La estrategia de las armas nucleares es el conjunto de conceptos y estrategias ideadas, bien para evitar la utilización de este tipo de armas, o bien para obtener una hipotética ventaja en caso de una guerra nuclear y alcanzar beneficios políticos o militares mediante la utilización de armas nucleares.

Frente a la idea generalizada, compartida por el público y por numerosos especialistas, de que la única guerra nuclear posible es la guerra nuclear total y que esta implicaría el fin del mundo, los estados mayores de las principales potencias nucleares, teorizan con diferentes estrategias para vencer en un conflicto de estas características o al menos quedar en una posición ventajosa sin desembocar en un conflicto nuclear total.. Sin embargo, si lo consideramos un poco mas a largo plazo el impacto ecológico de una guerra nuclear (de cualquier escala) sería una devastación de las ya maltrechas condiciones de habitabilidad de nuestro planeta.

Teoría de juegos, destrucción mutua asegurada Desde los setenta, la teoría de juegos se ha aplicado a la conducta animal, incluyendo el desarrollo de las especies por la selección natural; ha atraído también la atención de los investigadores en informática, usándose en inteligencia artificial y cibernética. 

Esta estrategia surge basada también en la teoría de juegos. La idea se basa en que todos los participantes saben qué estrategias pueden tomar sus oponentes y qué les beneficia más, por lo que el comportamiento de todos es predecible. En el contexto de varios actores con armas nucleares, que ninguno de ellos las use es un equilibrio de Nash, por miedo a que los demás puedan contraatacar, sabiendo que el daño del contraataque será mayor que el beneficio de derrotar al oponente. Un equilibrio de Nash es estable ante actores racionales, por lo que mientras las condiciones se mantengan, ningún actor debería atacar a otro.

Surgió en plena Guerra Fría y trata sobre un eventual enfrentamiento entre dos potencias, especialmente con capacidad nuclear. En el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ambas naciones luchaban por tener el poder en pequeños sitios del mundo, en probar su armamento, en la prioridad nuclear, etc. En este caso, aunque la guerra fría culminó en 1991, la Destrucción Mutua Asegurada se sigue aplicando. Es un protocolo de disuasión nuclear que beneficia a ambas naciones, en el que destinaban recursos del Estado con fines bélicos para conseguir estar a la altura de su contrincante. Precisamente por el riesgo del MAD (mutual assured destruction) es que EE. UU. y Unión Soviética nunca se enfrentaron de manera directa. Asimismo, se crearon otras tácticas para evitar el fin del mundo, como la guerra nuclear táctica o la tríada.

Principales problemas Desde una perspectiva de política exterior, tiende a desalentar las cumbres, reuniones, y los tratados. Las partes involucradas no tienen ninguna razón para reunirse para discutir y resolver problemas, y de hecho, tienden a preferir al margen restante. Esto no es muy productivo para la resolución de conflictos a largo plazo. Tendencia de la acumulación mutua. Los participantes tratarán de igualarse a sus oponentes para poder hacerles frente de tal forma que: supongamos que dos personas (una persona A y una B) se enfadan y deciden enfrentarse pero no inician pelea directa. La persona A compra una pistola, con lo cual B está en desventaja y compra un rifle; entonces A ahora comprará un tanque y para superarlo, B comprará un caza... El problema se sucedería y desembocaría en la acumulación de armamento.

Ventajas Aunque la destrucción mutua asegurada es una estrategia claramente negativa para los participantes, se encuentra una ventaja en ella y que se pudo ver en la Guerra Fría entre EE. UU. y la URSS. La doctrina suponía que el armamento nuclear de los Estados se encuentra repartido por el mundo (en submarinos, aviones, etc) con lo cual, la idea de lanzar un primer ataque devastador sobre la totalidad del armamento atómico de un país para neutralizar un eventual contraataque igual de devastador resulta imposible. Debido a ello, ninguna de las dos potencias se vio impulsada a realizar un primer ataque, lo que desembocó en una paz temporal y estable, pero de una grandísima tensión.

La disuasión nuclear

La disuasión nuclear es un fenómeno psicológico y defensivo basado en la existencia de las armas nucleares y que descansa sobre las apreciaciones subjetivas de las intenciones. Es el eje sobre el que gira la estrategia general de las armas nucleares.The Nuclear Winter: The World After Nuclear War, Sagan, Carl et al., Sidgwick & Jackson, 1985

La estrategia de la disuasión nuclear podría definirse como aquella que pretende renunciar a la guerra nuclear, y hacer imposible ésta. Se basa en que un número limitado de armas nucleares puede originar daños intolerables capaces de disuadir a un agresor potencial. Trata de alcanzar el objetivo político, no mediante la victoria militar, sino por la acción indirecta, gracias a la paralización nuclear del adversario, es decir, gracias a la disuasión a la que se le somete.

Realmente la disuasión nuclear ha funcionado hasta nuestros días, ya que ninguna potencia se ha atrevido a utilizar su arsenal nuclear contra otra, temiendo una respuesta nuclear que causaría daños realmente graves y que no compensarían el ataque. Los fundamentos de la disuasión nuclear se desarrollan finalizada la Segunda Guerra Mundial, que fue cuando surgieron los primeros conceptos de la guerra nuclear.

Estrategia de Contención Es la primera de las estrategias adoptadas para la utilización de armamento nuclear. Se trata de un concepto sobre el que se basó la estrategia norteamericana desde 1946 hasta 1954 aproximadamente. Debido a la creciente expansión de la Unión Soviética, pretendía detener una posible agresión soviética con armas convencionales, recurriendo a las armas nucleares como medio para neutralizar esta agresión.

Esta estrategia se mantuvo operativa mientras la Unión Soviética no dispuso de arsenal nuclear. Posteriormente hubo de ser modificada para adaptarla a escenarios con nuevas potencias nucleares. La disuasión comenzó a perfilarse como única estrategia válida.

Estrategia de disuasión máxima (del todo o de la nada) Este es un concepto ligado a la estrategia de las represalias masivas. Trata de disuadir al adversario, haciéndole saber que ante un ataque mínimo y limitado, convencional o nuclear, se le contestará con una respuesta nuclear total. En ella se basó la estrategia estadounidense a partir de 1954, así como la soviética que, en 1962, propugnaba el mariscal Vasili Sokolovski.

Credibilidad nuclear miniatura|Las pruebas nucleares se realizan, entre otras razones, para demostrar que un país es capaz técnicamente de desplegar armamento nuclear. En la imagen una prueba realizada por Estados Unidos en el Pacífico.

Es la base sobre la que descansa la disuasión nuclear. Se mantiene por el convencimiento de que, en caso de agresión, el adversario no dudará en utilizar su armamento nuclear. Además se fundamenta también en la certeza de que política, militar y técnicamente, las fuerzas estratégicas propias serán en cualquier caso capaces de alcanzar al agresor, incluso, después de un primer ataque. Los tres factores que caracterizan la credibilidad nuclear son:

Posibilidad técnica de alcanzar al enemigo. Existencia de una amplia gama de armas nucleares. Certeza o compromiso de que serán empleadas en caso necesario.

Estrategia contrafuerza Estrategia específica dentro de la estrategia de la disuasión, que trata de disponer de los medios nucleares necesarios llamados Fuerzas de Primer Ataque, para destruir o reducir a límites tolerables la capacidad de respuesta o represalia del enemigo, es decir, las Fuerzas de Segundo Ataque.Freeman Dyson, Disturbing the Universe, cap. 13, The Ethics of Defense, Basic Books, 1981.Weapons and Hope, Freeman Dyson, Harper Collins, 1985

Estrategia contravalor Tiene la finalidad de destruir los núcleos urbanos y los recursos del adversario y descansa en la existencia de las Fuerzas de Segundo Ataque, que son las que llevan a cabo una respuesta cuando se ha sufrido un primer ataque nuclear conducido por el enemigo. En realidad, son las fuerzas nucleares residuales que han sobrevivido a aquel ataque y que se lanzan en represalia.

Concepto de tríada nuclear La tríada nuclear surge en Estados Unidos a finales de los años 1950 gracias al continuo desarrollo de sistemas de armas y de nuevas tecnologías. Poco a poco se transforma en una verdadera filosofía que pretende contrarrestar la estrategia contrafuerza y se basa en un triángulo letal:

Misiles balísticos intercontinentales. Submarinos nucleares. Bombarderos de largo alcance.

Lo que consigue evitar la tríada es la destrucción del arsenal nuclear en un primer ataque enemigo gracias a la diversificación y a la dispersión de este arsenal.

Los ICBM son muy eficaces por su gran disponibilidad —pueden ser disparados en un cortísimo espacio de tiempo—, pero a la vez son relativamente vulnerables porque, a pesar de estar protegidos en silos blindados, son fácilmente localizables.

Los bombarderos de largo alcance, el vector de lanzamiento tradicional, tardan en situarse sobre el objetivo a pesar de tener siempre cierto número en una rotación continua en vuelo permanente. Además, son vulnerables a un ataque con interceptores o misiles tierra-aire.

Los submarinos nucleares son un sistema de armas nuevo y comienzan a ser utilizado como portador de misiles nucleares SLBM. Tienen la ventaja de poder estar ocultos hasta el momento del ataque y aunque son detectables, se perfilan rápidamente como el pilar fundamental de la Tríada.

Tácticas de respuesta Ante un inminente primer ataque nuclear que pretenda eliminar una Fuerza de Segundo Ataque, hay dos actitudes básicas posibles de respuesta:

Lanzamiento a la alerta También denominado LOW o launch-on-warning, es una táctica concebida para que se libren de un primer ataque los ICBM propios. Implica el dispararlos al recibir la señal de alerta que dan los radares avanzados o los satélites.

Lanzamiento al ataque También llamado LOA o launch-on-attack, se refiere a la táctica para retrasar el disparo de misiles nucleares hasta que algunas cabezas nucleares enemigas lleguen a sus objetivos. Su finalidad es evitar la posibilidad de efectuar un lanzamiento de respuesta ante una falsa alarma.

Guerra nuclear limitada Los estados mayores de las potencias nucleares, también disponen de estrategias con las que se pretende evitar una escalada nuclear que acabe en una guerra nuclear total. Las potencias nucleares de segundo orden como el Reino Unido o Francia, debido a lo limitado de su arsenal, se ven obligadas en muchos casos a utilizar estas estrategias.

Los conceptos de guerra nuclear limitada no son compatibles con estrategias como la de disuasión máxima y otras estrategias concebidas al comienzo de la era nuclear.

Estrategia de la respuesta flexible Responde a los conceptos de la respuesta graduada y pretende el responder a cada amenaza o agresión, con una respuesta proporcionada a la naturaleza de aquella, con la esperanza de dominar el proceso de escalada y conducir al adversario a contenerse o negociar. Este tipo de estrategias se desarrollaron a partir de los años 1970 para ser utilizadas en organizaciones militares como la OTAN y como respuesta a escenarios muy concretos y definidos.

Guerra nuclear táctica Hasta ahora hemos hablado de conceptos creados para las armas nucleares estratégicas, que son todas aquellas que pretenden destruir la capacidad bélica del adversario fundamentalmente en su retaguardia. Estas armas estratégicas suelen tener largo alcance y enorme potencia destructiva.