El término futbolístico maracanazo (en portugués: Maracanaço; ) se utiliza para referirse al último partido de la Copa Mundial de Fútbol de 1950, disputada en Brasil, cuyos protagonistas fueron Brasil y Uruguay. Se llevó a cabo el 16 de julio de 1950 en el Estadio de Maracaná (Río de Janeiro) y finalizó, contra todo pronóstico, 2–1 a favor del conjunto uruguayo.

A diferencia de otras ediciones del torneo, que concluyen con una final única, el campeón de 1950 se determinó mediante una fase final, en la que cuatro equipos jugaron en un sistema de todos contra todos. Con Brasil liderando el grupo, un punto por delante de Uruguay antes de la última jornada, Uruguay necesitaba una victoria, mientras que Brasil solo necesitaba evitar la derrota para convertirse en campeón del mundo; ninguno de los otros dos equipos, España y Suecia, podía finalizar en primer lugar. Por lo tanto, este partido suele considerarse como la final de facto.

Uruguay ganó 2–1; Brasil se adelantó poco después del entretiempo gracias a un gol de Friaça, pero Juan Alberto Schiaffino empató a mitad del segundo tiempo, y Alcides Ghiggia completó la remontada a 11 minutos del final. Por este motivo, el término maracanazo se utiliza por extensión para definir a aquella victoria de un equipo o deportista —preferentemente en una final— en campo ajeno y teniendo todos los factores en contra.

Antecedentes Encuentros disputados entre las selecciones de Brasil y Uruguay durante los cinco años previos al maracanazo.http://www.rsssf.com/tablesb/brazurures.htmlhttp://www.rsssf.com/tablesr/riobranco.html

FechaCiudadPaísMotivoResultado5 de enero de 1946MontevideoUruguayCopa Río Branco 1946Uruguay4:3Brasil9 de enero de 1946MontevideoUruguayCopa Río Branco 1946Uruguay1:1Brasil23 de enero de 1946Buenos AiresArgentinaCampeonato Sudamericano 1946Brasil4:3Uruguay29 de marzo de 1947São PauloBrasilCopa Río Branco 1947Brasil0:0Uruguay1 de abril de 1947Río de JaneiroBrasilCopa Río Branco 1947Brasil3:2Uruguay4 de abril de 1948MontevideoUruguayCopa Río Branco 1948Uruguay1:1Brasil11 de abril de 1948MontevideoUruguayCopa Río Branco 1948Uruguay4:2Brasil30 de abril de 1949Río de JaneiroBrasilCampeonato Sudamericano 1949Brasil5:1Uruguay6 de mayo de 1950São PauloBrasilCopa Río Branco 1950Brasil3:4Uruguay14 de mayo de 1950Río de JaneiroBrasilCopa Río Branco 1950Brasil3:2Uruguay17 de mayo de 1950Río de JaneiroBrasilCopa Río Branco 1950Brasil1:0Uruguay

Resumen JugadosGanó BrasilEmpateGanó UruguayGoles BrasilGoles Uruguaypromedio de goles Brasilpromedio de goles Uruguay 11 5 3 3 26 22 2,3 2

Previa +Posiciones a la segunda fecha Pos. Equipo Puntos PG PE PP DG GF 1 4 2 0 0 +11 13 2 3 1 1 0 +1 5 3 1 0 1 1 −5 3 4 0 0 0 2 −7 3 Si bien el campeonato se definió mediante una ronda final de cuatro equipos (jugando en la modalidad todos contra todos), el último partido se convirtió en una final de facto. Se jugó el 16 de julio de 1950 en el Estadio Maracaná en Río de Janeiro, Brasil, frente a unos 200.000 espectadores, la mayor cantidad de espectadores jamás reunida para presenciar un partido de fútbol. El equipo favorito tras una campaña de invicto y goleador era que llegaba con 4 puntos producto de sus victorias (en ese entonces un partido ganado otorgaba dos puntos mientras que un empate otorgaba uno) por goleada frente a por 7-1 y por 6-1, mientras que llegaba habiendo obtenido 3 puntos frente a los mismos rivales (un empate por 2-2 contra y una victoria ajustada de 3-2 frente a ).

Cabe mencionar que, si bien el favorito era , la selección de era en ese momento una de las más laureadas del planeta, con una Copa del Mundo, ocho Copas Américas y dos títulos olímpicos, y que su juego llevaba varias décadas provocando la admiración de todos los aficionados del mundo, por lo cual difícilmente podía considerarse a la escuadra uruguaya como "rival débil".

Inclusive la selección uruguaya había jugado tres partidos de fútbol en la Copa Río Branco contra su equivalente de Brasil pocos meses antes a la Copa del Mundo, los cuales habían resultado en dos triunfos brasileños (2-1 y 1-0) y uno uruguayo (4-3). En el Campeonato Sudamericano celebrado el año anterior, Brasil venció 5-1. Así, la diferencia de calidad entre ambos equipos no era excesiva, si bien era reconocible la superioridad del ataque brasileño. En la final, el equipo brasileño necesitaba tan solo de un empate para obtener el primer lugar del último grupo y con ello proclamarse campeón del mundial, lo cual aumentaba la confianza de la afición local; por otra parte, la prensa brasileña descartaba las opciones uruguayas.

Los principales diarios de Río de Janeiro ya tenían sus primeras planas impresas celebrando por anticipado el triunfo del equipo local: el "Diario de Río" ponía como titular de su portada "O Brasil vencerá - A Copa será nossa", mientras que el periódico "O Mundo" colocaba en su portada "Brasil Campeão Mundial de Futebol 1950". Había muchas carrozas adornadas ya preparadas en Río de Janeiro para encabezar un auténtico carnaval de festejos y ya se habían vendido más de 500.000 camisetas con la inscripción de: “"Brasil Campeão 1950"”; el propio estadio Maracaná (recién inaugurado) se encontraba decorado con pancartas en portugués que decían “Homenaje a los Campeones del Mundo”.

Además, las autoridades políticas brasileras habían acuñado monedas conmemorativas con los nombres de los futbolistas de la selección local. Había una banda de músicos presente en el estadio con instrucciones de interpretar el himno del ganador al final del partido, a la cual no se entregó la partitura del himno uruguayo por considerarlo innecesario. También la banda había preparado una marcha triunfal, titulada "Brasil Campeão" compuesta para la ocasión.

El favoritismo del local había alcanzado incluso a las autoridades uruguayas. A pocas horas de comenzar el encuentro, la selección de fútbol de Uruguay recibió la visita de los integrantes del cuerpo diplomático de la embajada, solicitandoles que sufrieran "una derrota digna", es decir, sin goleada.

Incluso el mismo presidente de la FIFA, el francés Jules Rimet, estaba convencido de la victoria local debido al ambiente triunfalista expresado por la afición brasilera. Rimet llevaba un discurso en el bolsillo derecho de su chaqueta, en homenaje a los campeones brasileños, escrito en portugués. Pese a que los equipos brasileño y uruguayo se hallaban en un nivel similar de calidad de juego, la prensa y la afición de Brasil habían creado un ambiente de triunfalismo excesivo días antes del encuentro decisivo, donde el triunfo local parecía inevitable, mientras que una victoria visitante era asumida como imposible.

El partido miniaturadeimagen|227x227px|Selección Uruguaya, campeona mundial de 1950. miniaturadeimagen|226x226px|Selección Brasileña, 1950. Archivo Nacional del Brasil. Antes de empezar el partido, los futbolistas uruguayos eran conscientes del enorme favoritismo del que gozaba la escuadra brasileña. El entrenador de aquel combinado, Juan López Fontana, deseaba evitar una derrota humillante, y pidió a sus jugadores que jugaran defensivamente; cuando López se retiró, el capitán uruguayo Obdulio Varela dijo a sus compañeros: "Juancito es un buen hombre, pero ahora se equivoca. Si jugamos para defendernos, nos sucederá lo mismo que a Suecia o España", refiriéndose a las abultadas derrotas de dichas selecciones ante Brasil (7:1 y 6:1 respectivamente). Los hombres de la escuadra uruguaya entendieron así que jugar defensivamente contra el equipo brasileño resultaría en una derrota por goleada. Poco antes de entrar al campo de juego, los uruguayos percibían con una gran intensidad el estruendo de los aficionados locales en las tribunas del Maracaná. Varela animó a sus compañeros diciendo: "Muchachos, los de afuera son de palo". El juego empezó a las 15 horas.

Al empezar el partido, el equipo brasileño comenzó su habitual presión con los delanteros, en busca del gol para poder liquidar el partido cómodamente y en el menor tiempo posible. Cabe destacar que los anteriores triunfos de Brasil en el torneo habían sido por abultado margen, por lo que la afición local casi les exigía repetir goleadas similares. El portero uruguayo Roque Gastón Máspoli logró contener los ataques brasileños exitosamente, y así finalizó la primera mitad del tiempo reglamentario, con ambos equipos retirándose a los vestuarios empatando sin anotaciones y la molestia en las tribunas por falta de goles. miniaturadeimagen|izquierda|250px|Formaciones iniciales de los equipos Pese a este sinsabor, el optimismo continuaba entre el público local, pues el empate le daba a la Canarinha el campeonato del mundo. A comienzos del segundo tiempo (minuto 2), el brasileño Friaça anotó el primer gol de la tarde. Una gran celebración comenzó a inundar el estadio, incluyendo algunos petardos. La algarabía duró poco, pues Varela acudió a reclamar una posición adelantada al árbitro, con la intención de restar tensión al partido; años después, el futbolista reconoció que, en el caso de seguir jugando en medio de la algarabía del público brasileño, el empuje de los futbolistas locales hubiera precipitado una goleada contra Uruguay. El hecho es que el "negro jefe", consciente que Brasil estaba en condiciones de avasallar al equipo charrúa en la efervescencia del encuentro, decidió discutir un pretendido fuera de juego con el árbitro inglés. Cabe aclarar que Varela no hablaba inglés ni el árbitro español, lo que derivó en una absurda discusión de sordos. Ni siquiera los propios uruguayos comprendían lo que su capitán buscaba; pero lo cierto es que Varela sabía que provocar dicha discusión terminaría por "enfriar el partido". miniaturadeimagen|Gol del Brasil en la Copa del Mundo de 1950. Archivo Nacional del Brasil. Tras bajar la tensión del público y de los equipos, se reanudó el juego y, en el minuto 21, Ghiggia escapó por la derecha y, tras simular que remataría a la portería, optó por el pase al medio del área, donde el ingreso sin marcas de Juan Alberto Schiaffino le permitió igualar el marcador del encuentro. Aun con este resultado de 1-1, Brasil se hubiera convertido en el ganador del Mundial. A pesar de ello, la afición brasileña reclamó la victoria y así lo entendió su equipo, que se lanzó desesperadamente a conseguir un segundo tanto. Para la prensa y la afición de la época, Brasil no podía ser campeón simplemente empatando. Sin embargo, los jugadores uruguayos continuaron defendiéndose acertadamente e incluso lanzando ataques sobre el área brasileña.miniaturadeimagen|El estadio de Maracanã tuvo una asistencia récord de 199 854 espectadores.Finalmente, en el minuto 34 del segundo tiempo se articuló otro ataque uruguayo donde Obdulio Varela lanzó un pase hacia Alcides Edgardo Ghiggia, que entregó el balón a Julio Pérez, quien se la devolvió en corto a Ghiggia, que superó al defensa brasileño Bigode, y fingió, como en el primer gol, lanzar un centro ante el portero local Moacir Barbosa. Barbosa cometió el error que marcaría el resto de su vida: dio un paso hacia adelante, seguro que se repetiría la escena de primer gol, y entregó una oportunidad en su primer palo. Ghiggia aprovechó la ocasión y pateó un violento tiro entre el portero y el poste. Anotó así el segundo gol para Uruguay y el estadio quedó en absoluto silencio. Incluso los futbolistas uruguayos quedaron impresionados con el repentino silencio en el recinto, donde minutos antes reinaba la euforia de la afición.