Alejandro Stoímenov Stamboliski (); Slavovitsa, 1 de marzo de 1879-14 de junio de 1923) fue un político búlgaro, con ideas políticas de izquierda radical, que fue primer ministro de Bulgaria entre el 6 de octubre de 1919 y el 9 de junio de 1923, siendo fusilado tras un golpe de Estado organizado por la Unión Nacional, el partido de extrema derecha de Alejandro Tsankov.

Primeros años Nacido el 1 de marzo de 1879 en Slavovitsa, Alejandro Stamboliski era hijo de un notable de dicho pueblo. Su familia, campesina, no era especialmente rica ni pobre. Su apellido provenía de los varios viajes que su padre realizó a la capital otomana (Constantinopla, en turco, Stambul). Muerta su madre poco después de su nacimiento, su padre volvió a casarse con una mujer que ya tenía dos hijos y no mostró afecto por Stamboliski. Gracias a su aptitud natural y a pesar de la oposición de sus padres, que deseaban que se dedicase a las tareas del campo, cursó enseñanza secundaria en la cercana ciudad de Ijtimán, de la que se graduó en 1893. Familia campesina búlgara a comienzos del siglo . La Unión Nacional Agraria Búlgara surgió para defender sus intereses ante el creciente deterioro de su nivel de vida por la exigencias económicas de los sucesivos Gobiernos.|thumb|left Encontrándose desde su infancia en relación directa con la tierra y con los campesinos, realizó sus estudios en la Escuela Agrícola de Sadovo y, algunos años después, en el Instituto Vinícola de Pleven. De la primera fue expulsado por participar en una manifestación estudiantil, en 1895. Tras finalizar sus estudios en 1897, regresó a su pueblo y ejerció como maestro en una localidad cercana. Hay que hacer notar que en esta época en Bulgaria el campesinado representaba entre un 85 y un 90% de la población del país. Participó en el congreso fundacional de la «Unión Agraria» que más tarde se convertiría en partido político, aunque no tuvo un papel destacado en el mismo. Por entonces comenzó a escribir artículos en diversas publicaciones agrarias, criticando la situación del país, su falta de desarrollo económico y social y su imitación de Occidente.

Enfrentándose con las numerosas dificultades sociales del país, intenta comprender los problemas a que se enfrenta, y decide pasar a militar en el partido de la «Unión Agraria». En el verano de 1900, se casa con la también maestra Milena Daskalova. Es esta última la que financiará los estudios superiores de Alejandro en la Universidad Agrícola de Halle, en la ciudad alemana de Halle en 1901-1902. Partieron a Alemania en septiembre de 1901, pero tuvieron que regresar en febrero de 1902 porque Stamboliski contrajo tuberculosis, de la que se curó tras una temporada en la montaña. Además de realizar allí estudios relativos a la Agricultura, recibe clases de Filosofía, que contribuyen a dotar de una base más sólida a sus opiniones políticas.

En la oposición Fernando I de Bulgaria, monarca al que Stamboliski, republicano, criticó repetidamente y con dureza, oponiéndose a su política. El soberano había rechazado las primeras peticiones sobre impuestos de los campesinos que llevaron a la formación de la Unión Nacional Agraria Búlgara.|thumb|right Una vez de vuelta en Bulgaria, el joven Alejandro Stamboliski estaba decidido a mejorar las condiciones de vida de sus conciudadanos. Ejerció como periodista y, tras haber ocupado cargos importantes en el seno de su partido, se convirtió en jefe del mismo en 1910. En 1908 es elegido diputado de la Asamblea Nacional Búlgara y durante el año siguiente redactó una tesis que se convirtió en el postulado ideológico del partido, que ya había expuesto parcialmente entre 1903 y 1908 en sus artículos periodísticos. En 1905 reorganizó el partido, aumentando la disciplina interna y mejorando la selección de los candidatos.

De este modo, convirtiéndose poco a poco en el líder de la oposición, gana popularidad entre el electorado, a la vez que exhibe ideas políticas netamente republicanas, siendo así que en ese momento el sistema político búlgaro es monárquico. Estos ataques a la monarquía le llevarán varias veces a alejarse del monarca, el zar Fernando I de Bulgaria.

Se opuso a las guerras balcánicas, al comienzo populares, lo que debilitó a la Unión Agraria. La dura derrota búlgara en la segunda de ellas volvió a reforzar a Stamboliski, que logró 48 diputados en las elecciones de noviembre de 1913. En las elecciones de marzo del año siguiente, convocadas por el primer ministro Vasil Radoslávov para mejorar su posición en el Parlamento donde la oposición era mayoritaria, Stamboliski aumentó ligeramente su grupo parlamentario (alcanzó los cincuenta diputados).

Pacifista en la guerra mundial Respaldó al Gobierno, sin embargo, en su declaración de neutralidad en la Primera Guerra Mundial proclamada en el verano de 1914. En principio favorable a la anexión de territorios considerados búlgaros como Macedonia o Dobruya, se mostraba contrario, sin embargo, a lograrla a cambio de la entrada en la contienda.

En el otoño de 1915, a raíz de la entrada de Bulgaria en la Primera Guerra Mundial junto a los Imperios centrales, Stamboliski criticó violentamente la política del zar de Bulgaria, lo que tuvo como resultado que fuese privado de su escaño en las Cortes búlgaras y condenado a muerte por traición; el rey, sin embargo, conmutó la pena por otra de cadena perpetua. Quedó encerrado en la cárcel de la capital, en un régimen relativamente benévolo que le permitía mantener el contacto con sus compañeros de partido y continuar con sus escritos políticos. Aprovechó su estancia en prisión para profundizar en sus tesis políticas. El partido, debilitado y privado de su principal dirigente, aprobó junto con el resto de la oposición los créditos de guerra en diciembre.

En 1917 la Revolución de Febrero en Rusia y la posterior entrada en guerra de los Estados Unidos del lado aliado convencieron a Stamboliski de la derrota inevitable de los Imperios Centrales y esto le llevó a defender que Bulgaria tratase de firmar al punto una paz por separado. El continuo contacto con soldados, tanto con aquellos arrestados en la misma prisión como con otros que se acercaban a visitarlo y su posición favorable a una paz inmediata hicieron que el Gobierno, considerándolo peligroso, lo enviase en septiembre de 1917 a la fortaleza de Vidin, en el noroeste del país. Los monarcas de los Imperios Centrales. Stamboliski se opuso a la entrada en la guerra mundial de Bulgaria y fue condenado a cadena perpetua por su crítica abierta a la participación búlgara en la misma a partir de 1915.|thumb|left En junio de 1918, ante el deterioro de la situación militar y social por las grandes privaciones de la población, Radoslávov abandonó la presidencia del Consejo de Ministros y le sucedió en ella Aleksandar Malinov, que trajo a Stamboliski de nuevo a la prisión capitalina y trató de lograr su ingreso en el Gobierno. Stamboliski expuso varias condiciones para aceptar, entre ellas el abandono del país de la contienda, a lo que el rey se negó. Stamboliski permaneció por tanto en la oposición a Malinov, que presidió un Gobierno cada vez más débil a pesar de haber logrado la concesión del norte de la Dobruya; sus intentos de negociar con los Aliados fracasaron.

En el otoño de 1918, la política belicista de Fernando I resultó nuevamente un fracaso, que se sumó al descontento por las anteriores pérdidas territoriales sufridas durante las guerras balcánicas. Cuando el frente macedonio se hundió en septiembre, el disgusto popular fue en aumento y, para evitar una sublevación, el zar amnistió a Stamboliski. Este exigió la aceptación por el Gobierno y el monarca de cualesquiera condiciones que los Aliados decidiesen imponer al país para firmar la paz. A pesar de su promesa de tratar de calmar a las tropas, Stamboliski se unió ambiguamente a los insurgentes concentrados en Radomir, a poco más de treinta y cinco kilómetros de la capital, capitaneados por uno de sus correligionarios de partido, Raiko Daskálov, que marchó sobre Sofía. Gracias a la llegada de tropas leales al Gobierno, al respaldo de algunas unidades alemanas y a varios fallos tácticos de los rebeldes, estos no consiguieron tomar la capital. Stamboliski se apresuró a negar haber apoyado a los rebeldes, mientras a la vez trataba de sublevar la ciudad en su favor y extender la revuelta por todo el país, en vano. El nuevo Partido Comunista Búlgaro rechazó sus propuestas de cooperación, considerándolo el dirigente de un partido campesino burgués y seguro de la inminencia de una revolución a la soviética. Poco después las principales exigencias de los amotinados, el fin de los combates y la desaparición del rey se lograron, pero no gracias al levantamiento, sino por imposición aliada. Se firmó un armisticio en Salónica y Fernando abdicó en favor de su hijo Boris III y se exilió.

Los Gobiernos de coalición Stamboliski firma el Tratado de Neuilly-sur-Seine en 1919. Bulgaria perdió, entre otras cosas, su acceso al Egeo.|thumb|right Stamboliski,a pesar de ser ya por entonces el político más influyente del país, no ingresó inmediatamente en el Gabinete. Sólo con el relevo de Malinov y la llegada al gobierno de Teodor Teodorov fue nombrado ministro de Obras Públicas en enero de 1919. Pérdidas territoriales a causa del Tratado de Neuilly.|miniatura|izquierda Su carisma le permitió formar parte de la delegación que representa a Bulgaria en las conversaciones que desembocaron en el Tratado de Versalles. En agosto de 1919, tras vencer en las elecciones parlamentarias en las que obtuvo un tercio de los votos, formó un Gobierno de coalición, con el que pretendía la puesta en marcha de sus ideas de tipo populista. La coalición tuvo que realizarla con dos de los partidos tradicionales búlgaros por el rechazo del Partido Comunista Búlgaro, partido al que sin embargo se enfrentaba debido al rechazo de los comunistas a la idea de propiedad privada. Socialistas y comunistas habían recibido otro tercio de los votos en las elecciones y habían sido la opción elegida primeramente por Stamboliski para formar un nuevo Gobierno frente a los partidos tradicionales (que habían mantenido dos quintos de los votos) con los que tuvo que conformarse. El nuevo Gobierno acabó formándose en octubre, poco antes de que los Aliados presentasen a la delegación búlgara en París las condiciones del tratado de paz.

Su primera decisión política al frente del nuevo Gobierno fue la firma del Tratado de Neuilly, el 27 de noviembre de 1919. A pesar de que las condiciones impuestas eran mucho peores de lo esperado por el Gobierno búlgaro, Stamboliski, al igual que el joven monarca, consideraron que no había alternativa a la aceptación ya que el país no se encontraba en condiciones de enfrentarse militarmente a los Aliados. Dado el rechazo del anterior primer ministro y jefe de la delegación a firmar el tratado exigido por los Aliados, Stamboliski decidió regresar sólo a Francia y ser el único firmante por parte búlgara. Sus intentos de última hora de suavizar las condiciones impuestas fueron vanos. Al comprometerse por medio de las cláusulas del tratado a respetar el pago de reparaciones de guerra, Stamboliski deseaba en primer lugar alcanzar un sistema de relaciones pacíficas con los países vecinos de Bulgaria.

A finales de 1919, socialistas y comunistas se unieron para apoyar una huelga general nacional, a la que el Gobierno de Stamboliski respondió con dureza. Este utilizó a los restos del Ejército, a la Policía y a la nueva «Guardia Naranja» del partido, fuerza paramilitar, contra los huelguistas. Mediante la amenaza de retirar las cartillas de racionamiento a estos y sus familiares o expulsarlos de sus hogares, entre otras medidas, Stamboliski acabó con la huelga en enero de 1920.

La instauración de una dictadura campesina