El estrecho de Magallanes es un paso marítimo localizado en el extremo sur de Chile, entre el territorio continental sudamericano, la isla Grande de Tierra del Fuego y varias islas ubicadas al oeste de esta hacia el océano Pacífico. Es el principal paso natural entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Originalmente fue bautizado por los navegantes como «Estrecho de Todos los Santos» por ser descubierto el 1 de noviembre de 1520, día de Todos los Santos; actualmente lleva el nombre del almirante Fernando de Magallanes, quien lo descubrió durante la expedición española a las Molucas (1519-1522). Administrativamente, pertenece a la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, el territorio chileno más austral.
De acuerdo con lo establecido sobre su boca oriental en el Tratado de 1984, firmado por Argentina y Chile, en su artículo 10.º se fija: «el término oriental del Estrecho de Magallanes [está] determinado por punta Dungeness en el Norte y cabo del Espíritu Santo en el Sur»,Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984 considerándolo íntegramente dentro de la jurisdicción de Chile, en la región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Este límite no coincide con la Organización Hidrográfica Internacional, que indica que su boca oriental está determinada por la línea que une el cabo Vírgenes con el cabo del Espíritu Santo.
De acuerdo con los tratados argentino-chilenos de 1881 y 1984, tanto el acceso a su boca oriental como la navegación en el estrecho se encuentran asegurados a los buques de todas las banderas en todo tiempo y circunstancia.
Origen geológico thumb|left|Playa en el estrecho de Magallanes al atardecer. Durante el cretácico tardío, hace aproximadamente 80 millones de años, se originaron fracturas de paredes planas debido a los movimientos terrestres, las cuales dieron origen a los canales patagónicos. Una de estas fracturas, que comenzaba cercana a la latitud 53°S, tomó progresivamente la dirección NO-SE formando una angosta y larga depresión que pasó a formar, posteriormente, la parte occidental del futuro estrecho de Magallanes desde la boca occidental hasta el cabo Froward.
Durante el pleistoceno, hace aproximadamente 1 500 000 años, las condiciones climáticas del planeta tenían características extremas originando una vasta capa de hielo que cubría el extremo sur del continente americano desde el valle del río Gallegos hasta el extremo sur de la isla Hoste, pero dejando fuera las islas Wollaston y Hermites.
Luego, este manto de hielo comenzó a moverse, retrocediendo y avanzando, dando origen a enormes lenguas glaciares. Una de estas lenguas, debido a la erosión y al movimiento de avance y retroceso glaciar, contribuyó a labrar y profundizar depresiones formando la gran cuenca que forma la boca oriental del estrecho. Una segunda lengua formó un lago entre las actuales Angosturas y finalmente se formó un gran embalse orientado de norte a sur, que comenzaba en el paso Famine y que separaba la península de Brunswick de la isla Dawson.
De esta forma, la parte oriental del futuro estrecho estuvo formada por dos grandes lagos y una amplia cuenca en su boca oriental. Entre los dos lagos se formó un istmo que permitió, hace unos 10 000 años, el paso hacia el sur de diversas especies de la fauna terrestre y de los primeros seres humanos.
Cuando el nivel de las aguas subió debido a los deshielos del fin de la era glacial, se unieron los lagos con la cuenca de la boca y se formó el estrecho. Esto sucedió en una fecha reciente no determinada.
Antecedentes históricos
El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón llegó a América pero, hasta su muerte, estuvo convencido de que había arribado a las Indias Orientales.
Américo Vespucio, en 1503 publicó sus Cartas de viaje en las que aseguraba que las tierras descubiertas por Colón eran un Mundus Novus, como proponía llamarlas.
En 1507 el cosmógrafo Martín Waldseemüller, después de leer las cartas de Vespucio, publicó un mapa titulado Universalis Cosmographia al que acompañaba un tratado de Mathias Ringmann y otros, la Introducción a la Cosmografía de gran difusión científica. Tanto en el libro como en el mapa y en un globo terráqueo presentado en la misma fecha se incluían las nuevas tierras a las que, en homenaje al que consideraban su descubridor, denominaban «América». Años después el cartógrafo reconoció su error y se retractó en un nuevo mapa publicado en 1513, pero el nombre ya se había generalizado.
En 1513, Vasco Núñez de Balboa descubrió, desde el istmo de Panamá en América Central, un gran océano al que llamó «mar del Sur». Este descubrimiento confirmó la tesis del Mundus Novus de Vespucio y desató en Europa, especialmente en España, las ansias de hallar una nueva ruta marítima hacia las islas de las especias navegando hacia el oeste, pasando a través del Nuevo Mundo pues, según el Tratado de Tordesillas, España tenía la posesión de las tierras occidentales de América por lo que necesitaba encontrar una ruta hacia ellas evitando la del cabo de Buena Esperanza, mucho más larga, que quedaba bajo el dominio de Portugal.
Fernão de Magalhães, marino portugués, fue humillado por el rey de Portugal, por lo que decidió ofrecer sus servicios al rey de España. Para ello se trasladó a Sevilla donde se hizo súbdito del monarca español, pasando a llamarse Fernando de Magallanes, como se le conocería desde entonces.
Magallanes y su socio Ruy Faleiro fueron los primeros en intentar encontrar la ruta. Ofrecieron al joven monarca Carlos I de España, futuro Carlos V de Alemania, encontrar un paso que, uniendo el Atlántico con el mar del Sur, les permitiría llegar a las islas Molucas, conocidas como las «islas de las Especias», navegando hacia el oeste. Magallanes recibió el apoyo económico del rey y del acaudalado financiador Cristóbal de Haro. De Haro pondría las naves y el monarca el armamento y provisiones. De Haro contribuiría con 3/4 del costo y el rey con el 1/4 restante.
Expedición y encuentro
thumb|Fernando de Magallanes. miniaturadeimagen|Descubrimiento del estrecho de Magallanes. thumb|Réplica de la nao Victoria de Hernando de Magallanes en el Museo Nao Victoria de Punta Arenas. thumb|Mapa del viaje de Fernando de Magallanes de 1520.
El 22 de marzo de 1518 se oficializó en Valladolid la expedición, nombrándose al navegante portugués, al servicio del Imperio español, Fernando de Magallanes, capitán general de la flota y gobernador de todas las tierras que encontrara. En esta se acordaron los privilegios que tendrían Magallanes y Faleiro y se estableció que la armada a organizarse pasaría a conocerse como "de las Molucas". La Armada de las Molucas, compuesta por cinco naves, zarpó desde el puerto y Reales Atarazanas (antiguos astilleros) de Sevilla, atracando en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) para ultimar ajustes, preparación y aprovisionar las naves para su partida el 20 de septiembre de 1519.
Las naves eran la Trinidad, de 100 a 110 toneles, nave capitana al mando de Magallanes; la San Antonio, de 120 toneles, al mando de Juan de Cartagena; la Concepción, de 90 toneles, capitaneada por Gaspar de Quesada y con Juan Sebastián Elcano como maestre; la Victoria, de 85 toneles, comandada por Luis de Mendoza, y la Santiago mandada por Juan Serrano (nacido João Rodrigues Serrão). La dotación estaba formada por 239 hombres, desde el capitán general al último marinero. En Canarias y Brasil se agregaron más tripulantes hasta llegar a 265. La mayoría de ellos nunca más regresaría a España.
Hicieron escala en la isla Tenerife (Canarias), Recife y Río de Janeiro donde recalaron el 13 de diciembre del mismo año.
A comienzos de 1520, recorrieron el litoral oriental de Sudamérica. Al llegar a la desembocadura del Río de la Plata Magallanes creyó que había hallado el paso hacia el mar del Sur, pero al internarse en este notó que solo se trataba de un inmenso caudal de agua dulce.
Continuó navegando hacia sur y el 31 de marzo de 1520 recaló a una gran bahía a la que llamó puerto de San Julián. Ordenó el desembarco para invernar por espacio de cinco meses. Durante esta estadía la nave Santiago naufragó y se produjo un motín dirigido por los capitanes de las naves. Antonio Pigafetta, cronista de este viaje, escribió:
También ha de conocerse que Magallanes indultó a Juan Sebastián de Elcano, perdonándole la vida por haberse unido a los amotinados. Aquí tomaron contacto con los aborígenes de «estatura gigantesca», llegándole ellos un poco más allá de la cintura. Eran hombres blancos de pelo y muy fuertes de musculatura a los que Magallanes llamó patagão ('pie grande') o «patagones», y a la región, «Patagonia».
El 21 de octubre de 1520, descubrió un cabo detrás del cual se divisaba una gran entrada de mar. Al cabo lo bautizó como «de las Once mil Vírgenes». La descripción del cabo por parte de Magallanes es lo que hoy se le conoce como punta Dungeness.El 1 de noviembre de 1520, luego de explorar la entrada de mar, Magallanes entró al estrecho al que llamó «de Todos los Santos», ya que ese día la Iglesia católica celebra esa festividad.
Al navegarlo, contempló en la ribera sur grandes fogatas que desprendían mucho humo, las cuales se producían por la cantidad inmensa de gas natural que emanaba en esa zona a la que los aborígenes habían prendido fuego en algún momento para hacer sus rituales mágicos. La bautizó como «Tierra de los Fuegos».
Pasado el golfo que le sirve de boca oriental, la escuadrilla se internó resueltamente en las primeras angosturas del canal, siguiendo siempre el mismo rumbo, el este-sur, hasta llegar a una espaciosa ensenada cerca de la cual se levantaban varias islas, la bahía San Bartolomé. En este punto, la naturaleza de aquellos canales cambiaba de aspecto. Hasta allí, el paisaje que se había presentado a la vista de los exploradores era triste y pobre. Extendidas playas de arena batidas por un viento frío, eminencias de poca altura, desprovistas de árboles y con una miserable vegetación herbácea, rocas áridas y peladas, y un cielo limpio y seco, fue todo lo que vieron en la primera parte del estrecho. Desde que pasaron la segunda angostura, el paisaje cambiaba como por encanto. Montañas más elevadas, con cimas cubiertas de nieve y con un suelo humedecido por lluvias frecuentes, ostentaban una lujosa vegetación de árboles y yerbas. Este cambio de paisaje causó una agradable sorpresa a los viajeros que acababan de pasar muchos meses en las estériles regiones de la costa oriental.
Desde la bahía en que había fondeado Magallanes, la costa cambiaba violentamente de dirección, dirigiéndose en línea recta hacia el sur. Este rumbo tomaron los expedicionarios; pero a poco andar hallaron el estrecho dividido en dos canales por la interposición de tierras montañosas. Magallanes mandó que dos de sus naves entraran por el camino al oriente, mientras él seguía avanzando por el otro canal con el resto de su escuadrilla. Las dos divisiones quedaron en reunirse en el punto en que se abren esos dos canales. Esta medida de precaución traería a Magallanes una de sus mayores dificultades.