Guillermo de Ockham, también Occam, Ockam,OFM ( ; o varias otras grafías (en inglés: William of Ockham) (c.1287-9 de abril de 1347) fue un filósofo, lógico, teólogo y fraile franciscano inglés, conocido principalmente por ser el representante más destacado del nominalismo frente a las escuelas tomistas y escotistas; y por la Navaja de Ockham, un principio metodológico e innovador, y por sus obras significativas en lógica, medicina y teología.

Oriundo de Ockham, un pequeño pueblo de Surrey, cerca de East Horsley (Inglaterra), fue miembro de la Orden Franciscana y dedicó la vida a la pobreza extrema. Su doctrina fue sospechosa de herejía por las autoridades eclesiásticas al cuestionar muchos postulados de la teología tradicional, como la compatibilidad de la fe con la razón y la posibilidad de demostrar la existencia de Dios. Ockham también atacó los cimientos de la autoridad temporal del papa en sus escritos políticos, uniéndose al emperador Luis IV de Baviera en la lucha contra la Santa Sede. Murió a causa de la peste negra.

A veces se ve la filosofía de Ockham como precursora de la ciencia moderna, el empirismo inglés y la filosofía analítica, ya que hace hincapié en el discurso racional, en detrimento de una especulación metafísica. Se le suele llamar Venerabilis Inceptor y Doctor Invincibilis. Ockham es recordado en la Iglesia de Inglaterra con una conmemoración correspondiente a la fecha comúnmente atribuida de su muerte, el 10 de abril.

Biografía

thumb|200px|right|Dibujo etiquetado frater Occham iste (Este es el hermano Occham), de un manuscrito de la Summa Logicae, 1341.Ockham entró en la Orden Franciscana siendo aún muy joven, y fue educado primero en el convento franciscano de Londres y luego en Oxford. No completó sus estudios en Oxford, pero fue durante este periodo y los años inmediatamente siguientes cuando escribió la mayoría de las obras filosóficas y teológicas sobre las que descansa primordialmente su reputación. Enseñó en la Universidad de París, siendo mentor del filósofo escolástico francés Jean Buridan (aunque luego, cerca de 1340, tendrán divergencias en sus posiciones nominalistas, lo cual es considerado un momento clave en el surgimiento del escepticismo religioso).

Sus ideas se convirtieron muy pronto en objeto de controversia. Tradicionalmente se ha considerado que fue convocado a Aviñón en 1324 por el Papa Juan XXII acusado de herejía, y pasó cuatro años allí bajo arresto domiciliario mientras sus enseñanzas y escritos eran investigados, si bien esto ha sido recientemente cuestionado. De hecho, pudo haber sido enviado a Aviñón en 1324 para enseñar filosofía en la prestigiosa escuela franciscana, y ganarse así enemigos entre sus competidores académicos, especialmente los seguidores de Tomás de Aquino (que había sido canonizado por Juan XXII un año antes de la llegada de Ockham), alguno de los cuales habría acusado a Ockham de enseñar herejías. Pero hay evidencias de que hasta 1327 no fue realmente convocado ante el Papa para responder por los cargos presentados ante una comisión de expertos (sin representación franciscana), pero ningún arresto domiciliario siguió a este ejercicio, no emitiendo juicio alguno el Papa. Algún tiempo después del 9 de abril de 1328, ante el ruego de Miguel de Cesena, dirigente de la Orden franciscana, Ockham estudió la controversia entre los franciscanos espirituales y el papado sobre la doctrina de la pobreza apostólica, que se había convertido en principal para la doctrina franciscana, pero que era considerada dudosa y posiblemente herética tanto por el papado como por los dominicos. Ockham se adhirió al movimiento de los espirituales y concluyó que el Papa Juan XXII era un hereje, posición que defendió más tarde en su obra.https://www.franciscanos.org/enciclopedia/guillermoockham.htm

Antes de esperar al dictamen sobre la herejía u ortodoxia de su filosofía, Guillermo huyó de Aviñón el 26 de mayo de 1328, se exilió y se dirigió a Pisa con Miguel de Cesena, llevándose consigo el sello de la orden franciscana, y otros frailes. Finalmente conseguirían la protección del emperador Luis IV de Baviera. Tras su huida de la corte papal, Ockham fue excomulgado, pero su pensamiento nunca fue oficialmente condenado. Guillermo pasó gran parte del resto de su vida escribiendo sobre asuntos políticos, incluyendo la autoridad y derechos de los poderes temporal y espiritual. Se convirtió en el cabecilla de un pequeño grupo de disidentes franciscanos en la corte de Luis en 1342, tras la muerte de Miguel de Cesena.

Murió el 9 de abril de 1347Gedeon Gál: William of Ockham Died Impenitent in April 1347, en: Franciscan Studies 42 (1982) p. 90–95. en el convento franciscano de Múnich, probablemente a causa de la peste negra. Fue rehabilitado póstumamente por la Iglesia en 1359.

Pensamiento filosófico En la escolástica, Guillermo de Ockham abogó por una reforma tanto en el método como en el contenido, cuyo objetivo era la simplificación. Ockham incorporó gran parte de la obra de algunos teólogos anteriores, especialmente Duns Escoto. De Duns Escoto, Ockham derivó su visión de la omnipotencia divina, su visión de la gracia y la justificación, gran parte de su epistemología y sus convicciones éticas.Lucan Freeport, “'Basis of Morality According to William Ockham”', , Franciscan Herald Press, 1988. Sin embargo, también reaccionó en contra de Escoto en las áreas de la predestinación, la penitencia, su comprensión de los universales, su distinción formal (es decir, «aplicada a las cosas creadas») y su visión de la parsimonia, que se conoció como la navaja de Occam.

Fe y razón Guillermo de Ockham defendió el fideísmo, afirmando que «solo la fe nos da acceso a las verdades teológicas. Los caminos de Dios no están abiertos a la razón, ya que Dios ha elegido libremente crear un mundo y establecer en él un camino de salvación al margen de cualquier ley necesaria que la lógica o la racionalidad humanas puedan descubrir».Dale T. Irvin y Scott W. Sunquist. “'Historia del movimiento cristiano mundial”' Volumen I: El cristianismo primitivo hasta 1453, p. 434. Creía que la ciencia era una cuestión de descubrimiento y veía a Dios como la única necesidad ontológica. Su importancia radica en ser un teólogo con un gran interés por el método lógico, cuyo enfoque era crítico más que constructivo.“'The Oxford Companion to English Literature”', 6.ª ed. Editado por Margaret Drabble, Oxford University Press, 2000, p. 735.

Pensamiento

Ockham ha sido llamado «el mayor nominalista que jamás vivió» y tanto él como Duns Scoto, su homólogo en el bando realista, han sido considerados por algunos como las dos «mentes especulativas más grandes de la Edad Media» entre los pensadores pertenecientes a la escuela franciscana. Por ello, se ha escrito que son «dos de los metafísicos más profundos que jamás vivieron»(C. S. Peirce, 1869), honor que comparten con otros autores medievales como Agustín de Hipona, Alberto Magno, Tomás de Aquino, Buenaventura de Fidanza, Nicolás de Cusa o Giordano Bruno (cfr. cualquiera de las ediciones de la conocida obra de Etienne Gilson, Historia de la filosofía Medieval). A pesar de considerarse un devoto seguidor de Aristóteles, encontró dudosas muchas de sus opiniones y su objetivo era liberar a la cristiandad de lo que veía como influjos corruptos de la filosofía griega mediante interpretaciones nuevas a las del statu quo. Razonamiento eficiente Una importante contribución que hizo a la ciencia moderna y a la cultura intelectual moderna fue el razonamiento eficiente con el principio de parsimonia en la explicación y la construcción de teorías, que se conoció como la navaja de Occam. Esta máxima, tal y como la interpretó Bertrand Russell, establece que si se puede explicar un fenómeno sin suponer tal o cual entidad hipotética, no hay motivos para suponerla, es decir, que siempre se debe optar por una explicación en términos del menor número posible de causas, factores o variables. Él convirtió esto en una preocupación por la parsimonia ontológica; el principio dice que no se deben multiplicar las entidades más allá de lo necesario —— aunque esta conocida formulación del principio no se encuentra en ninguno de los escritos conservados de Ockham. Lo formula así: «No se debe postular nada sin dar una razón, a menos que sea evidente por sí mismo (literalmente, conocido por sí mismo) o conocido por la experiencia o probado por la autoridad de las Sagradas Escrituras».Spade, Paul Vincent (ed.). The Cambridge Companion to Ockham. Cambridge University Press, 1999, p. 104. Para Guillermo de Ockham, la única entidad verdaderamente necesaria es Dios; todo lo demás es contingente. Por lo tanto, no acepta el principio de razón suficiente, rechaza la distinción entre esencia y existencia, y se opone a la doctrina tomista del intelecto activo y pasivo. Su escepticismo, al que le lleva su exigencia de parsimonia ontológica, aparece en su doctrina de que la razón humana no puede demostrar ni la inmortalidad del alma ni la existencia, unidad e infinitud de Dios. Estas verdades, enseña, solo nos son conocidas por revelación. Navaja de Ockham En sus razonamientos hizo frecuente uso del «principio de economía», aunque no llegase a escribir la frase que se le atribuye: «entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem» (no hay que multiplicar los entes sin necesidad);Luis Alberto Marchili, Cómo legislar con sabiduría y elocuencia, Buenos Aires, Dunken, 2009, ISBN 978-987-02-4047-1, p. 146. por ello, aunque dicho principio es muy anterior a él —ya lo utilizaban los antiguos griegos y aparece en el Organon aristotélico—, fue bautizado como «navaja de Ockham», «con la que puso las barbas de Platón a afeitar». La formulación de esta máxima, conocida en el ámbito cultural anglosajón como principio de parsimonia, tal como la formuló Bertrand Russell (1946, 462—463) en los Principia, establece que si un fenómeno puede explicarse sin suponer entidad hipotética alguna, no hay motivo para suponerla. Es decir, siempre debe optarse por una explicación en términos del menor número posible de causas, factores o variables.

Para Guillermo de Ockham, la única entidad verdaderamente necesaria es Dios; todo lo demás es contingente. Por tanto, no acepta el principio de razón suficiente, rechaza la distinción entre esencia y existencia y se opone a la doctrina tomista de intelecto agente y paciente. El escepticismo al que conduce su solicitud ontológica de parsimonia aparece en su doctrina de que la razón humana no puede probar ni la inmortalidad del alma; ni la existencia, unidad e infinitud de Dios. Estas verdades, enseña, las conocemos solo por revelación.

En conclusión los postulados de la Navaja de Ockham son:

1. No postular la existencia de identidades innecesarias para la explicación.

2. Tratar de explicar lo desconocido en términos de lo conocido.

3. Normalmente la explicación más simple es la mejor.

Nominalismo Ockham niega que nada universal exista fuera de la mente. Ockham argumenta que es contradictoria la misma idea de universalidad si existe, pues entonces sería un algo particular con cualidades particulares.