Juan Carlos I de España (Roma, 5 de enero de 1938) fue el jefe de Estado de España del 22 de noviembre de 1975 hasta el 18 de junio de 2014, cuando abdicó la Corona en su hijo Felipe VI. Tras su renuncia, ostenta el título de rey con carácter honorífico y mantiene el tratamiento de «majestad», además de ser capitán general de las Fuerzas Armadas en la reserva. No ejerce ningún tipo de función constitucional.

Su reinado se inició con la solemne proclamación, por parte de las Cortes franquistas, el 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte de Francisco Franco y de acuerdo con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947 y la Ley de 22 de julio de 1969. La Constitución española, ratificada por referéndum popular el 6 de diciembre de 1978 y promulgada el 27 de diciembre del mismo año, reconoce explícitamente su persona como rey de España y legítimo heredero de la dinastía histórica de Borbón, y le otorga la Jefatura del Estado. La carta magna confiere a su dignidad el rango de símbolo de la unidad nacional. Antes de su proclamación, debido a la delicada salud de Franco, había desempeñado intermitentemente funciones interinas en la Jefatura del Estado.

La influencia del rey Juan Carlos en la Transición española y su papel durante el intento de golpe de Estado de 1981, así como su apoyo a la integración europea y su contribución a la hora de estrechar relaciones diplomáticas, le hicieron merecedor durante su reinado de múltiples homenajes, reconocimientos, premios y galardones internacionales. A ese respecto, el periodista de la revista Time Howard Chua-Eoan lo consideró «uno de los héroes más improbables e inspiradores de la libertad del , al desafiar un intento de golpe militar que pretendía subvertir la joven democracia posfranquista de España».

Sin embargo, la segunda mitad de su reinado fue más controvertida. Su imagen ante los medios de comunicación y ante la opinión pública empezó a deteriorarse a raíz del caso Nóos, un juicio por corrupción que implicaba directamente a una de sus hijas, la infanta Cristina, y que culminaría con el ingreso en prisión del esposo de esta, Iñaki Urdangarín. Después, en 2012, el propio monarca sufrió un accidente en Botsuana por el que hubo de ser evacuado a España; por ese percance se supo que había viajado al país africano para participar en una cacería de elefantes patrocinada por influyentes hombres de negocios saudíes y organizada por su entonces amante Corinna Larsen.

En junio de 2014 abdicó en su hijo Felipe, que subió al trono como Felipe VI. Se decretó, sin embargo, que Juan Carlos conservara de forma vitalicia y honorífica el título de rey, el tratamiento de Majestad y honores análogos a los del heredero de la Corona. Cinco años después, en junio de 2019, comunicó que abandonaba definitivamente la vida institucional, y un año más tarde, debido a las crecientes sospechas de corrupción, fue despojado por Felipe VI de la asignación presupuestaria que venía percibiendo de la Casa del Rey.Los 161 636,34 euros que de su asignación anual el rey Juan Carlos tenía pendientes de cobro el 15 de marzo de 2020 fueron transferidos al «fondo de contingencia» de la Casa del Rey, destinado a hacer frente a necesidades no previstas.

El 3 de agosto de 2020, la Casa del Rey hizo pública la voluntad de Juan Carlos de abandonar España ante la repercusión pública generada por «ciertos acontecimientos pasados» de su «vida privada», sin precisar el país de destino, aunque dos semanas después fue la propia Casa del Rey la que, ante las crecientes especulaciones mediáticas y políticas, comunicó que Juan Carlos se encontraba en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.

El 2 de marzo de 2022, la Fiscalía Anticorrupción archivó las tres causas en curso contra Juan Carlos al considerar que las mismas o estaban prescritas o no se podía imputar «ilícito alguno» por haber tenido lugar con anterioridad al año 2014, cuando el monarca estaba sujeto a la inviolabilidad que recoge el artículo 56.3 de la Constitución española.

En 2024, se hizo público que Juan Carlos había constituido una fundación con el propósito de centralizar y agrupar su fortuna dispersa en el extranjero. Este movimiento tenía como objetivo que sus hijas, Elena y Cristina, pudieran recibir la herencia en condiciones ventajosas para el trasvase de activos. La legislación de Emiratos Árabes Unidos convierte las fundaciones en instrumentos con una fiscalidad casi nula. Además, el secreto en torno a las normas o estatutos que regulan su funcionamiento interno diluye la verdadera titularidad de los bienes amparados por su estructura.

Biografía Primeros años (1938-1948) Juan Carlos (Juanito, o don Juanito, entre los más allegados, para diferenciarlo de su padre) nació en el edificio número 122 del viale dei Parioli de Roma el 5 de enero de 1938, hijo del matrimonio habido entre Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, y de María de las Mercedes de Borbón y Orleans. Al poco de nacer, sus padres se trasladaron a Villa Gloria, una casa de cuatro pisos en el elegante barrio romano de Parioli. Fue bautizado el 26 de enero de 1938 en la capilla del Palacio Magistral de la Orden de Malta de Roma por el cardenal secretario de Estado de la Santa Sede, monseñor Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII, con los nombres de Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón. Su abuela paterna, la reina Victoria Eugenia, fue la madrina, y su abuelo materno, Carlos Tancredo de Borbón-Dos Sicilias, príncipe de las Dos Sicilias e infante de España, el padrino. En 1942, la familia se mudó a la ciudad suiza de Lausana, donde permanecería hasta 1946, y Juan Carlos fue internado en la prestigiosa escuela Le Rosey.

Formación (1948-1969) alt=El yate Azor en la bahía de La Concha en 1947|izquierda|miniatura|El yate Azor en la bahía de La Concha en 1947 En una reunión celebrada el 25 de agosto de 1948 en el golfo de Vizcaya a bordo del yate Azor, Franco exigió al conde de Barcelona que el niño fuera formado cerca de él en España. El caudillo trataba así de proyectar en Europa una imagen más aperturista del régimen y, a la vez, controlar cualquier movimiento en su contra por parte de don Juan. Este aceptó a regañadientes y, así, el 9 de noviembre de 1948, a los diez años de edad, Juan Carlos viajó desde Estoril hasta la estación de Villaverde en el tren Lusitania acompañado de sus nuevos preceptores, un sacerdote y un guardia civil. Era la primera vez que pisaba territorio español.

Su destino era la finca Las Jarillas, hasta entonces propiedad de los marqueses de Urquijo. El general ordenó que fueran seleccionados ocho chicos de su edad que destacaran por sus raíces aristocráticas o por su inteligencia para ser los futuros compañeros de estudios del ilustre alumno. Los elegidos fueron Alonso Álvarez de Toledo, hijo del marqués de Valdueza; Carlos de Borbón Dos Sicilias, primo hermano por parte de madre; Jaime Carvajal y Urquijo, hijo del conde de Fontanar; Fernando Falcó y Fernández de Córdoba, III marqués de Cubas; el valenciano Alfredo Gómez Torres; el catalán Juan José Macaya, y José Luis Leal Maldonado, que luego sería ministro de Economía durante la Transición. Sus preceptores advierten en él cierto grado de dislexia y que le cuesta mantener la concentración en clase.

Tras el verano de 1949, sin embargo, el deterioro de las relaciones entre Franco y don Juan llevarían a este último a decidir que su hijo no volviera por el momento a España.

Tras un año en Estoril (junto a Lisboa), Juan de Borbón accedió a que Juan Carlos regresara a España en el otoño de 1950 para continuar sus estudios, en esta ocasión acompañado de su hermano menor Alfonso. En el curso académico 1953-1954, Juan Carlos obtuvo el bachillerato. Posteriormente realizó su instrucción militar en la Academia General Militar de Zaragoza (1955-1957), tutelado por Alfonso Armada, un militar de elevado rango que se acaba convirtiendo en su preceptor. De allí pasó a la Escuela Naval Militar de Marín en Pontevedra (1957-1958) y, después, a la Academia General del Aire de San Javier en Murcia (1958-1959). Completó su formación en la Universidad de Madrid, donde cursó estudios de Derecho Político e Internacional, Economía y Hacienda Pública.

Muerte de Alfonso miniatura|izquierda|El infante Juan Carlos junto a su padre y su hermano Alfonso (derecha) en su residencia de Estoril (Portugal), en 1950A mediados de marzo de 1956, don Juan había logrado reunir a sus cuatro hijos en Estoril para celebrar la Semana Santa de ese año. El día 29, festividad de Jueves Santo, la familia al completo asistió a los oficios religiosos y después se retiró a su residencia familiar. Juan Carlos, que ya había cumplido 18 años, y su hermano Alfonso, cuatro años menor que él, subieron al cuarto de juegos mientras esperaban la cena; querían seguir probando un pequeño revólver, un Long Automatic Star del calibre 22, que alguien les había regalado unos días antes (versiones apuntan a que el regalo habría sido entregado por Francisco Franco) y que, en contra de la voluntad expresa de su padre, seguían manipulando en secreto.

Poco después de las ocho de la tarde se oyó un disparo. Doña Mercedes recordaría así en sus memorias el instante que siguió a la detonación: «Oí a Juanito que bajaba las escaleras diciéndole a la señorita que teníamos entonces: “¡No, tengo que decírselo yo!”. A mí se me paró la vida». Don Juan y ella subieron a toda prisa y encontraron a su hijo menor en el suelo, inconsciente y en medio de un charco de sangre: la bala le había alcanzado la cabeza. Don Juan trató de taponarle las heridas, pero fue inútil. Entonces, tomó la bandera de España que presidía el salón y, tras cubrir el cuerpo de su hijo muerto, se volvió hacia Juan Carlos increpándole: «Júrame que no lo has hecho a propósito».Apezarena, José y Castilla, Carmen (1993). Así es el príncipe: vida del futuro rey de España. Ediciones Rialp

Al día siguiente, 30 de marzo, la embajada española en Lisboa publicó, por orden expresa de Franco, un escueto comunicado oficial que rezaba así:Toda la prensa se hizo eco de la versión oficial. El diario Arriba titulaba: «Al disparársele una pistola, muere el infante don Alfonso de Borbón». Esta versión fue rebatida enseguida por una publicación italiana, que aseguraba que en realidad era Juan Carlos el que empuñaba el arma en el momento del disparo. La evidencia historiográfica que avala esta segunda versión, que en ningún momento fue negada por la familia, es abrumadora.

Don Alfonso fue enterrado en el cementerio de Cascaes el sábado 31 de marzo. Tras la ceremonia, don Juan se subió a bordo de su imponente Bentley de color negro para desplazarse a una zona costera indeterminada y, una vez allí, arrojó la pistola al mar. «Ningún policía puede examinar el arma; ningún juez investiga los hechos; ningún forense examina el cadáver. Lo que ocurrió en aquella habitación solo lo sabe Juan Carlos». El hermano mayor del conde de Barcelona, Jaime de Borbón, enfrentado a él por cuestiones dinásticas, exigió una investigación judicial del suceso.

Cuarenta y ocho horas después de la tragedia, Juan Carlos, siguiendo las órdenes de su padre, volvió a Zaragoza a continuar su instrucción.

miniatura|Fotografiado en agosto de 1962 en el Despacho Oval de la Casa Blanca, junto con la Princesa Sofía, el embajador español en los Estados Unidos Antonio Garrigues y John F. Kennedy

Boda con Sofía de Grecia Sofía conoció a Juan Carlos en 1954, en un crucero que había organizado su madre, Federica de Hannover, con el fin de hermanar a las familias monárquicas de Europa y, sobre todo, a sus jóvenes generaciones. Seis años después, ambos viajaron a Londres para asistir a la boda de Eduardo de Kent con Catalina Worsley. El protocolo de celebración del evento resultó providencial, pues hizo que ambos quedaran emparejados y que surgiera «el flechazo».