miniaturadeimagen | derecha | Want Shouren El neoconfucianismo (en caracteres chinos simplificados: 宋明理学; caracteres chinos tradicionales: 宋明理學; pinyin: Sòng-Míng Lǐxué o también acortado como 理學) es una filosofía china moral, ética y metafísica influida por el confucianismo y que incorpora ideas del taoísmo y el budismo. Fue originada por Han Yu y Li Ao (772-841) en la dinastía Tang y tuvo un lugar prominente durante las dinastías Song y Ming. El neoconfucianismo, surgió como respuesta al predominio del taoísmo y el budismo en los ámbitos intelectual y político.
El pensamiento confuciano ha adoptado diversas formas a medida que ha respondido y se ha adaptado a cambios en el panorama cultural e intelectual. Uno de los cambios más notables surgió después de que el budismo se convirtiera en una importante fuerza religiosa y filosófica en China, un proceso que comenzó en el y alcanzó su máximo auge en el .Tiwald, J. (2017). Confucianism and Neo-Confucianism. En Nancy E. Snow (ed.), The Oxford Handbook of Virtue (pp. 171-89). Oxford University Press. En ese momento, varios filósofos contribuyeron a remodelar el confucianismo para que pudiera competir más favorablemente con el budismo, en parte mediante el desarrollo de una metafísica más sólida y la adopción de perspectivas más radicales sobre los peligros del deseo humano. El término «neoconfucianismo» es de origen moderno y no fue usado por ninguno de los pensadores asociados con esta tradición (quienes con frecuencia no estaban de acuerdo entre ellos), pero ha ganado aceptación en las últimas décadas tanto en China como en occidente para referirese al amplio renacimiento del pensamiento confuciano que surgió en la dinastía Song y que se hizo central para la cultura china y gran parte de la cultura del este asiático o los siguientes ocho siglos. La mayoría de los principales pensadores confucianos de las dinastías Song, Yuan y Ming son descritos hoy como neoconfucianos, utilizando un término de alcance y significado algo ambiguos. En un sentido más estricto, el término «neoconfuciano» se refiere a un subgrupo de tales pensadores que pertenecieron o rastrearon gran parte de sus orígenes filosóficos a un importante grupo de confucianos del . Este grupo incluía a Zhou Dunyi (1017-1073), Zhang Zai (1020-1077) y, según algunos, a Shao Yong (1011-1077), pero los filósofos que más sobresalieron entre ellos fueron los hermanos Cheng Hao (1032-1085) y Cheng Yi (1033-1107). Con unas pocas excepciones notables a finales de la dinastía Ming, casi todos los pensadores confucianos más importantes del período Song-Ming fueron neoconfucianos, tanto en el sentido más amplio como en el más estricto: buscaban restablecer el confucianismo después de muchas generaciones de abandono, y veían el aprendizaje del Camino moral (en chino: 道學, Daoxue) como el objetivo central de una educación adecuada, y pertenecían al grupo del (que incluía a los hermanos Cheng), o se identificaban con el linaje y las enseñanzas de los hermanos Cheng.
Antecedentes El confucianismo es un sistema de pensamiento y comportamiento originado en la antigua China, y se describe de diversas maneras como una tradición, filosofía, religión, teoría de gobierno o forma de vida. Basado en la religión oficial de las dinastías Shang y Zhou (c. 1600–256 a. C.), y en la religión aborigen china, el confucianismo fue fundado por Confucio en la era de las Cien escuelas del pensamiento (c. 500 a. C.), e integra la filosofía, la ética y la gobernanza social, con un enfoque central en la virtud, la armonía social y la responsabilidad familiar.
Los filósofos del período de los Reinos combatientes se basaron en el legado de Confucio, recopilado en las Analectas, y formularon la metafísica clásica que se convirtió en la base del confucianismo. Siguiendo a Confucio, identificaron la tranquilidad mental como el estado de Tian, o «el Uno» (en chino: 一, pinyin: Yī), que en cada individuo es el poder divino otorgado por el Cielo para gobernar la propia vida y el mundo. También ampliaron la teoría, proponiendo la unidad de la producción y la reabsorción en la fuente cósmica, y la posibilidad de comprenderla y, por lo tanto, recuperarla mediante un estado mental correcto. Esta línea de pensamiento habría influido en todas las teorías y prácticas místicas individuales y políticas colectivas chinas posteriores.Didier, John C. (2009). "In and Outside the Square: The Sky and the Power of Belief in Ancient China and the World, c. 4500 BC – AD 200". Sino-Platonic Papers (192). En la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.), los confucianos, comenzando con Dong Zhongshu, sintetizaron el confucianismo de la época de los Reinos Combatientes con las ideas del yin y el yang, y el wuxing, así como con la superstición popular y las escuelas previas que dieron origen a la Escuela de Naturalistas.
El budismo había sido introducido en China en la dinastía Han a través de la red de la Ruta de la Seda, transmitido por las poblaciones budistas que habitaban las regiones occidentales, la actual Sinkiang, y posteriormente por indoeuropeos, predominantemente tocarios y sacas. Tras su entrada en China, el budismo se fusionó con el taoísmo temprano y tradiciones esotéricas chinas. A lo largo de toda la dinastía Han, el taoísmo y el budismo se entremezclaron constantemente al punto de parecer una sola religión, y el budismo comenzó a adquirir una influencia significativa, particularmente tras la caída de la dinastía Han, en el período de división política. Cuando el budismo se convirtió en una religión establecida, empezó a competir con la religión indígena china y los movimientos taoístas, denominados despectivamente como Caminos de los Demonios (en chino: 鬼道; pinyin: guǐdào) en la literatura polémica budista.
La conquista budista de China y la simultánea sinización del budismo duraron al menos seis siglos. Dado que las ideas budistas se introdujeron en China a través de categorías taoístas y que el desarrollo de la religión taoísta se benefició de tener instituciones y prácticas budistas como modelos, la dinámica espiritual en la China medieval se caracterizó por los valores budistas y taoístas. En este contexto, el resurgimiento del confucianismo como fuerza intelectual líder implicó, por lo tanto, tanto una respuesta creativa al desafío budista y taoísta como una reapropiación imaginativa de ideas confucianas clásicas. Además, tras el colapso de la dinastía Tang, las graves amenazas a la supervivencia de la cultura china por parte de los kitán, los yurchen (jin) y, posteriormente, los mongoles, impulsaron a los letrados a proteger su herencia común intentando profundizar su autoconciencia crítica comunitaria. Para enriquecer su conocimiento personal y preservar a China como un estado-civilización, exploraron los recursos simbólicos y espirituales que hacían del confucianismo una tradición viva.
La dinastía Song (960-1279), si bien militarmente débil y mucho más pequeña que la dinastía Tang, experimentó un esplendor cultural y prosperidad económica sin precedentes en la historia de China que produjo mercados florecientes, centros urbanos densamente poblados, complejas redes de comunicación, representaciones teatrales, grupos literarios y religiones populares. El declive de la aristocracia, la amplia disponibilidad de libros impresos, la democratización de la educación y la plena implementación de un sistema de exámenes dieron lugar a una nueva clase social, la «alta burguesía» o nobleza china, funcionarios letrados (en chino: 紳士, shenshi o 縉紳, jinshen), conocidos por su competencia literaria, conciencia social y participación política. Miembros destacados de esa clase como los clasicistas Hu Yuan (993-1059) y Sun Fu (992-1057), los reformadores Fan Zhongyan (989-1052) y Wang Anshi (1021-1086), los escritores y funcionarios Ouyang Xiu (1007-1072) y Su Shi (1037-1101), y el estadista e historiador Sima Guang (1019-1086), contribuyeron al renacimiento del confucianismo en la educación, la política, la literatura y la historia y, colectivamente, al desarrollo de un estilo oficial académico, una forma de vida informada por la ética confuciana.
Orígenes
Los confucianistas de la Dinastía Song (960-1279) solían estudiar las obras clásicas de su credo, pero también estaban familiarizados con las enseñanzas budistas. El pensamiento budista les ofrecía muchos aspectos dignos de admiración, incluyendo ideas sobre la naturaleza del alma y la relación individuo cosmos, ideas todavía no exploradas por el confucianismo. Los confucianos Song se nutrieron en gran medida del pensamiento budista y sus propias tradiciones, dando lugar al neoconfucianismo. El neoconfucianismo fue concebido entre funcionarios académicos de élite que buscaban actualizar el confucianismo rechazando elementos supersticiosos y metafísicos influenciados por el budismo y el taoísmo. La mayoría de estos confucianos veían al confucianismo como antagonista del taoísmo y el budismo, a los que consideraban incompatibles con aquel y perjudiciales para la sociedad china, lo que resultaba en un declive moral. Confucianos como Sun Fu acusaron a los budistas y taoístas de destruir los Tres Vínculos Fundamentales (descritos en el Mencio) e invitaron a los confucianos practicantes a atacarlos.Dau-lin, H. (1970). The Myth of the “Five Human Relations” of Confucius. Monumenta Serica, 29, 27-37.
El renacimiento confuciano se puede rastrear principalmente a través de una línea de pensadores neoconfucianos desde Zhou Dunyi (1017-1073), pasando por Shao Yong (1011-1077), Zhang Zai (1020-1077), los hermanos Cheng Hao (1032-1085) y Cheng Yi (1033-1107), y el gran sintetizador Zhu Xi (1130-1200). Estos hombres desarrollaron una visión humanista integral en la que el cultivo del yo se integraba con la ética social y la metafísica moral. A ojos de los letrados de la era Song, esta nueva filosofía restauraba fielmente las ideas confucianas clásicas y las aplicaba con éxito a las preocupaciones de su época. Los primeros neoconfucianos surgieron en la segunda mitad del , durante un período de intenso debate ideológico. Muchos afirmaban haber encontrado la forma «única» de aprender, una forma de aprendizaje que todos podían compartir y que podía guiar todas sus decisiones. Los neoconfucianos compartían la creencia general de sus contemporáneos de que debía existir una base real para el conocimiento, el significado y la acción. La búsqueda de certeza en el fue tanto producto de la creencia de que ahora, era finalmente posible crear un nuevo orden de cosas, una sociedad mejor que la de las dinastías imperiales Han y Tang, como una reacción a la duda e incertidumbre de las élites políticas sobre qué debían hacer. Ya fueran optimistas o temerosos, los escritores del asumieron que algo había cambiado, que el presente era diferente del pasado. Y dado que así era, las ideas constitucionales de los imperios Han y Tang (esto es, sus formas de gestionar el tiempo, la política, la cultura, la riqueza o el estatus) no podían guiar los tiempos modernos.
Hubo muchas perspectivas rivales en la comunidad neoconfuciana para emerger un sistema que ligaba los pensamientos budistas y taoístas del momento con algunas de las ideas expresadas en El libro de las mutaciones (I Ching) además de las teorías del yin y yang asociadas al símbolo Taiji. Un motivo típico neoconfuciano son las pinturas de Confucio, Buda y Laozi bebiendo de la misma jarra de vinagre con el título «Los tres maestros son uno!» (véase: Los catadores de vinagre).