La casa de Medina Sidonia es una casa nobiliaria española originaria de la corona de Castilla, cuyo nombre proviene del ducado de Medina Sidonia, título nobiliario hereditario que Juan II de Castilla otorgó a Juan Alonso Pérez de Guzmán, III conde de Niebla, el 17 de febrero de 1445, como premio por sus servicios a la corona. El ducado de Medina Sidonia es el ducado hereditario más antiguo del reino de España.

El fundador de la casa de Medina Sidonia fue Guzmán el Bueno, pues él fue quien puso las bases sobre las cuales se asentaría la misma. Sus descendientes fueron acumulando posesiones y títulos que incrementaron el poder del linaje, que recibió el espaldarazo definitivo en 1445 con la concesión del ducado de Medina Sidonia, al que se concedió en 1520 Grandeza de España originaria. Además la casa reúne y reunió otros títulos, como el señorío de Sanlúcar, el condado de Niebla, el marquesado de Gibraltar, el marquesado de Cazaza y el marquesado de Valverde.

La casa de Medina Sidonia estuvo desde sus orígenes en manos de la familia Pérez de Guzmán, comúnmente conocidos como los Guzmanes, hasta que en 1779 pasó a los Álvarez de Toledo, cuando a la muerte sin descendencia de Pedro de Alcántara Pérez de Guzmán y Pacheco, XIV duque de Medina Sidonia, lo heredó su primo José Álvarez de Toledo y Gonzaga, XI marqués de Villafranca del Bierzo, quien también murió sin descendencia, pasando la varonía de la casa a su hermano Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Gonzaga. Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo es el actual duque de Medina Sidonia, siendo la vigésimo segunda persona que ha llevado dicho título.

Historia

Guzmán el Bueno, fundador de la casa y I Señor de Sanlúcar

Alonso Pérez de Guzmán, cognominado "el Bueno", fue el fundador de la Casa de Medina Sidonia, pues, aunque nunca ostentó el título de duque de Medina Sidonia, fue él quien puso las bases sobre las cuales se asentaría a lo largo de los siglos dicha casa nobiliaria. Su vida pública transcurrió entre 1276 y 1309. Como militar intervino en las luchas internas del Marruecos meriní. Tras las incursiones norteafricanas en la Baja Andalucía de 1275, medió en la tregua establecida entre el sultán meriní Yusuf y Alfonso X el Sabio en 1276.

A finales de 1281 o comienzos de 1282, intervino en el pacto entre el citado Yusuf y Alfonso X, en virtud del cual el sultán meriní ayudaría al monarca castellano frente al rebelado infante don Sancho. En 1282, el Rey Sabio premió los servicios de Guzmán con la villa de Alcalá Sidonia, hoy Alcalá de los Gazules, que le cambiaría ese mismo año por el Donadío de Monteagudo (hoy cortijo en el término municipal de Sanlúcar de Barrameda). Además el rey le casó con María Alfonso Coronel, una rica mujer que aportaría al matrimonio una importantísima dote, compuesta por casas en la collación (feligresía) de San Miguel en Sevilla, olivares de Torrijos (hoy hacienda en Valencina de la Concepción), olivares de La Robaína (en Pilas), la villa de Bollullos, las aceñas (molinos de harina) que había en el río Guadalete junto a Jerez de la Frontera, el pago de viña de La Ina (hoy barriada rural en Jerez de la Frontera) y el pago de viña de El Barroso (hoy cortijo en Jerez de la Frontera).

Con el acceso al trono de Sancho IV, Guzmán marchó de nuevo al sultanato meriní de Fez, haciendo una gran fortuna con la que ampliaría sus propiedades. Compró más olivares en el Aljarafe, más casas en Sevilla, La Algaba, Alaraz, el Vado de las Estacas (en Alcalá del Río), Santiponce, la villa de Ayamonte y Lepe, La Redondela, la mitad de la villa (hoy ciudad) de El Puerto de Santa María, la dehesa de Vilaraña (en El Puerto de Santa María), el Donadío de Ventosilla (hoy cortijo situado entre Sanlúcar y Jerez) y el Donadío de Alixar (hoy Alijar, cortijo entre Sanlúcar y Jerez).

Posteriormente, en 1294, el propio Sancho IV recurrió a Guzmán para la defensa de Tarifa, plaza amenazada por el infante don Juan, tío del monarca, con la ayuda de los meriníes y nazaritas. Allí ocurrió la célebre defensa heroica de Tarifa, con la muerte del inocente hijo de Guzmán convertida en leyenda. Tras la gesta de Tarifa, Sancho IV le prometió verbalmente el Señorío de Sanlúcar, en cuyo término se incluían los lugares y poblados de Sanlúcar de Barrameda, Rota, Chipiona y Trebujena. Sin embargo, no fue él sino su hijo Fernando IV quien hizo efectiva dicha merced en 1297. Con el tiempo, Sanlúcar se convertiría en el principal solar de la casa. En 1299 recibió la merced de la almadraba de Conil y en 1303 la almadraba de Chiclana, cuyas respectivas aldeas pobló. En 1307 recibió el Señorío de Vejer de la Frontera, a cambio de Zafra y Falconera, en Extremadura. Asimismo recibió el señorío de Marchena y una retención sobre las rentas de Medina Sidonia.

A la muerte de Guzmán el Bueno en la sierra de Gaucín, luchando en la frontera con el Reino de Granada, las dimensiones de sus señoríos y propiedades en el alfoz sevillano del Aljarafe, el área fronteriza onubense, el Bajo Guadalquivir y el área del Guadalete, convertían a la Casa de Guzmán en el linaje más importante de la alta nobleza en Andalucía durante la Baja Edad Media.

No obstante, la casa perdió parte de sus propiedades originales debido a las dotes matrimoniales y al testamento de María Alfonso Coronel dado en 1330. Por estas vías, su hija Isabel Pérez de Guzmán, casada con Fernán Ponce de León, aportó a la futura casa de Arcos el señorío de Marchena, la retención sobre las rentas de Medina Sidonia, las villas de Rota y Chipiona y, según parece, la mitad de Ayamonte. Del mismo modo, otra hija del matrimonio, Leonor Pérez de Guzmán, casada en 1306 con Luis de la Cerda, legó a la futura casa de Medinaceli El Puerto de Santa María junto con Villafranca, el Alijar y otras heredades., Isabel. «El linaje y los estados señoriales de los duques de Medina Sidonia a comienzos del siglo XVI», en En la España medieval, nº 11. Universidad Complutense, Madrid. 1988. ISSN 0214-3038. pp. 45-78

Véase también lista de Señores de Sanlúcar

Condado de Niebla thumb|Murallas de la villa de Niebla, capital del condado homónimo, título que ostenta el heredero al ducado de Medina Sidonia.

En 1368, el rey Enrique II de Castilla otorgó a Juan Alfonso Pérez de Guzmán, IV Señor de Sanlúcar, el Condado de Niebla por su fidelidad en la primera guerra civil castellana que aquel había mantenido con su hermanastro Pedro I. Además el rey lo casó con una de sus hijas ilegítimas, entroncando la casa con la Familia Enríquez, por ende, con la Casa de Trastámara, incorporando a su escudo una orla con los castillos y los leones propios de la casa real castellano-leonesa. Fue el primer condado con jurisdicción territorial que se otorgó a un noble ajeno a la familia real. El Condado toma su nombre de la villa onubense de Niebla, e incluía la villa de Niebla y sus aldeas, a saber: Trigueros y Beas, Rociana, Villarrasa, Lucena, Bonares, Calañas, Facanías (hoy Valverde del Camino), la alquería de Juan Pérez (hoy en la Puebla de Guzmán), Paymogo y El Portechuelo, Peña Alhaje y el Campo de Andévalo.

Todo ello dio a la casa un nuevo gran impulso, a lo que se unió la institución de un mayorazgo por parte del conde en 1371, con los bienes raíces y jurisdiccionales que había heredado junto con los aportados en dote por su mujer.

Véase también lista de Condes de Niebla

Ducado de Medina Sidonia thumb|Mapa del Reino de Sevilla (1750-54), según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. En verde los estados de la Casa de Medina Sidonia en dicho reino. Sanlúcar de Barrameda ya había sido incorporada a la Corona. thumb|Señoríos jurisdiccionales de la Casa de Medina Sidonia en el Reino de Granada, en verde. thumb|Vista de Medina Sidonia, municipio que da nombre a la casa nobiliaria. thumb|Luisa de Guzmán, reina consorte y regente de Portugal. thumb|Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval, IX duque de Medina Sidonia. En 1440, Juan II cambió a Juan Alfonso Pérez de Guzmán, III conde de Niebla, el señorío de La Algaba, Alaraz y El Vado de las Estacas por Medina Sidonia. En 1444, dicho conde recuperó para el mayorazgo de la casa Ayamonte, Lepe y La Redondela, lugares que habían sido desgajados del mismo en 1396. Asimismo, durante la crisis que Juan II tuvo con los Infantes de Aragón, entre 1441 y 1444, el III conde apoyó al monarca haciendo que el reino de Sevilla se mantuviera mayoritariamente a su favor, servicio por el que fue recompensado en 1445 con la concesión del Ducado de Medina Sidonia. El otorgamiento de este título supuso que la dignidad de conde de Niebla quedara asociada al primogénito del duque, destinado a sucederle en la jefatura de la casa, en una suerte de "principado" interno.

En 1457, el I duque, casado con María de la Cerda, de la casa de Medinaceli, estableció mayorazgo, con permiso del rey, a favor de su hijo bastardo Enrique, pues no tenía descendientes legítimos con su esposa. Estas circunstancias generarían en la casa dos largos pleitos. El primero se mantuvo con la casa de Medinaceli que reclamaba la devolución de la villa de Huelva, puesto que María de la Cerda la había aportado al matrimonio en dote, pero había muerto sin haber tenido hijos con el duque. La devolución no se llevó a cabo y por ello, en torno a 1466, surgió una larga confrontación entre ambas casas que no finalizaría hasta 1509. El segundo pleito se dio con Teresa de Guzmán, condesa de Alba de Liste y hermana del I duque, que a pesar de haber sido compensada previamente con Garrovillas y Alconétar, argumentaba la bastardía del hijo del duque para reclamar la mitad de Lepe y Ayamonte en 1462; lugares que habían sido recuperados para el mayorazgo de la casa en 1444 y que se habían desgajado del mismo nuevamente en 1454, para dotar a otra Teresa, hija del I duque. Tras un largo período de reclamación, el pleito de Ayamonte se solucionaría en 1510.

La inestabilidad provocada por la guerra civil entre Enrique IV de Castilla y su medio hermano Alfonso, fue aprovechada por la casa para ampliar sus dominios anexionando Gibraltar y Jimena. Gibraltar, que había sido conquistado a los granadinos en 1462, pasó a la casa en 1467 por merced de Alfonso, que reinaba como Alfonso XII, lo que no fue óbice para que su contrincante Enrique IV revalidara dicha merced en 1469 cuando recuperó totalmente el gobierno. El atractivo de Gibraltar residía, entre otros muchos aspectos, en que estaba dotado con una libranza anual sobre las rentas reales de aproximadamente 1.500.000 maravedíes, para los gastos militares de alcaidía, avituallamiento y guarnición, que se prolongaría hasta la definitiva conquista del Reino de Granada. En 1488 los Reyes Católicos concedieron al duque el Marquesado de Gibraltar, pero a su muerte en 1492 intentaron recuperarlo para la corona sin éxito, quedando el asunto en suspenso hasta 1501, en que se produjo su devolución definitiva. Por su parte, Jimena, que había sido conquistada a los nazaritas granadinos en 1456, fue arrebatada al Duque de Alburquerque en 1468, lo que generó un largo pleito que concluyó a principios del , pagando la casa 6.000.000 de maravedís como compensación por la villa. Durante esta época la casa hizo préstamos monetarios a la Corona para la Guerra de Granada y prestó servicios militares en las campañas de Alhama, Málaga y la Vega de Granada, entre otras.