Belmonte de Miranda ()Nomes de conceyos, parroquies, pueblos y llugares del Principáu d’Asturies, Academia de la Llingua Asturiana, Uviéu, 2000, ISBN: 84-8168-194-6 es un concejo español de la comunidad autónoma del Principado de Asturias. Limita al norte con Salas, al este con Grado, al sur con Somiedo y Teverga y al oeste con Tineo. La capital de este concejo es Belmonte. Cuenta con una población de 1394 habitantes (INE 2024).
Su capital Belmonte () se halla a 200 m sobre el nivel del mar, aunque su territorio supera en un 70% la media de 800 m. Tiene una extensión de 208 km². La AS-227 cruza longitudinalmente todo el sector occidental y es su principal vía de comunicación.
Geografía miniatura|Trucha común miniatura|Espino en flor El concejo tiene un espacio privilegiado desde el punto de vista medioambiental, con numerosos espacios vegetales y autóctonos. El sector suroriental del concejo forma parte del parque natural de Somiedo. La belleza de su ecosistema, ha obligado a las autoridades a ampliar los límites del parque natural de Somiedo a las tierras limítrofes del concejo de Belmonte. Su secular aislamiento permitió su conservación, con una importante masa arbórea, en la que dominan las especies forestales autóctonas: bosques de robles, de espinares, de castaños, etc. miniaturadeimagen|Mapa turístico de Belmonte de Miranda
Tres vías de comunicación atraviesan el concejo de Norte a Sur y han constituido vías de comunicación desde tiempos inmemoriales. Uno es el Camino Francés por el Oeste, otro es la Calzada romana por el Este y el otro sigue el curso del río Pigüeña que cruza también el concejo de Norte a Sur.
Orografía Su orografía está determinada por la Región de Pliegues y Mantos de Somiedo, con una antigüedad geoestructural de 350 a 550 millones de años, todos estos empujes orogénicos formaron unas barreras de montañas, cuyo principal eje, lo constituye la cuenca del río Pigüeña que actúa como un pasillo, atravesando de sur a norte todo el municipio.
Las cimas más importantes se alcanzan en la sierra de la Manteca y su pico de mayor altitud es el Horru, que se eleva a 1527 m. Otros picos de esta misma sierra son: La Chana de 1388 m, Los Calostros del Pousadoiro entre 1428 y 1474 m, por el norte esta sierra se comunica con el macizo de peña Aguda, cuyo pico más alto es El Courío de 1017 m. Hacia el sur por el margen derecho del río Pigueña, se alza la sierra de La Bustariega, su pico de mayor altitud es la Forca de 1488 m que marca los límites entre los concejos de Somiedo y Belmonte.
Hidrografía El concejo está atravesado de sur a norte por la cuenca del río Pigüeña. En este río se practica generalmente la pesca de la trucha. El Pigüeña es afluente del río Narcea, el otro gran río que delimita por la zona septentrional del concejo con Salas y en él era habitual la pesca del salmón. De hecho el consejo consta de una escuela de pesca en Sielviella, en un local prestado por el ayuntamiento.
Historia miniatura|Río Pigüeña
Paleolítico Como el resto del interior montañoso del occidente asturiano, este concejo no cuenta, de momento, con pruebas de la presencia del hombre paleolítico.
Neolítico (6000 a. C. - 3000 a. C.) Asturias estaba habitada por poblaciones pre-indoeuropeas que eran nómadas (no existían ni pueblos ni aldeas). Habían adoptado la agricultura y la ganadería. Hay varios vestigios de esta época en Asturias. En Belmonte de Miranda se ha encontrado en el entorno de la aldea de Vigaña un asentamiento que atestigua de la ocupación del territorio desde hace al menos 4000 años a. C. Existen también varios túmulos megalíticos o necrópolis túmulares que se sitúan en altura, estratégicamente, a lo largo de las vías de acceso del concejo y en zonas de pastos.
Edad del Bronce (3000 a. C. - 800 a. C.) Esta época coincide con la introducción de los metales reemplazando el uso de la piedra para las herramientas. Quizás el hallazgo arqueológico de esta época más sorprendente sea el ídolo de Llamoso, escultura ginecomorfa dada a conocer por Juan Uría Ríu y que ha sido atribuida, en ocasiones, al periodo final de la Edad del Bronce y, en otras, debido a su emplazamiento cercano a un emplazamiento castreño, a las creencias de los astures; lo que está claro es que el ídolo es una representación de algún aspecto relacionado con el complejo mundo mental del sustrato indígena anterior a la llegada del poderoso influjo de la cultura romana.
También en la Necrópolis de L.linares se encontró en 2018 un horno y un túmulo megalítico de esta época.
Edad del Hierro (800 a. C. - 100 a. C.) Los astures llegaron a Asturias durante la Edad del Hierro, aproximadamente entre el 900 a. C. y el 600 a. C. Era un pueblo prerromano de origen celta que adopta la vida sedentaria y se instalan en castros que se reparten por todo Asturias. Las fuentes greco-romanas indican que son los pésicos el pueblo astur que ocupa el consejo.
En Belmonte se encuentran varios castros de esta época:
El Castro de Ondes situado encima del pueblo con vistas para controlar el Camín Real de la Mesa. La Mata el Castru de Vigaña, con un poblado autosuficiente protegido por una muralla durante toda la Edad del Hierro. El Monte la Caimada en Belmonte que no ha sido excavado aún. El castro de Pena Aguda en Boinás. Es el único de los castros que no se sitúa a lo largo del río Pigüeña y su posición está probablemente relacionada con la minería naciente del oro en el Concejo.
Periodo romano (-19 a. C. hasta el ) La conquista de Asturias por los romanos se termina en el 19 a. C. después de casi 200 años de presencia en la península. Su aparición tardía en el concejo está muy relacionada con la explotación del oro (y su utilización para acuñar monedas) que asociamos al desarrollo industrial de la minería y de las vías de comunicación.
Bajo la vigilancia del ejército los romanos ocupan los asentamientos existentes del consejo antes de crear los suyos propios conservando durante mucho tiempo una ocupación territorial esencialmente castrense mientras que otras partes de Asturias evolucionaron hacia asentamientos abiertos y agrícolas.
El más importante reflejo material de la influencia ejercida por la romanización se detecta en las intensas labores mineras localizadas, cuya riqueza aurífera constituyó, sin duda, el principal atractivo para la dominación romana del occidente astur. Se registran más de una docena de explotaciones en el concejo divididas en cuatro grupos: en el valle del Pigüeña (Alvariza), en el del Narcea a su paso por el concejo (Castañedo), en la zona comprendida entre las sierras de Bixega y Cauríu (La Brueba, Antoñana y Villaverde), y en la cuenca del río Cauxa (El Valle-Boinás, Las Caulinas y Valbona); las labores en esta zona se realizaron tanto sobre aluvión como en roca.
Quizás en relación con la vigorosa actividad minera, la vía romana que unía la Meseta con Asturias (El Camino Real del Puerto de la Mesa), avanzaba hacia el corazón de Asturias a lo largo de la línea de cumbres de la sierra de Porcabezas, que separa los actuales concejos de Belmonte de Miranda y Grado.
A final del el foco de atención de los romanos para la explotación aurífera se desvía hacía el Danubio y se abandonan progresivamente los castros dejando una profunda romanización en el consejo. Recientemente el cuadro de la romanización de esta comarca ha sido completado por el hallazgo en L'Auteiru, en Villaverde, de una lápida romana procedente de una reutilización que ha sido fechada entre el y el .
Edad Media ( hasta el ) Los visigodos llegan en la península ibérica en el año 415 pero ocuparon Asturias progresivamente hasta consolidar su dominio en el El testimonio más espectacular de esta época se encuentra en la necrópolis de Vigaña dónde apareció una tumba de un guerrero con un ajuar y una espada expuesto en el Museo Arqueológico de Asturias.
Las torres militares de la Alta Edad Media (del al ) La caída del imperio romano atrae inestabilidad política (como la rebelión de la nobleza astur contra el Rey Wamba en 680). El surgimiento del feudalismo con la organización del reino astur frente a la dominación musulmana se marca en el consejo por la aparición de torres militares en altura y de murallas defensivas a lo largo del camino real de la mesa como el Muro en Teverga para impedir el paso de tropas desde la Meseta.
Contamos con los siguientes castillos en altura: El pico Cervera en Dolia, Peña’l castiellu, el castillo de Aguilar y de Miranda.
La batalla de Lutos (794) El Camino Real de la Mesa se utilizó para acceder al interior de Asturias desde la Meseta. Ese camino fue probablemente utilizado por el ejército del Emir de Córdoba en 794 para una razia contra Oviedo, la capital del Reino de Asturias. A su vuelta fue emboscado por el ejército de Alfonso II en, según algunas fuentes, la colina del Picu Mirayu en el concejo de Belmonte de Miranda. Desde esa posición ventajosa la caballería musulmana tuvo que desviarse e inmovilizarse en una zona colindante llamada Las Veigas, famoso por los lodos a los que hace referencia las fuentes de la batalla.
El monasterio de Santa María de Lapedo La historia de este concejo está unida a la construcción del monasterio de Belmonte, antiguamente llamado monasterio de Lapedo. La reina Velasquita, esposa del rey Bermudo II de León, constituye primero la Villa Lapideum a finales del con varias propiedades para formar un núcleo. Más tarde, en 1032, los condes Pelayo Froilaz y su esposa Aldonza Ordóñez, que había adquirido esa propiedad mediante una permutación con sus tierras en Galicia y las de la villa perteneciendo hasta el momento a Bermudo III de León, la transforman en monasterio. Lo fundaron bajo el «régimen de herederos» o privado, común en aquellos tiempos, y como un refugio espiritual. Después de su muerte, el monasterio se repartió entre sus herederos. Fue refundado como monasterio cisterciense en el por su bisnieto, el conde Pedro Alfonso que compró a los herederos sus raciones. A principios de julio de 1141, una vez que había reunido todas las propiedades, el conde Pedro Alfonso entregó el cenobio a los monjes cistercienses, probablemente procedentes del monasterio de Santa María de Carracedo.
Un poco más tarde Alfonso VII de León realizó una generosa donación al monasterio de varias tierras y otorgó un privilegio al monasterio, considerado como «el fuero o carta fundacional», por el cual se determinaba «su jurisdicción territorial, civil y criminal, se establece su coto, se señalan sus inmunidades y se le confirma la posesión de todas sus heredades». Pocos después, el conde Pedro y su esposa donaron el monasterio, «con todas sus pertenencias, heredades, derechos y ganancias» al rey Alfonso VII. De esta forma, el monasterio pasó al patronato regio.
A partir de este momento el monasterio desplegó un imponente radio de influencia en sus respectivos dominios rurales. Es de notar que el monasterio es de titularidad particular (no de la iglesia) de parentelas aristocráticas e inicia en este su vida independiente. En los actuales territorios, estaban las tierras de Miranda Alta y Miranda Baja y entre ambos el coto abacial de Santa María de Lapedo. Luego había dos jurisdicciones, la primera con capital en Selviella y la segunda la de Lapedo, donde había un pequeño poblado que se llamaba Belmonte. Las gentes que estaban en las tierras monásticas (con capital en Lapedo) vivían bajo una férrea jurisdicción de los abades, mientras que quienes habitaban Miranda (con capital Selviella), tenían representantes propios en la Junta General del Principado. A partir del se empieza a utilizar el nombre de Belmonte en vez de Lapedo.
De este monasterio de Lapedo, no queda piedra alguna (sus restos fueron reutilizados para la cárcel y en algunas casas del pueblo). Determinó la historia del concejo y su predominio sobre el resto de monasterios de la zona.
Edad Moderna ( - )