Salas es un concejo del Principado de Asturias, situado en el centro-occidente de la región; tal y como rezan las guías turísticas, Salas es "la Puerta del Occidente" de Asturias. Limita al norte con Valdés, Cudillero y Pravia, al sur con Belmonte de Miranda, al este con Pravia, Candamo y Grado y al oeste con Tineo y de nuevo con Valdés.

La capital del concejo es la villa homónima de Salas, y junto a esta, destacan las localidades de Cornellana, situada al este en la vega del Narcea, en su confluencia con el Nonaya, y La Espina, pueblo asentado en un estratégico cruce de caminos, en lo alto del Puerto de La Espina, desde donde el camino se bifurca con dirección a Tineo, y de allí a Pola de Allande o Cangas del Narcea; o bien hacia tierras de Valdés, descendiendo la carretera por el valle del río Esva hacia Brieves, Trevías o Luarca, ya en la costa.

Su superficie total es de 227,10 km², y su población a 1 de enero de 2025 engloba a 4771 personas, siendo la villa capital, La Espina y Cornellana los principales núcleos de población.

Geografía Integrado en la comarca de Oviedo, se sitúa a 45 kilómetros de la capital asturiana. El término municipal está atravesado por la carretera nacional N-634, entre los pK 439 y 471, por la autovía A-63 (Oviedo - La Espina), además de por varias carreteras regionales, comarcales y locales como la AS-15 (Cornellana - Puerto de Cerredo), la AS-16 (Soto del Barco - Cornellana), la AS-216 (La Espina - Tineo), la AS-369 (Pravia - Salas) y la AS-370 (Salas - Soto de Los Infantes).

El terreno del concejo es siluriano, como la de la mayor parte del occidente asturiano, predominando las pizarras, con presencia también de grauwacka y cuarcita. Hay también grupos de granito y algunos manchones de terreno carbónífero. Entre los minerales que se obtienen del terreno encontramos magnesita, baritina, caolín, mármol, alabastro y yacimientos sin explotar de hierro y cobre.

En cuanto a su orografía hay que destacar que Salas presenta una orografía de media montaña y bastante homogénea, comprendiendo más del 80 % del terreno a una altitud de entre 200 y 800 metros. La villa de Salas se encuentra a una altitud de 239 metros sobre el nivel del mar. Las principales montañas son al norte, las sierras del Faedo y la Cerezal, al sur las de Courio y Cermoño, en la zona oriental tenemos las sierras de Loris y Nisales, La Sollera y parte de la de Sandamías, al oeste tenemos las de Labio, Aguión, Cuerva, Las Gallinas, Bodenaya y la Pedival. En la zona central del concejo encontramos Los Priosíos y El Viso, en cuyas faldas se encuentra la capital. La altitud oscila entre los 900 metros al noroeste, en el límite con Valdés, y los 25 metros a orillas del río Narcea. Noroeste: ValdésNorte: CudilleroNoreste: PraviaOeste: Valdés y Tineo75x75pxEste: Candamo y GradoSuroeste: TineoSur: Belmonte de MirandaSureste: Grado

Hidrografía miniatura|Confluencia del río Narcea con el Nalón en territorio praviano Dentro de los ríos que bañan el territorio el más importante es el río Narcea, directamente o por su afluente principal el río Nonaya. Es un río salmonero y atraviesa el concejo de sur a norte, aunque cambia de dirección constantemente por su zona oriental. Recibe en Cornellana las aguas del Nonaya. Otro curso destacado es el río Aranguín que discurre por el norte en el límite de Pravia y que entrega sus aguas al Nalón. El río Lavio inicia su curso en las inmediaciones de Buscabreiro, pasando luego a territorio valdesano formando parte de la cuenca del río Esva.

Clima

El clima que se presenta en la zona es básicamente el que se da en la provincia en zonas parecidas, aunque aquí se dan ciertos rasgos diferenciales. El grado de humedad oscila entre un mínimo del 71 % y un máximo de 84 %, teniendo una temperatura media anual de 13,5 °C.

Vegetación

Su vegetación está compuesta principalmente por castaños, que se dan en las laderas sombrías y cuyo fruto era parte fundamental en la alimentación de la gente lugareña. También encontramos robles y algunos abedules. Las coníferas en forma de pinos y los eucaliptos son especies cada vez con más presencia en la zona, destacando la extensión masiva de la última especie, alcanzando casi cotas destructivas para la riqueza natural y paisajística del concejo, como de toda Asturias. En los bosques ribereños es fácil encontrarnos con fresnos, alisos, chopos, sauces y arces.

La vegetación también incluye tejos, asociados a edificios religiosos y localizándose uno en San Martín de más de 15 metros de altura y 6 de diámetro que ha sido considerado como monumento natural. También la zona noroeste presenta una zona declarada como Paisaje protegido y que corresponde a la cuenca del río Esva.

Historia Prehistoria y Edad Antigua

Los primeros indicios que muestran la existencia de ocupación humana en el concejo provienen de diversos hallazgos, dispersos por todo el municipio, de materiales líticos de momentos paleolíticos.

Las primeras evidencias más sólidas se corresponden con el período megalítico, siendo manifestada su existencia en varios lugares con formaciones de necrópolis tumulares. Son de destacar los túmulos de la sierra de las Traviesas en Ḷḷeiguazu, el túmulo de Terra Riba en Cermoño, la necrópolis de La Campa de San Juan en Mallecina y la necrópolis de Penausén en el alto de Carrales (La Bouga). De la Edad del Bronce se descubren diversos materiales metálicos como un hacha plana de bronce encontrada en el Regueru Secu (Figares), y las hachas de talón y anillas de Álava y Malleza.

Se conocen varios castros en Casazorrina, Álava, Láneo, Linares, Priero, Godán, Santiago de la Barca, San Esteban de las Dorigas, San Antolín de las Dorigas, Figares y Soto de los Infantes. Ninguno de ellos ha recibido la atención arqueológica que nos confirme su adscripción cronológica o cultural, aunque sería de esperar que arrancasen de la Edad del Hierro hasta llegar a los primeros momentos de la época romana.

La ocupación romana deja varias muestras en el concejo, siendo importantes las numerosas explotaciones auríferas que se manifiestan con múltiples cortas mineras (como las de Godán-Ablaneda, Carlés, El Courío); canales hidráulicos (como los que van desde La Pereda hasta Ablaneda y Godán); y estanques de captación de agua (como los de Les Mueḷḷes o el Pozu Fuḷḷeirico). En relación de proximidad a las labores extractivas de Ablaneda apareció una lápida que contenía la inscripción romana de: "aquí yace Flavio Cabarco, hijo de Auledo y de Caya, de la tribu o la familia de Beriso fallecido a los XV años de edad". Otras evidencias relacionadas con la presencia romana son los restos de un vicus romano en el paraje de Las Murias, Doriga, y multitud de topónimos que podrían hacernos intuir su procedencia romana.

Edad Media

miniatura|Palacio Valdés-Salas La primera noticia documentada de Salas, corresponde a la época medieval y en ella se hace referencia de una donación efectuada por el infante Gonzalo, hijo de Alfonso III, en el año 896 al obispado ovetense, cediéndole varios bienes entre los que se encontraba la iglesia de San Martín. Fruela II cede en el 912 la Villa Azeliana en Salas y Anonaya y en el 1006 la reina Velasquita cede el monasterio de San Martín de Salas.

Del año 1024 data la fundación de un monasterio que estaría ligado estrechamente con el concejo. Se trata del monasterio de San Salvador de Cornellana, construido por orden de la infanta Cristina Bermúdez y que sería cedido en el año 1122 por el conde Suero Bermúdez y su esposa Enderquina a la orden de Cluny. El 21 de julio de dicho año Alfonso VII concede y delimita el coto del monasterio, de cuya jurisdicción va a depender la población, hasta que pase al municipio independiente de Salas en 1827, ya entrado el . En 1138 Alfonso VII de León, otorgó las localidades de Salas, Lamuño, y los cotos de San Salvador y Linares a la familia Lamuño, pasando dichas localidades a ser el Señorío de Salas; la familia Lamuño mantendría el título de Señores de Salas hasta la abolición de los Señoríos en 1837.

La villa de Salas aparece en fuentes documentales asociadas al río que fluye por sus tierras, conociéndose como Salas de Nonaya. Salas fue poblándose poco a poco llegando a conseguir en 1277 la carta puebla por obra y gracia de Alfonso X, instituyéndose la villa y el concejo de Salas. El núcleo generador de la puebla lo constituía un castillo donado por la reina Urraca en 1120 al conde Suero. Esta concesión de puebla acarreará varios conflictos con el coto monacal de San Salvador de Cornellana al que desplazó la influencia sobre la zona. miniatura|La Torre Palacio Doriga En 1277 Salas ya ejerce vida municipal firmando la carta de hermandad con los concejos de Avilés, Pravia, Grado, Somiedo, Valdés, Tineo, Cangas del Narcea y Allande, teniendo este acontecimiento lugar en La Espina. A principios del , en 1301, hubo un conflicto entre el arzobispo de Oviedo y el concejo de Valdés porque los habitantes del coto de Lavio son recibidos como vecinos en Luarca. Asimismo, en 1316, durante la minoría de edad de Alfonso XI, Salas forma parte, junto con otros muchos concejos asturianos de una hermandad que tenía como principal objetivo mantener el orden en aquellos difíciles momentos. Ya en la segunda mitad del , entre 1373 y 1382, Salas cae bajo el señorío del conde don Alfonso, hijo bastardo de Enrique II de Trastámara. Sin embargo, la infatigable actividad subversiva del conde no tardó en provocar el final de este breve paréntesis en la historia concejil de Salas.

A finales del , en 1490, nace una nueva hermandad formada por los concejos de Grado, Pravia, Salas, Valdés y Miranda, que solicitan a los monarcas el reconocimiento de una personalidad jurídica unitaria. Estos concejos estarían más tarde unidos en el mismo partido dentro de la junta General del Principado. En las juntas anteriores a la formación del Principado de Asturias, Salas estuvo representada en ellas por mediación de Pedro Díaz de Salas y García Fernández de Doriga. A partir de 1594 la representación del concejo viene dada por las familias Doriga y Malleza que acabarían entroncándose en un mismo linaje.

El concejo siempre fue lugar de paso obligado en las peregrinaciones a Santiago por su recorrido interior, lo que hizo que en el territorio hubiese hospitales para atender a estas personas, resultando de cierta importancia los de Cornellana, Salas y La Espina, el cual dependía de la Mitra Compostelana.

Edad Moderna

A finales del , en 1594 (los años finiseculares), el concejo de Salas aparece formando parte de la Junta General del Principado de Asturias. Únicamente se escapan del gobierno municipal los siguientes cotos: el de abadengo de Cornellana, que contaba por entonces con unos 100 vasallos (sin contar las viudas), quienes comían dos veces al año con el abad y cada uno de los cuales se estimaba que podía valer 5000 maravedíes; el coto de Soto de los Infantes; el coto de Linares, de corta duración y; el coto de Lavio, jurisdicción de la obispalía, pasa, con la desamortización de bienes eclesiásticos promovida en tiempos de Felipe II, a ser redimido por sus vecinos el 3 de marzo de 1583 (por un valor de 706 557 maravedíes), y se convierte entonces en ayuntamiento autónomo.

Los tres cotos más importantes mantienen su jurisdicción al margen del concejo a mediados del . El de Cornellana presentaba una extensión de 8790 días de bueyes, sumaba 116 vecinos (sin las viudas) y su mayor hacendado era el monasterio, que contaba entre sus bienes un molino y la botica. El de Soto de los Infantes comprendía unos 11 280 días de bueyes y 60 vecinos (también sin las viudas) y pertenecía al marqués de Valdecarzana que, además, era su mayor hacendado. Finalmente el coto de Lavio con 2,5 leguas de perímetro (unos 7,5 km), seguía en manos de sus vecinos; su hacienda más rica pertenecía a Fernando de Prado, corregidor de Calatrava.

Edad Contemporánea miniatura|Casa consistorial