«Ray of Light» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su séptimo álbum de estudio homónimo. Las compañías Maverick y Warner Bros. Records la publicaron el 27 de abril de 1998 como el segundo sencillo del disco, después de «Frozen». Tiempo después, figuró en los grandes éxitos GHV2 (2001) y Celebration (2009). Fue compuesta por Madonna, William Orbit, Clive Maldoon, Dave Curtiss y Christine Leach, mientras que la producción estuvo a cargo de los dos primeros. Basada en «Sepheryn» (1971), del dúo británico Curtiss Maldoon, es una canción de géneros trance y disco con influencias de la electrónica ácida, que consiste en un sonido de sintetizador principal —que oscila en la nota musical principal— y un riff de guitarra eléctrica. La letra, optimista acorde con la música, es una celebración del poder y el sentido de identidad.
Obtuvo la aclamación de críticos, académicos y periodistas musicales, quienes elogiaron la producción y la voz de Madonna y la reconocieron como una de las más destacadas del álbum. Además, fue incluida en listas de las mejores canciones de la cantante, de la década de 1990 y de todos los tiempos, y estuvo nominada a grabación del año y mejor grabación dance en la 41.ª entrega anual de los premios Grammy, de las cuales ganó la última categoría. Desde el punto de vista comercial, alcanzó el primer puesto en Escocia, España y Grecia y los diez primeros en otros países. En Estados Unidos, lideró el conteo Dance Club Songs y se convirtió en su mayor debut en el Billboard Hot 100, tras ingresar en la quinta posición.
Jonas Åkerlund dirigió el videoclip de «Ray of Light», que muestra escenas de la vida diaria de las personas y de diferentes ciudades alrededor del mundo con la técnica de cámara rápida, mientras Madonna canta y baila detrás de las imágenes. Ganó el Grammy a mejor vídeo musical de formato corto y en la edición de 1998 de los MTV Video Music Awards se alzó con cinco premios, entre ellos a vídeo del año. No obstante, pocos días después de su estreno, Stefano Salvati la acusó de plagiar el concepto de un vídeo que había dirigido para Biagio Antonacci en 1994.
Como parte de la promoción, Madonna presentó el sencillo en el programa The Oprah Winfrey Show y en los MTV Video Music Awards, y posteriormente lo incluyó en el repertorio de las giras mundiales Drowned World (2001), Confessions (2006), Sticky & Sweet (2008-2009) y Celebration (2023-2024). Tras su publicación, numerosos artistas tales como «Weird Al» Yankovic, Natasha Bedingfield e Iggy Pop, entre muchos otros, versionaron el tema y además apareció en campañas publicitarias y en series de televisión como Glee y Padre de familia. «Ray of Light» es a menudo considerado uno de los logros artísticos más importantes en la carrera de Madonna y se le atribuye que atrajera la atención de la cultura principal a la música electrónica.
Antecedentes y desarrollo Entre 1996 y 1998, Madonna pasó por una serie de experiencias que le «cambiaron la vida», entre ellas el nacimiento de su hija Lourdes «Lola» Leon, su interés por el yoga, el misticismo oriental y la Cábala, así como el papel protagónico de Eva Perón en la adaptación cinematográfica del musical Evita, dirigida por Alan Parker. En 1997, empezó a trabajar en su séptimo álbum de estudio Ray of Light; para ello, compuso canciones con William Orbit, Rick Nowels, Patrick Leonard y Babyface con el propósito de que reflejara los «cambios de perspectivas» en relación con su vida personal. Joan Anderman del Boston Globe señaló que se trataba de un «disco dance profundamente espiritual», cuyo meollo se basaba en «liberarla de una carrera construida sobre imágenes recogidas e identidades cultivadas». La maternidad había suavizado emocionalmente a la artista, lo que se reflejaba en las canciones. En este sentido, ideó conceptos y usó palabras que implicaban pensamientos más profundos y personales, en lugar de las melodías típicas de música dance que había compuesto anteriormente. En aquella época, se encontraba en su fase «más espiritual» y, a medida que crecía su interés por el misticismo y la Cábala, las letras adquirían un enfoque «menos situacional y más universal». En una entrevista con la revista Q, expresó que la maternidad la llevó a «buscar respuestas a preguntas que nunca antes me había hecho».
Madonna trabajó principalmente con Orbit, luego de que Guy Oseary, socio de la discográfica Maverick, se contactara con él en marzo de 1997 y le solicitase algunas melodías para la cantante; le envió una cinta de audio digital de trece pistas, entre las cuales se encontraba «Ray of Light». A los cinco días, ella se comunicó con el productor y le confirmó que ya había empezado a escribir letras basándose en sus pistas y que estaba interesada en colaborar con él. Era gran admiradora de los discos del productor y de las remezclas que había creado para sus sencillos anteriores; agregó: «Estaba interesada en fusionar una especie de sonido futurista. [...] Quería que sonara viejo y nuevo al mismo tiempo». «Ray of Light» está basada en «Sepheryn» (1971) del dúo británico de folk Curtiss Maldoon, integrado por Dave Curtiss y Clive Maldoon. La cantante inglesa Christine Leach, sobrina de Maldoon, trabajó durante un tiempo con Orbit y grabó una maqueta de la canción en 1996, para lo cual reescribió la melodía del estribillo y eliminó algunos fragmentos de la composición original; al respecto, declaró: «Siempre me había encantado el trabajo de Dave y Clive. "Sepheryn" tenía una cualidad de ensueño; así es como siempre lo escuché, como un sueño». Orbit la incluyó en la cinta de audio pensando que Leach había compuesto la canción. Madonna se entusiasmó tras escuchar la maqueta y modificó algunas partes para crear «Ray of Light».
Grabación Producida por Madonna y Orbit, la grabación de «Ray of Light» —así como el resto del álbum— tuvo lugar en los estudios Larrabee North de Universal City (California), mientras que la masterización en Sterling Sound (Nueva York), a cargo de Ted Jensen. Pat McCarthy, David Reitzas, Jon Englesby, Mark Endard y Matt Silva fueron los responsables de la ingeniería. La cinta de audio digital contenía la mayor parte de la grabación, así como primeras sesiones grabadas en la casa de Madonna en Nueva York y en los estudios Hit Factory, donde la cantó por primera vez. Como casi todo el disco, se grabó en un sintetizador Roland Juno-106. En una entrevista con la revista Keyboard, Orbit comentó que hubo un par de sesiones de batería en Los Ángeles, pero no funcionó, por lo que se puso en contacto con el británico Fergus Gerrand, quien tocó la batería en Londres. Orbit los unió en su estación de trabajo de audio digital y los cortó manualmente, en vez de usar un software de autoedición como ReCycle.
Orbit sugirió que los ritmos agregaran un contexto nuevo a la voz de Madonna. En ese marco, la animó a cantar en un registro más alto e insistió en que el strain al final beneficiaría a la canción, pese a que en un principio se había mostrado reacia a cambiar su registro habitual. El productor expresó que la cantante interpretó en un semitono más alto de lo que estaba acostumbrada: «Se frustró cuando estábamos grabando, pero quieres algo de límite con los cantantes, esa cosa de alcanzar». Tiempo después, afirmó que tuvo suerte de haber podido trabajar con su voz «posterior a Evita». Madonna mencionó a Billboard que la versión original duraba más de diez minutos y la calificó como «totalmente fuera de control», aunque remarcó que le «rompió el corazón» tener que reducirla a una duración razonable. Dicha versión extendida y sin editar iba a incluirse originalmente en Veronica Electronica, un recopilatorio de remezclas de sencillos y tomas descartadas del álbum que tenía previsto publicarse en el otoño boreal de 1998, aunque el proyecto terminó por descartarse.
Composición
La voz de Madonna reveló un cambio más maduro y expresivo en comparación con sus trabajos anteriores, beneficiada tras las clases de canto que recibió para la película Evita; explicó que aprendió a cantar de una manera que nunca antes había hecho, lo que influyó en sus composiciones. Joan Anderman del Boston Globe la describió como una canción disco-trance, mientras que Michael Goldberg de MTV la caracterizó como una pista disco de tempo rápido, con una introducción «fuerte» de techno. De manera similar, Larry Flick de Billboard expresó que se construye de un ritmo trance-disco a un «rumbo de colisión» de teclados futuristas y riffs de metal agresivos. Contiene influencias de la electrónica ácida y, según Lucy O'Brien en Madonna: Like an Icon (2007), Orbit desarrolló una atmósfera envolvente para la voz de la cantante, como si ella fuese transportada fácilmente por el sonido. Así, al combinar su pop melódico con los ritmos techno de Orbit, crea una pista «llena de una burbujeante corriente psicodélica». Según la partitura publicada en Musicnotes.com por Alfred Publishing Co. Inc., se establece en un compás de 4/4 con un tempo «moderadamente rápido» de 126 pulsaciones por minuto. Está compuesta en la tonalidad de si bemol mayor y el registro vocal se extiende desde las notas si bemol3 a fa5. Sigue una progresión armónica de si bemol—do menor7—re menor—mi bemol—si bemol en la introducción y luego cambia a si bemol—mi bemol durante las estrofas.
Inicia con el sonido de un riff de guitarra eléctrica suave y melódico, comparable con la música de la banda inglesa Oasis, cuyos acordes se armonizan entre sí. Al cabo de unos segundos, cambia a un ritmo «enérgico» y un sonido de sintetizador «arrollador». Aquí comienza la melodía techno, que consiste en el sonido del sintetizador principal que varía en la nota tónica musical, a medida que el ecualizador se filtra lentamente entre los tonos graves y agudos. El ritmo de la canción, descrito por Matthew Cole de Slant Magazine como «inquieto», se acompaña de un riff de acordes inspirado en el rock, con la voz «sin aliento» de Madonna más aguda que en otras canciones del álbum. En el minuto 2:44, hay un solo de sintetizador que recuerda a un disco pro-rock de los años 1970; para Rikky Rooksby, autor de The Complete Guide to the Music of Madonna (2004), esto refleja la conexión con el origen de «Sepheryn».
La letra, optimista acorde con la música, es una celebración del poder y el sentido de identidad. De acuerdo con John McAlley de Entertainment Weekly, el mensaje es el «despertar espiritual y emocional» y, para el autor Hal Marcovitz, trata sobre la «abrumadora velocidad de la vida en la Tierra». Sal Cinquemani de Slant Magazine opinó que el verso Quicker than a ray of light, I'm flying / And I feel like I just got home («Más rápido que un rayo de luz, vuelo / Y me siento como en casa»), era una epifanía de tipo espiritual o sonora, y podía percibirse cierto «júbilo inconfundible» en Madonna. El biógrafo y periodista J. Randy Taraborrelli observó que el sentido de abandono «cautivador» hace que la canción entusiasme al oyente. En palabras de la artista: «Es una mirada mística al universo y lo pequeños que somos. [...] Canto sobre el asombro total por la vida: es increíblemente reflexiva, introspectiva y llena de curiosidad por los aspectos místicos de la existencia». Su intención era capturar más un ambiente de «asombro», es decir, la sensación de «mirar el mundo finalmente con los ojos abiertos»; añadió: «Un rayo de luz para mí es esperanza. Estamos avanzando, pero eso no significa que debas perder el contacto con el lado espiritual de las cosas».
Publicación y remezclas