Luis XIII de Francia, llamado el Justo (Fontainebleau, 27 de septiembre de 1601-Saint-Germain-en-Laye, 14 de mayo de 1643), fue rey de Francia y de NavarraEntiéndase Navarra o Reino de Navarra, en este contexto, como el territorio transpirenaico (Baja Navarra) del Reino de Navarra desintegrado en 1530. (1610-1643) y copríncipe de Andorra (1610-1643). Era hijo de Enrique IV de Francia y de María de Médici y fue el padre de Luis XIV, el llamado Rey Sol.
Infancia 175px|miniaturadeimagen|left|Retrato de LuisXIII en 1611 por Frans Pourbus el Joven (Palacio Pitti). La infancia de LuisXIII es conocida gracias al protocolo dejado por su médico personal, el cual anotaba no solo los detalles de la salud de su paciente, sino que también llegó a escribir apartes sobre su vida íntima.
LuisXIII creció con sus hermanos en el castillo de Saint-Germain-en-Laye. Fue criado al lado de los hijos bastardos de su padre, en una atmósfera que según parece era algo disoluta. Un diplomático italiano escribiría en 1608 no haber visto un desorden más grande que el de la corte de Francia. El futuro rey concibió una gran aversión por el desorden y la depravación. El delfín no salió de Saint-Germain hasta 1609, cuando partió para vivir en el Louvre al lado de su padre para aprender sobre su futuro cargo como rey.
El joven rey recibe una educación superficial por parte de su preceptor, Gilles de Souvré. Poco interesado en el latín y las letras, el joven rey se interesa más que nada en la caza y la música. LuisXIII es también un buen dibujante y un buen caballero, gracias a las enseñanzas de su subgobernante, Antoine de Pluvinel, pero como confiesa su tartamudez, es tímido y no tiene confianza en sí mismo. Muchos de sus biógrafos le atribuyen un carácter violento, nervioso, inquieto, agresivo. Algunos testimonios hacen referencia a los maltratos a los que fue sometido el delfín por su padre Enrique IV para modelar su personalidad y dotarla de la virilidad que creía le faltaba.
En 1610, cuando muere asesinado EnriqueIV, LuisXIII accede al trono con tan solo nueve años. El poder es entonces asegurado por su madre María de Médici, quien asume la regencia en el reino. La mayoría de edad del rey es proclamada en 1614, pero María declara que Luis es demasiado débil de cuerpo y alma para asumir los deberes de su cargo, lo aparta del consejo y deja que gobiernen sus favoritos Concino Concini y Leonora Dori, quienes acaparan los cargos más altos e importantes del reino.
Traumatizado por la muerte brutal de su padre, el pequeño rey no tuvo una infancia muy alegre. Primero, no pudo encontrar ningún sustituto al amor paternal al lado de su madre que no lo consideraba para nada y siempre mostró especial trato por su hijo pequeño, Gastón. Luis, tras la muerte de Margarita de Valois, última de la rama real de la estirpe Valois y primera esposa de su padre se encierra rápidamente en sí mismo ya que ella sí lo tuvo en consideración durante su niñez. Además, el odio hacia los favoritos italianos de su madre aumenta su tristeza. A medida que Luis crece, se convierte en una persona taciturna y desconfiada.
Al lado de todos sus defectos, Luis tenía los instintos de un rey digno como su padre. Se indignaba de ver a Concino Concini, un extranjero incapaz, según él, de usurpar el gobierno de su reino, mientras que a él lo dejaban en un rincón del Louvre. El rey sufría también de celos por su hermano Gastón, quien había sido nombrado duque de Anjou y de Orleans, y quien fuera el favorito de la regente.
La regencia de María de Médici fue catastrófica. La terrible gestión de los asuntos por parte de la reina hace que se creen problemas en el reino, y genera en el pequeño rey un gran sentimiento de amargura. En 1615, María casa a su hijo con Ana de Austria, infanta de España el 21 de noviembre en la ciudad de Burdeos. Para Luis no es más que otra humillación, pues según el recuerdo de su padre, Luis ve en Ana una simple española y por lo tanto una enemiga. El rey, que solo tenía 14 años, no consuma su matrimonio, y hay que esperar cuatro años para que el rey, empujado por el duque de Luynes, comparta sus aposentos con la reina.
Conflictos del reino thumb|Escudo de plata con la efigie de Luis XIII. Gracias a un golpe de fuerza, el 24 de abril de 1617 Luis XIII accede al poder, ordenando la muerte del favorito de su madre, Concino Concini. Hace exiliar a su madre a Blois con el fin de poder ocupar el trono. En realidad, Luis XIII reemplaza a Concini por su propio favorito, el duque de Luynes. Luynes acumula títulos y fortuna, lo que crea un sentimiento de discordia entre algunos, ya que el favorito del rey es además un pésimo hombre de estado.
250px|miniaturadeimagen|Estatua de Luis XIII en la plaza de los Vosgos, en el barrio de Le Marais de París. Las campañas de Luis contra los hugonotes (1621-1622).|miniatura|izquierda|upright=1.6 En 1619 la reina madre se escapa del castillo de Blois y levanta un ejército contra su hijo, quien decide reconciliarse con ella firmando el tratado de Angulema, en el que Luis le cede las ciudades de Angers y Chinon, pero le prohíbe que vuelva al consejo. En 1620, María provoca una guerra civil que concluyó con su derrota total en la batalla de Ponts-de-Cé en agosto de 1620. Temeroso de que su madre siguiera maquinando para derrocarlo, el rey decide aceptar su retorno a la corte de Francia.
Poco después de que se diera la paz, el rey viaja a Pau en Bearn, para restablecer el culto católico, prohibido por los protestantes desde hacía ya más de medio siglo. Desde entonces Luis XIII quiso poner fin a los privilegios políticos de los cuales se beneficiaban los protestantes desde las guerras religiosas. Desde ahí comienzan interrumpidamente las rebeliones hugonotas desde 1621 hasta 1629.
En 1621 lleva a cabo una primera campaña contra los protestantes, lo que permite la toma de Saint-Jean-d'Angély, pero pierde ante Montauban en gran parte gracias a la incompetencia de Luynes. Este último muere de escarlatina durante el sitio de Monheurt. Su fallecimiento dejó un gran vacío de poder; que el rey otorgó la gestión estatal a una gerontocracia, a falta de nuevo favorito enérgico, que administró el país con escasa habilidad durante los dos años siguientes. Luis XIII decidió participar activamente en los negocios del Estado y vincularse a un solo ministro: gobernó con el canciller Brûlart de Sillery y su hijo, el marqués de Puisieux, así como con La Vieuville, que perdieron rápidamente el favor por su incompetencia. La corte se hallaba por entonces dividida en tres grupos rivales: el del canciller, el de la reina madre y el de Condé, primer príncipe de sangre, representante de los intereses feudales y del partido ultracatólico. El partido de ancianos carente de verdaderos estadistas que encabezaba Brûlart de Sillery dominó el Gobierno hasta comienzos de 1624. Condé, descontento con la política de sus enemigos los Brûlart, marchó de peregrinaje a Italia y para cuando regresó a Francia había perdido toda influencia reseñable. El país, que había adoptado una posición filocatólica al estallar la guerra de los Treinta Años, se hallaba aislada diplomáticamente: Holanda, los príncipes protestantes alemanes y los suizos rechazaban la actitud francesa, mientras que la mejora de relaciones con los Habsburgo alemanes y españoles era inestable y no bastaba para ocultar las tensiones y los intereses contrapuestos. En el interior, el país se hallaba sumido en una nueva guerra civil, el Gobierno era frágil y las finanzas se hallaban exhaustas, como lo estuvieron durante todo el reinado de Luis.
200px|miniaturadeimagen|izquierda|Luis XIII y el cardenal Richelieu victoriosos en el asedio de La Rochelle. En 1624, María de Médici logra hacer entrar al cardenal Richelieu en el consejo del rey, prelado que había sido representante del clero en los estados generales de 1614 y ministro del gobernador Concini. La mayor parte de historiadores resaltan la cercanía de las relaciones entre Luis XIII y el cardenal Richelieu, que escribió: «Je soumets cette pensée comme toutes les autres à votre majesté» («Someto este pensamiento como todos los otros a su majestad»), para decir al rey que no intentaría gobernar jamás en su lugar.
Los dos hombres comparten una misma concepción de la grandeza de Francia y de las prioridades que se imponen en el dominio político. El programa político de Richelieu se manifiesta de varias maneras: la racionalización del sistema administrativo, la lucha contra la casa de Habsburgo en el exterior y la sumisión de los grandes señores feudales.
Frecuentemente se ha dicho que Richelieu había combatido a los protestantes en el interior, de una forma planificada. Esta afirmación resulta errónea, ya que todas las guerras contra los Hugonotes fueron provocadas por las sublevaciones de uno de sus jefes: el duque de Rohan y príncipe de Soubise. Incluso el sitio de La Rochelle no se inició hasta que Rohan comenzó las hostilidades.
La rendición de esta última ciudad, después de un largo sitio que terminó en 1628, es seguido por la promulgación del edicto de gracia de Alès (28 de junio de 1629), que prohibía las asambleas políticas y suprimía las plazas fuertes protestantes, pero mantenía la libertad de culto en todo el reino, salvo en París.
Luis XIII debe plantar cara a la hostilidad de una parte de la familia real hacia Richelieu. La jornada de los engañados (10 de noviembre de 1630), durante la cual la corte hace caso al cardenal (quien había sido despedido) luego de un violento altercado entre el rey y la reina madre, que termina con el exilio de la reina en Moulins (el rey no la vería nunca más), la prisión del canciller Michel de Marillac y la ejecución del hermano de este, el mariscal de Marillac, por motivos falaces.
Queriendo humillar el orgullo de los grandes del reino, el rey se muestra inflexible en varias ocasiones después de la ejecución del conde François de Montmorency-Bouteville por haber violado la prohibición de duelos y luego de la ejecución del duque de Montmorency por rebelión. La leyenda que hizo de Luis un fantoche sometido a Richelieu tiene origen en el rechazo de numerosos contemporáneos que no aceptan que el rey estuviese conforme con las numerosas ejecuciones que tuvieron lugar bajo su reinado.
Luis XIII debe someter varias revueltas organizadas por Gastón de Orleans y hacer encerrar a varios de sus medio hermanos, como el duque de Vendôme. Consciente de los dilemas que agitaban al rey, Pierre Corneille le dedica varias réplicas del Cid. La atención del rey a partir de 1631 es obnubilada por la guerra de los Treinta Años. Después de la muerte de su padre, la guerra contra España había sido en cada ocasión aplazada. El enderezamiento de Francia hecho por Richelieu llevó al crecimiento de las tensiones franco-españolas. Durante varios años, los dos países viven una pequeña guerra fría (pasaje del paso de Susa y la liberación de Mantua). El año 1635 marca un verdadero cambio: Francia declara la guerra abierta a España. En adelante, hasta el final de su reinado, el rey se compromete en una terrible guerra durante la cual, en varias ocasiones, manda personalmente su ejército (sitio de Corbie). Tras algunos años difíciles, el ejército francés logra poco a poco la derrota del ejército español.
Obra política miniaturadeimagen|Luis XIII por Philippe de Champaigne. Luis XIII fue un rey que se preocupó por el bienestar de su pueblo, fue él quien impuso la obligación de los obispos a dar una remuneración a los oficiales del culto. También ayudó a San Vicente de Paul a fundar una congregación religiosa en la que se buscaba ayudar a los más pobres y le confiere el título de Limosnero Real. Terminó la construcción del puente Neuf (nuevo), hizo cavar el canal de Briare y creó la primera oficina de censo de desempleados e inválidos.