Carlos de Austria (Madrid, 15 de septiembre de 1607 - ibídem, 30 de julio de 1632) fue un infante de España y quinto hijo del matrimonio formado por Felipe III y Margarita de Austria-Estiria.

Biografía Nacido en Madrid, tras un viaje nocturno desde San Lorenzo de El Escorial, debido a su aspecto débil se le administró el agua de socorro inmediatamente y se le impuso por nombre Carlos. Su bautismo solemne se produjo un mes después, el domingo, 14 de octubre, por el arzobispo de Toledo, don Bernardo de Sandoval; siendo sus padrinos sus hermanos el príncipe Felipe IV y la infanta Ana.Siguiendo el ceremonial de bautismo de los infantes de España, los instrumentos del bautismo fueron llevados por seis condes, en esta ocasión tres españoles y tres portugueses. El infante recién nacido fue llevado hasta la pila por el condestable de Castilla. Este honor de llevar al recién nacido era el segundo honor mayor en los bautismos reales en España, tras los propios padrinos. Tuvo por aya a Leonor de Sandoval y Rojas, condesa de Altamira y hermana de Francisco de Sandoval, I duque de Lerma, valido de Felipe III.

En julio de 1621 fue nombrado como su ayo Alonso de Bracamonte y Guzmán, I conde de Peñaranda de Bracamonte.En su infancia tuvo como azafata a María Jordán (¿?-25 de noviembre de 1625)

Tras la muerte de su padre Felipe III, en 1621, y hasta el nacimiento de su sobrino, Baltasar Carlos, en 1629, ocupó el primer puesto en la línea de sucesión al trono.

Estuvo a punto de subir al trono durante la gravísima enfermedad que sufrió Felipe IV en 1627 y de la que finalmente se recuperó.

A partir del nacimiento de su sobrino, el príncipe Baltasar Carlos, su papel político, si es que alguna vez fue importante, se disipó completamente. En 1629 fue padrino de bautismo, junto con su hermana María de su sobrino Baltasar Carlos.

Fue nombrado virrey y capitán general de Portugal, India, África y su conquista y generalísimo del mar en abril de 1631, aunque nunca llegaría a tomar posesión del cargo.

Según el embajador de la República de Venecia ante Felipe IV, Alvise Mocenigo, el infante Don Carlos: Citado en

Es considerado como uno de los más enigmáticos personajes de aquel período debido a su extraña y puede que enfermiza personalidad. El historiador británico John Elliott llegó a afirmar que el infante don Carlos sufría algún tipo de retraso mental.

Carlos de Austria estuvo rodeado de intrigas políticas debido a su posición en la línea de sucesión al trono durante la mayor parte de su vida. Su presencia en la corte generó tensiones y se formaron grupos de oposición, en parte porque su figura era vista como un posible rival para aquellos que buscaban el poder.

Por esta razón, el conde-duque de Olivares procuró mantenerlo vigilado mediante una red de informantes dentro de su servidumbre, quienes le proporcionaban información detallada sobre sus movimientos. Además, intentó distanciarlo de la corte al designarlo virrey de Portugal, aunque Carlos nunca llegó a asumir ese cargo, probablemente debido a la dificultad de encontrar un ministro de confianza que lo acompañara. izquierda|miniaturadeimagen|261x261px|Conde-Duque de Olivares, válido de su hermano, Felipe IV. En vano, ya que finalmente se formó un grupo de oposición a la política de Olivares dentro del entorno cercano al infante, integrado, entre otros, por el almirante de Castilla, duque de Medina de Rioseco, y Antonio de Moscoso, ambos cercanos a Carlos. Este grupo contribuyó a la caída del poder de Olivares, aunque no directamente a través de Carlos. No obstante, este siempre se mostró poco atraído por los asuntos políticos.

Su voluntad fue influenciada y manipulada por varias figuras de la corte, como Antonio de Moscoso, quien logró apoderarse de su confianza. Moscoso, con el objetivo de aumentar su poder personal y acceder a mayores influencias, manipuló al Infante y logró que se alineara con sus propios intereses, favoreciendo incluso las pretensiones de Olivares, quien ambicionaba el control de la corte y las decisiones sobre la sucesión. Además, otros personajes como el almirante de Castilla, amigo cercano de Moscoso, también formaron parte de esta red de influencias. Mientras tanto, el infante, aunque en teoría se encontraba en una posición de poder, se vio atrapado por las maquinaciones de los cortesanos que lo rodeaban, siendo utilizado como peón en sus luchas por el control político.

Esta dinámica de manipulación y dependencia resultó en que Don Carlos no pudiera tomar decisiones por sí mismo y se convirtiera en un instrumento de los intereses de otros en la corte española.

Durante su corta vida realizó varios viajes acompañando a su hermano Felipe IV]; en 1624, a Andalucía,Viaje que incluyó entre otros lugares: Córdoba, Sevilla, Doñana (donde moraron en el palacio del Lomo del Grullo y visitaron a la Virgen del Rocío), Cádiz, Gibraltar, Marbella, Málaga, Antequera, Granada, Baeza o Úbeda. y en 1626, a la jornada de Aragón. En abril de 1632 también a Valencia y Barcelona.

En 1627 fue nombrado como su confesor el dominico fray Domingo Cano de Haro,En febrero de 1633, tras la muerte de don Carlos, este sería nombrado obispo de Cádiz. hombre cercano a Olivares. También fueron miembros de su casa: como gentiles hombres de cámara: los condes de Villamor y CantillanaNombrados en octubre de 1624, el cronista Jerónimo Gascón de TorquemadaNombrado el 25 de abril de 1625 y Antonio de Moscoso. El conde de Cantillana también sería nombrado capitán de la guardia del infante.Juró su cargo el 1 de agosto de 1624

Fallecimiento izquierda|miniaturadeimagen|249x249px|Reinterpretación actual del Infante Don Carlos, inspirada en obras de Velázquez y Juan van der Hamen y León. Don Carlos murió el 30 de julio de 1632, dos meses antes de cumplir 25 años, tras una rápida enfermedad que había empezado el 24 de julio, probablemente viruela. Murió en sus habitaciones del Alcázar de Madrid,Su dormitorio se encontraba en la mitad oeste de la crujía sur del Alcázar, marcada con el número 28 en el plano de Juan Gómez de Mora (1626). con "grandísimos parasismos". Su capilla ardiente se instaló en la galería baja de su hermano, el infante Don Fernando en ese palacio.

A su muerte, se le dedicaron multitud de poemas laudatorios. El escritor Francisco de Quevedo le dedicó el soneto titulado Túmulo al serenísimo Infante Don Carlos:

alt=Portrait of Charles V, Holy Roman Emperor, seated (1500–1558), formerly attributed to Titian (Alte Pinakothek, Munich)|miniaturadeimagen|337x337px|Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, su bisabuelo, (c. 1548). A pesar de la fama negativa que ha perdurado con el tiempo, se dice que era muy querido por el pueblo. Descrito como una persona de carácter sencillo y afable. Se estima que hasta 800 personas asistieron a su funeral, expresando su pesar y destacando su valentía y generosidad. Jerónimo Gascón de Torquemada menciona en Gaçeta y nuevas de la Corte de España:

También se menciona en Documentos inéditos para la historia de España sobre él:

Vivió soltero hasta su fallecimiento, entregado a sus pasatiempos favoritos: la pintura y la poesía.

Iconografía En su corta vida (24 años) su figura fue protagonista de diversos retratos cortesanos, entre los que destaca el realizado por Velázquez. Este retrato ha sido alabado por haber sabido plasmar el pintor la complicada psicología del infante.

Órdenes 50px 354.º caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro (7 de diciembre de 1623).

Ancestros

Véase también Retrato del infante Don Carlos, por Diego Velázquez.

Enlaces externos

Soneto Túmulo al serenísimo Infante Don Carlos escrito por Francisco de Quevedo

Referencias

Notas

Referencias

Bibliografía

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