La Puebla de Almoradiel es un municipio y localidad de España perteneciente a la provincia de Toledo, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. El término municipal tiene una población de .
Toponimia El origen de la palabra "Almoradiel" tiene varias versiones: Una de ellas, es que "Almoradiel" procede del artículo árabe "Al", de la palabra latina "murellu", diminutivo de "muru", y del diminutivo mozárabe "diel". Finalmente "Almoradiel" significaría muro pequeño. La otra versión, que es la que parece más cierta, es que la palabra "Almoradiel" está constituida por: Al-murad-ied, "Al" es el artículo "el" en árabe; "murad" significa "castillo" en mozárabe; y "ied" es un diminutivo "pequeño", por ello la traducción literal sería "El Castillo Pequeño".
Por otra parte, "La Puebla" se añade al nominativo del lugar a causa de la repoblación llevada a cabo por la orden de Santiago en el .
Geografía La Puebla de Almoradiel es un municipio que se encuentra situado en pleno corazón de La Mancha toledana, presenta una planimetría del terreno interrumpida por leves elevaciones. Sus tierras arcillosas son bañadas por el río Gigüela, situado en la parte este del término municipal. Este tipo de tierra es apta para los cereales, buenos para la vid y excelentes para el olivo, también, de esta arcilla se fabrican las tejas árabes, la alfarería típica y los tapiales de las antiguas casas.
En lo que respecta al clima, predomina un clima mediterráneo continental con veranos calurosos (en los meses de julio y agosto), e inviernos fríos (en los meses de diciembre y enero); las primaveras y otoños son las estaciones del año que más precipitación se recoge, aunque esta es irregular durante todo el año y normalmente son en forma de lluvia aunque alguna vez pueden darse en forma de nieve. En cambio, en verano se puede llegar hasta dos meses de aridez.
La Puebla, también llamado coloquialmente así, linda con las localidades de Corral de Almaguer y Villanueva de Alcardete por el norte, Quintanar de la Orden por el este, Miguel Esteban y Quero por el sur, y La Villa de Don Fadrique por el oeste; todas las localidades son de la provincia de Toledo.
Historia Su origen parece ser una fortaleza de la época ibérica y celta, habitada posteriormente por romanos, visigodos, mozárabes y durante la dominación musulmana por la tribu de los Almorávides. La primitiva ciudad estaba fundada en los márgenes del río Cigüela, a 1.3 km de su actual emplazamiento, este lugar fue abandonado en el año 1276 por las epidemias a causa de la proximidad del núcleo de población al cauce fluvial del río.
En el antiguo núcleo de población había una ermita con la advocación a Sta. M.ª Magdalena, que fue el edificio religioso más importante de aquel lugar, y que pasó al beneficio de la iglesia de San Juan Bautista (iglesia parroquial de La Puebla de Almoradiel). Además en este lugar hubo un castillo de la época musulmana.
A mediados del pertenecía el asentamiento a la Orden de Santiago y san Juan (citado en un tratado de 1243 entre estas órdenes).
En 1315 Corral de Almaguer con sus aldeas, una de ellas La Puebla de Almoradiel, obtiene del maestre Diego Muñiz la carta-puebla.
Pero en 1331 La Puebla de Almoradiel consigue el privilegio de villazgo dejando de depender de Corral de Almaguer. Hasta que en 1341 el maestre de Santiago Alonso Meléndez de Guzmán le otorga la carta de población. En 1353 pasa a formar parte del común de La Mancha, constituido por el partido y gobernación de Ocaña. Pero en 1575 se introduce dentro de La Mancha de Monte Aragón, ahora forma parte del partido y gobernación de Quintanar de la Orden.
Por otra parte, el lugar de Palomares se encuentra al sur del término municipal de La Puebla de Almoradiel, posiblemente hubiera sido una villa del . Aunque no hay muchos datos se puede decir con certeza que estaba constituido por casas del maestre y una iglesia, localizada en un lugar nombrado Santa María. En la segunda mitad del esta iglesia disminuyó a una ermita con la advocación de Santa María de Palomares o Palomares del Aljibe.
Por otro lado, también se dice entre los mayores del lugar, aunque no hay confirmación histórica real, que una buena parte del subsuelo del pueblo "está hueco", desde donde está situada actualmente la iglesia de San Juan Bautista, hasta las proximidades del llamado cerro de la Madalena, donde estaba originalmente situado el pueblo, sospechándose que una importante red de cuevas semiderruidas abarca parte del municipio. Estas cuevas pudieron usarse en la Edad Media, y que se sellaron y finalmente perdieron entre tierras de labranza en la época de la peste negra, ya que uno de los comentarios habituales sobre esta hipotética red subterránea es que se usó de fosa común para enfermos de plagas, lo que provocó su sellado.
Finalmente, esta localidad toledana ha dejado linajes tan importantes como: los Ortiz-Vivanco, los Villaseñor, los Ximénez-Ortiz, los Ludeña, los Peñacarrillo; y el obispo Mercadillo y Patiño, además del general Ortega.
Desde 1909 el municipio contó con una conexión ferroviaria a través de la línea Villacañas-Quintanar de la Orden, la cual disponía de una estación de ferrocarril en la localidad. Además de enlazar con otros municipios de la comarca, a partir de 1929 la línea permitió la conexión de La Puebla de Almoradiel con el resto de la red ferroviaria española. Este pequeño ferrocarril se mantuvo operativo hasta su clausura en 1985, siendo posteriormente desmantelado.
Administración y política miniatura|Casa consistorialEn las elecciones municipales de 2023 se redujeron los concejales de 13 a 11 debido a la pérdida demográfica (Menos de 5000 habitantes) Así en las elecciones, Unidas Podemos obtuvo 1486 votos y 6 concejales, el Partido Popular obtuvo 1213 votos y 4 concejales y el Partido Socialista (PSOE) obtuvo 433 votos y 1 concejal. Unidas Podemos gobierna en solitario con mayoría absoluta.
Demografía La Puebla de Almoradiel cuenta con una población de .
Economía El principal motor económico del municipio es la industria vitivinícola, con una gran historia a sus espaldas, y habiendo una gran cantidad de bodegas privadas, destacando sobre ellas especialmente la cooperativa Virgen del Egido, con cerca de 570 socios y casi 60 años de historia, siendo una de las bodegas más grandes de la zona, y el grupo Bodega Almurad, de mucho menor tamaño, pero con unos tintos de gran calidad ampliamente reconocidos. Además, en las afueras del pueblo también está situada la alcoholera finca La Blanca, una empresa con importantes negocios de importación y destilación de vinos, bebidas derivadas de este, como la mistela, y alcoholes con el resto de Europa, especialmente Francia y Alemania.
Esta relación con el vino se aprecia fuertemente en plena campaña de vendimia, cuando al pueblo acuden una importante cantidad de trabajadores temporeros, originalmente andaluces, aunque en los últimos tiempos se han visto reemplazados por trabajadores de Europa del este, especialmente rumanos; además del impresionante tráfico de maquinaria agrícola en el pueblo con el transporte y la descarga de la uva, llegando a apreciarse incluso en el ambiente el olor a orujo de las bodegas. La extensión de dicha industria llega hasta el punto de que es muy habitual que las familias del municipio, aparte de sus trabajos normales, tengan pequeñas extensiones de tierra con vides, ya sean propias o arrendadas como cuidadores de estas, como ingreso añadido. Dichas extensiones de tierra se suelen medir en la tradicional unidad de área conocida como fanega, que en esta localidad viene a ser el terreno en el que hay plantadas 800 vides. Aunque la vid sea un cultivo de secano, especialmente en el seco clima manchego, es habitual que algunas de estas viñas sean regadas en pleno verano por sus propietarios para aumentar la productividad de estas, aunque siendo las que son regadas de forma más moderada las que obtienen la mejor calidad de uva, consiguiendo un perfecto equilibrio de engorde de la uva con la maduración, y por tanto cantidad de azúcares, de esta.
La recolección se inicia a finales de agosto con los tintos más perecederos, como el verdejo y tempranillo, aunque con una campaña aún muy reducida, ya que son especies muy poco extendidas. Es a partir de entre mediados y finales de septiembre, dependiendo del grado de maduración general de la uva, cuando se inicia la campaña plena, con la recolección de los tintos comunes y el blanco airén, recolectándose importantísimas cantidad de uva, siendo normal recoger en pleno auge de la campaña en ocasiones cerca de dos millones de kilos de uva en un solo día, sólo en la cooperativa Virgen del Egido, la mayor bodega del pueblo, y superando esta cantidad normalmente los fines de semana, que es cuando suelen realizar la vendimia los agricultores más modestos.
Aunque actualmente se sigue realizando la recolección principalmente de forma tradicional, en la última década han aumentado enormemente el emparrado de viñas para la posterior vendimia con máquina recolectora, especialmente entre los grandes terratenientes, ya que para los pequeños propietarios no resulta rentable dado el coste de la instalación de dicho procedimiento.
Además del cultivo de la vid, también está extendido, aunque en un grado mucho menor, el olivo, pero siendo su producción principalmente para uso familiar, recogiéndose casi todo el aceite producido para uso personal. También son muy comunes las huertas familiares en primavera, verano y principios de otoño, para el cultivo de la patata, el tomate, el melón, la sandía, el pimiento, el pepino, el combro y la calabaza, entre otros. También se da el cultivo de cereales, pero se trata de una actividad muy reducida.
La construcción es la segunda principal industria de la localidad teniendo una gran cantidad de empresas dedicadas a esta actividad, y siendo muy comunes las cuadrillas de albañiles que se desplazan diariamente a trabajar a las capitales más cercanas, como Toledo y sobre todo Madrid y aledaños.
Arquitectura religiosa
Iglesia parroquial de San Juan Bautista miniatura|Iglesia de San Juan Bautista La iglesia parroquial de San Juan Bautista se encuentra en la plaza de la Constitución, junto al ayuntamiento, el Centro Cultural La Villa, el auditorio municipal y la ermita de la Virgen del Egido, constituyen el centro cultural y artístico más importante del municipio.
La mezcla de estilos arquitectónicos, consecuencia de las diferentes fases de construcción, hace difícil su datación cronológica, pudiéndose remontar las etapas más antiguas de edificación a la Edad Media, más concretamente a los siglos -, observándose restos de la estilística románica y gótica en algunas partes tanto del interior del templo como de la fachada; ejemplos de ello son dos arcos de medio punto del transepto y dos ventanas abocinadas con arcos pareados de medio punto que cobijan otros lobulados con un cuatrifolio en el centro.
El estado actual, tanto de la planta como del alzado, presenta una nave central con crucero, cubierto con bóveda de cañón con lunetos y arcos fojones. Los brazos del transepto desembocan en dos capillas: la capilla de la Inmaculada, antiguamente conocida con el nombre de las Ánimas, que se prolonga paralela a la nave central, y en el brazo opuesto la capilla-enterramiento de los Ortiz, con bóveda nervada estrellada; en ella hoy se ubican las imágenes de la Virgen de Palomares y el retablo del de Jesús de Medinaceli. Contigua a esta, aparece un pórtico que cobija la entrada, inscrita esta en un arco de medio punto, correspondiéndose con uno de los accesos de la iglesia en la parte sur. En la clave del arco se aprecia la Cruz de la Orden Militar de Santiago. A continuación se sitúa otra capilla donada por Doña Orosia Ballesteros Palomino en el año 1924, -con enterramiento-, donde se albergan la imagen de la Virgen del Carmen y otras esculturas propias de la Semana Santa.