Se denomina portugués brasileño, portugués americano, portugués de Brasil o portugués brasilero, a la variedad de la lengua portuguesa hablada por los más de 213 millones de brasileños que viven dentro y fuera de Brasil, siendo la variante de este idioma más hablada, escrita y leída en el mundo.
También hay hablantes de portugués brasileño como lengua materna en los países en los que existen grandes comunidades brasileñas, como en Estados Unidos, Paraguay, Perú, Japón, así como en distintos países de Europa.
Debido a la importancia de Brasil dentro del Mercosur, esta variante es la que normalmente se estudia en los países de América del Sur ligados a dicho bloque, especialmente en Argentina, Paraguay y Uruguay.
Historia A pesar de la llegada de los portugueses en 1500, la colonización de Brasil comenzó efectivamente en 1532, de forma gradual. En esos treinta años, Brasil fue atacado por los holandeses, ingleses y franceses, países que habían quedado fuera de la división de tierras entre España y Portugal, consumada en el Tratado de Tordesillas, en 1494). En 1530, el rey de Portugal organiza la primera expedición con objetivos de colonización. La misma fue comandada por Martim Afonso de Sousa y tenía como objetivo poblar el territorio brasileño, expulsar a los invasores e iniciar el cultivo de caña de azúcar; y comenzó a tener notables resultados a partir de 1532. Debido a esto, la lengua portuguesa pasa a ser usada de facto en el actual territorio brasileño. Al mismo tiempo otras naciones europeas llegan a Brasil, como Francia y Holanda, que llegó a instalar una colonia, dentro del territorio del actual estado de Pernambuco. Con el tiempo, también el francés, el español, el italiano, el alemán y el inglés dejarían su impronta.
thumb|left|200px|El Marqués de Pombal instituyó el português como la lengua oficial de Brasil, prohibiendo el uso de la língua geral.
La lengua general Antes de la llegada de Pedro Álvares Cabral a Brasil, había más de mil lenguas en el actual territorio brasileño, habladas por indígenas de diversas etnias. Esas lenguas, agrupadas en familias pertenecientes a los troncos tupíes, macro-ye y arahuaca, ejercieron una gran influencia en la variedad brasileña del portugués, no solo aportando nuevos términos sino también una entonación característica. El uso de esa nueva lengua, llamada brasílica, se intensificó y se generalizó de tal forma que pasó a ser hablada por casi toda la población que integraba el sistema colonial brasileño. Con el transcurso del tiempo esa lengua fue modificándose y a partir de la segunda mitad del se pasó a denominar língua geral (lengua general). La língua geral era el idioma hablado por la mayoría de la población. Era la lengua de contacto entre los indios de diferentes tribus, así como entre portugueses y sus descendientes. La língua geral era una lengua franca. Esa fue la primera influencia que la lengua portuguesa recibió en Brasil y que dejó fuertes marcas en el vocabulario popular que se habla actualmente en dicho país. La língua geral poseía dos variantes: La língua geral paulista: originada a partir de la lengua de los indios tupí de San Vicente y del alto río Tietê, pasó a ser hablada por los bandeirantes en el . De esta forma, se pasó a escuchar ese idioma en lugares en los que estos indios jamás estuvieron, influenciando el modo de hablar de los brasileños. El ñe'engatú, (ie’engatú = «lengua buena») es una lengua tupí-guaraní hablada en Brasil y países limítrofes. El ñe'engatú es una lengua de comercio que fue desarrollada y compilada por los jesuitas portugueses en los siglos y , sobre las bases del vocabulario y la pronunciación tupinambá y teniendo como referencia la gramática de la lengua portuguesa. El vocabulario de esta lengua fue enriquecido con palabras del portugués y del español.
Lengua de Estado Con la salida de los holandeses en 1654 el portugués pasa a ser la única «Lengua de Estado» de Brasil. En las postrimerías del , los bandeirantes inician la exploración del interior del continente, y descubren oro y diamantes, con esto el número de inmigrantes portugueses en Brasil, y el número de lusófonos aumenta considerablemente, superando a los hablantes de la língua geral. El 17 de agosto de 1758, el Marqués de Pombal instituyó al portugués como el idioma oficial de Brasil, prohibiendo a su vez el uso de la língua geral. A esta altura, debido a la evolución natural de la lengua, el portugués hablado en Brasil ya tenía características propias que lo diferenciaban del hablado en Portugal.
Con la intensificación del cultivo de caña de azúcar en el , otra gran influencia en la lengua hablada en Brasil fue la ejercida por las numerosas lenguas africanas que llegaron a través del tráfico de esclavos. En el llegaron a Brasil 100.000 africanos, en el fueron 600.000 y en el 1.300.000. Las dos lenguas africanas más influyentes fueron el yoruba, hablado en el actual oeste Nigeria, Benín y Togo; y el kimbundu, hablado en la actual Angola.
Cuando llegó la familia real a Brasil en 1808, como consecuencia de la guerra con Francia, se produjo un repunte en el uso del portugués en Río de Janeiro, al convertirse en capital del país. Al aumentar la población de Rio con, cerca de 15.000 portugueses, el portugués continental se expandió con rapidez a otras áreas de Brasil.
En 1822 Brasil consiguió la independencia y el tráfico de esclavos disminuyó. Mientras, llegaban amplios contingentes de alemanes e italianos. En números absolutos, la inmigración italiana fue la más importante. Por este motivo, las especifidades lingüísticas de los inmgrantes italianos marcaron transformaciones en la lengua portuguesa hablada en Brasil.
Fonología Los fonemas usados en el denominado portugués europeo y el portugués brasileño, abreviados: PE y PB (o PT y pt-BR), respectivamente, difieren en el vocabulario, la pronunciación y la sintaxis, especialmente en las variedades vernáculas, mientras que en los textos formales las diferencias se reducen significativamente. Ambos son, sin duda, variantes de un mismo idioma y son, por lo tanto, mutuamente inteligibles.
Las diferencias entre las distintas variantes son, en mayor o menor grado, comunes a todas las lenguas naturales. Con un océano dividiendo a Brasil de Portugal, y luego de quinientos años, el idioma no evolucionó de la misma manera en ambos países, dando origen a dos patrones de lenguaje simplemente diferentes, no existiendo uno que sea más correcto en relación con el otro.
Es importante destacar que dentro de lo que se suele llamar «portugués de Brasil» (português do Brasil) y «portugués europeo» (português europeu), existe un gran número de variaciones regionales. Las modalidades africanas (Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Santo Tomé y Príncipe, Angola y Mozambique) y asiáticas (Timor Oriental y Macao) son agrupadas junto con la variante original, la europea.
Sin duda, la diferencia más notable entre el portugués brasileño y el europeo es el acento, la manera de pronunciar las palabras.
Los fonemas usados en el portugués de Brasil son, muchas veces, diferentes a los usados en el portugués europeo; es decir, una misma palabra tiene una notación fonética diferente en Brasil que en los otros países lusófonos.
Existen varios dialectos dentro del portugués brasileño y el europeo. Dentro de cada patrón, estos dialectos comparten las mismas peculiaridades básicas desde el punto de vista fonético. El portugués brasileño utiliza treinta y cuatro fonemas, de las cuales trece son vocales, diecinueve consonantes y dos semivocales.
Para un hispanohablante, la diferencia radicaría en que, al comparar los dos dialectos, el europeo sería mucho más cerrado y rígido que el brasileño, que es más abierto y nasal.
Algunas diferencias fonéticas destacables entre Portugal y Brasil son las siguientes:
El sonido fuerte de la R; la realización alveolar vibrante múltiple /r/ en rata y carro, idéntica a la pronunciación española, sobrevive aún en muchos hablantes de Portugal, especialmente en las zonas no urbanas. En Brasil, como en zonas urbanas portuguesas (especialmente Lisboa), el fonema histórico alveolar /r/ se ha cambiado por una articulación posterior o velar de varios tipos. En la zona de Río de Janeiro, la articulación suele ser uvular vibrante /χ/, como la «rr» lisboeta, pero sorda. En el interior de Brasil predomina una realización más suave, de tipo glotal fricativa y sin vibración velar ni uvular: /h/, similar a la pronunciación inglesa para la letra H. Solo en el hablar «gaúcho» (pronunciado «gaúshu» en portugués) del sur de Brasil (Rio Grande do Sul) sobrevive el antiguo fonema alveolar /r/ como el de la lengua española en río. Para el hablante de español, cuando el brasileño dice correr suena como coger. Incluso en ciertos sitios (áreas rurales de São Paulo, oeste de Minas Gerais, norte de Paraná y sureste de Mato Grosso do Sul) este sonido es igual al de la R inglesa /ɹ/ (R caipira). Cualquiera de estos tres sonidos para la R se aplican, según la variedad local, si esta consonante está antes de otra. La L al final de sílaba cerrada (seguida de otra consonante), o al final de palabra, que en Portugal, en esas mismas posiciones, se realiza velarizada /ɫ/, como la catalana o inglesa (como en la palabra milk, conocida en este idioma como dark L); suele abrirse o vocalizarse en Brasil, con el resultado /ʊ̯/. Acústicamente, es una U consonántica. EJEMPLOS: Cuando un brasileño dice animal, para un hispanohablante suena /ɐ̃nɪ̃'maʊ̯/, cultura se pronuncia /kuʊ̯'turɐ/, y Brasil se dice /bra'ziʊ̯/. En cualquier otra posición, se pronuncia como la variante original: un sonido palatal, igual a la manera como se pronuncia esta letra en catalán e inglés. Los fonemas alveolares /t/ y /d/, en contacto con el sonido /ɪ/ (que en Portugal y en las variaciones africanas y asiáticas suenan como en castellano), se realizan africadas postalveolares en la mayor parte de Brasil, resultando en CHI /t͡ʃɪ/ y DCHI /d͡ʒɪ/, respectivamente. Esta es la manera en que las combinaciones TI y DI siempre se pronuncian en esta variedad del portugués. Estas pronunciaciones particulares también se aplican cuando TE y DE están al final de palabra, siendo átonas; en diptongos (pronunciados /t͡ʃj/ y /d͡ʒj/ en estos casos), o cuando las consonantes T o D están seguidas de cualquier otra consonante (excepto en las combinaciones TL, TR y DR, que se pronuncian similar a nuestro idioma, con los sonidos particulares /d/ y /ɫ/). EJEMPLOS: Cuando un brasileño dice tipo, suena como /t͡ʃɪpʊ/ para los hablantes de español; la palabra teatro se pronuncia /t͡ʃjatrʊ/ en portugués americano, e igualmente en las palabras ritmo /'hit͡ʃɪmʊ/ y déficit /'dɛfisit͡ʃɪ/. Cuando dice de /d͡ʒɪ/, suena como la GI italiana, o como en la palabra inglesa gym, pronunciación que también aplica en las palabras cidade /si'dad͡ʒɪ/, advogado /ad͡ʒɪvo'gadʊ/ y edição /ed͡ʒɪ'sɐ̃ʊ/. En algunas regiones de Brasil (la mayor parte del nordeste y sur), las combinaciones TI y DI se realizan como los fonemas /t/ y /d/ en español y portugués europeo, tendencia que está extinguiéndose en las nuevas generaciones.