Enguídanos es un municipio y localidad española de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Está situado en el este de la provincia, en una zona perteneciente a la Serranía Baja conquense y próxima a La Manchuela. La altitud media del municipio es de 774 m sobre el nivel del mar y cuenta con una extensión de 165,35 km². En 2025 el municipio contaba con una población empadronada de 275 habitantes (INE, 2025).

Este municipio hunde sus raíces en los yacimientos celtíberos que se encuentran en él, especialmente en el cerro de Cabeza Moya, haciendo de la riqueza de sus montes y ríos un lugar para el desarrollo de las poblaciones. Especialmente importante fue la Edad Media para el desarrollo del pueblo, cuando se construyó su castillo-fortaleza en el por los árabes, y conquistado un siglo después por Alfonso VIII de Castilla, el mismo rey que al conquistar Cuenca en el año 1177, dio paso a reconquistar los territorios del Cabriel bajo la Corona de Castilla, quedando Enguídanos bajo el control del Obispado de Cuenca. Más importantes fue la condición de villa que se le dio a Enguídanos en 1555, antes aldea de Cuenca. También es relevante la detallada descripción que se hizo de la villa en las Relaciones Topográficas de Felipe II. Las guerras carlistas dejaron huella en este municipio, y tuvo gran despliegue arquitectónico y ferroviario con la llegada de la Segunda República y durante la dictadura de Franco.

Enguídanos conserva un importante patrimonio histórico y natural, siendo especialmente importantes el monumento natural de las Chorreras del Cabriel, foco de turismo para el pueblo. Es una zona natural formada por saltos, cascadas y pozas de agua cristalina formados por el río Cabriel.

Toponimia Sobre el origen del nombre se puede hacer referencia a la toponimia más aceptada popularmente, de procedencia griega, con su significado “lugar de abundancia de aguas”. Si bien, algunos autores han utilizado el topónimo de “Ciguedaños”, cuyo significado es sinónimo de "Cien Arroyuelos". No obstante, en las Relaciones Topográficas de Felipe II se atiende únicamente al nombre de Enguídanos como único del municipio:

Existen otras posibilidades basándonos en su antigüedad prerromana o en sus característica orográficas y paisajísticas:

Como topónimo celtibérico, de “Enki-tanos” cuyo significado sería “habitantes del lugar de Enki”. Enki, conocido también como Ea, es el dios sumerio de las Aguas y la Fertilidad, asociado con las constelaciones de Acuario y Capricornio (representado con cabeza de cabra y cola de pez), guardando un paralelismo con el río Cabriel que fluye por el territorio. Topónimo asociado a Enguera o Anguita, cuya toponimia prerromana conduce a la palabra vasca "anguia", equivalente a “pastos, pastizal o dehesa”. Topónimo asociado a la vegetación existente en el lugar. Una "enguita" en euskera es un Gamonar o lugar poblado de gamones, planta liliácea en forma de espada que también existe en el término y del que se tiene el topónimo, “El Gamonar”, camino a La Pesquera. Topónimo asociado a los yesos, mineral muy abundante en su término. Del griego “gýpsos”, del latín “gypsum”, del árabe “gibs”, deriva al catalán y valenciano en "Guix”(yeso), “Enguixar” (enyesar). Enguídanos significaría “los que habitan en los yesos”. Topónimo asociado al Guitón o Guitones, como se denomina el lugar dentro del mismo pueblo donde se encuentran las fuentes de San Blas y Carica y tres antiguos barrancos que vertían antaño sus aguas. El significado sería "habitantes entre guitones (fuentes o arroyuelos)".

Geografía miniatura|Cascada de las chorreras|izquierda El contexto geográfico y climático de Enguídanos es el de la Serranía Baja de la serranía de Cuenca, una de las sierras que componen el Sistema Ibérico, en la zona este y central de la península homónima. El municipio se encuentra a orillas del río Cabriel, sobre una montaña rocosa. Se encuentra a 85 km de Cuenca, 164 km de Valencia y 230 km de Madrid.

El centro de población y el casco urbano se encuentra entre el cerro del castillo y la Peña Horadada, y está situado a 774 m sobre el nivel del mar. El punto costero más cercano se encuentra a 122,14 km de Enguídanos, situado en la provincia de Valencia.

Las chorreras del Cabriel fueron declaradas monumento natural el 18 de junio de 2019, mediante un decreto publicado el 1 de julio de ese mismo año en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha con la rúbrica del presidente de la comunidad autónoma, Emiliano García-Page, y del consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo.

Hidrografía Cinco son los ríos que riegan el término municipal de Enguídanos: el río Cabriel y sus cuatro afluentes el río Guadazaón, el río Narboneta (o Henarejos), el río San Martín (o Víllora), y el río Mira (u Ojos de Moya).miniatura|Las ChorrerasEl pueblo está rodeado por montes de la estribación final de la Serranía Baja conquense: La Losilla, Matallana, Azagrado, Pinos Altos, Maraña, Las Ramblas y Dehesa Boyal, que ocupan casi 100 km². El paisaje local, abrupto y sinuoso, ofrece distintas hoces o cañones de gran belleza como la hoz del Agua, la Hoz Cerrada, la hoz del río Guadazaón, la hoz del río Mira, la hoz de la Virgen o río San Martín y la hoz del Perejil. Tres embalses se usan para la producción de energía eléctrica: el Batanejo, el Salto de Víllora y el pantano de Contreras.

A unos 5 km de la población (y en dirección a Cardenete), junto a la Central Hidroeléctrica Lucas de Urquijo, se encuentra uno de los parajes naturales más visitados: las Chorreras del Cabriel, declarado monumento natural en 2019. Se trata de un tramo del cauce del río Cabriel donde el agua ha ido tallando sobre la piedra caliza un paraje excepcional y único.

Naturaleza miniatura|Cabeza Moya y embalse de Contreras Los cultivos agrícolas se reparten entre las tradicionales huertas de regadío; los de tipo leñoso, como viñedos, almendros y olivos; y los de secano. La ganadería es escasa, menguada con el devenir de los tiempos y la emigración hacia las grandes ciudades. La vegetación autóctona, como en el resto de la zona, está representada principalmente por pinos de distintas variedades (negral, carrasco y rodeno), carrascas y encinas, chopo canadiense y matorral mediterráneo de espartos, coscojas, romeros, madroñeras, tomillos, etc., y en época otoñal el bosque se viste de una gran variedad de especies micológicas destacando el revollón o níscalo, champiñón silvestre, seta de cardo y las negrillas. miniatura|Castil de OlivasEnguídanos posee una rica y variada cinegética y cuenta con más de siete cotos de caza menor y dos cotos de caza mayor. En su territorio abundan los jabalíes, liebres y zorros, así como numerosas aves, siendo en época primaveral y estival refugio para la reproducción de vencejos.

Los proyectos de biodiversidad y desarrollo sostenible realizados muestran el trabajo que está desarrollando el municipio para dar a conocer el rico patrimonio natural, su patrimonio cultural y las diversas actuaciones en materia de mejora del medio ambiente, formación, concienciación y sensibilización ambiental.

Historia Edad Antigua Diversos yacimientos del ámbito ibérico y celtibérico, así como romano, dan cuenta de la relevancia que tuvo todo el Valle del Cabriel durante esta época. Tras la Revolución neolítica y la Edad del Hierro, este territorio quedó unificado bajo el desarrollo de la utilización de la metalurgia, la lengua y un régimen de subsistencia pastoril, aunque dividida en varios grupos culturales, estando sumido este término en la Celtiberia. En este espacio histórico tiene cabida la ocupación de uno de los yacimientos más importantes y antiguos del municipio, ubicado en el cerro de Cabeza Moya, a cuyas faldas se encuentra el transcurso de las aguas del río Cabriel. En la cima se encuentra un asentamiento celtíbero, elegido por cercanía al río y, sobre todo, por su altura y difícil acceso, lo que fue una ventaja para la defensa del poblado frente a otros grupos humanos. Este yacimiento se encuentra a una distancia de dos kilómetros del centro del municipio, y es de especial relevancia para las festividades, pues el 12 de octubre de cada año tiene lugar el "Keltiber" o fiesta de la Celtiberia.

Ya en época romana, y al igual que otros asentamientos a lo largo de la Serranía de Cuenca, este territorio se vio envuelto en las llamadas guerras celtíberas, enfrentándose estos grupos celtíberos a la República romana. Una vez vencidos y desarrollándose la conquista romana en torno al 218 a.C., la zona de la Celtiberia pasó a formar la provincia Carthaginense, manteniendo con ello su nombre. Dentro de la Celtiberia y de la subdivisión que los romanos llevaron a cabo, el territorio perteneciente al actual municipio quedó enmarcado dentro de los límites de la Bastetania con la Lobetania. Los cauces de los ríos como el Cabriel, el San Martín y el río Mira, sirvieron para la creación de vías secundarias ibérico-romanas como se ha podido constatar en los caminos entre los yacimientos a lo largo de toda su red hidrográfica. Por el término de Enguídanos se sitúan el trazado de la vía de Zaragoza hasta Iniesta (conocida como Itinerario XXXI de Antonino) y otras vías secundarias de este a oeste (como el Camino de la Mancha).

Se evidencia una forma de vida estaba basada en la caza y el pastoreo y el aprovechamiento de las encajonadas tierras de regadío en los cauces de sus hoces y de sus ríos. El cultivo de secano se irá haciendo extensivo con el tiempo. Los recursos mineros abundantes en la zona como el hierro, los yesos (entre ellos el llapis specularis o espejuelo) y la sal, debieron ser explotados desde muy antiguo.

En esta zona sitúa Ptolomeo en su “Geográphika” lugares bastetanos como Pucialia, Turbula, y Salaria (presumiblemente Iniesta), fronterizos con territorio lobetano. Entre Enguídanos e Iniesta y en el término de La Pesquera (que fue aldea de Enguídanos hasta el ), se han localizado las minas de Egelasta que Plinio describe por la pureza y transparencia de sus piedras de sal.

Edad Media Al igual que el resto de la península, la historia medieval del municipio comienza con la llegada de las invasiones bárbaras y el establecimiento del reino visigodo. No obstante, los años especialmente destacables para el municipio por la huella histórica que han dejado fueron los años del Al-Ándalus, con su inicio en el año 711. La conquista de Enguídanos llegará unos años más tarde. El vestigio más importante que deja esta época es el Castillo, situado en el cerro central del pueblo, fue edificado por los árabes durante el , en plena relación con el inicio de los llamados reinos de taifas, una vez desaparecido el dominio por el Califato de Córdoba.

Tras la conquista de Cuenca en 1177 por Alfonso VIII, las fronteras recién adquiridas por Castilla permanecían inestables. Eran zonas sin justicia donde la orografía del terreno permitía la rapacería de tropas y milicias, caballeros, aventureros y saqueadores. Las incursiones o correrías árabes sin más objeto que el botín, denominadas “razzias”, iban siendo diezmadas por las cabalgadas del Concejo de Cuenca debilitando la fuerza musulmana y despojándola de sus riquezas. La estrategia de los cristianos desde Cuenca se basaba en una voluntad de ocupación. Tener fortalezas por encima de los ríos permitiría abatirse enseguida sobre la llanura amenazando los territorios almohades. Alrededor del 1180 el desarrollo de las ofensivas cristianas obtuvo una serie de conquistas incorporando Alarcón en el 1182, Moya en 1183 e Iniesta en 1186. Entre 1182 y 1183 los castellanos alcanzarían el curso del Cabriel, en territorio plenamente montañoso, y lo remontaron sobrepasando las antiguas fronteras musulmanas con la repoblación de Moya. En este contexto se sitúa la conquista cristiana de Enguídanos.