Se conoce como batalla de Luchana a los combates que durante la primera guerra carlista tuvieron lugar durante los días 1 al 25 de diciembre de 1836 en la que el ejército isabelino, partiendo desde su base en Portugalete, consiguió arrollar a las fuerzas carlistas que asediaban Bilbao desde el 25 de octubre.

Antecedentes El Estado carlista presentaba a principios del año 1836 «...una insuficiencia económica que amenazaba su propia supervivencia».Rosa María Lázaro Torres. El poder de los carlistas. Evolución y declive de un Estado. 1833-1839. p. 63. Sin lugar ni fecha. ISBN 48-604-6471-7. Juan Bautista Erro, al frente del Ministerio Universal, decidió negociar créditos por valor de un millón de reales en Londres. thumb|left|Juan Bautista Erro. Litografía de 1837 según dibujo de Isidoro Magués. Ignacio José Lardizábal y AltunaArdixarra estaba encargado de la negociación, pero no logró obtenerlos al no poder ofrecer suficientes garantías. «En esta situación la posesión de una plaza como Bilbao podría constituir el aval necesario para garantizar los empréstitos e inversiones extranjeras».Rosa María Lázaro Torres. op. cit. p. 68. Por lo que, reunidos en Durango, el pretendiente con los ministros y altos cargos militares, decidieron el 14 de octubre de 1836 poner sitio a Bilbao. Sería el segundo que sufriría esta ciudad durante la primera guerra carlista. thumb|right|Vista de Bilbao desde la ría. Grabado de 1845. Nazario Eguía, general en jefe del ejército carlista, dio el mando para realizar el sitio a Bruno Villarreal. Los días 18 y 19 de octubre, un ingeniero francés al servicio de los carlistas reconoció la plaza de Bilbao, tras lo cual estos comenzaron a trasladar su artillería a diversas alturas que dominan la ciudad, levantando fortines, parapetos y cavando trincheras. Su fuerza estaba compuesta por 17 cañones de grueso calibre, dos morteros, 600 carros de proyectiles huecos y balas rasas, así como 150 de municiones y pertrechos, destinando 15 batallones de infantería para el asalto.Galería Militar Contemporánea. Tomo II. Págs. 208-209. Madrid 1846.

Iniciaron el bombardeo el día 25. thumb|left|Nazario Eguía. Litografía de 1837 según dibujo de Isodoro Magués.

Preliminares El traslado que realizaban los carlistas de prácticamente toda su artillería hacia Vizcaya desde el territorio vasco-navarro que dominaban, evidenciaba sus intenciones de sitiar Bilbao, lo que no pasó desapercibido al mando isabelino, por lo que Baldomero Espartero, jefe del ejército del Norte, había marchado con sus tropas situadas en la frontera sur del Ebro hacia el norte, hallándose al iniciarse el bombardeo de Bilbao en Villarcayo, a 60 kilómetros al oeste. Ya dos días antes había enviado parte de su tropa a Santander para que desde allí se dirigiese por mar a Portugalete, localidad situada en la orilla izquierda de la ría de Bilbao, a unos 10 kilómetros al norte de Bilbao, y que desembarcó allí el día 26.José Segundo Flórez. Espartero. Tomo I. p. 363. Madrid 1843

La ocupación de Portugalete le era necesaria a Espartero para realizar la campaña de auxilio a la ciudad sitiada, ya que en ese lugar establecería sus cuarteles, depósitos de armas, municiones y víveres, así como hospitales de sangre. Pero Espartero tenía mal aprovisionada su tropa en Villarcayo, se encontraba enfermo y tuvo que aniquilar antes las guerrillas carlistas que operaban en la provincia de Burgos y entorpecían el tránsito de los suministros que tenía que recibir. Por todo ello, no pudo iniciar su marcha hasta mediados de noviembre, llegando a Portugalete el día 25 con sus 14 000 soldados. Dos días después comenzó su avance hacia Bilbao por la orilla izquierda del río, pero fue rechazado con gran pérdida de efectivos, dado que las posiciones carlistas que se le interponían estaban muy bien fortificadas y defendidas con gran valor. El fracaso le hizo ver la dificultad de avanzar y romper el cerco por esta orilla, decidiéndose a realizarlo por la opuesta. thumb|right|Baldomero Espartero. Tras consultar con los jefes de la Armada española y la de los dos buques de guerra británicos fondeados en la ría, se dispuso a construir un puente sobre el Nervión a la altura de Portugalete, fuera del alcance de la artillería enemiga, aunque expuesto por su cercanía a la desembocadura al mar a sufrir la fuerza del oleaje. El puente se construyó «...colocando en línea abarloados 32 lugres, goletas y bergantines que se hallaban en la ría, perfectamente amarrados en la larga extensión de 680 pies, y con sus planchas de cuarteles de unos a otros...»José Segundo Flórez. op. cit. p. 389 El día 30 ya se hallaba en la orilla derecha gran parte de su ejército, enviando a los defensores de Bilbao con el telégrafo óptico un mensaje que decía: «El ejército del Norte estará hoy entre Algorta y Aspe o alto frente de Portugalete y se dirige por el E. a Asúa, y mañana por Archanda a Bilbao».José Segundo Flórez. op. cit. p. 391 thumb|left|Telégrafo óptico. Grabado de 1843. Pero el avance no tuvo lugar con la rapidez que había previsto, entablándose la más larga batalla de esta guerra.

Batalla En el trecho que se extiende entre el lugar de su desembarco y Bilbao se abren dos barrancos en la cadena montañosa de la margen derecha del Nervión, bajando perpendiculares al río. En sus cauces fluía mucha agua dadas las fuertes lluvias de los últimos días. El día 1 llegaron los isabelinos, formados en tres columnas paralelas, al primer barranco a la altura del puente de Gobelas pero éste había sido cortado, por lo que tuvieron que vadear el riachuelo muy crecido y bajo el fuego de la fusilería carlista. Continuaron avanzando hacia la parte alta del siguiente barranco hasta el puente de Asúa. También este estaba inutilizado y los carlistas habían establecido los tres fortines artillados de Cabras, San Pablo y Banderas situados en cerros de la estribación sur del barranco. Este barranco era «...el foso del campo enemigo.»José Segundo Flórez. op. cit. p. 406 Los emplazamientos carlistas cubrían perfectamente el barranco desde Asúa hasta el Nervión, sometiendo a los isabelinos a un intenso fuego. Llegando la noche, Espartero desistió de su intento de franquearse el paso por Asúa y decidió realizarlo al día siguiente por Luchana, lugar situado en la parte baja del barranco, junto al Nervión. Como también allí habían inutilizado el puente los carlistas, proyectaba construir en este lugar un puente de pontones, levantando antes baterías en las alturas de su orilla para contrarrestar el fuego de las enemigas.Galería Militar Contemporánea. op. cit. p. 225 thumb|Guardia Real de infantería isabelina. Grabado de la década de 1840. En tanto se realizaban estas disposiciones, arreció el temporal el día 5 y destrozó el puente que les unía a Portugalete, el cual era la única comunicación con la orilla izquierda desde donde tenían que recibir los víveres y las municiones y poder evacuar sus heridos. Ante ello, renunció Espartero a intentar forzar el paso por Luchana, retiró inmediatamente en barcazas la artillería a la orilla izquierda del Nervión, dando comienzo a la construcción de un nuevo puente para reemplazar al destruido, más al sur y más protegido de los embates del mar, pero ahora también bajo el alcance de la artillería de los tres fortines carlistas. El día 7 por la tarde quedó terminada la nueva obra, comenzando a retirarse a la orilla izquierda las tropas isabelinas, pero mientras lo cruzaban el temporal volvió a partirlo en dos, debiéndose realizar el paso de la fuerza restante empleando lanchas.Galería Militar Contemporánea. op. cit. págs. 223-225 thumb|left|Bruno Villarreal. Litografía de 1837 según dibujo de Isidoro Magués. Villarreal pensó que Espartero volvería a intentar nuevamente el avance por la orilla izquierda desde Portugalete, por lo que también trasladó parte importante de su tropa a la misma orilla para hacerle frente.

El día 12 inició Espartero efectivamente la marcha hacia Bilbao por la orilla izquierda, pero los temporales habían convertido los caminos en barrizales, quedando atascada la artillería pesada que necesitaba para batir las trincheras enemigas. El mal tiempo y el ardor defensivo de los carlistas obligaron a los isabelinos a desistir nuevamente de su ataque, retirándose el día 15 por tercera vez a Portugalete. Ahora «...el estado de las tropas de Espartero no era en verdad el más lisonjero, pues que faltos de artillería, de municiones, de víveres, y un tanto mohínos por las tan repetidas retiradas, se advertía cierto oculto disgusto que podía acrecerse de un modo inconveniente, a no acudirse al remedio de las faltas que se experimentaban.»Galería Militar Contemporánea. op. cit. p. 227 Ante esta situación, Espartero dio al día siguiente una orden general que fue leída a sus tropas por los oficiales. En ella decía: «Soldados: vuestra conservación para los gloriosos hechos que os esperan me decidió ayer a retroceder sobre este punto. El fuerte temporal de aguas no teniendo techado en que guareceros, aunque insuficiente para apagar vuestros ardimientos, habría inutilizado las municiones con que debéis batir al enemigo. Aquí tenéis la causa del retroceso. No, de ninguna manera no, abandonar la grande obra de salvar Bilbao... os ofrecí conduciros a la victoria cuando me encargué del mando y pereceré antes que privaros del triunfo. Empero la empresa que vamos a acometer es ardua y solo el conocimiento de vuestro valor me decidió a acometerla... y cuando volváis a salir de los cantones, espero no tornaréis a ellos sin que la guarnición de Bilbao haya estrechado en sus brazos a sus libertadores...»Vida militar y política de Espartero. Tomo II. p. 97. Madrid 1844 thumb|Infantería carlista. Grabado de 184? El día 17 llegó a Portugalete un refuerzo de tropas y una importante provisión de víveres, dinero y municiones, tras lo cual Espartero se decidió a forzar nuevamente el paso por la orilla derecha.Galería Militar Contemporánea. Págs. 227. op. cit. Se comenzó con la construcción de un nuevo puente, facilitando los comandantes de los buques británicos balsas para realizar previamente el paso de la artillería y parte de la caballería a la orilla derecha durante la noche del día 19 y el amanecer del 20, mientras aquel se estaba terminando. Para distraer el fuego carlista, la goleta isabelina Isabel II y la cañonera San José se situaron el día 21 frente a Luchana y bombardearon el fortín de la Casa de la Pólvora, situado al sur del puente de este lugar, aunque ambos buques fueron pronto dañados y tuvieron que ponerse fuera del alcance de los cañones enemigos. Al anochecer, los isabelinos habían emplazado sus piezas de artillería sobre el Asúa, el puente sobre el Nervión quedó concluido y al amanecer el día 22 comenzó a pasar a la orilla derecha el grueso de la infantería isabelina y la restante caballería. También se fortificó el lugar donde el puente de embarcaciones arrancaba en la orilla izquierda, ocupándolo tres batallones de infantería en previsión de que Villarreal ordenase un ataque sobre él por esa orilla. Al día siguiente, día 23, se realizó un nuevo ataque marino, formado por unas 20 cañoneras y trincaduras, abriendo fuego frente a Luchana, vivamente contestado por los carlistas. El mal tiempo impidió que los fuegos intercambiados produjesen graves daños. thumb|left|Marcelino Oráa. Grabado de 1844.