La conquista de Navarra fue el proceso de anexión del Reino de Navarra por parte del de Castilla que transcurrió entre los siglos y . Sería en el —después de que la nobleza navarra reinstaurase el reino en 1134— mediante una serie de tratados acordados entre el Reino de Castilla y la Corona de Aragón para repartirse Navarra entre ambos. Ya en el año 1200 una sucesión de conquistas castellanas arrebató a Navarra sus territorios occidentales de Álava, Guipúzcoa y el Duranguesado, y con ello su costa peninsular. La conquista del resto de la Navarra peninsular —ideada, promovida y ejecutada por el rey de Aragón Fernando el Católico— culminó en el anexionándola, también, al reino de Castilla. La Baja Navarra rechazó esa invasión, logrando mantenerse como reino independiente hasta el .

Después de que el rey de NavarraEntiéndase Navarra o Reino de Navarra, en este contexto, como el territorio transpirenaico (Ultrapuertos) del Reino de Navarra desintegrado en 1530. Enrique III ascendiera al trono francés con el nombre de Enrique IV y ambas coronas fuesen asumidas por una misma persona, en 1620, el rey francés Luis XIII –también rey de Navarra como Luis II– impuso, manu militari, la anexión de Navarra a la Corona francesa. A finales del , inducida por la Revolución francesa, Francia despojó a la Baja Navarra de su cualidad de reino. En 1833, el Gobierno de España desposeyó tanto a la Navarra española, como al resto de reinos, principados y señoríos que componían la monarquía, de su condición de tales, pasando el país a dividirse en provincias.

Sin embargo, Navarra se mantuvo como una sola provincia y hasta la Constitución española de 1876 mantuvo en buena medida sus fueros (mediante la Ley Paccionada Navarra). Posteriormente se conservó simplemente un Convenio Económico, hasta la Constitución española de 1978, que devolvió la autonomía al antiguo reino, si bien dejando abierta la posibilidad de que se uniese al País Vasco por decisión del Órgano Foral competente ratificada por un referéndum expresamente convocado al efecto.

Al morir sin descendencia Alfonso el Batallador, rey de Pamplona y Aragón, en 1135, se produjo la restauración del reino de Pamplona por decisión de sus nobles. Tras esta restauración, las relaciones de los tres reinos vecinos fueron de constantes incursiones. En este el Reino de Castilla y el de Aragón, de forma reiterada, pactaron repartirse el Reino de Pamplona, en los que como línea divisoria se marcaba el río Arga. En varias ocasiones estos tratados se firmaron tras incursiones pamplonesas. Con Sancho VI el Sabio hay constancia de que se denominaba ya de forma escrita como Reino de Navarra, y entonces se produjeron las pérdidas del Señorío de Vizcaya, la Bureba y la Rioja, en parte debidas a la fidelidad cambiante de sus nobles y también por las incursiones armadas del castellano. Al finalizar el siglo, con Sancho VII el Fuerte tuvo lugar la pérdida del Duranguesado, el resto de Álava y Guipúzcoa por invasión de su territorio, aunque en la historiografía hay discrepancia del grado de resistencia o colaboración.

A partir de entonces hubo un periodo de consolidación territorial, con numerosas tensiones internas y, en concreto, el surgido con los reyes de origen francés de las dinastías Champaña y Capeta que no se querían someter a los usos y costumbres del reino, con graves enfrentamientos con los infanzones navarros que les obligaban a ello. En estos conflictos, los reinos colindantes mantuvieron su injerencia política y militar, frecuentemente con alianzas con la nobleza navarra. Los enfrentamientos culminaron con la guerra de la Navarrería en que la ciudad de la Navarrería fue totalmente destruida.

En el se dio la división en facciones en una guerra civil, nuevamente con la intromisión de los reinos vecinos, y que llevaron también a la pérdida de la comarca de Laguardia y Los Arcos a manos de los castellanos. Al final de este siglo se situarían tropas castellanas en distintos puntos, que controlaban en la práctica el reino y que fueron expulsadas al comienzo del . En el año 1512 el rey de Aragón Fernando el Católico decidió la invasión definitiva del reino de Navarra, que efectuó a lo largo del verano con relativa celeridad, aunque con distintas resistencias. Posteriormente se produjeron varios intentos de recuperar el reino por los reyes Juan III de Albret y Catalina de Foix. La primera, en otoño de ese mismo año con ayuda del Reino de Francia. La segunda en 1516, sin esa ayuda. Y la tercera y con gran éxito inicial, en 1521, aprovechando el desguarnecimiento del reino por las tropas castellanas enfrascadas en la guerra de las Comunidades de Castilla, en la que se produjo un alzamiento generalizado y la incursión de tropas franco-navarras. La no consolidación de la posición, acudiendo a sitiar Logroño y la rápida restauración del ejército castellano llevó al fracaso, sentenciado en la batalla de Noáin. Posteriormente se produjeron unas resistencias en algunos puntos que motivaron al abandono por parte de los castellanos de la Baja Navarra, mientras se consolidaba el dominio en la Alta Navarra.

Antecedentes: conflictos territoriales en el

El primer tercio del vio la crisis y desintegración del Califato de Córdoba, que coincidió con el reinado del rey Sancho Garcés III (1004-1035). El condado de Castilla aprovechó para aumentar su territorio, mientras que Sancho aseguró las posiciones en la frontera de la taifa de Zaragoza, en las comarcas de Loarre, Funes, Sos, Uncastillo, Arlas, Caparroso y Boltaña.(Miranda: 81-83)(Martín Duque: "Vasconia en la Alta...": 408) Fortaleció sus relaciones con Castilla y antes de 1011 se casó con Muniadona, hija del conde de Castilla Sancho García.(Miranda: 82) En 1016 realizó con su tío y suegro Sancho García un acuerdo en cuanto a límites entre el Condado de Castilla y el Reino de Pamplona y los ámbitos de expansión, quedando para Pamplona la expansión hacia el sur y el este, la zona oriental de Soria y el valle del Ebro, incluidas las comarcas zaragozanas.(Miranda: 83) No hay documentación directa en cuanto a estos límites exactos.(Martínez Diaz: "Sancho III el Mayor": 67-68) El territorio heredado del reino de Pamplona (regnum Pampilonense) estaba formado por 15.000 km²(Martín Duque: "Definición de espacios...": 327) de Pamplona, Nájera y Aragón, hasta llegar al Condado de Sobrarbe.(Martín Duque: "Génesis del reino de Pamplona": 73-75) con dos círculos de vasallos reales los señores pamploneses y los aragoneses tradicionalmente diferenciados.

Los años siguientes vieron la expansión del reino de Pamplona. Entre 1017 y 1025 se apoderó del Condado de Ribagorza aprovechando un litigio sucesorio. En 1029 fue asesinado el conde García Sánchez de Castilla, su hermana Muniadona pasó a ser condesa de Castilla y su marido el rey Sancho el verdadero gobernante del territorio, designando a su hijo Fernando como conde.Benito Ruano, Eloy (2003), Sancho III el Mayor de Navarra, Real Academia de la Historia, pág.37Martínez Díez, Gonzalo (2007), Sancho III el Mayor: rey de Pamplona, Rex Ibericus, Marcial Pons Historia, págs.149-150

A su muerte en 1035 el reino de Pamplona había alcanzado su máxima extensión. En su testamento, reservó al primogénito García el reino de Pamplona, con el título real con todo su patrimonio a él anejo hasta entonces, Pamplona, Aragón y tierras de Nájera. El resto del patrimonio, herencia de su esposa Mayor o derecho de conquista, era de más libre disposición:(Miranda: 84)(Martínez Díez: "Condado de Castilla...": 715)(Martín Duque: "Vasconia en la Alta...": 409) el legado de su esposa Muniadona se repartió entre los hijos legítimos, así García recibió el territorio noreste del Condado de Castilla (Castella Vetula, la Bureba, Oca...) y el condado de Álava (las tierras vizcaínas, duranguesas y alavesas),Mínguez Fernández, José María (2000), Alfonso VI: poder, expansión y reorganización interior, Editorial NEREA, pág.62 y a Fernando conde de Castilla, el resto del territorio; como régulos supeditados a García estaban Ramiro en el condado de Aragón y ciertas poblaciones dispersas por la geografía pamplonesa, y Gonzalo en los territorios de Sobrarbe y Ribagorza que su muerte pasarían a Ramiro.

300px|right|thumb|La península ibérica en 1037. Con la aparición de los reinos de Castilla y Aragón que irán rompiendo la vinculación con el de Pamplona. El rey García Sánchez III de Pamplona (1035-1054) sometió a su hermano Ramiro en la batalla Tafalla en 1043, y logró tomar Calahorra en 1044. Apoyó a su hermano Fernando contra el rey Bermudo III de León, obteniendo el territorio que iba desde Santander a los montes de Oca, incluyendo Álava, Vizcaya, Durango y Guipúzcoa,Usunáriz Garayoa, Jesús María (2006), Historia breve de Navarra, Silex Ediciones, pág.39 pero al conseguir Fernando I el reino de León, esta situación convirtió teóricamente a García Sánchez III vasallo de su hermano en lo relativo a los territorios del condado de Castilla que habían sido repartidos por parte de la herencia materna. Sin embargo, el pamplonés probablemente interpretó que esos territorios habían pasado a ser una extensión de su reino, y las relaciones se deterioraron hasta el punto de enfrentarse los dos hermanos en la batalla de Atapuerca en septiembre de 1054, donde murió el rey de Pamplona.(Miranda: 86) La derrota en esta batalla hizo perder a Pamplona las tierras de Castella Vetula, la Bureba y la cuenca alta del río Tirón.(Fortún: "El Reino de Pamplona y la Cristiandad Occidental": 106) aunque el reino de Pamplona seguía conservando Álava, Vizcaya y el Bajo Tirón.

Su hijo Sancho Garcés IV (1054-1076) tuvo que afrontar la disposición de Sancho Ramírez de Aragón de librarse de la dependencia de Pamplona, haciéndose vasallo del papa en 1068; y sobre todo, la presión de Castilla, en la guerra de los Tres Sanchos, Castilla recuperó los Montes de Oca, Pancorbo y la Bureba. El 4 de junio de 1076, se llevó a cabo un complot que llevó al asesinato del rey Sancho Garcés IV de Pamplona, al ser despeñado en Peñalén, junto a Funes, por parte de su hermano Ramón y su hermana Ermesinda. En la conspiración también debieron de participar los dos reinos vecinos.(Miranda: 87) Hasta el momento de su muerte el reino de Pamplona contaba con los territorios de Vizcaya, Álava y la Tierra Najerense.

250px|thumb|Reparto del Reino de Pamplona tras la muerte de Sancho IV el de Peñalén. en 1076