La Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y el Antiguo Hospital de la Caridad, conocido comúnmente como Hospitalico, constituye un notable ejemplo de la riqueza patrimonial de Yecla. El edificio tiene su origen como hospital en el (ca. 1534–1550). Más tarde, en la segunda mitad del , se fundó la iglesia que se conserva en la actualidad. En 1794 se estableció la Casa de Misericordia aneja, la cual fue objeto de múltiples reformas posteriores.

Localizado entre las calles Hospital, Jabonería y la Placeta Ortega, se sitúa en el centro histórico de la ciudad, sirviendo como conexión entre el núcleo medieval elevado y los arrabales de época moderna. Este edificio fue declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional mediante el Real Decreto 3955/1982,de 15 de diciembre. La valoración patrimonial del inmueble se fundamentó en el estudio e informe elaborado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1981.

Origen e historia El origen documentado del Hospital de la Caridad y de la posterior Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores puede rastrearse en las Relaciones Topográficas promovidas por Felipe II en 1575, donde queda documentado su presencia en el Reino de Murcia. No obstante, la construcción y funcionamiento del hospital se sitúan aproximadamente entre los años 1534 y 1550.

Este hospital estaba destinado a las clases más humildes, que constituían la mayor parte de la población, estimada en torno a 2700 habitantes. En cuanto a su financiación, resulta destacable el papel de las donaciones vecinales, que permitían mantener un funcionamiento asistencial básico.

Ya en el se produjo un cambio en la administración y financiación del centro, que pasó a depender de las Cofradías del Hospital. De esta etapa proceden los restos de la primitiva ermita, entre los que destaca un arco de medio punto de piedra con hornacina y una cruz de estilo renacentista. Estos elementos se conservan actualmente en la torre derecha que flanquea la portada, y constituyen testimonio de la otra parte fundamental del conjunto: la ermita, conectada con el antiguo hospital.miniaturadeimagenPosteriormente, durante el , el edificio experimentó transformaciones tanto arquitectónicas como institucionales, motivadas por el notable crecimiento demográfico de la ciudad, que alcanzó aproximadamente los 9000 habitantes. Esta situación obligó al hospital a adaptarse para atender la creciente demanda asistencial. En cuanto a la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, tal como se conoce hoy en día, su origen se sitúa entre los años 1766 y 1775. Con esta nueva construcción, atribuida al arquitecto José Gonzálvez de Coniedo, se sustituyó la antigua ermita, optando por un modelo arquitectónico que seguía los fundamentos de la Iglesia del Gesù, habitual en este periodo debido a la implantación de tipologías acordes con los principios de la Contrarreforma.

Otro de los grandes cambios del complejo durante este siglo fue la fundación de la Casa de la Misericordia y de la Junta de la Caridad entre 1789 y 1794. Para ello, se derribó el antiguo edificio hospitalario y se levantó una nueva construcción destinada a albergar estas instituciones. La nueva finalidad se centró en la acogida de sectores vulnerables de la población, como huérfanos y mendigos, produciéndose además un cambio profundo en el modelo de financiación, que pasó de la caridad local a una beneficencia estructurada. Durante este periodo también se documentan aportaciones de mecenazgo, como las de Francisco Ramón de Moncada y Botía o Juan Ortuño Ortega.miniaturadeimagen|Vista del presbiterio desde la nave central. El inicio del trajo consigo un periodo de decadencia económica que afectó profundamente al inmueble. Las crisis agrarias del momento constituyeron un factor determinante en el deterioro de la institución, cuya financiación, basada en donaciones irregulares, resultaba insuficiente, lo que provocó un progresivo deterioro tanto del edificio como de sus funciones. Con las desamortizaciones impulsadas por Pascual Madoz en 1855, el hospital pasó a depender directamente del Ayuntamiento de Yecla o de la Junta Municipal de Beneficencia, produciéndose así la transición desde un modelo de gestión eclesiástica y financiación privada a otro de carácter público. En el ámbito arquitectónico, el edificio fue objeto de diversas intervenciones destinadas a su mantenimiento y mejora hasta 1892, año en el que se llevó a cabo una importante renovación que le otorgó un aspecto más regular y simétrico, conservado en la actualidad.

A comienzos del , el edificio perdió su función hospitalaria, que fue trasladada a otro inmueble. En 1902 pasó a albergar el Sindicato Agrícola, así como el archivo notarial y un centro educativo. Posteriormente, en 1936, con el inicio de la guerra civil española, la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores sufrió graves daños, entre ellos la destrucción de gran parte del arte mueble y de los retablos del . Tras la contienda, se impulsaron campañas de donativos vecinales destinadas a la recuperación del patrimonio. Las reconstrucciones llevadas a cabo durante la dictadura se centraron en la reparación de cubiertas y elementos estructurales, así como en la modificación de los espacios interiores, destacando la conexión entre capillas laterales entre 1945 y 1950, lo que alteró el modelo barroco tradicional de compartimentación mediante contrafuertes.

Desde 1954 hasta el final de la dictadura, el complejo recuperó una función asistencial similar a la original, orientada a la atención de maternidad y pediatría, bajo gestión pública con la colaboración de la entidad eclesiástica. Entre 1982 y 1990, el edificio fue reconocido como monumento histórico-artístico gracias al trabajo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y en este mismo periodo el Ayuntamiento de Yecla llevó a cabo una rehabilitación integral destinada a reorientar sus funciones hacia actividades educativas y culturales para adultos.

Con la llegada del , el edificio amplió su oferta cultural, llegando a albergar durante un tiempo la Escuela de Bellas Artes y la Escuela Municipal de Música hasta 2011. En la actualidad, la iglesia mantiene sus funciones religiosas y conserva una estrecha vinculación con las tradiciones de la ciudad.

Descripción. El antiguo hospital y la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. El edificio conocido como Hospitalico, en su estado actual, responde a una arquitectura de carácter funcional vinculada a los preceptos de época contemporánea. Presenta una planta de tipo rectangular, concebida principalmente para dar respuesta a sus funciones asistenciales originales.

Su configuración se articula en tres niveles, con espacios interiores organizados para el cuidado y alojamiento de personas, junto a dependencias destinadas a actividades administrativas. En contraste con la iglesia, el edificio destaca por su sobriedad ornamental, tanto en las fachadas exteriores como en los espacios interiores.

La iglesia constituye una parte fundamental del conjunto arquitectónico. Sus características formales y estéticas responden a modelos eclesiásticos propios de la Contrarreforma adoptados en la Diócesis de Cartagena, siguiendo el modelo vignolesco, ampliamente difundido en el Levante durante este periodo.

El templo presenta una planta de cruz latina, estructurada a partir de una nave longitudinal que articula el espacio principal. A ambos lados se disponen capillas laterales que, en su origen, estaban separadas por contrafuertes. El crucero se cubre con una cúpula, aunque no sobresale claramente en planta, mientras que el recorrido espacial culmina en la cabecera, donde se sitúa el presbiterio.

Entre los elementos sustentantes destacan los contrafuertes laterales, encargados de absorber los empujes horizontales y concebidos también como elementos de separación entre capillas. Asimismo, son relevantes los arcos de medio punto que articulan la comunicación entre los distintos espacios interiores, como la nave, las capillas y el crucero. En este último, la cúpula se apoya sobre pechinas. La ordenación interna se completa con pilastras cajeadas de orden corintio y un entablamento decorado con triglifos y metopas.

En cuanto a la decoración, el interior destaca por la presencia de yeserías y estucos que configuran motivos vegetales y orgánicos, visibles tanto en muros como en bóvedas. Esta estética se inscribe en la tradición del barroco avanzado, con una clara aproximación a tendencias rococó. Por el contrario, la decoración pictórica figurativa es escasa, lo que genera un espacio relativamente sobrio, definido por un juego cromático bitonal en tonos blancos y ocres. miniaturadeimagen|Virtud teologal "La Caridad" por José Marco Muñoz. El programa iconográfico pictórico se concentra principalmente en los frescos ovales de la nave, realizados por José Marco Muñoz en 1947, en el contexto de las restauraciones de posguerra. En ellos se representan las Virtudes Teologales: sobre el coro aparece la Fe, alegorizada como una figura femenina con los ojos vendados, en alusión a la creencia en lo invisible; a continuación, la Esperanza, representada como una figura en actitud de súplica portando un crucifijo; y, finalmente, la Caridad, figurada como una mujer rodeada de infantes. Por su parte, en las pechinas del crucero se representan los tetramorfos, símbolos de los cuatro evangelistas.

La configuración actual de la fachada principal, flanqueada por dos torres, se remonta a la restauración llevada a cabo entre 1985 y 1987, en la que se repararon los daños ocasionados durante la Guerra Civil. La portada presenta un modelo próximo al neoclasicismo, reconocible por su sobriedad ornamental, el uso de pilastras y la claridad geométrica de su composición. Responde al esquema vignolesco de portada adintelada, con medallón central y arco rebajado de descarga, y se organiza en dos niveles claramente diferenciados. Elementos reconocibles de la fachada son los Sagrados Corazones de Jesús y de María (debajo de la ventana) y el Ojo de la Providencia con el triángulo trinitario en la parte superior de la ventana.

Arte mueble Antes de la destrucción sufrida durante la Guerra Civil, la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores albergaba un destacado conjunto de bienes muebles. Entre estas piezas se encontraba el retablo mayor de estilo neoclásico, así como una imagen de Nuestra Señora de los Dolores datada en el siglo XVII. También destacaban las tallas de San Juan Apóstol y Santa María Magdalena, realizadas por Joaquín Llop Sansano.

En las capillas, el conjunto iconográfico incluía imágenes de San Tarsicio, Santa Ana y San Pascual Baylón. En el lado opuesto de la nave se disponían el grupo escultórico de la Oración en el Huerto, una talla de San Cayetano y una imagen de Santa Lucía. miniaturadeimagen|Santa Gema Galani en una de las capillas de La Epístola. El arte mueble conservado en la actualidad es fruto, en gran medida, de las reconstrucciones de posguerra. Entre las piezas más relevantes destaca el retablo mayor del presbiterio, obra de Carmelo Mora Albert y Pedro Ortín Martínez. Este retablo fue concebido inicialmente para el Santuario del Castillo, pero, al no ser aceptado, fue trasladado en 1978 al presbiterio de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. La imagen titular del templo es la de Nuestra Señora de los Dolores y de la Soledad, realizada por José María Ponsoda Bravo en 1942.

Otras obras destacadas son el Cristo de la Paz, esculpido por José Justo Villalba en 1950, que sobresale por su gran tamaño y por la influencia de la obra de José Capuz Mamano. Esta imagen protagoniza el paso de la Procesión del Silencio del Viernes de Pasión. En el mismo ámbito se encuentra también la imagen de Santa María Magdalena, tallada por el escultor alcoyano Miguel Torregrosa Alonso y finalizada en 1944, copia de la obra original de Joaquín Llop Sansano.