de ordenaciones con anterioridad a la Reforma, los obispos de Roma hoy no reconocen tales ordenaciones como válidas debido al hecho de que ocurrieron sin autorización de la Santa Sede. Algunos críticos católicos declaran que la aceptación protestante de la Gran Apostasía implica su no-aceptación de la sucesión apostólica en la Iglesia católica e Iglesias ortodoxas. Al mismo tiempo, un número de Iglesias protestantes, incluyendo Iglesias luteranas, la Hermandad de Moravia, y la Comunión anglicana, afirma que ellos ordenan a su clero en línea con la sucesión apostólica; en 1922, el ortodoxo oriental Patriarca de Constantinopla reconoció las ordenaciones anglicanas como válidas.

La Iglesia católica ha rehusado la validez de la sucesión anglicana apostólica, así como la de otras Iglesias protestantes, diciendo que «la proclamación de la Sola scriptura condujo inevitablemente a un oscurecimiento de la idea más antigua de la Iglesia y su sacerdocio». Así a través de los siglos, la imposición de manos, ya sea por hombres ya ordenados o por otros, fue a menudo una práctica abandonada. Cuando tuvo lugar, no tenía el mismo significado que en la Iglesia de la Tradición.

Crítica de la doctrina y las prácticas

Eucaristía Algunos críticos católicos dicen que las Iglesias protestantes, incluyendo las tradiciones anglicana, luterana, metodista, y reformada , enseñan cada una una forma diferente de la doctrina de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, con los luteranos afirmando la presencia de Cristo como unión sacramental, los reformados/presbiterianos afirmando una presencia neumática, mientras que los bautistas, anabaptistas, los Hermanos de Plymouth, losTestigos de Jehová, y otros restauracionistas protestantes afirman que la cena del Señor es un monumento a la muerte de Jesús, y consideran que la creencia en la presencia real de Cristo es cripto-papista, antibíblica o una mala interpretación de las Escrituras.

Confesión y otros sacramentos Mientras algunos protestantes, como los luteranos, han retenido el sacramento de la confesión, la mayoría de denominaciones protestantes no lo han hecho.

Oraciones para los muertos Las tradiciones anglicana y metodista, junto con la Iglesia ortodoxa, afirman la existencia de un estado intermedio, el Purgatorio, y por tanto rezan por los muertos, al igual que muchas Iglesias luteranas, como la Iglesia evangélica luterana en América, la cual «recuerda a los fieles que partieron en las oraciones de la gente cada domingo, incluyendo quienes recientemente han muerto y aquellos conmemorados en el calendario eclesiástico de los santos».

Crítica histórica y eclesiológica derecha|miniaturadeimagen|Principales orientaciones protestantes y sus relaciones entre sí. Sin embargo, la historia real de las influencias es más complicada debido a la influencia de los nicodemitas. Por ejemplo, en las zonas donde el calvinismo declarado estaba prohibido, los cripto-calvinistas continuaron ejerciendo influencia dentro de las Iglesias luteranas. Además, posteriores movimientos cruzados, como el Pietismo, el Racionalismo, y el Movimiento carismático complican la historia de las tradiciones protestantes. En este gráfico no se muestra el cripto-protestantismo. Las iglesias protestantes son consideradas por algunos críticos católicos como una fuerza negativa que protesta y se rebela contra la Iglesia católica. El teólogo católico Karl Adam escribió: "El rechazo del siglo XVI de la Iglesia condujo inevitablemente al rechazo de Cristo del siglo XVIII, y de ahí al rechazo de Dios del siglo XIX. Y así, el espíritu moderno ha sido arrancado de los soportes más profundos y más fuertes de su vida, de su fundación en el Absoluto, en el ser autoexistente, en el Valor de todos los valores... En vez del hombre que está arraigado en el Absoluto, escondido en Dios, fuerte y rico, tenemos el hombre que descansa en sí mismo, el hombre autónomo."