El municipio de Moroleón es uno de los 46 municipios del estado mexicano de Guanajuato, ubicado al sur del estado, colindando al norte y oeste con el municipio de Yuriria, al este con el municipio de Uriangato, y al sur con el municipio de Huandacareo, en el estado de Michoacán.
Fue fundado el 19 de noviembre de 1845 con el nombre de Congregación de Uriangato, por el entonces gobernador del estado Juan Bautista Morales. Cambió de nombre a partir de 1857 tras un decreto para la feria del pueblo dado por el gobernador Manuel Doblado.
thumb|Foto del bulevar Ponciano Vega
Toponimia El nombre de Moroleón se compone de dos partes: por un lado, Moro hace referencia a sus primeros pobladores procedentes de la comunidad del Moro, en Yuriria; y León hace referencia al general Antonio de León y Loyola, militar oaxaqueño que combatió en un batallón guanajuatense.
Orografía Moroleón está localizado en una superficie de lomerío suave, que son derivaciones de la Sierra de Piñícuaro y de la zona llamada Bajío Michoacano. Sus elevaciones más importantes son: Cerro de los Amoles, a (metros sobre el nivel del mar), Mesa el Cerrito Hueco, a , y Cerro blanco, a Además, se puede mencionar los cerros del Melón, Prieto o Cupuato, Quiahuyo, Blanco o Tizar y Caricheo. Todos ellos forman parte de la sierra de Piñícuaro, y se calcula un promedio aproximado de
La mancha urbana está situada en la parte baja del municipio y que también es la zona más llana, donde la altitud sobre el nivel del mar va de los 1800 a 1850 metros.
Moroleón es la quinta ciudad con mejor calidad de vida en el Estado de Guanajuato (sólo superada por Celaya, León, Irapuato y Guanajuato).
La Zona Metropolitana Moroleón-Uriangato-Yuriria se encuentra conformada oficialmente desde el 6 de octubre de 2010, por decreto del Gobierno del Estado de Guanajuato.
La Zona Conurbada Moroleón-Uriangato, la cual conforman los municipios de Moroleón, Gto., Uriangato, Gto., y Cuitzeo, Mich., de acuerdo a la publicación emitida por la SEDATU, Metrópolis de México 2020, publicado el día 19 de octubre de 2023.
Condiciones edafológicas Los suelos que mayoritariamente se presentan en Moroleón son:
Vertisol Pélico (Vp).- Son los que se les forman anchas y profundas grietas en época de secas por la pérdida de humedad y la consecuente contracción de sus partículas; son arcillosos, de textura media hasta gravosa, negros a gris oscuro, y aptos para la agricultura.
Vertisol Crómico (Vc/3/G).- Son de color pardo o rojizo con una fase pedregosa y casi siempre material ígneo, característica de climas semisecos.
Lumisol Crómico (Lc).- Este es de menor fertilidad para la agricultura por su alta permeabilidad y susceptibilidad a la erosión; es favorable para pastizales o para desarrollo forestal.
Historia Antes de la Conquista española, el territorio que ocupa la ciudad de Moroleón fue habitado por grupos de indios chichimecas, como también perteneció a la jurisdicción del antiguo reino purépecha, que se extendía desde Michoacán hasta Yuriria, Celaya Acámbaro, Jalisco, Colima y Guerrero.
Queda enclavado entre los importantes cacicazgos de Yuririhapúndaro y de Cuitzeo, y aún es de suponerse que esta superficie formó parte de los terrenos pertenecientes al cercano cacicazgo de Curumbatío, población que subsiste actualmente y forma un pequeño conglomerado que ya se ha unido a la ciudad de Moroleón.
En Curumbatío había, no hace muchos años, unos depósitos de cerámica antigua, llamados por los lugareños “Las minas de los monos”, por la gran cantidad de figuras antropomorfas que allí se sacaban, sin otro objeto que servir de juguetes a los muchachos, que sin conocer su valor arqueológico, pronto los quebraban, perdiéndose así estos vestigios que convenientemente estudiados, pudieran ofrecer algún dato de interés, que revelara el lejano origen de quienes los hicieron.
En el rancho de Serrano, había, en cierto paraje, unas piedras semi-enterradas, cuyas caras visibles ostentaban algunos raros signos, incompresibles para la gente que llegaba a verlos. Estas piedras tal vez hayan sido señales puestas por las tribus que abandonaron sus viviendas en un éxodo del que probablemente pensarían volver, sirviendo tales piedras como indicaciones del camino de retorno.
miniaturadeimagen|287x287px|Quiosco del jardín principal Solamente hipótesis y conjeturas se pueden formular acerca de este lapso de tan remoto pasado, del que no se sabe nada, por no haber indicios de que haya sido importante zona poblada, como fueron las regiones Tzintzuntzan, reconocida como capital del reino purépecha, y las poblaciones ribereñas del lado de Pátzcuaro, que se han estudiado a conciencia, conociéndose mucho de su historia y de sus pobladores. Entre las suposiciones que se hacen al reflexionar sobre la antigüedad de Curumbatío y Piñícuaro, los dos pueblos más antiguos que se conocen en esta región, se puede afirmar, con base en tradiciones casi olvidadas, que especialmente en Curumbatío existieron adoratorios de las deidades purépechas Curicaueri y Cueravaperi, no de la importancia de las llamadas “Yacatas” de Tzintzuntzan o Tzacapu, pero sí pequeños montículos donde seguramente el sacerdote subía a efectuar la ofrenda.
Se dice que los aztecas, a su paso por tierras michoacanas, tomaron de los purépechas la costumbre de los sacrificios humanos. Muchos historiadores niegan este hecho, por ser los purépechas reacios a toda efusión de sangre, debido, posiblemente, a su temperamento pacífico y contemplativo, que les hacía dar nombres poéticos a los lugares y sitios de su vasto reino.
Curumbatío fue, sin duda, la sede de la autoridad indígena a cuya jurisdicción pertenecieron las tierras en que se asienta hoy la ciudad de Moroleón, baldías en aquel tiempo, sin cultivo alguno y cubiertas solamente por árboles de mezquite, que crece profusamente en la región.
La leyenda hace mención de un guerrero llamado Ahiu, hijo del cacique, cuya trágica vida se entrelaza con la de la doncella española doña Juana de Medina y Calderón, que, por disposición virreinal, sería posteriormente dueña reconocida de estas tierras.
miniaturadeimagen|280x280px|Parroquia San Juan Bautista, ubicada en el jardín principal
Siglos a
En 1602 por merced real, el virrey don Gaspar Zúñiga y Acevedo concede a la doncella española Juana de Medina y Calderón, dos caballerías de tierra de sembradura (unas 85 hectáreas) entre los pueblos de Curumbatio y Uriangato al lado poniente del camino a Cuitzeo y a los lados del arroyo.
En 1775, don José Guzmán López, heredero en ese entonces de las tierras de la doncella Juana de Medina, se traslada de Yuriria para formar un caserío donde actualmente es el jardín principal, que ahora son las calles Morelos, Hidalgo y Manuel Doblado; para esto, trajo familiares y conocidos de la región con la intención de fundar un pueblo, que en un principio se conoció con los nombres de La Mezquitera, La Congregación.
Desde el año 1776, la localidad de La Congregación comenzó a poblarse de manera significativa, en virtud de la invitación hecha por Don José Guzmán López a que sus labriegos y capataces vinieran a vivir a la población.
El 19 de noviembre de 1845, mediante el decreto oficial número 16, se declara la Fundación Legal del pueblo de "La Congregación", siendo Gobernador del Estado Don Juan Bautista Morales.
En el año 1857 Moroleón, se otorga una feria y un nombre oficial: Moro-león. El nombre de la ciudad está compuesto por la palabra Moro, lugar de origen de sus primeros pobladores, y León, apellido del General Antonio León, que condujo a la caballería de Guanajuato en el asalto a la ciudad de Oaxaca, durante el imperio iturbidista.
En el año 1908 Moroleón es elevado a la categoría política de Villa. En 1917, a Municipio Libre, y en el 23 de abril de 1929, en virtud de la importancia y desarrollo alcanzados, la cabecera de Moroleón es elevada a la categoría de ciudad. De acuerdo con estudios socioeconómicos, durante la década de los años 80 Moroleón se convirtió en el principal centro de producción de suéter de la república y en un centro de comercialización textil de primera magnitud. Hoy, sigue siendo un centro de atracción para el turismo comercial y un municipio clave en el desarrollo económico de la región sur de Guanajuato.
Llegada del Señor de Esquipulas, Guatemala miniaturadeimagen|Jardín principal A partir de 1802, se había hecho cargo del Curato de Yuriria, el MRP Francisco Quintana y Aguilar; por lo que empezó a frecuentar a la gente de la Congregación, donde la familia Guzmán había construido un adoratorio a San Juan Bautista aproximadamente en lo que ahora es la torre del templo al Sr de Esquipulitas, siendo solo eso un adoratorio sin reconocimiento eclesiástico, fundando el propio padre Quintana décadas más tarde la vicaría, no a San Juan Bautista como gran cantidad de apóstatas lo aseguran hoy en día.
En mayo de 1805, llega a este lugar la imagen del Señor de Esquipulitas, réplica del Cristo Negro que se venera en Esquipulas, Guatemala. Esta imagen fue traída por Alonso de Velasco, tallada por él mismo y con el propósito de llevarla al Templo más bello en el Real de minas de Sante Fe de Guanajuato, por la fama de Real de Minas y su esplendor. En su trayecto, había sido acompañado por un comerciante de la comunidad de Quiahuyo, hoy perteneciente a Moroleón, desde la frontera con aquel país, en el Soconusco (actual Chiapas). Habiendo enfermado Alonso de Velasco en la última etapa de su viaje, consiguieron llegar a la Congregación, donde recibió hospedaje y cuidados en la casa de Don Agustín Guzmán Pérez; desafortunadamente su enfermedad se agravó; pero antes de fallecer donó la imagen del Cristo Negro para que se venerara aquí en este pueblo que lo recibió y atendió y por la compañía y protección que le brindó Don José María.
miniaturadeimagen|Cascada comunidad de Piñícuaro
Datos básicos Colinda al sur con los municipios de Cuitzeo y Huandacareo en el Estado de Michoacán.
Cuenta con una población municipal de 49 364 habitantes, de los cuales 88,46 % viven en la cabecera municipal y el resto (11,54 %) habitan en la zona rural, que actualmente se compone de 16 comunidades.
Su población ha disminuido en las últimas dos décadas, debido al buen control de la natalidad y a que este es un municipio con alta intensidad migratoria hacia Estados Unidos, se observa que la máxima población registrada para este municipio se censó en 1990 cuando contaba con 48 191 habitantes; posteriormente, en 1995, la población descendió a 47 151 habitantes; en el año 2000, a 47 132 y, en el año 2005, se censaron solamente 46 751 habitantes. (Fuente: II conteo de población INEGI 2005).
Economía local Las actividades económicas más importantes son la industria y el comercio textil, ello provoca que visitantes de todo el país viajen a la zona comercial. Comprende aproximadamente 100 m de longitud entre las avenidas Colón y Peatonal, esta importante zona comercial es eje de la economía del Municipio de Moroleón donde se cuenta con una amplia producción de suéter, colchas, ropa para bebé, ropa deportiva, ropa informal, tejido de punto y plano, entre otros, son sus principales productos. Tal actividad ha proyectado a Moroleón a nivel internacional y ha contribuido a potenciar el desarrollo económico de municipios vecinos (Uriangato).
miniaturadeimagen|Portales jardín principal thumb|Vista a una área de la ciudad La actividad agrícola ocupa gran parte del suelo del municipio, 80,21 % del territorio. Ésta es seguida por el sector pecuario, que mantiene poco menos del 15 %. Por último, como uso urbano, que incluye lo destinado a la industria, sólo representa el 5,27 % del total del suelo de Moroleón. Toda la agricultura, con excepción de una extensión mínima al noreste de Moroleón, es de temporal y ocupa una gran parte del centro del municipio. Existe, además, un área grande de pastizales, pequeñas áreas de selva baja caducifolia y de bosque de encina.