La pragmática o pragmalingüística es la rama de la lingüística que se interesa por la influencia del contexto en la interpretación del significado. El contexto debe entenderse aquí como el conjunto de aspectos implicados además de los estrictamente lingüísticos: estatus comunicativo, conocimiento previo compartido por los hablantes, relaciones interpersonales, etc. Al tomar en consideración factores situacionales (a diferencia de los estudios lingüísticos formales), la pragmática es también objeto de atención de otras disciplinas como la filosofía del lenguaje, la comunicación y la psicolingüística.
Introducción Las oraciones en sí mismas comportan un contenido semántico, pero su significado e interpretación adecuados no dependen solo de ese contenido sino que requieren un contexto lingüístico definido para ser interpretadas. Es un hecho elemental bien conocido que una misma oración puede tener intenciones o interpretaciones diferentes en diferentes contextos (puede ser literal, irónica o metafórica). De hecho, en pragmática se distingue entre enunciado (acto locutivo) y oración (forma gramatical que toma el acto locutivo). Diversos autores han tratado de caracterizar distintos aspectos del conocimiento pragmático para explicar cómo el hablante hace deducciones e inferencias sobre la intencionalidad de las frases y cómo, junto con la descodificación gramatical que construye el contenido semántico literal, interpreta adecuadamente los enunciados.
Referencia e inferencia La referencia es un acto realizado por un comunicante que envía un mensaje (ya sea hablado, escrito o mediante otros códigos lingüísticos) para identificar algo. Para este fin utiliza determinadas expresiones. Para cada palabra o para cada sintagma existe un «rango de referencia»; una misma palabra puede referirse a numerosas entidades reales. Incluso podemos referirnos a cosas que no sabemos cómo denominar e inventar un nombre o expresión para ellas. Sin embargo, la inferencia es un acto que realiza el receptor del mensaje (oyente o lector) para interpretar correctamente la referencia. Las palabras en sí no refieren, sino que el que refiere es quien las emplea si las conoce o aprende. El éxito de cualquier acto de comunicación depende en gran medida de la habilidad del oyente/lector de inferir lo que el hablante quiere decir.
Teorías pragmáticas El desarrollo histórico de la pragmática ha dado lugar a diversas explicaciones de aspectos parciales del uso del lenguaje complementarias entre sí. Las diversas teorías resultantes se refieren solo a aspectos parciales, por lo que un estudio completo de todos ellos puede requerir el análisis de varios de esos enfoques. Las teorías sobre la comunicación humana más frecuentemente citadas en los manuales de pragmática son: La teoría de los actos de habla de Searle, basada en el enfoque anterior de Austin, que explica cómo se producen ciertos malentendidos e identifica algunos supuestos que permiten explicar por qué oraciones con formas gramaticales diferentes tienen aproximadamente el mismo sentido pragmático. La teoría de la relevancia de Sperber y Wilson, que a través de un esquema semiformal explica cómo los hablantes hacen deducciones e inferencias a partir de lo que se va diciendo en una conversación o interacción lingüística para así ir creando un contexto lingüístico en el cual interpretar debidamente los siguientes enunciados. El principio de cooperación de Grice, que, al estilo de la teoría de juegos, estudia cómo los participantes en una interacción usan ciertos principios tácitos que facilitan la inferencia e interpretación de lo que se dice. La teoría de la argumentación de Anscombre y Ducrot, que analiza los elementos lingüísticos asociados al razonamiento informal, observa cómo los argumentos y las conclusiones son introducidos en una discusión y establece lo que es un argumento típico pragmáticamente pertinente, aunque no estrictamente lógico.
Principio cooperativo de Grice
El principio cooperativo, que se expresa en las máximas de Grice, fue redactado por el filósofo Paul Grice con el propósito de describir las reglas pragmáticas tácitas que rigen la conversación en lenguaje natural. Supone que quienes intervienen en un intercambio comunicativo acuerdan hacerlo, y tal acuerdo vale para el comienzo o el final de la conversación.
Máxima de cantidad Guarda relación con la cantidad de información que debe darse. Incluye dos submáximas: Haga que su contribución sea todo lo informativa que el intercambio requiera. No haga que su contribución sea más informativa de lo que el intercambio requiera.
Máxima de cualidad (o calidad) Se refiere a la verdad de la contribución, que se especifica también en dos submáximas: No diga lo que crea que es falso. No diga nada de lo que no tenga pruebas adecuadas.
Máxima de relación (o relevancia) Comprende la máxima que Grice denomina «Vaya usted al grano» («Haga su contribución relevante»).
Máxima de modalidad (o manera) La supermáxima es «Sea usted claro» y comprende cuatro submáximas: Evite la oscuridad. Evite la ambigüedad. Sea escueto. Sea ordenado.
No obstante, con frecuencia estas máximas no se cumplen. De hecho, se suelen romper de forma intencionada para transmitir información de forma no literal (mediante la ironía, por respeto, etc.) y para generar inferencias pragmáticas, conocidas como implicaturas conversacionales (mecanismos de interpretación que van más allá de lo manifestado en los enunciados).
Teoría de la relevancia de Sperber y Wilson Las implicaturas, o informaciones implícitas, son los significados adicionales al significado literal, o explícito, que el receptor de un mensaje infiere. Se obtienen a partir del reconocimiento de la intención del hablante, teniendo en cuenta: el significado literal del enunciado, el conocimiento que comparten hablante y oyente, el contexto situacional y la intención del hablante. Se distinguen las implicaturas convencionales -aquellas desencadenadas por elementos léxicos, como "pero" o "incluso"- de las conversacionales, que se producen por inferencias pragmáticas. Estas últimas se dividen en generalizadas y particularizadas según su dependencia contextual sea mayor o menor.
Esta información implícita se caracteriza por lo siguiente: se trata de una información intencional, esto es, el emisor tiene la intención de transmitir esa información; se trata, también, de una información no semántica, sino inferida y contextual, deducida conjuntamente del contexto y de las palabras; mentalmente, es una información que se forma secundariamente tras rechazar como único el significado literal del mensaje. no se trata de una concreción del significado literal. no es una información que corrija o niegue la información explícita: simplemente se añade a ella.
No se debe confundir el sentido o significado no literal con el sentido o significado implícito. El sentido no literal supone modificar el significado de las palabras emitidas, esto es, asumir que ese significado no es la información explícita que se quiere transmitir; el sentido implícito es un añadido, relevante, a un significado literal que se mantiene.
Por otro lado, Dan Sperber y Deirdre Wilson rebaten los principios de Grice y demuestran que somos cooperativos porque tenemos algo que ganar: conocimiento del mundo. En tal sentido, aprendemos de aquello que nos resulta relevante: generalmente, aquella información que se pueda incorporar con un mínimo costo de procesamiento y que brinde un máximo beneficio. Así lo relevante puede ser el significado literal del texto como sus implicaturas.
Además está la propuesta de Ducrot sobre la implicatura. Que no solo interpreta el habla como un intercambio de significados, sino como un suceso intersubjetivo en el que intervienen distintos tipos de relaciones interhumanas como las relaciones de poder.
Ducrot hace una clasificación lógica de las presuposiciones o lo implícito en: El implícito del enunciado: cuando para descifrar los significados implícitos de un enunciado no se requiere de su contextualización. Este implícito responde a la pregunta de "¿por lo tanto?" y se infiere mediante procesos lógicos de los enunciados explícitos. Dentro de ellos están todos los presupuestos de existencia. Ejemplo: "Choqué mi carro rojo" implica que tenía un carro y que era rojo.
El implícito basado en la enunciación: son los implícitos que se pueden entender dentro de un contexto. Suelen darnos información sobre lo que el autor tiene por bueno, bello, justo o verdadero; por aquello que le interesa y sobre lo cual habla, el interés del oyente por prestar atención a aquello, y sobre todo las relaciones de poder establecidas entre hablante y oyente. A este tipo de presuposición se le llama sobrentendido. Ejemplo: "¡Te ordeno que cierres la puerta!" implica que el emisor tiene una posición jerárquica superior a la del oyente.
Teoría de los actos de habla de Austin y Searle
El filósofo inglés J. L. Austin elaboró en los años sesenta una teoría que se conoce como Teoría de los actos de habla; en ella propuso que hablar no es solamente "informar" sino también "realizar" algo. La propuesta fue conocida a través de su libro (publicado por primera vez en 1962) How to do things with words. Su postura iba en contra de las aproximaciones más tradicionales que veían al lenguaje en función de la mera transmisión de información. Se centró en el estudio de los verbos que denominó "performativos" (o realizativos) como prometer, demandar, jurar, acusar, etc. De forma similar, Émile Benveniste defiende que estos verbos performativos dependen en gran medida de la subjetividad del discurso, lo cual ilustra de la siguiente forma en su libro Problèmes de linguistique générale (1958): Lo juro es una forma de valor singular […]. Esta afirmación es un logro […]. La declaración que juro es el acto mismo que me vincula, no la descripción del acto que realizo. Al decir prometo y garantizo, […] el enunciado se identifica con el acto mismo. Pero esta condición no se da en el sentido del verbo; es la “subjetividad” del discurso lo que lo hace posible. Veremos la diferencia reemplazando lo juro por él jura. Mientras que yo juro es un compromiso, el jura es sólo una descripción […]. Vemos aquí, en las condiciones propias de estas expresiones, que un mismo verbo, según sea asumido por un "sujeto" o colocado fuera de la "persona", adquiere un valor diferente. Esto es consecuencia de que la instancia del discurso que contiene el verbo realiza el acto al mismo tiempo que establece el sujeto. Así, el acto se cumple por la instancia de enunciación de su “nombre” (que es “jurar”), al mismo tiempo que el sujeto se plantea por la instancia de enunciación de su indicador (que es “yo”).Benveniste, E. (1958). De la subjectivité dans le langage. Journal de psychologie, repr. en E. Benveniste (1966), Problèmes de linguistique générale (pp. 258-266). París: Gallimard. Para Austin, el acto de habla tiene tres niveles, o se realiza a través de tres actos conjuntos: el acto locutivo, que consiste meramente en enunciar la frase en cuestión; el acto o fuerza ilocutiva, que consiste en llevar a cabo algo a través de las palabras (prometer, amenazar, jurar, declarar); y el acto o efecto perlocutivo, que consiste en provocar un cambio en el estado de cosas o una reacción en el interlocutor.
Muchos investigadores han continuado trabajando con la teoría de actos de habla. El más destacado ha sido un discípulo de Austin, John Searle, quien critica el nivel perlocutivo de los actos de habla, en tanto no es posible predecir los efectos que ocurrirán luego de su producción. Searle considera al acto de habla como la realización de tres actos simultáneos: el acto locutivo -emisión de ciertas palabras-, el acto de predicación -recupera de este modo la importancia del contenido proposicional de los enunciados- y el contenido ilocutivo.
Teoría de la cortesía o imagen pública de Lakoff