Walter Scott, primer baronet (Edimburgo, Escocia, 15 de agosto de 1771-Abbotsford House, 21 de septiembre de 1832), fue un escritor escocés prolífico del Romanticismo de acción, especializado en novelas históricas, género del que se le puede considerar inventor, además de ser poeta y editor. Fue conocido en toda Europa en su época, y, en cierto sentido, fue el primer autor que tuvo una verdadera carrera internacional en su tiempo, con muchos lectores contemporáneos en Europa, Australia y Norteamérica.

Sus novelas históricas y, en menor medida, su poesía, aún se leen, pero hoy es menos popular de lo que fue en la cumbre de su éxito. A pesar de ello, muchas de sus obras siguen siendo clásicos en la literatura inglesa y específicamente escocesa. Algunos de sus títulos más famosos son Ivanhoe, Rob Roy, The Lady of the Lake, Waverley y The Heart of Midlothian.

Aunque recordado principalmente por sus extensas obras literarias y su compromiso político, Scott fue abogado, juez y administrador legal de profesión, y a lo largo de su carrera combinó su trabajo de redacción y edición con su ocupación diaria como secretario de sesión y alguacil-diputado de Selkirkshire.

Scott, un miembro destacado del establecimiento conservador en Edimburgo, fue miembro activo de la Highland Society, sirvió durante un largo período como presidente de la Royal Society of Edinburgh (1820-1832) y fue vicepresidente de la Society of Antiquaries of Scotland (1827-1829).

Primeros años Nació en College Wynd, en Edimburgo en 1771; era hijo de un abogado. El joven Walter Scott sobrevivió a un ataque de polio en su infancia que lo dejó cojo de la pierna derecha de por vida. Para restaurar su salud, lo enviaron a vivir durante varios años a la región rural de los Borders (en el sureste de Escocia, fronterizo con Inglaterra) durante siete meses para estabilizar su enfermedad. Allí vivió en la granja de sus abuelos en Sandyknowe. Aprendió el habla de la zona, así como los cuentos y leyendas que caracterizarían gran parte de su trabajo. Su estado de salud motivó también que pasara parte de su infancia en la ciudad balnearia de Bath, en Inglaterra.

Después de estudiar Derecho en la Universidad de Edimburgo, siguió los pasos de su padre y se hizo abogado en Edimburgo. Como empleado de un abogado hizo su primera visita a las Tierras Altas escocesas, para ejecutar un desahucio.

Scott estaba enamorado de Williamina Belsches de Fettercairn, a quien le había propuesto matrimonio varias veces. A pesar de que ella había sido ambigua al contestarle, Scott esperaba que tarde o temprano aceptara. Pero en 1796, Scott se fue a un viaje, y cuando regresó se dio cuenta de que Williamina se estaba enamorando de William Forbes, VII.º baronet de Pitsligo y uno de sus amigos, con quien ella terminaría casándose (más tarde tendrían al científico James David Forbes). Cuando se anunció el compromiso entre Belsches y Forbes, Scott primero se enfadó mucho con ella. Aunque Scott sufrió una decepción amorosa y un sentimiento de dolor que se quedaría en él durante un tiempo, después comprendió que ella no quería hacerle daño.James Ker, Fiction Against History: Scott as Storyteller, p. 10http://www.walterscott.lib.ed.ac.uk/biography/marriage.html Scott seguiría siendo amigo de Forbes, a quien después de morir, aludiría en Marmion,http://www.electricscotland.com/history/other/forbes_william.htm y en una carta donde lo describía como un buen amigo.Life and Letters of James David Forbes, por John Campbell Shairp, Peter Guthrie Tait, p. 6

Inicio de su carrera literaria thumb|William Allan, Sir Walter Scott, 1771 - 1832. Novelist and poet (1844), óleo de la National Gallery of Scotland, Edimburgo

A los veinticinco años de edad, empezó a escribir como diversión estupenda y feliz, traduciendo obras del alemán. Su primera publicación fue una versión rimada de baladas de Gottfried August Bürger, en 1796. Posteriormente publicó tres volúmenes de baladas escocesas The Minstrelsy of the Scottish Border (Poemas de la frontera escocesa, 1802). Era la primera señal de su interés por la historia escocesa desde un punto de vista literario.

Scott se hizo entonces un ardiente compañero de la yeomanry, fuerza de caballería voluntaria británica. En una de sus incursiones conoció, en el balneario de Gilsland, situado en el muro de Adriano, a Margaret Charlotte Charpentier (o Charpenter), hija de Jean Charpentier, de Lyon (Francia), con quien se casó en 1797. Tuvieron cinco hijos. En 1799 fue nombrado juez de Selkirk, con residencia en el burgo real de Selkirk.

En los primeros años de su matrimonio, Scott vivía bien, gracias a sus ingresos legales, su salario como juez de paz, los de su mujer, alguna cantidad que le rendían sus escritos e incluso alguna renta de la exigua herencia paterna.

Después de fundar una imprenta, su poesía, comenzando por The Lay of the Last Minstrel / Canto del último trovador en 1805, le dio fama. Publicó otros poemas en la siguiente década, incluyendo la popular The Lady of the Lake (1810).

Otra obra de este período, Marmion, incluía algunas de sus frases más citadas y, a menudo, atribuida erróneamente a otros (canto VI.º, stanza 17):

Considera Ifor Evans que sus poesías no pueden compararse a las novelas, «pero utiliza todos los recursos románticos de la caballería, la guerra, el patetismo, el sentimiento y el encanto de un pasado imaginario. Sus poemas poseían un cierto valor como supervivencias y son bastante mejores de lo que los consideraron muchos críticos, e incluso el propio autor en sus momentos de simpática modestia».

En 1809, su afinidad con los tories lo llevó a ser cofundador del Quarterly Review, un diario al que hizo contribuciones anónimas.

Las novelas thumb|200px|Sir Walter Scott en 1824, retrato de Sir Edwin Henry Landseer. Cuando la imprenta tuvo problemas financieros, Scott decidió, en 1814, escribir obras que le generaran constantes ingresos. El primer resultado fue Waverley, Waverley, or Tis Sixty Years Since / Waverley, o Escocia hace sesenta años, una novela publicada anónimamente. Se ambienta durante el levantamiento jacobita de 1745 en el Reino Unido; su protagonista, el inglés Edward Waverley, simpatizante del jacobitismo debido a su crianza tory, se ve involucrado en los hechos, pero al final elige la respetabilidad que representaba la casa de Hanóver. La obra tuvo un éxito considerable, y fundó el género de la novela histórica moderna.

La siguieron una sucesión de novelas a lo largo de cinco años, todas de ambientación escocesa. Consciente de su reputación como poeta, siguió publicando anónimamente, con el nombre de Autor de Waverley o atribuido como «Cuentos de...» sin autor conocido. Incluso cuando estaba claro que no le iba a dañar admitir su autoría, mantuvo las apariencias, aparentemente por diversión. Durante este tiempo, el apodo El Mago del Norte se aplicaba al misterioso autor de estos éxitos. Su identidad como autor de las novelas era un secreto bastante conocido, hasta el punto de que, en 1815 Scott tuvo el honor de cenar con Jorge IV, el príncipe regente, quien quería conocer al «autor de Waverley». Fundó el Club Bannatyne para imprimir obras raras de historia, poesía o literatura en general escritas en escocés. Y logró imprimir 116 volúmenes en total, por más que terminara disuelto en 1861.

En 1819 dejó de escribir sobre Escocia con su obra más conocida, Ivanhoe, una novela histórica que tiene lugar en la Inglaterra del , con algunos personajes tan famosos como Ricardo Corazón de León, Robin Hood o Juan sin Tierra, y cuyos personajes judaicos proyectarían en el presente la cuestión entonces en debate de la Emancipación de los judíos ingleses, que solo llegaría en 1858. Alcanzó otro éxito, esta vez clamoroso. Y, lo mismo que con sus primeras novelas, dio a luz otras de este género, probando otros ambientes y épocas, como la Francia de Luis XI en Quentin Durward / Quintín Durward (1823). Durante esta época de su carrera alcanzó gran fama y obtuvo el título de baronet, con lo que pasó a llamarse Sir Walter Scott.

Fue entonces cuando organizó la visita del rey Jorge IV a Escocia (1822), de gran importancia política para congraciarse con sus revueltos y orgullosos habitantes; Scott había preparado un espectacular boato para representar a Jorge como una reencarnación algo rechoncha de «Gentil príncipe Carlos». El éxito de esta visita puso de moda el tartán y los kilts o faldas escocesas, que se volvieron símbolos de la identidad nacional escocesa.

Problemas financieros y su muerte thumb|200px|Abbotford House, residencia de sir Walter Scott, en la actualidad En 1825 volvió a tener problemas financieros, derivados de sus negocios editoriales, y su compañía casi se arruinó; consiguió salir a flote a costa de un sacrificado y continuo trabajo. Fue por entonces cuando se divulgó que era el autor de las novelas. Antes que declarar la quiebra, puso su casa, Abbotsford House, y sus ingresos en un fideicomiso administrado por sus acreedores, y procedió a cancelar la deuda. Continuó su prodigiosa producción literaria hasta 1831. Pero tanto trabajo empezó a minar su salud; finalmente murió en Abbotsford en 1832. Sus novelas siguieron vendiéndose, y sus deudas al fin fueron pagadas con ese dinero. Fue enterrado en la abadía de Dryburgh, donde muy cerca y de algún modo apropiado puede encontrarse una gran estatua de William Wallace, una de las figuras históricas escocesas más románticas.

thumb|200px|Abbotsford (Country Seats, de Morris, 1800).

Abbotsford House thumb|200px|Interior de Abbotsford House. De niño, Sir Walter Scott viajó con su padre desde Selkirk a Melrose, en la frontera donde se ambientan algunas de sus novelas. En algún momento, el viejo caballero paró para enseñar a su hijo una piedra donde tuvo lugar la batalla de Melrose (1526). No muy lejos había una pequeña granja llamada Cartleyhole, que con el tiempo Scott llegó a comprar.

Poco a poco hizo de esta granja un maravilloso hogar, parecido a un palacio de cuento de hadas. A través de ventanas enriquecidas con signos heráldicos, el sol lucía sobre las armaduras, el delicado mobiliario y las aun mejores pinturas. Paneles de roble y cedro y techos de madera con escudos de armas de correcta coloratura añadieron belleza a la casa. Incluso compró más tierra hasta tener casi mil acres (unos 4 km²) y se estima que la construcción le costó más de veinticinco mil libras.

Una calzada romana vecina, con un vado usado en tiempos pasados por los monjes de Melrose, le sugirieron llamar a esta mansión Abbotsford House ('Casa del vado de los monjes').

Vindicación posterior thumb|220px|La torre de Smailholm, una atalaya cerca de la granja de Sandyknowe donde Scott pasó una parte de su infancia y que habitaron sus antepasados. thumb|200px|«El encuentro de Burns y de Scott», óleo de Charles Hardie, 1893 (Dunedin Public Art Gallery). thumb|El Monumento a Scott, Edimburgo. Scott era un noble empobrecido que mitificó sus orígenes sociales como una especie de don Quijote. Su novela histórica nace además como expresión artística del nacionalismo propio de los románticos y de su nostalgia ante los cambios brutales en las costumbres y los valores que impone la transformación burguesa del mundo y la revolución industrial. El pasado se configura así para él como una especie de refugio o evasión y un lugar para desarrollar la imaginación, en línea con la primera generación de escritores del romanticismo, la tradicionalista.

Fue alabado de inmediato por sus autores más grandes, como Goethe y Manzoni. Influyó en muchos de los escritores del y no solo en los novelistas históricos (así lo reconocía Balzac). Más tarde, alguien tan elogiado hoy como Robert Louis Stevenson fue un gran admirador y continuador de este también novelista escocés.Epílogo a Stevenson, A la luz de una linterna, Cuatro ediciones, 2002