Piura es uno de los veinticuatro departamentos que, junto a la Provincia Constitucional del Callao, forman la República del Perú. Su capital y ciudad más poblada es la homónima Piura. El departamento de Piura se encuentra ubicado en la zona noroeste del país, abarcando su territorio zonas de la costa y sierra. Limita al norte con Tumbes y Ecuador, al este con Cajamarca, al sur con Lambayeque y al oeste con el océano Pacífico. Con 2 194 928 habitantes al 2026 es el segundo departamento más poblado del Perú —solamente precedido por el departamento de Lima— y con una densidad demográfica 46,7 hab./km², el cuarto más densamente poblado, por detrás de Lima, Lambayeque y La Libertad. Fue creado políticamente el 30 de marzo de 1861.

Comprende una dilatada planicie en su mayor extensión —Costa— y una región montañosa menos extensa en la zona oriental del departamento —Sierra—. Desde la zona montañosa discurren los ríos Quiroz, Piura y Chira, que irrigan las excepcionales zonas cultivadas de la planicie costera, donde se extiende el bosque seco ecuatorial y el desierto peruano.

Entre los años 100 a. C. y 400 de nuestra era se desarrolló en el valle inferior del río Piura la cultura Vicús, vinculada a la precedente cultura Chavín; posteriormente la zona se incorporó a la influencia de la cultura Moche. Hacia el habitaban la zona costera el pueblo tallán mientras que los guayacundos y bracamoros ocupaban la región de Ayabaca y Huancabamba. Durante el virreinato, fue en este territorio que surgieron expresiones mestizas como el tondero; más tarde en la época republicana fue origen de Miguel Grau Seminario, el héroe peruano más afamado. En la zona noroccidental se extraen petróleo y fosfatos.

En Piura nacen dos personajes militares destacados y ambos fueron presidentes del Perú: Luis Miguel Sánchez Cerro y Juan Velasco Alvarado.

Historia

El departamento de Piura en el antiguo Perú, constituyó una dinámica zona de contacto cultural entre las áreas central y septentrional andina donde los pueblos nativos de Ecuador y Perú intercambiaron tecnologías, productos e ideologías. Como en muchos ejemplos del mundo antiguo, este rol generó también características propias que comenzaron a evidenciarse con los hallazgos de Vicús y Frías, rasgos de una particular identidad cultural reafirmada con las investigaciones arqueológicas de las últimas décadas, entre las cuales tiene la presente obra un especial y meritorio espacio.

Los vestigios más tempranos hasta ahora conocidos en el departamento de Piura provienen de los trabajos realizados por J. Richardson III (1969, 1972, 1978) en la zona ubicada entre el río Chira y la Punta Rico, al norte de la Quebrada de Máncora. Richardson, con la excepción de su tesis inédita de 1969, sólo da datos muy escuetos sobre estas industrias, pero reconoce tres complejos líticos: Amotape (9500 - 6000 a. C.), Siches - Estero (6000 - 3000 a. C.) y Honda (3000 - 2000 a. C.). Para Amotape existen dos fechados, uno bastante temprano de 9250 +/- 115 a. C. y otro de 6175 +/-80 a. C., mientras que al Complejo Siches están asociadas siete dataciones que varían entre 6050 +/- 140 y 3655 +/- 95 a. C. El Complejo Honda cuenta con tres fechados entre 3235 i-/-105 a. C. y 2870 +/ -95 a. C.

Otros sitios precerámicos fueron encontrados al sur del departamento, en la península de Illescas, por M. Cardenas (1978). Dos fechados provenientes de la quebrada de Chorillos (5590 +/- 90 a. C. y 5020 +/- 140 a. C.) concuerdan con los del Complejo Siches. Serían asociados a restos de campamentos temporales, con uso de "bolas" o "boleadoras", morteros, chancadores, lascas y núcleos así como fogones y restos de pescados y conchas (Anadara grandis y Anadara tuberculosa). Otros dos, obtenidos en Avíc (3230 +/- 90 y 2980 +/- 70 a. C.), serían contemporáneos del Complejo Honda. En este sitio lo más notable parece ser el hallazgo de una estructura construida de piedras toscas formando una plataforma con rampa de acceso y la presencia de vértebras de ballena, cerca del mar y de un manantial. Si se verifica el fechado asociado, se trataría de uno de los edificios más tempranos de la costa con posible arquitectura ceremonial. En los basurales predominan los huesos de mamíferos grandes que pueden ser mayormente de lobo marino. El descubrimiento anterior -hecho por L. Kostritski (1955) en Punta Shode, al norte de la península- de vasijas de piedras pulidas en asociación con sepulturas, aunque no fechado, parece confirmar la ocupación de la zona y la importancia del trabajo de la piedra al fin del período Precerámico.

Al pie de la parte noreste del cerro Ñañañique en la parte norte de Chulucanas, se extiende un gran asentamiento del Formativo, consistente en un complejo de plataformas con construcciones que han sufrido la fuerte erosión característica de la zona por las irregulares lluvias intensivas. Los trabajos efectuados han permitido la definición de construcciones e instalaciones de diversos tipos, algunas con evidencias de superposición. La indudable monumentalidad de esas estructuras y las dimensiones del sitio parecen convertir a Nañañique en centro de ubicación estratégica y ritual-mente "correcta" (cf. Kaulicke 1997) por sus vínculos con el cerro y su cercanía a la confluencia de los ríos Yapatera y Piura. La organización general, sin embargo, carece del ordenamiento simétrico de los centros más sureños; los edificios tampoco guardan una simetría estricta y las técnicas de construcción se emplean indistintamente también en aquellas más "domésticas". Parece, por lo tanto, que no se trata de una tradición diferente sino de manifestaciones algo marginales, "imitadas" de centros más estructurados de los valles y la sierra marítima más hacia el sur (Huaca Santa Lucía en La Poma o Pacopampa en la sierra de Cajamarca).

Entre el 500 a. C. y el 500 d.C. se desarrolló la cultura Vicús que se extendió por el norte hasta los cantones sureños del Ecuador, y por el sur hasta el departamento de Lambayeque. Su cerámica de gran plasticidad llamó mucho la atención de arqueólogos y coleccionistas, que la vinculan con las culturas Salinar, Virú-Gallinazo y Mochica. Sus tumbas profundas y sus rasgos de forma y decoración la vinculan con las culturas regionales del Ecuador y Colombia. Su área de influencia se extendió desde Tambogrande y Salitral (parte alta del río Piura), hasta el norte en las provincias de Morropón, Ayabaca, Huancabamba y la Sierra Sur de Ecuador. Por el sur llegó hasta el departamento de Lambayeque.

Después, aparecieron etnias que establecían disputas entre ellos para el dominio de territorios y manifestar así su poderío frente a los demás, como son

Los Tallanes, que constituyeron un conglomerado de etnias; los diversos grupos que lo compusieron fueron apareciendo en periodos distintos de tiempo, procedentes de la sierra ecuatoriana, la selva y de gentes provenientes por mar. Este largo abarcó desde el 100 a. C. hasta el 700 d.C., naciendo como “nación” en el , logrando su desarrollo entre los años 700 o 900 d.C. y su época de esplendor abarca entre el 1100 d.C. y 1500 d.C. Los tallanes estaban organizados en parcialidades, en la que todos sus miembros se dedicaban a una misma y única actividad, principalmente la agricultura y la pesca. Luego mediante trueque con las parcialidades vecinas obtenían lo necesario para vivir. Esta necesidad de otros para subsistir permitió primero a los chimúes y luego a los incas imponer su dominio sobre ellos. Aunque debido al poco tiempo transcurrido entre la conquista quechua (1470) y la llegada de los españoles (1532) no llegaron a ser quechuaizados completamente, lo que nos permite conocer con mucho detalle cual era su modo de vida.

Los huancapampas (Huancabamba), que moraban entre la cadena occidental y el ramal andino de Tabaconas. Ofrecieron dura resistencia a la presencia inca al mando de Túpac Yupanqui, siendo duramente castigados y sus monumentos derruidos, de lo que resulta la actual escasez de testimonios de su cultura originaria. Para los incas, esta localidad adquirió gran importancia política, siendo poblada con numerosos grupos de mitimaes y, según cuenta Pedro Cieza de León (1553), los incas erigieron “una agraciada fortaleza y un templo del sol” y construyeron un camino de ancha traza que conducía a Quito hacia el norte y empalmaba con el camino a Cajamarca hacia el sur.

Los bracamoros, que estaban entre las regiones de Huancabamba y Jaén, posiblemente provenientes de la Amazonía. Concuerdan los cronistas acerca de su bravura, que les permitió vencer a dos expediciones de conquista incaicas. Eran una cultura fluvial, con distintos asentamientos ribereños y una arquitectura característica. Sus testimonios más importantes en zona andina están ubicados en territorio actualmente cajamarquino.

Durante la época inca, Piura estuvo dividida, organizada y controlada por una red de centros ceremoniales y administrativos distribuidos a lo largo de los dos caminos. Aldana (1994: 53-54) y Diez indican los siguientes centros: Aypate, Caxas y Poechos (Piura) y Cabeza de Vaca (Tumbes). Hocquenghem (1998: 180) sostiene que los centros de la costa piurana fueron: Tumbes, Guineal, Poechos y Piura la Vieja, mientras que los serranos: Caxas, Aypate y Huancabamba. Por su parte, Astuhuamán (1999: 39-41) plantea que los centros de la sierra piurana fueron: Caxas, Aypate, Huancabamba, Mitupampa. Estos centros tuvieron funciones políticas, administrativas, militares y de supervisión, controlando a los grupos étnicos que poblaban la provincia. Todos ellos, al estar localizados cerca al Qapac Ñan tenían mucha conexión entre sí y con Cusco. Estos centros se localizaban bajo la tutela de un Apu; de esta manera su ubicación adquiría sentido simbólico-ritual-espacial: Huancabamba (río), Mitupampa (cerro), Caxas (río), Aypate (cerro) y Calvas (río).

Los hispanos llegaron a las costas de lo que es hoy el departamento de Tumbes. Sin embargo, viendo Francisco Pizarro que Tumbes no era lugar apropiado para establecer su base de operaciones, decidió seguir viaje al sur en busca del lugar ideal para establecerse. Este sitio lo encontró en el valle de Tangarará a orillas del río Chira. Allí, el 15 de agosto de 1532 fundaron la primera ciudad española que se erigió en el Perú, a la que llamaron "San Miguel", recibiendo su escudo de armas el 12 de julio de 1537; en la actualidad la ciudad cumple el rol de principal centro comercial, administrativo y de servicios del departamento de Piura.Instituto nacional de Estadística e Informática, Categoría de ciudades según su dinámica y funciones urbanas. Consultado el 05 de abril de 2012. Existen diversas versiones sobre los motivos de esa denominación, señalando unos que fue porque se fundó el día de San Miguel, mientras que otros afirman que Pizarro quiso agradecerle un milagro al santo o que fue por el mercedario Fray Miguel de Orenes. En ella permanecerá hasta el 24 de septiembre, antes de partir, camino de la Sierra, a su encuentro con Atahualpa en Cajamarca. Camino de esta última, entre el 27 de septiembre y 7 de octubre, permanecerá según las fuentes en un poblado tallán situado en el lugar donde dos años más tarde sería trasladada la ciudad de San Miguel.

Cuando el virrey Francisco de Toledo el 22 de diciembre de 1574 reorganizó los corregimientos de indios (o de naturales), que habían sido creados por el gobernador Lope García de Castro en 1565, dispuso que los corregimientos de Cajamarca, Chicama y Chimo o Chiclayo, Piura y Paita, Santa, y Saña dependieran del Corregimiento de españoles de Trujillo y los corregimientos de Cajamarquilla, Los Pacllas, y Luya y Chillaos dependieran del de Chachapoyas. Todos en el distrito de la Real Audiencia de Lima. En 1611 Los Pacllas fue anexado a Chachapoyas, en 1635 Chicamo o Cliclayo fue anexado a Saña y en 1773 Luya, Chillaos y Lamas fue anexado a Chachapoyas.