Salvatore Mancuso Gómez (Montería, 17 de agosto de 1964), conocido también por el alias el Mono Mancuso, Santander Lozada o Triple Cero es un exnarcotraficante y exjefe paramilitar colombo-italiano, excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); desmovilizado en 2005 y extraditado a Estados Unidos en 2008, volvió a Colombia en 2024 y se acogió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
En 2020, tras cumplir su condena en EE. UU.,https://www.eltiempo.com/unidad-investigativa/asi-esta-mancuso-a-55-dias-de-quedar-en-libertad-457724 el gobierno de Colombia a solicitud de las autoridades judiciales de Justicia y Pazhttps://www.vanguardia.com/colombia/piden-en-extradicion-a-salvatore-mancuso-para-que-comparezca-ante-la-justicia-AD2360112 pidió que Mancuso fuera llevado a Colombia para ser juzgado,https://www.infobae.com/america/colombia/2020/02/16/quien-es-salvatore-mancuso-el-temible-ex-jefe-paramilitar-que-podria-volver-a-una-carcel-colombiana-tras-cumplir-su-pena-en-eeuu/ sin embargo, en 2019 una juez del Tribunal Superior de Bogotá ordenó su libertad.
Actualmente Mancuso está acusado de cometer 75 000 crímenes en territorio colombiano y permaneció en la cárcel de Atlanta debido al Coronavirus.
Mancuso ha reconocido su participación en por lo menos 300 asesinatos, incluido el de una niña de 22 meses y se le atribuye la autoría como comandante de la masacre de Mapiripán en la que murieron veinte campesinos en estado de indefensión y la masacre de El Aro donde fueron asesinados otros 15 en 1997 y por la cual se le dictó una condena de 40 años de cárcel (no purgada por su sometimiento a la Ley de Justicia y Paz); igualmente es señalado por la masacre de la Gabarra en 1999 donde fueron asesinadas 35 personas y la Masacre de El Salado en febrero de 2000, donde fueron asesinadas más de 100 personas y es considerada una de las acciones más sanguinarias de las AUC. Mancuso confesó que el Bloque Catatumbo que él comandaba fue responsable de la muerte de cinco mil civiles y que las autodefensas habían infiltrado todas las ramas del poder público.
Mancuso es también acusado por el delito de narcotráfico por la corte del Distrito de Columbia, Estados Unidos, hechos por los cuales fue extraditado a ese país en 2008. La justicia italiana y la Guardia di Finanza de Milán también lo acusan de haber traficado con drogas en unión con la mafia calabresa.
Actualmente, Salvatore Mancuso, fue liberado de prisión tras cumplir su condena en Estados Unidos por narcotráfico. Fue nombrado como gestor de paz por el gobierno de Gustavo Petro en el marco de la política de Paz Total. Además se encuentra en libertad condicional.
Biografía Nació en Montería (Córdoba). Hijo de un inmigrante italiano proveniente de Nápoles Salvatore Mancuso D’Angiolella y una monteriana Gladys Gómez, es el segundo de seis hermanos. Clientelismo, elite y paramilitarismo. Consolidación del proyecto parainstitucional en el departamento de Córdoba, Biblioteca Digital Universidad de Antioquia. https://bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/13496/1/GiraldoEdwin_2019_ClientelismoEliteParamilitarismo.pdf En Bogotá estudió algunos semestres de ingeniería civil en la Pontificia Universidad Javeriana y Administración agropecuaria en la Escuela de Formación Técnica Agrícola, sin haber culminado ninguna de estas carreras universitarias. En la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania estudió inglés.S. Mancuso: Autobiografía, publicado en su sitio personal, enlace revisado el 7 de mayo de 2007.
Creación y militancia en las AUC thumb|left|200px|Mancuso en medio de dos agentes de la DEA después de ser extraditado a los Estados Unidos en 2008 Más tarde se consolidó como un importante e influyente hacendado del departamento de Córdoba. Ante la presencia del Ejército Popular de Liberación (EPL) en la región, se convirtió en informante de las Fuerzas Militares, especialmente del mayor Walter Fratini Lobaccio. Luego, el propio uniformado le sugirió que él y otros ganaderos de la zona debían armarse contra las organizaciones insurgentes. Posteriormente integró el grupo paramilitar denominado Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá junto a Carlos Castaño, siendo su segundo al mando.
Tras la articulación de un mando conjunto del paramilitarismo colombiano en torno a lo que se denominó como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), fue promovido por sus propios compañeros incluidos los hermanos Vicente y Carlos Castaño como jefe del estado mayor negociador de las AUC. Tras la misteriosa desaparición de Castaño, que después fue confirmado como asesinado por un ajuste de cuentas dentro de dicho movimiento, Mancuso se mantuvo en su cargo como el principal y más importante vocero de las AUC frente al proceso de desmovilización propuesto por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.
Su nombre ha estado involucrado en la conducción de al menos ocho grupos paramilitares que perpetraron numerosas masacres como la de Mapiripán.
También ha sido acusado de tráfico de drogas tanto por el gobierno de Colombia como por el de los Estados Unidos, quien solicitó su extradición. Mancuso estaba tan despreocupado por la orden de extradición que asistió a la ceremonia de desarme del Bloque Bananero el 24 de noviembre de 2004. La solicitud fue en principio aprobada por Bogotá, pero posteriormente suspendida condicionalmente dentro del marco de las negociaciones de desmovilización de las AUC. Mancuso se desmovilizó con el Bloque Catatumbo de las AUC el 10 de diciembre del 2004.
Tras su sometimiento al proceso de Justicia y Paz, fue extraditado el 13 de mayo de 2008 a Estados Unidos junto con otros 13 jefes paramilitares porque según el gobierno no cumplió con los compromisos establecidos por dicha ley.
Los ataques de las guerrillas del EPL a los latifundistas de la región tuvo como consecuencia la conformación de grupos armados al margen de la ley, pero que a la vez tenían la simpatía y el respaldo de algunos sectores del Estado, como miembros de la Fuerza Pública.
Uno de estos latifundistas que jugaría un papel determinante en la historia de la conformación de las Autodefensas Unidas de Colombia sería precisamente Salvatore Mancuso quien, como él mismo asegura, se unió en 1995:
Estos dos argumentos, el de defenderse de las "agresiones de la guerrilla" y "ante la debilidad institucional del Estado", serán desde entonces el principal discurso que presentarán como justificación a sus acciones.
Nexos entre Paramilitares y la ´Ndrangheta Durante finales de los años noventa y comienzos de los 2000, las AUC, bajo el liderazgo de figuras como Mancuso, consolidaron su participación en la economía de la cocaína. No solo controlaban territorios estratégicos para el cultivo y procesamiento, sino también corredores de salida hacia el Caribe. En ese contexto, la necesidad no era únicamente producir droga, sino insertarse en cadenas globales de distribución, y ahí es donde aparecen actores como la 'Ndrangheta.
La 'Ndrangheta, considerada una de las mafias más poderosas de Europa, llevaba años posicionándose como un actor dominante en la importación de cocaína hacia el continente. Su fortaleza radicaba en su capacidad logística —puertos, rutas marítimas, redes comerciales— y en sofisticados mecanismos de lavado de dinero. Por eso, más que una relación jerárquica, lo que se configuró fue una complementariedad funcional: los paramilitares garantizaban el suministro y el control territorial en Colombia, mientras la mafia italiana aseguraba la distribución y monetización en Europa.
En ese engranaje, Salvatore Mancuso aparece como un intermediario clave dentro de la lógica de internacionalización del negocio. Su papel no fue el de un “miembro” de la mafia italiana, sino el de un actor que entendió la necesidad de conectar la producción local con mercados internacionales estables y rentables. Investigaciones periodísticas y judiciales han señalado que, a través de empresarios, operadores financieros y contactos en Europa —algunos de ellos de origen italiano—, se tejieron canales para exportar cocaína y lavar capitales.
Estos nexos no se daban necesariamente en reuniones formales entre organizaciones completas, sino a través de redes fragmentadas: intermediarios, testaferros, empresas fachada y operadores logísticos. Por ejemplo, empresarios europeos vinculados al lavado de dinero servían como puente entre los capitales del narcotráfico colombiano y el sistema financiero internacional. A su vez, emisarios de la 'Ndrangheta viajaban o establecían contactos con proveedores en Colombia para asegurar cargamentos constantes.
En este sentido, el vínculo entre Mancuso, los paramilitares y la 'Ndrangheta refleja una transformación del crimen organizado: el paso de estructuras locales armadas a actores insertos en economías ilícitas globalizadas. La violencia y el control territorial en Colombia se articulaban con circuitos financieros y comerciales en Europa, creando una red en la que cada actor cumplía una función específica.
Proceso de paz
En el gobierno de Álvaro Uribe Vélez (2002.2010) sancionó la Ley 975 de 2005, conocida como "Ley de Justicia y Paz" y aprobada por el Congreso de la República de Colombia. El propósito de la Ley 975 era el de crear un marco jurídico viable para adelantar un proceso de desmovilización paramilitar y, finalmente guerrillero. Aunque la Ley tuvo numerosas objeciones por parte de grupos nacionales como aquellos representados por la izquierda colombiana y por observadores internacionales como las organizaciones del monitoreo de los derechos humanos, la Ley fue aprobada en el congreso sin embargo más tarde sería enmendada por la Corte Constitucional con modificaciones que exigían confesión plena a los paramilitares y una mayor compensación a las víctimas de sus acciones militares. En este contexto, el 16 de agosto de 2006 la policía adelantó los respectivos procesos de captura de 14 jefes de la cúpula militar de las AUC entre los cuales se encontraba Salvatore Mancuso, quien se entregó a la justicia colombiana para recibir los beneficios que de la Ley derivan. En ese entonces se encontró recluido en la Cárcel de Máxima Seguridad de Itagüí (Antioquia) junto a otros miembros de la cúpula militar de las AUC.
Crímenes y condenas
Fosas comunes El proceso se abrió a un nuevo capítulo con la revelación de las fosas comunes en diferentes puntos de la geografía nacional, encontradas por la confesión de los mismos paramilitares acogidos al proceso de paz bajo la Ley 975. Las fosas comunes son sepulturas colectivas en donde los perpetradores de masacres depositaban los cadáveres de sus víctimas - un número promedio de 100 personas por fosa, según los registros de las mismas. Por ejemplo, en Mapiripán fue encontrada una fosa con 78 cadáveres, entre ellos había dos menores de edad, según reporte de El País.El País: Colombia busca en fosas comunes cuerpos de 400 víctimas de paramilitares: Ya han sido hallados 78 restos óseos, entre ellos los de dos niñas, Agencia EP, Bogotá, 27 de abril de 2007. Tan sólo en Mapiripán (Meta), se espera la localización de al menos 400 cadáveres, lo que convierte a la zona en un auténtico campo de exterminio y genocidio.
Narcotráfico Según el banco de datos del MIPTEl MIPT Terrorism Database (Base de Información acerca del Terrorismo), es una organización del Congreso de los Estados Unidos creada para la prevención de actos de terrorismo dentro del territorio de ese país. Mancuso ha sido acusado tanto por los Estados Unidos como por Colombia de actividades relacionadas con el tráfico de drogas:
El 24 de septiembre de 2002, el fiscal general de los EE. UU., John Ashcroft, declaró: