thumb|140px|Horus. alt= Estatua de Horus y Seth colocando la corona del Alto Egipto en la cabeza de RamsésIII. XXdinastía, principios del sigloXII antes de Cristo.|miniaturadeimagen|246x246px|Estatua de Horus y Seth colocando la corona del Alto Egipto en la cabeza de Ramsés III. XX dinastía, principios del antes de Cristo. Horus (en egipcio: 𓅃 ḥr, «halcón») es una de las más importantes deidades del antiguo Egipto, que desempeñaba numerosas funciones, de manera más notable como dios de la realeza y del cielo en la mitología egipcia, así como de la guerra y de la caza. A veces se le consideraba como el iniciador de la civilización egipcia. Fue venerado al menos desde el Egipto prehistórico tardío hasta el Reino Ptolemaico y el Egipto romano. La historia registra diferentes formas de Horus, que los egiptólogos consideran dioses distintos.Meltzer, Edmund S. (2003). Horus. En Donald B. Redford (ed.), The Oxford Guide: Essential Guide to Egyptian Mythology (pp. 164–168), Berkley, 2003, . Estas diversas formas pueden ser diferentes manifestaciones de una misma deidad con múltiples capas en las que se enfatizan ciertos atributos o relaciones sincréticas, no necesariamente opuestas, sino complementarias entre sí, en consonancia con la forma en que los antiguos egipcios veían las múltiples facetas de la realidad."The Oxford Guide: Essential Guide to Egyptian Mythology", Edited by Donald B. Redford, p106 & p165, Berkley, 2003, . A menudo se le representaba como un halcón coronado con el pschent, probablemente un halcón lanario o un halcón peregrino, o como un hombre hieracocéfalo (es decir, con cabeza de halcón).Wilkinson, Richard H. (2003). The Complete Gods and Goddesses of Ancient Egypt. Thames & Hudson. p. 202.
Su nombre egipcio era Hor (Ḥr), también denominado Heru o Har; Horus es su nombre helenizado (Ώρος). Claudio Eliano escribió que los egipcios llamaban «Horus» en su propia lengua al dios Apolo en el panteón griego. Sin embargo, Plutarco, profundizando en la misma tradición relatada por los griegos, especificó que el «Horus» que los egipcios equiparaban con el Apolo griego era en realidad «Horus el Viejo», que es distinto de Horus el hijo de Osiris e Isis (lo que lo convertiría en «Horus el Joven»).Plutarco - Moralia, De Iside et Osiride (Isis y Osiris), 12. (356A).
La forma más antigua de Horus de la que se tiene constancia es la deidad tutelar de Nejen (la «Ciudad del Halcón» o Hierakómpolis), en el Alto Egipto, que es el primer dios nacional del que se tenga conocimiento, específicamente relacionado con el faraón gobernante, que con el tiempo llegó a ser considerado como una manifestación de Horus en vida y de Osiris en la muerte. Desde el principio, Horus estuvo estrechamente asociado a la monarquía faraónica como dios protector y dinástico. Los seguidores de Horus son, pues, los primeros soberanos que se pusieron bajo su obediencia. A principios del periodo histórico, el halcón sagrado aparece en la paleta del rey Narmer y, a partir de entonces, se asocia constantemente con el poder real.
La relación familiar más comúnmente encontrada describe a Horus como hijo de la diosa Isis y el dios de la resurrección Osiris, y desempeña un papel clave en el mito de Osiris como heredero de Osiris y rival de Seth, el asesino y hermano de Osiris. En otra tradición, Hathor es considerada su madre y a veces su esposa. En el mito más arcaico, Horus y Seth forman una pareja divina caracterizada por la rivalidad, en la que cada uno hiere al otro. De este enfrentamiento surgió Thot, el dios de la Luna, considerado hijo común de ambos. Hacia finales del Reino Antiguo, este mito fue reinterpretado por los sacerdotes de Heliópolis integrando el personaje de Osiris, arquetipo del faraón muerto divinizado. Esta nueva teología marca la aparición del mito osiríaco en el que Horus se presenta como el hijo póstumo de Osiris nacido de los trabajos mágicos de Isis, su madre. En este contexto, Horus desempeña un papel fundamental. Como hijo bondadoso, lucha contra su tío Seth, el asesino de su padre, lo derrota y lo captura. Con Seth humillado, Horus es coronado faraón de Egipto y su padre entronizado como rey del más allá. Sin embargo, antes de poder luchar enérgicamente contra su tío, Horus no es más que un ser enclenque. Como dios-niño (Harpócrates), Horus es el arquetipo de niño pequeño sometido a todos los peligros de la vida. Estuvo a punto de morir en varias ocasiones, pero también es el niño que siempre supera las dificultades de la vida. Como tal, es un dios sanador y salvador muy eficaz contra las fuerzas hostiles.
Además de sus rasgos dinásticos y reales, Horus es una deidad cósmica, un ser fabuloso cuyos dos ojos son el Sol y la Luna. El ojo izquierdo de Horus, u Ojo de Udyat, es un poderoso símbolo asociado a las ofrendas funerarias, a Thot, a la Luna y a sus fases. Este ojo, herido por Seth y curado por Thot, es la estrella nocturna que desaparece y reaparece constantemente en el cielo. Constantemente regenerada, la Luna es la mise en abyme de un renacimiento para todos los muertos egipcios.
En sus múltiples aspectos, Horus es venerado en todas las regiones egipcias. En el Templo de Edfu, uno de los templos ptolemaicos más bellos, el dios recibe la visita anual de la estatua de la diosa Hathor de Dendera y forma, con Harsomtus, una tríada divina. En Kom Ombo, Horus el Viejo (Haroeris) está asociado a Sobek, el dios cocodrilo. Con tal renombre, el culto a Horus se exportó fuera de Egipto, más concretamente a Nubia. A partir del periodo tardío, gracias a los cultos isíacos, la figura de Harpócrates se hizo muy popular en toda la cuenca mediterránea bajo la influencia helenística y luego romana.
Etimología El nombre contemporáneo de Horus deriva del teónimo griego Ὧρος (Hōros) desarrollado en el primer milenio a. C. en la época del encuentro de las culturas egipcia y griega. Horus aparece en los jeroglíficos egipcios como ḥr.w «Halcón», 𓅃, de donde deriva el teónimo griego. Dado que la escritura jeroglífica no reproduce las vocales, se desconoce la pronunciación egipcia exacta, aunque se ha reconstruido como probablemente /ˈħaːɾuw/ en egipcio antiguo y egipcio medio temprano, /ˈħaːɾəʔ/ en egipcio medio tardío y /ˈħoːɾ(ə)/ en egipcio tardío. Se cree que otros significados eran «el lejano» o «el que está por encima», en referencia al majestuoso vuelo del ave rapaz.Meltzer, Edmund S. (2002). Horus. In D. B. Redford (Ed.), The ancient gods speak: A guide to Egyptian religion (pp. 164). New York: Oxford University Press, USA. A medida que la lengua fue cambiando, apareció en variedades coptas como /hoːɾ/ o /ħoːɾ/ (Ϩⲟⲣ) y se adoptó en griego antiguo como Ὧρος Hōros (pronunciado entonces como /hɔ̂ːros/). También pervive en formas de nombres teofóricos en egipcios tardío y copto tales como Siese «hijo de Isis» o Harsiese «Horus, hijo de Isis». El símbolo jeroglífico de halcón se empleó desde la época predinástica, para representar la idea de dios. En la lengua protoegipcia, Horus debía de significar «halcón», de ahí su ideograma del halcón posado sobre una percha. A partir del periodo protodinástico (hacia el 3300a. C.), el jeroglífico del halcón Hor designa también al soberano, en funciones o fallecido, y puede incluso equivaler a la palabra netjer, «dios», pero con una connotación de soberanía. En los Textos de las Pirámides, la expresión Hor em iajou, «Horus en el resplandor», se refiere así al rey difunto, que se convertía en un dios entre los dioses cuando entraba en la otra vida.Bernard Mathieu, «Horus: polysémie et métamorphoses (Enquêtes dans les Textes des Pyramides, 5)», ENiM 6, Montpellier, 2013, p. 1-26
Iconografía La divinidad de Horus se manifiesta en la iconografía de muchas maneras. En la mayoría de los casos, se le representa como un halcón o como un hombre hieracocéfalo (es decir, con cabeza de halcón), con la Corona Doble, o, para evocar su juventud, como un joven desnudo y calvo. También, como un disco solar con alas de halcón desplegadas, sobre las puertas y en las salas de los templos; y con forma de esfinge como Harmajis.
La forma animal es la más antigua. Hasta el final del periodo protodinástico, los animales, incluido el halcón, aparecen como mucho más eficientes y superiores a los hombres, y en consecuencia, los poderes divinos se representan exclusivamente en forma animal. El halcón y su majestuoso vuelo por el cielo se interpretaban claramente como la marca o símbolo del Sol, y su nombre «el Lejano» hacía referencia al astro diurno. Hacia el final de la Primera Dinastía, en torno al 2800a. C., paralelamente al desarrollo de la civilización egipcia (difusión de la agricultura, regadíos y el urbanismo), la mentalidad religiosa se flexibilizó y las fuerzas divinas empezaron a humanizarse. En esta época aparecen los primeros dioses totalmente antropomorfos y momiformes (Min y Ptah). En cuanto a Horus, durante las dos primeras dinastías, la forma animal sigue siendo la regla. Las primeras formas compuestas (hombres con cabeza de animal) aparecen a finales de la DinastíaII y, por lo que sabemos, la representación más antigua conocida de Horus como hombre hieracocéfalo data de la DinastíaIII. Aparece en una estela conservada actualmente en el Museo del Louvre, donde el dios aparece en compañía del faraón Huny-Qahedjet).
Entre las representaciones más famosas figura un fragmento de estatua del Museo Egipcio de El Cairo que muestra a Kefrén sentado en su trono (dinastíaIV). El halcón está de pie sobre el respaldo del asiento y sus dos alas abiertas rodean el cuello real para significar su protección. En el mismo museo se conserva la estatua dorada del Horus de Nejen. Su datación es discutida: dinastíaVI o XII. Solo se conserva la cabeza del falcónido, rematada con una corona de dos altas plumas estilizadas. Sus ojos de piedra de obsidiana imitan la mirada penetrante del ave viva. El Museo del Louvre tiene una estatua de Horus, de aproximadamente un metro de altura, que data del Tercer Periodo Intermedio, a la entrada de sus colecciones egipcias. El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York posee una estatuilla en la que el rey Nectanebo II de la dinastíaXXX, último faraón del Egipto independiente, aparece pequeño y de pie entre las patas de un majestuoso halcón coronado con la pschent.
Historia Horus es una de las deidades egipcias más antiguas. Sus orígenes se pierden en las brumas de la prehistoria africana. Al igual que las demás deidades principales del panteón egipcio, está presente en la iconografía ya en el cuarto milenio a. C. En el antiguo Egipto coexistieron varias especies de halcones. Como las representaciones del pájaro de Horus suelen ser muy estilizadas, resulta bastante difícil identificarlo formalmente con una especie concreta. Sin embargo, parece que se puede ver una imagen del halcón peregrino (Falco peregrinus). Esta rapaz de tamaño mediano y llamada penetrante es conocida por su rápida caída en picado desde el cielo sobre sus pequeñas presas terrestres. Este halcón tiene además la particularidad de tener plumas oscuras bajo los ojos que forman una especie de media luna. Esta marca distintiva recuerda el diseño del ojo de Udyat asociado a Horus y a los demás dioses hieracocefálicos.
Horus era ya conocido en el periodo predinástico. Era un dios vinculado a la realeza que tutelaba a los monarcas tinitas, cuyo centro de culto era Hieracómpolis (o «ciudad del halcón» como los griegos llamaban a Nejen). Desde el Imperio Antiguo, el faraón es la manifestación de Horus en la tierra, aunque al morir se convertirá en Osiris, y formará parte del dios creador Ra. Durante el Imperio Nuevo se le asoció al dios Ra, como Ra-Horajti. Forma parte troncal de la Gran Enéada. Forma parte de la tríada osiriaca: Osiris, Isis y Horus.