Jemeres Rojos (Khmers Rouges en francés, Khmer Krahom en camboyano) es el nombre con el que fueron conocidos los miembros del Partido Comunista de Kampuchea que, tras la guerra de Vietnam, la salida de los Estados Unidos y el derrocamiento del general Lon Nol (que regía una dictadura militar desde 1970), tomaron el poder el 17 de abril de 1975 (la «Caída de Phnom Penh»). Fundaron la Kampuchea Democrática; un sistema de Gobierno de características comunistas y autoritarias que, bajo la apariencia formal de una república popular, consolidó en la práctica un sistema de economía radicalmente agraria, bajo la consigna de la evacuación de las ciudades y destrucción de la civilización urbana y su cultura, consideradas burguesas, la reconstrucción social desde los orígenes de la civilización y la recuperación de la cultura jemer ancestral bajo la dirección de Pol Pot, su principal líder. Además de un férreo control militar sobre la población civil, sometida en buena parte a un régimen de trabajos forzados, desarrollaron extensos métodos de detención, tortura y asesinatos selectivos en masa, bajo la consigna de la llamada «búsqueda del enemigo interno».
Durante los cuatro años que duró su régimen, desde abril de 1975 a enero de 1979, sus acciones y maneras de imponer su política condujeron a lo que se conoce como el «genocidio camboyano», actos que en la actualidad están siendo juzgados por un tribunal internacional en Phnom Penh por crímenes contra la humanidad."La única superviviente de un centro de torturas de Pol Pot rompe su silencio". El Mundo. Este juicio concluyó el 22 de septiembre de 2022 con la condena a cadena perpetua del último líder sobreviviente. Solo fueron sometidos a juicio cinco exlíderes del régimen, que fueron muriendo a medida que avanzó el proceso judicial, llevado a cabo por un tribunal de crímenes de guerra de los Jemeres Rojos de Camboya, respaldado por la ONU. Previamente, en el año 2018, se condenó a la misma pena a otros dos exlíderes del Jemer Rojos que fallecieron en años anteriores.
Vietnam del Norte y los Jemeres Rojos fueron grandes aliados durante la guerra civil camboyana en su lucha contra Estados Unidos; sin embargo, debido a numerosos ataques de los jemeres hacía Vietnam a finales de los años 70, Vietnam inició una intervención militar que puso fin a su régimen. A partir de ese momento, fueron China y Tailandia las que ayudaron a los Jemeres Rojos a reconstruir sus fuerzas. También hay acusaciones de que Estados Unidos y Reino Unido les brindaron ayuda militar.China, EE UU y los jemeres rojos Se estableció un Gobierno camboyano en el exilio cuyo núcleo lo formaban los jemeres, gobierno que gozó del prolongado reconocimiento diplomático de muchos países occidentales y asiáticos.Seis países del sur de Asia piden ayuda para la guerrilla camboyana
Origen del nombre
thumb|270px|Restos de víctimas de los jemeres rojos en Rung Tik (la Cueva del Agua) o Rung Khmao (la Cueva de la Muerte) de las montañas rocosas de Kampong Trach, en la provincia de Kompot. Aunque el Gobierno recogió la mayoría de los restos de la región de Kampong Trach, aún pueden encontrarse algunos más. La cueva, que tiene corrientes de agua subterránea, se utilizaba como fosa colectiva de las personas asesinadas durante el régimen.
Jemeres Rojos es el nombre con el que se conoce habitualmente al oficialmente llamado Partido Comunista de Camboya, o Partido Comunista de Kampuchea y después Partido Democrático de Kampuchea. El nombre «Jemeres Rojos» fue la manera con que los denominó el rey Norodom Sihanuk en los años cincuenta, y así se popularizó a través del francés. Sin embargo los miembros de la organización no lo usaban, entre otras cosas porque preferían el gentilicio «kampucheano» a «jemer» (ambas significan lo mismo).
Historia Hacia el poder
El Partido Comunista de Camboya se conformó en 1951, aunque en sus primeros años fue parte dependiente del Partido Comunista de Vietnam. En los años setenta cambia el nombre por Partido Democrático de Kampuchea.
thumb|443xp|Niña vestida de los Jemeres Rojos
La ideología de los Jemeres Rojos mezclaba una interpretación subjetiva del maoísmo, centrándose en su exaltación del campesinado, con las ideas anticolonialistas propias de las guerras de liberación nacional. A esto se añadió el rencor hacia la subordinación de los comunistas camboyanos a los vietnamitas. El resultado final fue una combinación de maoísmo de palabra con un nacionalismo extremo en la práctica, llegando a posturas racistas.
Los Jemeres Rojos en el poder
Con los Jemeres Rojos se llevó a cabo un genocidio en donde murió una cuarta parte de los habitantes de Camboya, cifra no inferior a los dos millones de personas más las secuelas que ello significó para el país en general. Sus matanzas no se limitaron al suelo camboyano ya que en territorio vietnamita se llevaron a cabo varias, como la más famosa masacre de Ba Chúc (1978).
Pervivencia de los Jemeres Rojos (1979-1989) thumb|230px|Memorial a los niños muertos durante el régimen de los Jemeres Rojos.
El régimen de los Jemeres Rojos terminó con la captura de Phnom Penh el 7 de enero de 1979 por parte del Ejército vietnamita, poniendo fin al régimen de Pol Pot. Así, tras una rápida campaña iniciada en diciembre de 1978 motivada por escaramuzas fronterizas, el país queda una vez más bajo control extranjero, en este caso en la órbita vietnamita, en la que ya había permanecido con anterioridad a la colonización francesa.
A pesar del tradicional recelo camboyano hacia sus vecinos vietnamitas, la insostenibilidad del régimen de los Jemeres Rojos facilitó en parte la aceptación del nuevo ocupante, como muestra el gran número de defecciones de antiguos miembros del régimen de Pol Pot, que ahora constituirían la base de poder de la apresuradamente proclamada República Popular de Kampuchea.
En este momento, la facción aún leal a Pol Pot, manteniendo las siglas de la Kampuchea Democrática y exacerbando su discurso nacionalista, se retiró al oeste del país, en las zonas fronterizas con Laos y Tailandia, desde donde llevaría a cabo una guerra de guerrillas contra el nuevo régimen.
Durante el agitado primer año del nuevo Gobierno, el temor a la potencia ocupante, unida a una mala cosecha de arroz provocada por una sequía, llevarían a decenas de miles de camboyanos a huir del país y establecerse en campamentos de refugiados en Tailandia. Dichos campos estarían dirigidos por, y encuadrados en las tres facciones opositoras al nuevo régimen: los Jemeres Rojos, las fuerzas monárquicas y las fuerzas republicanas anticomunistas funcionarán como base de retaguardia y reclutamiento para las operaciones de las milicias de estas tres facciones en el interior de Camboya.
thumb|200px|Cráneos de víctimas del régimen conservados en el principal lugar de las fosas comunes.
Sin embargo, la facción que más apoyos internacionales recabaría sería la de los Jemeres Rojos. Así, la llegada a suelo tailandés de varios miles de guerrilleros jemeres, seguidos de sus familias, fue bien acogida por el Gobierno, que alimentó, avitualló, y asentó a varios miles de combatientes que pronto empezarían a recibir también armamento chino a través del citado país. Tal y como ha señalado ACNUR, en los campamentos controlados por los Jemeres Rojos el control sobre la población refugiada era mucho mayor que en los campamentos dirigidos por las demás facciones. Los civiles de dichos campamentos tenían el estatus de refugiados políticos, siendo mantenidos así (aparte de un mínimo comercio y actividades económicas con el exterior) por las agencias de la ONU, con lo que se dejaba las manos libres a la milicia de los Jemeres Rojos para reorganizarse y reconstituirse en una efectiva fuerza de combate hacia 1982.
A nivel internacional, la creciente dependencia de Vietnam y la República Popular de Kampuchea con respecto a la Unión Soviética tuvieron como efecto la inmediata hostilidad de la República Popular China y de sus aliados antisoviéticos como Tailandia, Singapur y Estados Unidos. La hostilidad de estos poderes al Gobierno de Phnom Penh conllevó el mantenimiento del asiento en la Asamblea General de la ONU por parte de la desaparecida Kampuchea Democrática. En cuanto al apoyo militar, aunque dichas potencias mantuvieran cierto apoyo a monárquicos y republicanos, eran los Jemeres Rojos quienes eran percibidos como la facción opositora más efectiva en el campo militar, y la que por tanto recibiría mayor cantidad de material.
Para hacer más presentable su imagen ante la comunidad internacional de la que ahora dependían, en septiembre de 1981 los dirigentes de la Kampuchea Democrática disolvieron formalmente el Partido Comunista de Kampuchea y renegaron del comunismo para declarar su apoyo hacia la economía de mercado y el respeto a la tradición religiosa, sin por ello reestructurar su liderazgo, es decir manteniendo a Pol Pot, Ieng Sary y Khieu Samphan en el poder. Dicho lavado de imagen permitió, sin embargo, un acercamiento a las otras facciones antivietnamitas y anticomunistas de los rebeldes, hasta unificarse en 1982 en el llamado «Gobierno de Coalición de la Kampuchea Democrática».
Dicho Gobierno estaría de facto en manos de los Jemeres Rojos, pues mantuvieron en el mismo la cartera de Exteriores, el asiento en la ONU y el control de más de la mitad de los 40 000 milicianos de la coalición.
Para llamar la atención internacional, la coalición llevó a cabo en 1982 una ofensiva sobre el oeste de Camboya, tomando una serie de posiciones de las que serían expulsados por el Ejército camboyano en una serie de contraofensivas lanzadas entre 1983 y 1985, tras lo cual la frontera fue fuertemente minada.
A lo largo del resto de la década de 1980, la situación quedó enquistada en una forma de conflicto de baja intensidad característico de otros escenarios de la Guerra Fría. El mantenimiento de dicho conflicto fue minando los recursos y legitimidad tanto de la República Popular de Kampuchea como de sus aliados vietnamitas, en lo que algunos autores han llamado «el Vietnam de Vietnam».
La salida del conflicto empezó a perfilarse tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y la llegada al poder de Bill Clinton en Estados Unidos. Este cambio de contexto llevó a un relajamiento en las relaciones entre los actores internacionales. La Unión Soviética, en pleno proceso de desmembramiento, había perdido capacidad de intervención. Hun Sen asumió el cargo de primer ministro de Camboya en 1985, pero a pesar de esto la comunidad internacional siguió reconociendo como Gobierno legítimo del país a los Jemeres Rojos hasta 1991. En septiembre de 1989 las tropas vietnamitas abandonaban Camboya. Al año siguiente Estados Unidos dejó de reconocer la legitimidad de la coalición opositora y la República Popular China disminuyó de forma parecida su apoyo.
En 1991, los Acuerdos de París llevaron a un consejo de coalición entre las cuatro facciones (las tres opositoras y el rebautizado Estado de Camboya presidido por el príncipe Norodom Sihanouk) y se establecía una presencia de la ONU, la UNTAC (un Gobierno de transición) hasta la celebración de elecciones en 1993. Con este proceso se ponía fin al conflicto camboyano en su fase de conflicto de baja intensidad.
Pervivencia de los Jemeres Rojos (1989-1999)