El Libro de buen amor (1330 y 1343), también llamado Libro del Arcipreste o Libro de los cantares, ya que los manuscritos existentes no facilitan un título, es una obra del Mester de clerecía del . Es una composición extensa, formada por más de 1700 estrofas de carácter variado, cuyo hilo conductor lo constituye el relato de la autobiografía ficticia del autor (Juan Ruiz, arcipreste de Hita). Está considerada una de las cumbres literarias españolas de cualquier tiempo, y no solo de la Edad Media.

El libro contiene una colección heterogénea de diversos materiales unidos en torno a una pretendida narración autobiográfica de asuntos amorosos del propio autor, quien es representado en una parte del libro por el episódico personaje de don Melón de la Huerta. En él aparecen representadas a través de sus amantes todas las capas de la sociedad bajomedieval española.

En el transcurso del argumento principal, se intercalan fábulas y apólogos que constituyen una colección de exempla. Asimismo se pueden hallar alegorías, moralidades, sermones, y cantigas de ciegos y de escolares de tipo goliardesco. También se recogen composiciones líricas profanas (serranillas, muchas veces paródicas, derivadas de las pastorelas) al lado de otras religiosas, como himnos y gozos a la Virgen o a Cristo.

Los materiales narrativos están fundados en la parodia de las comedias elegíacas medievales en latín de ámbito escolar pseudoovidianas, como De vetula y Pamphilus, en las que el autor es protagonista de aventuras amorosas que alternan con poemas vinculados con ellas. Pamphilus, además, es citado en el Libro de buen amor como base del episodio de Don Melón y Doña Endrina. Además de materiales derivados del Ars amandi de Ovidio, también se parodia la liturgia de las horas canónicas o los cantares de gesta, así en el combate de don Carnal con doña Cuaresma. Otros géneros que se pueden encontrar en el Libro son los plantos, como el hecho a la muerte de Trotaconventos, personaje que constituye el precedente más claro de La Celestina o las sátiras, como las dirigidas contra las dueñas chicas o el poder igualador del dinero; o las fábulas, de la tradición medieval esópica o manuales pedagógicos, como el Facetus, que considera la educación amorosa como parte del aprendizaje humano. Aunque se han propuesto fuentes árabes, la crítica actual se decanta por considerar que El libro de buen amor desciende de la literatura latina medieval clerical.Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra Ducay, Historia de la literatura española, I. Entre oralidad y escritura: la Edad Media, José Carlos Mainer (dir.), [s. l.], Crítica, 2012, págs. 367-375. ISBN 978-84-9892-367-4

Manuscritos Del Libro de buen amor existen tres manuscritos, ninguno completo, cuyas divergencias hicieron pensar a Ramón Menéndez Pidal que podían responder a dos redacciones distintas hechas por el autor en diversos momentos de su vida: Manuscrito «S» por proceder de Salamanca; concretamente del Colegio Mayor de San Bartolomé. Estuvo un tiempo en la Real Biblioteca de Madrid y ahora se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca (ms. 2663). Por su letra, es de comienzos del y es el más completo, ya que incorpora añadidos que no están en los otros dos. El colofón está atribuido a Alfonso de Paradinas. Manuscrito «G», así denominado por pertenecer en su tiempo a Benito Martínez Gayoso. Hoy se encuentra en la Biblioteca de la Real Academia Española. Está datado a finales del . Manuscrito «T», llamado así por haber pertenecido a la Catedral de Toledo. Hoy custodiado en la Biblioteca Nacional de España. Se considera que está escrito a finales del .

Temática y estructura

El título con que hoy se conoce la obra fue propuesto por Menéndez Pidal en 1898, basándose en distintos pasajes del propio libro, especialmente el de la cuaderna 933b, cuyo primer hemistiquio reza «'Buen Amor' dixe al libro».

En cuanto a la fecha de redacción, varía según el manuscrito: en uno el autor afirma que lo terminó el 1330 y en otro en 1343; esta última fecha sería una revisión de la versión de 1330 en la que Juan Ruiz añadió nuevas composiciones.

El libro se caracteriza por su variedad de: Contenido (ejemplos, narraciones amorosas, serranillas, elementos didácticos, composiciones líricas, etc.) Métrica (además de la cuaderna vía utiliza estrofas de dieciséis versos, estrofas zejelescas, etc.) Tono (serio, festivo, religioso, profano, etc.)

Los materiales centrales de que consta esta obra son: La introducción, donde el autor explica el sentido e interpretación del libro. Consta de una plegaria en cuaderna vía a Dios y a la Virgen en que solicita su ayuda, un proemio en prosa que adopta el género de sermón culto (o divisio intra, pero escrito en castellano) que podría ser paródico y otra oración invocando de nuevo el favor divino para llevar a cabo el libro, para terminar con dos gozos líricos a Santa María. Una autobiografía ficticia del autor, que constituye el hilo conductor de toda la obra. En ella se relatan sus amores con distintas mujeres, todas de diferente origen y condición social: una monja, una mora, una dueña que vio estar orando, una panadera, una mujer de alta posición, varias serranas, etcétera, ayudado por una tercera o alcahueta, Urraca, más conocida como la Trotaconventos. Una colección de enxiemplos (apólogos, fábulas y cuentos), que sirven como enseñanza moral y cierre de los episodios. La disputa entre el autor y don Amor (un personaje alegórico), donde el primero acusa al Amor como responsable de los pecados capitales y el segundo da consideraciones de cómo ha de ser la mujer y el galán. La narración de los amores de don Melón y doña Endrina (adaptación de la comedia humanística medieval Pamphilus). El relato alegórico de la batalla entre don Carnal y doña Cuaresma, en realidad una parodia de los cantares de gesta medievales. Un comentario al Ars amandi del poeta latino Ovidio. Sátiras de tono y contenido goliardesco, como la parodia de las horas canónicas, la «Cantiga de los clérigos de Talavera», el elogio de las dueñas chicas, o la sátira «Contra la propiedad que el dinero ha». Una serie de composiciones líricas religiosas, casi siempre marianas (Gozos de Santa María). Un conjunto de diversas composiciones líricas profanas: el planto a la muerte de Trotaconventos, cantigas de ciego y para escolares.

Interpretación de la obra La intención de la obra resulta ambigua a causa de su gran heterogeneidad. En algunos casos tiene el sentido de amor devoto, pero en otros se refiere a la habilidad respecto al amor carnal.

Menéndez Pelayo fue el primero en señalar el carácter goliardesco de la obra, si bien negó que hubiese ningún ataque contra los dogmas o insurrección contra la autoridad, como otros vieron después, actitud que es precisamente un rasgo distintivo de la poesía goliardesca.

También ha sido muy discutido entre los especialistas el posible carácter didáctico del Libro de buen amor. Mientras autores como José Amador de los Ríos, Leo Spitzer o María Rosa Lida de Malkiel defienden el didactismo como parte inseparable de la obra, otros como Américo Castro o Sánchez Albornoz lo niegan, y consideran que Juan Ruiz fue más cínico que moralista, más hipócrita que piadoso. Juan Luis Alborg, por su parte, hace una analogía con el uso que hizo Cervantes de las novelas de caballerías para verter su ironía y su visión personal; del mismo considera que "el Arcipreste se instala dentro de las formas didácticas medievales".

Su obra refleja el multiculturalismo del Toledo de su época. Entre las varias mujeres a las que intenta enamorar (el único caso en que tiene relaciones carnales se produce cuando le asalta la serrana «La Chata», si bien las serranas salvajes eran personajes de un género literario muy tipificado) hay una mora, y se jacta de su talento como músico, que compone música para danza andalusí y judía. También durante la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma viaja a la aljama de Toledo, donde los carniceros y rabinos lo invitan a pasar un «buen día». María Rosa Lida de Malkiel ha querido ver la influencia del género de narrativa en prosa rimada, las maqāmat, cultivado por varios autores peninsulares en árabe y hebreo durante los siglos XII-XIV.

El libro contiene, además, un pasaje en que se presenta una protesta de tipo goliardesco frente a la postura de Gil de Albornoz que pretendía extender a su diócesis la doctrina papal del celibato obligatorio. Esta chocaba con la tradición hispánica de la barraganía o contrato de convivencia de un sacerdote con una mujer, costumbre más asentada en un territorio multicultural como era la diócesis de Toledo, antaño fuente de la herejía del adopcionismo de Elipando, engendrada por la convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos. Así se expresa en la «Cántiga de los clérigos de Talavera» incluida en dicho libro, donde se protesta airadamente contra las disposiciones del arzobispo contra la barraganía en la archidiócesis. Tal protesta fue la que pudo acarrearle la prisión por parte del arzobispo. Esta postura crítica hacia el alto clero, como el restante contenido desenfadado y crítico de su libro, le emparenta con la literatura goliardesca.

Daniel Eisenberg ha defendido que el "buen amor" para Juan Ruiz era el amor de la dueña, la mujer disponible, ni virgen ni casada. El "mal amor" contra el cual rompe una lanza era el amor de los "garzones" o muchachos. En vez del joven inaguantable (Don Hurón), se puede escoger lo que el texto a continuación presenta: la "dueña chica"."El buen amor heterosexual de Juan Ruiz", Los territorios literarios de la historia del placer. I Coloquio de Erótica Hispana, Madrid, Libertarias, 1996 [pero 1997], págs. 49-69, http://users.ipfw.edu/jehle/deisenbe/Other_Hispanic_Topics/El_buen_amor_heterosexual_de_Juan_Ruiz.htm , consultado 17-09-2014 Si bien la intención del Libro ha sido tradicionalmente leída desde la filología y el posestructuralismo en términos de ars amoris, obra doctrinal, parodia y ambigüedad del signo lingüístico, Juan Escourido sostiene que la intención, antropología y legitimación del poema se basan en una estética de la alegría."¿Qué quiere Juan Ruiz? Estética de la alegría y Libro de buen amor?", 'Bulletin of Hispanic Studies. 2020, Vol. 97 Issue 3, pp. 251-269', https://www.liverpooluniversitypress.co.uk/doi/10.3828/bhs.2020.14, consultado 20-09-2021

Autoría y datación El propio autor revela su nombre y su cargo eclesiástico en distintos lugares de la obra: «Joan Roíz, açipreste de Fita» (cuaderna 19b-c) y «Yo Johan Ruiz, el sobredicho açipreste de Hita» (c. 574a), pero no fue hasta 1984 que Francisco J. Hernández encontró una mención a un «uenerabilibus Johanne Roderici archipresbitero de Fita», prueba definitiva de la existencia real de Juan Ruiz en combinación con el título eclesiástico y en total coincidencia con la referencia que de sí mismo da él en los lugares citados del Libro de buen amor.Francisco J. Hernández, «The venerable Juan Ruiz, Archpriest of Hita», La Corónica, XIII.1 (1984), págs. 10-12. Apud Gybbon-Monypenny, ed. cit., 1984, pág. 8 y n. 3. Posteriormente Hernández desarrolla este hallazgo en Los cartularios de Toledo. Catálogo Documental, Fundación Ramón Areces, Madrid, 19962, págs. 872-874, núm. 519 y «Otra vez sobre la biografía de Juan Ruiz: el testimonio del manuscrito AHB 987B», Voz y Letra, 6 (1995), págs. 137-158. Apud Ramón Gonzálvez Ruiz, «La persona de Juan Ruiz», en Bienvenido Morros y Francisco Toro Ceballos (eds.), Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, y el «Libro de buen amor». Actas del congreso celebrado en Alcalá la Real (Jaén, España) del 9 al 11 de mayo de 2002, ed. digital del Centro Virtual Cervantes, 2006-2008. ISBN 84-690-1627-X. Por lo demás, nada se sabe de la biografía de Juan Ruiz, más allá de este testimonio documental.