La toxicidad por baclofeno, también conocida como intoxicación por baclofeno, es una afección potencialmente mortal debida a un exceso de baclofeno. Los síntomas a menudo incluyen frecuencia cardíaca lenta, presión arterial baja, aumento de saliva, temperatura corporal baja y confusión. No obstante, la frecuencia cardíaca puede ser rápida y la presión arterial alta. Otras complicaciones pueden incluir coma o convulsiones.
En adultos, una dosis de más de 200 mg generalmente produce problemas en un plazo de 2 horas. Esto puede ocurrir por vía oral o mediante una bomba intratecal. Los factores de riesgo incluyen una función renal deficiente, en particular una TFG inferior a 30 ml/min. Si una persona no presenta síntomas más de 4 horas después de la exposición, es poco probable que se produzca toxicidad. No están disponibles los niveles de baclofeno en sangre.
El tratamiento implica atención de apoyo como la intubación. Después de la intubación, se puede utilizar carbón activado. La diálisis puede recomendarse en personas con problemas renales. Las convulsiones se tratan con benzodiazepinas, mientras que la presión arterial baja se puede tratar con líquidos intravenosos y norepinefrina. Los síntomas a menudo se resuelven en un periodo de 1 o 2 días. Tras la recuperación, el baclofeno generalmente requiere ser reiniciado o puede producirse el síndrome de abstinencia.
Según los datos de 2020, los America's Poison Centers (Centros de Control de Intoxicaciones) de Estados Unidos documentaron casi 5000 sobredosis, con 4 muertes. Aproximadamente el 20 % de quienes reciben el medicamento a través de una bomba desarrollan problemas en algún momento. En los casos de sobredosis intencional, la edad habitual es de alrededor de 35 años, y algo más de la mitad son mujeres.
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